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sábado, 1 de abril de 2023

La CEPAL en su origen y el pensamiento económico latinoamericano

 Las propuestas de Raúl Prebisch, primero en la CEPAL, luego en la UNCTAD y más tarde en sus artículos de debate en la Revista de la Cepal, buscaban una emancipación económica y, eventualmente, científico tecnológica de los centros.

Jaime Delgado Rojas / AUNA-Costa Rica

En el debate sobre la izquierda de Nuestra América hay lecturas que quedan pendientes y también aportes que no deben olvidarse. Se observa que, en lo que se echa a andar, en los gobiernos calificados de progresistas no se ha diezmado el sistema capitalista e, incluso, en algunos gobiernos izquierdistas se estimula el surgimiento de empresas y organizaciones del sector privado: el mercado impera, pero con mano visible, porque el estado se impone; esto en la derecha se le llama, despectivamente, intervencionismo, socialismo y populismo. También no faltan los izquierdistas más radicales, que lo han calificado, despectivamente según su gusto, de social demócratas, aunque este apelativo podría no ser muy apropiado, por haber sido carta de presentación, en el pasado, de partidos políticos que después abrazaron las políticas neoliberales como propias. 

sábado, 15 de enero de 2022

La CEPAL y el pensamiento económico crítico

 El último número de “El Trimestre Económico” (Vol. 89, No. 353, enero-marzo, 2022 - https://bit.ly/3JSga9K), la afamada revista que publica el Fondo de Cultura Económica de México desde 1936, dedica sus artículos al pensamiento de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL). Es una referencia de enorme importancia para la región y vale resaltar algunos aspectos de carácter histórico.

Juan J. Paz-y-Miño Cepeda / www.historiaypresente.com  

Hasta bien entrado el siglo XX, el ensayo de carácter politológico y positivista dominó en los estudios latinoamericanos, pero la ciencia social, como tal, prácticamente se desarrolló con el avance de este siglo y normalmente desde mediados del mismo, como puede seguirse en Teoría, acción social y desarrollo en América Latina (1976), de Solari, Franco y Jutkowitz. La economía fue la más pobre entre esas ciencias. Sin embargo, la creación de la CEPAL, en 1948, tuvo impacto decisivo para ese desarrollo y su primer Estudio Económico de América Latina (1948-1949) resultó pionero en la materia. Abordó el progreso técnico en la región, apenas visible en buena parte de los países; también trató el comercio externo, e inauguró la visión sobre los desniveles en los términos del intercambio, una concepción que fue eje de los análisis cepalinos en años posteriores. 

sábado, 20 de marzo de 2021

América Latina, ¿otra década perdida?

 La pandemia del covid19 provocó un retroceso brutal en los indicadores de desempeño socioeconómico de nuestra región, exacerbando “las grandes brechas estructurales” y enfrentándonos a “un momento de elevada incertidumbre, en el que aún no están delineadas ni la forma ni la velocidad de la salida de la crisis”: así lo documenta la CEPAL en su informe Panorama Social de América Latina 2020, presentado recientemente por el organismo.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica


La crisis alcanza tales dimensiones que tendríamos que remontarnos hasta inicios del siglo XXI, cuando todavía sufríamos la herencia de los años más duros del neoliberalismo salvaje de la década de 1990, para encontrar registros similares en materia de pobreza extrema: en 2020, el porcentaje de personas viviendo en esta condición fue de 12,5% de la población (8 millones más que en 2019), apenas una décima más alto que el 12,4% alcanzado en el año 2000, en los tiempos en que gobernaban los Fernando de la Rúa, Fernando Henrique Cardoso, Ernesto Zedillo, Hugo Banzer o Gustavo Noboa, por citar sólo algunos de los paladines del neoliberalismo criollo. Y si miramos la variable de la pobreza, encontramos que en 2020 cayeron en esta condición 22 millones de personas más que en 2019, un 33,7% de la población.  Esto equivale a 209 millones de personas. Es decir, un tercio de los habitantes de nuestra América no logra satisfacer sus necesidades básicas (alimentación, acceso a bienes y servicios mínimos). Un dato muy próximo al del año 2005, en los albores del ciclo progresista y nacional-popular, cuando se registraron 210 millones de latinoamericanas y latinoamericanos bajo el umbral de la pobreza. Y todo esto, en un escenario en el que la desigualdad en la distribución del ingreso fue un 5,6% más alta que en el 2019 y la tasa de desocupación llegó al 10,7%.

sábado, 8 de junio de 2013

Recursos naturales en UNASUR: Situación y tendencias para una agenda de desarrollo regional

Intervención de la Secretaria Ejecutiva de la  Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) a la Conferencia de la Unión de Naciones Suramericanas sobre Recursos Naturales y Desarrollo Integral de la Región, celebrada en Caracas del 27 al 30 de mayo.

