sábado, 22 de octubre de 2011

Guatemala: Las huellas de octubre de 1944

Las nuevas generaciones de guatemaltecos reciben una herencia política ignominiosa: un país polarizado social, política y económicamente, en donde muchos de los problemas que en 1944 se buscaba resolver siguen presentes. Los que dieron el golpe que derrocó a Jacobo Árbenz siguen ahí, orondos y prepotentes.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

rafaelcuevasmolina@hotmail.com

El 20 de Octubre de 1944, una revolución ciudadana en la que participaron estudiantes, profesionales, artesanos, obreros y militares, derrocó al gobierno de facto del general Federico Ponce Vaides, quien ocupaba el lugar de otro general, Jorge Ubico, quien con mano de hierro había gobernado el país durante 14 años pero que se había visto forzado a renunciar apenas unos meses antes.

El movimiento insurreccional, luego conocido como la Revolución de Octubre de 1944, inauguró lo que sería 10 años de primavera democrática como nunca había conocido el país. Un triunvirato de militares rápidamente convocó a elecciones que fueron ganadas por el profesor Juan José Arévalo, a quien sucedió Jacobo Árbenz Guzmán.

Las reformas impulsadas en esos diez años buscaban “modernizar” al país que, luego de una historia de dictaduras atrabiliarias y conservadoras, mantenían a esas alturas del siglo XX formas de explotación que fácilmente pueden ser catalogadas como de tipo colonial. Una de ellas, la llamada Ley de Vagancia, por ejemplo, mandaba que las personas sin trabajo lo hicieran gratuitamente para los grandes terratenientes durante 150 días al año.

Guatemala: Entre cáncer y sida

No me gusta la idea de ver a un ex militar señalado de los peores crímenes sentado en la silla presidencial. Ya se ha premiado a un genocida con una curul y hasta con la presidencia del congreso. Ahora veríamos como presidente a alguien que no ha refutado contundentemente su eventual implicación en la guerra sucia y en un magnicidio.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América

Desde Puebla, México

En la antigua mitología griega se hablaba de dos monstruos que habitaban uno frente a otro en un estrecho paso marino. Caribdis hija de Poseidón y Gea tragaba grandes cantidades de agua tres veces al día y adoptaba la forma de un gigantesco remolino que se tragaba a todos los navegantes que osaban pasar a su lado. El otro era Escila, un monstruo con torso de mujer y cola de pez con seis largos cuellos y respectivas cabezas, cada una de ellas dotadas de tres hileras de afilados dientes. El paso por el estrecho paso marino era mortal pues los marinos tenían que escoger entre enfrentar a Escila o a Caribdis. Desde entonces cuando nos encontramos frente a un dilema, decimos que estamos “entre Escila y Caribdis”.


Pareciera que en el panorama electoral los guatemaltecos se encuentran entre Escila y Caribdis. Por lo menos así piensa un porcentaje significativo de los votantes.

Chile: La Concertación: política económica y desigualdad social

La estrategia del “crecimiento con equidad” no logró disminuir las desigualdades entre pobres y ricos. Por el contrario, ellas aumentaron, a pesar de las políticas sociales. En este sentido el mercado le ha ganado al Estado.

Manuel Barrera R. / Especial para Con Nuestra América

Desde Santiago de Chile

Los gobiernos de la Concertación procuraron orientarse por la estrategia del “crecimiento con equidad” y de este modo diferenciarse del modelo económico del gobierno militar. Nadie podría negar que sus cuatro gobiernos tuvieron un manejo económico responsable[1] y de mayor sensibilidad social. Sin embargo, dicha estrategia no logró transformar las estructuras básicas del modelo neoliberal, implementado por la dictadura.

La economía chilena, aún hoy, sigue sustentándose en los grandes conglomerados, nacionales y extranjeros: en su capacidad de inversión, en su incorporación de tecnología y en sus métodos de gestión con un papel muy secundario de las medianas, pequeñas y microempresas. El status del Estado en la economía no ha experimentado cambio: su rol sigue siendo subsidiario. El desarrollo está basado en la explotación por parte de las grandes empresas de las riquezas naturales. Los servicios, el comercio y la banca tienden a la concentración en conglomerados, monopolios u oligopolios, que obtienen elevados márgenes de ganancia.

Es así, por ejemplo, como el crecimiento del país durante los años 2006 y 2007 fue mediocre, pero las ganancias de las grandes empresas, de la banca y la bolsa fueron sobresalientes. La economía estatal fue y sigue siendo francamente minoritaria. El Estado concentró sus esfuerzos en la regulación con escaso éxito. Los nuevos temas (medio ambiente, competencia, nuevas tecnologías, desarrollo sustentable, estrategia de desarrollo industrial) no se instalaron claramente en la realidad nacional.

Argentina y el retorno de más (y mejor) política

En 2015, cuando termine el segundo mandato de Cristina Fernández, la identidad peronista habrá cumplido 70 años de hegemonía, en la historia político-cultural de los argentinos.

