sábado, 7 de agosto de 2021

Argentina: Paradoja

 El armado de las listas electorales y las ambiciones demasiado evidentes, muestran un tómala vos dámela a mí vergonzante…

Roberto Utrero Guerra / Especial para Con Nuestra América

Desde Mendoza, Argentina


No hace falta explicar qué es una paradoja, todo el mundo lo sabe. Es una contradicción. Sabemos también de nuestras propias contradicciones y que debemos aprender a convivir con ellas; algo que enseña la experiencia. Lo sospechoso es cuando la contradicción o paradoja, por no llamarla con esa palabra menos usada, antilogía, es cuando la misma es armada con fines políticos, de poder, para mantenerlo eternamente. Es ahí cuando el hecho contradictorio pone de manifiesto a sus protagonistas y el tiro les sale por la culata o, es al menos, el deseo de esa mayoría silenciosa de ciudadanos que está al margen de estos movimientos oscuros.

 

En los primeros días de mayo de este año es procesado por asociación ilícita el juez federal de Mendoza con competencia electoral, Walter Bento. No puede ir a prisión porque conserva los fueros; no obstante entre él y su mujer, también empleada de la justicia como sus hijos, quedan embargados por 327 millones de pesos.

 

La imputación involucra un estudio de abogados, jefes policiales y miembros del ministerio público que cobraban extorsiones, liberando presos si era necesario. Este es en líneas generales el hecho delictivo por el que está imputado el juez nombrado.

 

Sin embargo, yendo más atrás, sabemos que llega a la provincia en 2005, nombrado por Néstor Kirchner en reemplazo de Luis Leiva y de la mano de la jueza Romilda Servini de Cubría, un personaje notorio durante el menemismo la que, dentro de sus reconocidas acciones, viajó a España el pasado año a los efectos de investigar crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura franquista que ese país se niega a investigar. Una colaboración de la jueza con sus pares españoles (que permitieron la captura de Adolfo Schilingo, partícipe de los vuelos de la muerte)  que puede verse en el documental El silencio de los otros filmado por Pedro Almodóvar.

 

En 2011 cobra notoriedad porque desde Mendoza ordenó allanar a la empresa Cablevisión ubicada en Buenos Aires, por una causa iniciada por el grupo Vila-Manzano dueños de Supercanal, en sintonía con los ataques del gobierno de Cristina Kirchner al grupo Clarín. Todas las acusaciones luego fueron anuladas dos años después por la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

 

Mendoza es un pañuelo, casi todos nos conocemos, al menos quienes hemos tenido actuación en la recuperada democracia. Vivo desde hace muchos años en un barrio de los trabajadores de la Sanidad construido cerca del campus de la Universidad Nacional de Cuyo, donde estudié. Sus calles mencionan a destacados médicos de la cominidad. Entonces todo ese terreno piedemontano era un extenso campo de vegetación xerófila. Frente al barrio obrero, se construyó pasando la avenida Champagnat, el barrio Dalvian, el primer complejo privado, hace más de cuatro décadas, propiedad de la familia Vila usurpando parte de los terrenos de la Universidad. Allí viven reconocidos funcionarios, varios ex gobernadores y miembros de los tres poderes, alguno destituido por favorecer al grupo Vila. Podría no tener relación con lo sucedido con el juez Bento si no vivieran en ese barrio los abogados procesados junto a él y que también han pagado fianzas millonarias. 

 

A esta altura es fácil deducir la adhesión del juez procesado con el justicialismo, en clara oposición al grupo gobernante local desde hace dos períodos, siendo el primero ocupado por el licenciado Alfredo Cornejo actual diputado nacional y presidente de la Unión Cívica Radical, aliado al ex presidente Mauricio Macri. No es difícil suponer que esta corriente política conservadora continúa imponiendo políticas neoliberales haya movido sus piezas para cercar al juez y sus amigos, cuyas fortunas tampoco provienen de sus salarios en la justicia, porque aunque ganen bien y tengan todas las ventajas que poseen, no los hace millonarios de la noche a la mañana.

 

Sin embargo, el armado de las listas y las ambiciones demasiado evidentes, muestran un tómala vos dámela a mí vergonzante y… como quien tiene que dar la última palabra es el juez procesado, de allí la paradoja.

 

Podemos fantasear con dichos populares como “quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón”. Pero no es así. Estamos en democracia y este sistema de gobierno, supone el gobierno del pueblo y por el pueblo. De modo que sus representantes son eso, representantes. El actual gobernador en ejercicio, Rodolfo Suárez, se presenta a diputado. Mientras Alfredo Cornejo, actual diputado nacional, se presenta a senador y Julio Cobos, senador, se presenta a diputado por el mismo espacio político. Llamativo ¿no?

 

Más allá de la decisión del Juez electoral, los simples ciudadanos de a pie que sólo disponemos de las urnas para nuestras decisiones, ¿debemos continuar siendo convidados de piedra?

 

De allí la cuestionada paradoja.

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