América Latina ha demostrado en las últimas décadas que es un sujeto geopolítico capaz de dar batallas inesperadas. La velocidad de crecimiento del sector energético en la región entre 2024 y 2030 es una prueba de ello. Pero la velocidad sin dirección estratégica solo sirve para chocar más
William Serafino y Valeria Duarte / Diario Red
La realidad geopolítica actual no se cansa de expresarlo con crudeza: hemos entrado, quizás irreversiblemente, en una era global marcada por políticas de poder, en la que el plano militar define las relaciones entre Estados y los equilibrios geoestratégicos. Ya no hablamos del ejercicio tradicional de la disuasión o de la proyección de poder, sino de una dimensión donde lo bélico y lo político se solapan como gramática y ejercicio práctico dominantes.