José Steinsleger / LA JORNADA

Los pronósticos de tirios y troyanos anuncian que Cristina Fernández de Kirchner será reelegida con más de 50 por ciento de los votos en los comicios presidenciales del domingo próximo.

Hace exactamente 10 años, la situación de los argentinos era totalmente distinta: implosión social, ruina económica, confusión política… “¡que se vayan todos!”

El grado cero de la hiperpolitizada sociedad argentina tuvo lugar en las elecciones legislativas del 4 de octubre de 2001, día del “voto bronca”: más de 10 millones (42.6 por ciento), no votaron. El 20 de diciembre, con el pueblo en las calles y las instituciones colapsadas, el catatónico presidente cívico-radical Fernando de la Rúa, huyó en helicóptero de la Casa Rosada.

Marx en “recesión”

En América Latina y particularmente en Ecuador, más importante que discutir sobre quién se aleja o acerca de lo dicho por Marx (en esto consiste el dogmatismo), sería debatir cómo continuar cambiando el mundo.

Juan J. Paz y Miño Cepeda / El Telégrafo (Ecuador)

El reciente libro de Eric J. Hobsbawm, el historiador británico de izquierda con mayor renombre mundial, titulado “Cómo cambiar el mundo” (2011), examina el marxismo desde el origen de esta teoría hasta nuestros días. Sigue la trayectoria de la influencia de los socialistas premarxistas, cómo fue forjándose la relación entre Marx y el movimiento obrero, en qué consistió el análisis de las formaciones precapitalistas, las vicisitudes de las obras de Marx y Engels, el desarrollo del marxismo en el siglo XX, el derrumbe de su influencia, o mejor su “recesión”, hasta el significado que tiene la obra de Marx para el presente.

Aunque esta historia del marxismo se circunscribe a Europa, descubre una serie de alcances y límites que tuvo el propio Marx. Por ejemplo, la tesis sobre la “inevitabilidad histórica” del socialismo y del futuro comunismo, otrora considerada como verdad indiscutible, se relativiza al conocer la misma trayectoria que tuvo el pensamiento de Marx al respecto. Y, al propio tiempo, Hobsbawm advierte que en la actualidad ha renacido el interés por Marx, pero deja sentado que es necesario tomar sus tesis “en serio” para repensar, precisamente, cómo cambiar el mundo.

Colombia: La alegría y la pena

Hasta en Colombia los tiempos van cambiando. La inconformidad de los estudiantes, que arquea hacia abajo la sonrisa triunfal del Gobierno, puede convertirse en algo más molesto, no sólo porque demasiadas cosas marchan mal aquí, sino porque demasiadas marchan mal en el mundo, y nuestra juventud forma parte de un mundo que ya sabe lo que le corre pierna arriba.

William Ospina / El Espectador (Colombia)

El símbolo clásico del teatro muestra una máscara que con la mitad del rostro sonríe y con la otra llora. Después de un año de sonrisas, el Gobierno colombiano ha asumido esta semana por primera vez la expresión de esas máscaras griegas: la mitad con sonrisa de dicha y la mitad con gesto de amargura.

Ambos gestos siguen siendo herencia del gobierno anterior, al que el presidente Santos le debe tantas cosas y hace sanamente lo posible por no debérselas. La sonrisa nace de la aprobación del Tratado de Libre Comercio con EE.UU.; la amargura, del despertar de la rebelión estudiantil precipitada por las torpezas de la reforma universitaria, que hace flotar sobre el idilio de Santos con la sociedad colombiana la pesadilla de Piñera con los estudiantes de Chile.

La educación en carteles de la Revolución Cubana

Artistas y creadores gráficos portadores de actitudes honestas y ética profesional, desarrollaron una intensa labor de propaganda en apoyo a las transformaciones sociales y de beneficio popular en el sistema de educación.

Reinaldo Morales Campos / Especial para Con Nuestra América

cartelcubano@yahoo.es

Desde La Habana, Cuba

En Cuba tras el triunfo de la Revolución, el 1 de enero de 1959, se inició una fase de profundos cambios políticos, económicos y sociales. Comenzó con la instauración del Poder Revolucionario, la destrucción de los antiguos aparatos de represión, los cambios en las estructuras de la administración pública, la cesantía en sus cargos de los senadores, representantes, gobernadores, alcaldes y concejales del antiguo régimen. Surgieron nuevas instituciones sociales y organizaciones políticas.

Tales transformaciones fueron necesarias porque la Revolución heredó un país que durante más de cincuenta años de República (1902-1958) había permanecido sometido al dominio de los intereses imperialistas de Estados Unidos, en que los partidos tradicionales estuvieron comprometidos con un sistema legislativo y de gobierno con funcionarios corruptos, que malversaban hasta el dinero destinado para el desayuno escolar, con una situación deplorable, ejemplo: cerca del 50 % de niños en edad escolar que no poseían escuelas y de los matriculados en la enseñanza primaria el 85 por ciento no rebasaban el tercer grado y solo 6 alcanzaban el sexto grado; con la salud pública limitada a espacios urbanos, en pésima condiciones sin servicios preventivos y alta presencia de enfermedades como la gastroenteritis, paludismo, poliomielitis, tétanos y otros padecimientos.

