En la sociedad contemporánea los millonarios ya no pueden engañar con impunidad. A pesar de ello, todavía falta tiempo para que la misma sociedad cuestione el origen de la riqueza y, en consecuencia, ponga límites bien definidos a la acumulación millonaria de ella.
Juan J. Paz y Miño Cepeda / www.historiaypresente.com
Tal como ocurriera con los “Panama Papers”, el reciente escándalo mundial de los “Pandora Papers”, ha provocado críticas a la forma que los ricachos utilizan no solo para esconder y garantizar sus fortunas, sino para incrementarlas, a costa de los Estados en los que eluden y evaden impuestos. Como sostiene uno de los artículos del diario El País, de España, que dio a conocer los Pandora Papers, “Tener una cuenta en un paraíso fiscal no es ilegal, pero debería serlo. Su existencia muestra cómo billonarios y políticos han creado un sistema legal a modo de sus intereses” (https://bit.ly/3Fwvw1o). Sin embargo, también debería hablarse de los orígenes de esas riquezas, para preguntar si son igualmente legales o ilegales.



