La novela “El Inca Paz” refiere mucho más que las peripecias de una vida estudiosa, honesta y abnegada; también se explaya en su contemporaneidad atribulada por la Guerra de las Malvinas, en su lucha desigual -demás está decirlo- contra los intereses oligárquicos y del capitalismo internacional promoviendo el extractivismo de las riquezas naturales.
Carlos María Romero Sosa / Para Con Nuestra América
Desde Buenos Aires, Argentina
Bien pudiera algún lector preguntarse sobre qué y cuánto hay detrás de la ficción biográfica como médula de la segunda y última novela de Eduardo Ceballos (Salta, 1947). La anterior, “El gringo de mil caminos”, fue publicada en 2005. Cabe anotar que el escritor, miembro de las Academias Nacionales de Tango y de Folklore, cultiva desde la juventud la poesía, el cuento, las composiciones de proyección folklórica, los artículos costumbristas y el periodismo en general. Ceballos está inspirado por su entorno físico y humano. Es un celebrante de las bellezas del paisaje y alguien que toma partido contra las injusticias sociales y las discriminaciones. A poco de nacer su espíritu fue bautizado en la fe cristiana y sus virtudes teologales con el agua de la Gracia Santificante. Y en su tránsito terrestre, pacifista y solidario, se ha cuidado de no caer en “las aguas heladas del cálculo egoísta” fustigadas en el “Manifiesto Comunista”.






