El agua es de todos los seres vivos que
habitamos el planeta tierra. De manera que la privatización del recurso no es
la solución ni mucho menos un camino viable para los problemas de escasez y
abastecimiento que enfrentamos hoy, al contrario, los agudiza.
Mauricio Ramírez / Especial para Con Nuestra América
“Poco a poco se han convertido en los acreedores de la
humanidad, y por eso es que la gente está desconfiando…es hora de que nos traten
por lo que somos, no como clientes o ratas de laboratorio, sino como seres
humanos”. Cantinflas.

¿Cómo el Banco Mundial (BM) se presta
para financiar megaproyectos de administración de aguas en países pobres con
grandes tensiones hídricas, teniendo el conocimiento de que los que van a tomar
el control son transnacionales que tienen como único y último fin lucrar de la
venta del agua? Ello refleja que el verdadero interés de esta institución es
estudiar qué tipos de proyectos financiar, que sean buen negocio y establecer
de cuantos millones va a ser su ganancia con el financiamiento de los mismos.
Es claro y rescatable, que el recurso hídrico es una derecho humano decretado
así por Naciones Unidas en 2010, situación que pone en entredicho y hace que se
cuestione seriamente el accionar del BM, ya que con el apoyo indirecto a la
privatización del líquido que brinda, deja sobre la mesa y de forma
taxativa, que se encuentra por encima y en primer lugar el derecho comercial y
económico, antes que los mismos derechos humanos.