Donald Trump y su secretario de Guerra -como se llama ahora la otrora secretaría de Defensa- organizaron una reunión con los altos mandos del ejército de Estados Unidos y cada uno les lanzó un speech que ha de haber dejado atónito a más de uno, aunque no lo reflejaran en su rostro o sus gestos por órdenes previas de sus superiores.
Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica
Los discursos estuvieron plagados de exabruptos fascistoides que buscan ordenar a la institución en función de los intereses de la fracción de la oligarquía norteamericana actualmente en el poder. No solo lo que ahí se dijo, sino el mismo hecho de llamar a un acto en el que estarían reunidos en un solo lugar los más altos mandos del ejército, constituyó un hecho inédito que, desde antes que se realizará, provocó protestas de exfuncionarios de defensa del más alto nivel: un atentado con una artefacto de precisión -de los que tanto alardea el mismo Estados Unidos como una posibilidad en el cerco militar que tiende alrededor de Venezuela- habría descabezado a la institución armada más fuerte del planeta.

