La palabra paz no encuentra un lugar en
estos tiempos. Es demasiado blanca para tanto rojo que tiñe el horizonte. Es
demasiado silenciosa para tanta algarabía. Es demasiado pequeña para tan grande
maquinaria de guerra.
Rafael
Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica
Todo el mundo espera el momento fatídico
en el que Estados Unidos, desde su armada flotante en el Mediterráneo -en el
sitio exacto en el que navegaron los argonautas y Odiseo cayó bajo el influjo
de los hechizos de Circe- envíe cientos de misiles contra Siria, y tiña su
cielo de sereno azul con el rojo de la muerte.
Ha empezado la cuenta regresiva. El
comandante supremo de los ejércitos de Norteamérica así lo ha decidido. Él, en
el que tanta esperanza pusieron; que se llenó la boca condenando a otros que en
su momento hicieron lo mismo; al que pusieron en un sitial especial premiándolo
no por lo que había hecho sino por lo que había dicho.