Alicia Bárcena / Infolatam 

El debate sobre la dotación y el aprovechamiento sostenible y más equitativo de los recursos naturales es una prioridad de la agenda de las políticas públicas de los países de América Latina en general y de los países miembros de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) en particular.

Los países de Sudamérica poseen una de las mayores reservas minerales del planeta: un 65% de las reservas mundiales de litio, un 42% de plata, un 38% de cobre, un 33% de estaño, un 21% de hierro, un 18% de bauxita y un 14% de níquel. Se estima que el potencial minero es aún mayor ya que la información geológica disponible es parcial.

sábado, 10 de julio de 2010

Ciento trece millones

Más de 62 por ciento de los niños, niñas y adolescentes, unos 113 millones, sufre algún tipo de pobreza, según un documento publicado por la Comisión Económica de América Latina y el Caribe (Cepal) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
Juan Cocco / El Telégrafo (Ecuador)
¿Los niños serán los últimos?
Los organismos internacionales, las agencias calificadoras de riesgo y la mayoría del mundo inversor coinciden en que América Latina tendrá un crecimiento de su economía por encima del que registrarán los países centrales, en los próximos diez años. Llaman desesperadamente a canalizar sus flujos de divisas hacia la región.
Esta circunstancia ha puesto de buen humor a muchos gobernantes de las naciones latinoamericanas, presionados desde hace un largo tiempo por la brusca contracción de la actividad económica global iniciada en los Estados Unidos y cuya onda expansiva lesiona hoy las cuentas europeas.
Esta euforia desmedida contrasta con la situación social en la región, en especial bajo la cual vive la infancia. Más de 62 por ciento de los niños, niñas y adolescentes, unos 113 millones, sufre algún tipo de pobreza, según un documento publicado por la Comisión Económica de América Latina y el Caribe (Cepal) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
Estas organizaciones difundieron días atrás el documento “La pobreza infantil: un desafío prioritario”, realizado por los investigadores Ernesto Espíndola y María Nieves Rico, que redefinieron el concepto. Ambos postulan que la medición de la pobreza implica considerar pobre a un niño ante el incumplimiento de al menos uno de sus derechos humanos, económicos, sociales y culturales.
Los investigadores consideran, por ejemplo, que si bien los niños que están en situación de pobreza moderada no sufren un deterioro serio en sus condiciones de vida, ven mermadas sus oportunidades futuras. “La mala nutrición, el rezago y el abandono escolar, la falta de expectativas y la discriminación que sufren por ser pobres, no solo afectan sus derechos en el presente, sino que los dejarán en los estratos más bajos de la escala social, haciendo que en la adultez reproduzcan la precariedad en su bienestar y, por tanto, afecten a las generaciones siguientes”, explican.
El estudio toma en cuenta la nutrición, el acceso a agua potable, conexión a servicios de saneamiento, material de vivienda y número de personas por habitación, asistencia a la escuela y años de escolaridad y tenencia de radio, televisión o teléfono y acceso a electricidad, cuya privación contribuye a un cuadro de pobreza y exclusión social, detalla la Cepal.
Los números son contundentes. En América Latina, del conjunto de niños, niñas y adolescentes, 29,2 por ciento sufre privaciones moderadas o graves, además de que su familia no cuenta con ingresos suficientes para satisfacer sus necesidades básicas. Casi 16 por ciento sufre privaciones moderadas o severas, pese a que su familia tiene ingresos que potencialmente serían suficientes para evitar esas privaciones. Casi 18 por ciento de los niños no sufre privaciones que violen sus derechos infantiles, pero pertenece a hogares con ingresos insuficientes.
Los últimos datos indican que la pobreza infantil extrema en Brasil, la economía más pujante y deseada por los inversores en la región, alcanza a 8,5 millones de niños (14,6 por ciento), mientras que la pobreza total asciende a 22,7 millones (38 por ciento). En México, 4,3 millones de niños sufren pobreza extrema (11 por ciento) y 15,8 pobreza total (40,4 por ciento). En Perú, 4,1 millones (36 por ciento) y 7,9 millones (73 por ciento), respectivamente.
Estos tres países ofrecen altos rendimientos a los flujos de inversión este año. ¿Podrán también brindar un presente digno a su niñez o continuará operando allí el principal problema que afecta a América Latina: crecimiento económico con injusticia social?
Ciento trece millones de niños esperan una respuesta.