Aunque por ahora la guerra se desarrolla en un teatro de operaciones limitado al territorio de Ucrania, sus repercusiones son planetarias: ningún país está a salvo de sus efectos. La posición de China, el rearme alemán y el acercamiento entre Estados Unidos y Venezuela así lo demuestran.
Ignacio Ramonet / Rebelion
La guerra en Ucrania marca el inicio de una nueva edad geopolítica. Sus consecuencias ya se sienten en todo el mundo: ningún país, por lejano que se encuentre, está a salvo de los efectos del conflicto. En primer lugar, se trata de una confrontación entre dos países –uno grande, el otro mediano– que se desarrolla en un teatro local, preciso (el territorio de Ucrania, sobre todo en el Este), y que se está extendiendo por más tiempo de lo originalmente previsto.
