El inobjetable triunfo de Lula en Brasil puso de manifiesto que se puede dar vuelta a las derechas a pesar de todo el aparato mediático con que cuentan y los favores del imperio que las tutela y protege.
Roberto Utrero Guerra / Especial para Con Nuestra América
Desde Mendoza, Argentina
Las lecciones dadas por el obrero metarlúrgico que no terminó la primaria, cuatro veces presidente sacando a millones de brasileños de la miseria, son más que elocuentes del diálogo permanente que un dirigente político debe tener con su pueblo. El respeto a sus necesidades y condiciones, sobre todo en un país que es casi un continente, octava potencia mundial.
La ofensa expresada en el debate por Flávio Bolsonaro, llamando “nueve dedos” al presidente José Inácio Lula da Silva y la rotunda contestación del mismo, sobre el accidente laboral que tuvo trabajando a los 17 años como obrero de una fábrica en San Pablo para ayudar a su familia, hizo que su contrincante tuviera que disculparse dejando en claro que jamás había trabajado a pesar de su condición de abogado, poniendo en evidencia su torpeza y la caída en picada a partir de ese momento.
La inconsistencia de sus respuestas, su alejamiento de la realidad del país frente a quien sacó de la pobreza a decenas de millones de brasileños, pusieron de manifiesto la preparación de ambos contrincantes. Uno sin idea de la realidad de sus compatriotas y el otro con toda una vida dedicada a la gestión social desde el sindicalismo a la política, desde su salida del paupérrimo nordeste brasileño hasta su llegada a San Pablo. Eso sin contar con sus variadas experiencias presidenciales.
Dar vuelta las elecciones en menos de veintiún días es, sin lugar a dudas, una epopeya del Partido de los Trabajadores, sobre todo, al volcar a los electores a su favor por la acción del joven diputado André Janones al frente del canal de WhatsApp “Ejército de Lula”, quien organizó la actuación de la militancia a favor del dirigente petista en el terreno digital, donde pasó a disputarle espacio al bolsonarismo, que tradicionalmente tiene un mejor desempeño que la izquierda en esos ámbitos. Creado para concentrar las instrucciones para la actuación en línea de la militancia a favor de Lula, el canal llegó a superar los 10 millones de seguidores. A través del grupo, el parlamentario enviaba diariamente “misiones” a sus seguidores, que incluían desde volver a publicar videos e impulsar hashtags contrarios a Flavio hasta realizar búsquedas dirigidas de términos en Google a favor del dirigente petista.
Los últimos acontecimientos con la huida de Flávio Bolsonaro, con la reveladora complicidad del gobierno argentino y norteamericano, ponen de manifiesto una sucesión de delitos y favores mal habidos, que requieren estos gobiernos revolucionarios de la ultra derecha al servicio de los grandes capitales a los que no les importa en absoluto la población ni sus necesidades. La red de delincuencia que favorece al ex candidato y toda su familia, su padre y hermano prófugo en el país del norte, es más que elocuente.
Sin embargo, visto en secuencia desde la semana previa al desenlace electoral del domingo 25, la situación se torna más siniestra que política, más delictiva que democrática; por momentos de ciencia ficción o zaga de clanes mafiosos. Dado que parecieran seguir un hilo conductor, cuyos acontecimientos fueron cambiando a medida que avanzaba la justicia y se acumulaban delitos. Delitos conocidos, pero que parecían no mellar la campaña electoral montada por el bolsonarismo, pero que de algún modo, pusieron de manifiesto lo ocurrido con la toma de la plaza de los Tres poderes en Brasilia en 2022, comandado por cuerpos del ejército brasileño fieles a Jair Mesías Bolsonaro, preso en la actualidad por aquel horroroso suceso.
Sin embargo, quedan aún tres hijos y la mujer del ex presidente en el Congreso: Carlos, Renato y Jair Renan y Michelle Bolsonaro, aunque el liderazgo del gobernador del Estado de San Pablo, con una población similar a la de Argentina, Tarcísio de Freitas, de “republicanos”, el primero en reconocer la victoria de Lula, es quien toma el timón de la derecha, una vez que Flávio Bolsonaro abandonó el barco en la tormenta. Tarcísio seguramente, dará que hablar en el futuro, consciente de la envergadura de Brasil en el concierto de las naciones en la actualidad.
Lula, como lo expresó el domingo luego de su triunfo, no está dispuesto a que Brasil sea el patio trasero de nadie, en referencia a los Estados Unidos, sino un país central; miembro de los BRICS, seguramente diversificará su economía en favor de su pueblo. Algo que de alguna manera revitalizará al Mercosur, dado que en estos momentos dos de sus miembros, Argentina y Paraguay, tienen gobiernos adversos, incrédulos de los beneficios de ese tratado de integración regional nacido en la década de los ochenta del siglo pasado.
