Desde Ciudad de Guatemala
La violencia en manos del pueblo no es violencia. ¡Es justicia!”
Juan Domingo Perón
“Los pueblos consiguen derechos cuando van por más, no cuando se adaptan a lo «posible»”.
Sergio Zeta
La violencia en manos del pueblo no es violencia. ¡Es justicia!”
Juan Domingo Perón
“Los pueblos consiguen derechos cuando van por más, no cuando se adaptan a lo «posible»”.
Sergio Zeta
“No se trata de reformar la propiedad privada, sino de abolirla; no se trata de paliar los antagonismos de clase, sino de abolir las clases; no se trata de mejorar la sociedad existente, sino de establecer una nueva.”
Carlos Marx
Las revoluciones victoriosas de China, Cuba, Vietnam, Nicaragua y Venezuela.
Ernesto Wong Maestre / Para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela
Necesitamos empezar pensando estratégicamente en un futuro mejor, pero con los pies en la tierra. Objetivamente necesitamos revolucionarnos en lo económico, social, político y cultural.
Abdiel Rodríguez Reyes / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá
Como puede constatarse fácilmente, el título de mi artículo parafrasea el del libro de Edelberto Torres Rivas, Revoluciones sin cambios revolucionarios, publicado en el 2011, pero le da un giro que, como dirían Carlos Marx y Eduardo Galeno, “lo pone de cabeza”.
Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica
En términos histórico-sociales, las cosas, para cambiar, necesitan un empujoncito. Solas no cambian. Ese “empujoncito” está dado por la necesaria combinación de grandes movilizaciones humanas, de explosiones populares masivas más ideas transformadoras que vertebren la acción transformadora.
Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala
I
Hacer una revolución político-social, económica e ideológico-cultural que cambie de raíz una sociedad -para el caso: el capitalismo- no es fácil. En absoluto. Es una tarea titánica, monumental. ¿Por qué? Porque un verdadero cambio en el curso de la historia humana choca contra una fabulosa inercia que se resiste a cambiar.
Hubo quien dijo alguna vez que nuestros pueblos eran fatalistas. Nunca lo fueron, y ahora lo demuestran nuevamente, en su empeño incansable por construir su propio futuro enfrentando en primer término el fatalismo que impregna toda la cultura, las mentalidades y las conductas de quienes ya no tienen ni siquiera ilusiones que ofrecer.
Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América
Desde Alto Boquete, Panamá
“La historia sólo adquiere significado y objetividad cuando se establece una relación coherente entre el pasado y el futuro.”
Edward Hallett Carr, 1961
Los métodos de lucha que dieron resultado años atrás –porque revoluciones exitosas sí hubo– hoy deben revisarse. El sistema, es decir: el capital, que tiene mucho que perder y no descansa ni un instante en su lucha por no ser destronado, parece tener mucha ventaja sobre el campo popular, sobre la gran masa trabajadora mundial. Pero la historia no está terminada.
Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala
“Por supuesto que hay luchas de clase, pero es mi clase, la clase rica, la que está haciendo la guerra, y la estamos ganando.”
Warren Buffett, archimillonario estadounidense
1979, en Nicaragua, con la insurrección sandinista que quitó a la dinastía Somoza en el poder desde largas décadas atrás, marcó la última revolución socialista en el mundo. Luego de eso por supuesto siguió habiendo luchas populares: muchas, numerosas y en los más distintos ámbitos, todas de gran importancia en la historia, pero ninguna logró instaurar eso que conocemos como “socialismo”. Lo de Venezuela y su Revolución Bolivariana merece capítulo aparte (proceso justiciero, en todo caso, pero no una revolución socialista en sentido estricto). Una década después de la gesta nicaragüense, la emblemática caída del Muro de Berlín y la desintegración del campo soviético –la URSS y todos sus países satélites– más el paso a elementos de economía mercantil en la República Popular China, muestran que las ideas de socialismo parecen ir esfumándose. Cuba, Corea del Norte, Vietnam quedan como islas casi perdidas en un mar de capitalismo globalizado y triunfalista.