No es el momento de discutir si tal o
cual país adelanta suficientemente o no en las reformas sociales que son
necesarias. Se trata de cerrar filas para evitar que avance esta derecha que
solo cree en la democracia del diente al labio, es decir, cuando le sirve de
estratagema para mantener sus privilegios.
Rafael
Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica
La derecha latinoamericana pasó a la
ofensiva desde que se gestó el golpe de estado en Honduras. Antes,
especialmente desde la Cumbre de Mar del Plata en 2005, había asistido
desconcertada al avance de las posiciones progresistas y de izquierda, que
tenían una agenda propositiva que prometía no solo adelantar cambios
importantes en varios países, tratando de dejar atrás los años de aplicación
del modelo neoliberal, sino también lograban articularse continentalmente a
través de organismos creados para promover la colaboración y el entendimiento
entre los latinoamericanos.
En este nuevo proceso que tiene a la
derecha latinoamericana a la ofensiva, hay patrones comunes de su
comportamiento político que se reproducen sistemáticamente en cada uno de los
países en donde logra tener protagonismo. Se advierte que esos patrones de
comportamiento político no se manifiestan, sin embargo, solamente en nuestro
continente.














