No somos ‘ciudadanos’, a la griega antigua. Vivimos
enajenados (separados) de nuestro ambiente. Somos 'prisioneros' de usureros,
patrones y rentistas. La urbe moderna es una ratonera donde quienes dominan nos
hacen correr y competir contra los demás.
Marco A. Gandásegui, h. / Para Con Nuestra
América
Desde Ciudad
Panamá
Entre las quejas más escuchadas en la actualidad se
encuentra la aparente pérdida de control de la ciudad. La violencia pareciera
ser lo que más preocupa a los habitantes de las urbes, grandes o pequeñas. Se
han perdido los espacios públicos en las comunidades y la gente tiende a
encerrarse en sus casas. En décadas más recientes el problema del ambiente se
ha convertido en un dilema sin solución. Estos problemas impactan las redes
viales, el sistema de educación y, obviamente, las relaciones sociales.
