¡Qué difícil orientarse hoy en eso de
saber cómo va la guerra! No se puede tener real noticia de quién la gana y
quién la pierde y, a veces, ni siquiera de quién se pelea con quién.
Rafael
Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica
Hay varias dificultades para eso de la
orientación. Una es eso de la posverdad,
es decir, eso de decir mentiras y falsedades sin ningún rubor pretendiendo que
se transformen en realidad alternativa
a lo que en verdad pasa. Quien ha puesto de moda tales formas de interpretar la
realidad ha sido la administración de Donald Trump. Lo innovador en esto no es
que se digan mentiras y se inventen realidades en aras de abonar al peculio
propio en política, sino que se digan con tanto desparpajo y cinismo, y que de
ellas se deriven acciones que, proviniendo de quien provienen, es decir, de la
primera potencia económica y política mundial, tienen incidencia en todo el
mundo.
En otros tiempos a esto se le llamaba
error o mentira; es decir, si usted decía algo que no se correspondía con la
realidad se consideraba que estaba en un error, el cual podía corregir en
función de las pruebas que se le aportaran. También podía decir una mentira,
pero procuraba que no lo descubrieran porque era motivo de vergüenza. Era algo
en lo que las mamás y los papás remarcaban mucho a la hora de educarlo cuando
usted estaba en la infancia.