Un párrafo aparte merece el gobierno y el propio presidente Javier Milei, quien se abstuvo de saludar al mandatario brasileño por su victoria, manteniendo un silencio extremo y luego, salir a simular un saludo a una multitud invisible desde los balcones de Casa Rosada, con su gabinete. Hecho que parece ahora como celebratorio de la huída de Flávio Bolsonaro, mediante la complicidad de su asesor Santiago Caputo, quien parece haberse trasladado a la provincia de Misiones para coordinar su paso por Foz de Iguazú y subir al avión que lo llevaría a Estados Unidos, según lo ha demostrado la Dirección de Migraciones de la República Argentina. Un escándalo dentro de las relaciones y el derecho internacional. Pero bueno... parte del método al que están dispuestos a transitar este tipo de gobiernos salvadores del mundo.
Luego de su visita a España, el presidente Javier Milei y los insultos al Presidente Pedro Sánchez, parece haber recibido su merecido en Casa Rosada primero, el día 23, cuando varias personas cruzaron el vallado y luego este martes, durante la visita a Catamarca, la que quedó atravesada por un episodio de tensión en el operativo de seguridad presidencial, luego de que el diputado nacional de La Libertad Avanza Adrián Brizuela, asegurara que el mandatario recibió un golpe en el cuello mientras intentaba ingresar al hotel donde lo esperaba un grupo de militantes libertarios. El hecho ocurrió este martes, en San Fernando del Valle de Catamarca, durante la primera visita oficial del Presidente a la provincia desde su llegada a la Casa Rosada. Según los primeros reportes periodísticos, el incidente se produjo en medio de un tumulto de personas que se habían concentrado frente al establecimiento para saludarlo. El episodio fue relatado por Brizuela ante medios locales, en declaraciones reproducidas por La Unión Digital, Radio Mitre y otros medios nacionales. “Lo que pasa es que lo golpearon, está con dolor de cuello, salió golpeado, lo subieron a la habitación”, afirmó el legislador, quien cuestionó el funcionamiento de la custodia presidencial con una frase contundente: “Algo falló en la seguridad del Presidente”. Sus declaraciones constituyen, hasta el momento, la principal fuente pública sobre la agresión, ya que no hubo una explicación oficial detallada de la Casa Rosada sobre las circunstancias del impacto ni se informó públicamente la identidad de una persona responsable. La situación se produjo en el ingreso al Hotel Casino, ubicado en la calle Esquiú 151, donde Milei tenía previsto mantener un encuentro reservado con dirigentes y militantes de La Libertad Avanza.
La visita se produjo en un clima de repudio de las organizaciones políticas, gremiales y jubilados autoconvocados locaales, como ya nos tiene acostumbrados.
A pesar que Milei viene en franca caída y su senadora y adláter Patricia Bullrich ha salido a tomar distancia de él y hacer buena letra como una futura reemplazante en las elecciones del año próximo, otra de las fracciones de La Libertad Avanza liderada por el Jefe de Gabinete, el “Colorado” Diego Santilli, en un acto de la minería declaró a la Secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, “Madrina de la minería”, hecho que ella agradeció en un congreso del ramo donde dio un discurso de tres minutos, pero que apunta a la continuidad del apellido Milei en la conducción nacional. Tampoco se descarta que la vice presidenta Victoria Villarruel, salga al ruedo intentando también algunos votos. De todos modos, tanto el PRO de Mauricio Macri, como estas escisiones, no hacen más que restar posibilidades en una primera vuelta.
Pero las derechas y ultra derechas llegaron para quedarse y harán todo lo que tengan a mano para continuar su influencia en pos de los intereses de unos pocos como siempre ha sucedido en el mundo.
Sin ir más lejos, en nuestro país desde la revolución apodada “Libertadora”, (algo muy relacionado con el nombre del partido que hoy gobierna y una aberración con la verdadera libertad) que derrocó al gobierno democrático del General Perón, no sólo bombardeó la Plaza de Mayo matando centenares de civiles, entre ellos mujeres y niños, dejando otra gran cantidad de heridos. Luego vinieron los fusilamientos de José León Suárez, el secuestro y violación del cadáver embalsamado de Eva Perón y posteriormente, con la muerte de Perón en 1974, cortarle las manos. Hechos aberrantes que han desaparecido de la memoria popular dado el trabajo de los medios y la dirigencia reaccionaria que estuvo tras de la última dictadura genocida, que continuó permeando los entramados subterráneos de la sociedad alimentando a monstruos desquiciados como el que ahora gobierna.
De modo que Lula, con su gran ejemplo en estas elecciones del domingo pasado, no sólo ha dado una muestra de gran convocatoria a la movilidad de los ciudadanos del extenso territorio brasileños, sino que desde su discurso luego de la victoria, se ha comprometido a ser el gobierno más revolucionario al servicio del pueblo con un Congreso en contra y una derecha al acecho. Argentina, su vecino más grande y cercano, no debe dejar de aprovechar esta gran oportunidad el año que viene.

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