Sin embargo, paradójicamente -en contrate con el alto índice de desempleo, el analfabetismo y otras situaciones heredadas del sistema anterior; que afectaban la vida social de la nación-, Cuba en relación con otros países de América Latina ocupó un importante lugar en el campo de la publicidad.

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Cuba: Piensen siempre con cabeza propia

La cultura puede modificar a nuestro favor las ideas que tenemos acerca de lo que es valioso y de lo que es hermoso, instigarnos a trabajar más y mejor para la sociedad y para el bienestar de todos, resolver carencias y deseos de un modo muy diferente a las soluciones que propone el capitalismo, proporcionar goces y revelar horizontes.

Fernando Martínez Heredia / LA VENTANA (Cuba)

Palabras de Fernando Martínez Heredia al recibir el Premio Maestro de Juventudes de la Asociación Hermanos Saíz, este 18 de octubre de 2011 en La Habana, Cuba.

Es demasiado grande el honor que me hacen hoy mis hermanos de la Asociación Hermanos Saíz: recibir el Premio Maestro de Juventudes y, además, hablar a nombre de los artistas e intelectuales a los que se les otorga ese reconocimiento. Agradezco mucho el Premio, aunque me resulta simpático recibir un galardón por hacer algo que me proporciona tantas satisfacciones.

Ante todo, la alegría del aniversario. Hoy cumple la Asociación la edad de un joven en su plenitud, veinticinco años, y realmente está en su apogeo como un instrumento organizado de los jóvenes artistas e intelectuales cubanos. Están desplegando un programa de actividades muy hermoso, desde el jueves pasado, que nos permite a todos compartir esa fiesta de cumpleaños colectivo y conocer mejor la actividad de la Asociación y lo que significa para la cultura y para el país. En un plano más interno, seguramente han hecho recuentos de logros e insuficiencias, y estarán planteándose con rigor analítico qué es la institución en la actualidad, cómo y en qué grado cumple las tareas y las funciones que se ha propuesto, qué proyectos debe impulsar y a qué sueños debe aferrarse.

Porque los he acompañado siempre y porque tengo mi esperanza puesta en ustedes, me permito decirles que los jóvenes intelectuales y artistas tienen ante sí tareas formidables y deberes extraordinarios respecto a la defensa y el desarrollo de la cultura nacional y el socialismo cubano. El campo en el que actúan es hoy quizás el sector más avanzado y de mayores potencialidades de nuestro país. La cultura es, por su naturaleza, sus fuerzas acumuladas y sus logros, lo que está más cerca de ponerse a la altura de las revoluciones sucesivas, las tareas diferentes y superiores a lo que parece posible y la ambición desmesurada, tres rasgos que son esenciales para que exista el socialismo.

Kadafi y la hipocresía de Occidente

Al festejar la muerte del líder libio, Estados Unidos y Europa omiten el hecho de que, hasta hace menos de un año, Kadafi era recibido con cordialidad extrema por Barack Obama, José Luis Rodríguez Zapatero, Nicolas Sarkozy y Silvio Berlusconi, y que hay señalamientos sobre el financiamiento de las campañas políticas de los dos últimos por parte del régimen depuesto.

Editorial de LA JORNADA (México, 21 de octubre de 2011)

El asesinato de Muammar Kadafi, perpetrado ayer [jueves, para los lectores] en su natal Sirte, marca el triunfo definitivo de la revuelta que empezó en Libia hace ocho meses y que fue desvirtuada, poco después de su inicio, por una masiva intervención militar de las potencias occidentales en la nación norafricana. Lo que habría sido una insurrección popular democratizadora fue convertida en una incursión de saqueo neocolonial, alentada por la ambición de Estados Unidos y Europa ante los enormes recursos energéticos del territorio sirio, en un nuevo mercado de armamento y, presumiblemente, en una vasta oportunidad para los negocios de “reconstrucción”, a la manera de los realizados tras la invasión y destrucción de Irak, cuyos contratos beneficiaron a las empresas y consultoras del entorno del ex presidente George W. Bush.

sábado, 15 de octubre de 2011

Guatemala: El inicio de un largo camino

Ningún país puede construir su futuro sobre tanto muerto y tanta impunidad: los culpables deben ser juzgados y deben pagar las consecuencias de sus actos. La orden de captura dictada por la Fiscalía de Guatemala contra el general golpista Oscar Mejía Víctores, hoy prófugo de la justicia, es un paso más en este largo camino.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

rafaelcuevasmolina@hotmail.com

(Fotografía: el general guatemalteco Oscar Mejía Víctores, prófugo de la justicia)

El general Oscar Mejía Víctores gobernó de facto Guatemala entre 1983 y 1986. Su mandato, tan sanguinario y represivo como el del general al que derrocó, Efraín Ríos Mont, fue el último de la seguidilla de militares genocidas que, al frente del Estado contraisurgente guatemalteco, gobernó el país con mano de hierro en la segunda mitad del siglo XX.

Bajo su régimen, la directiva de la Asociación de Estudiante Universitarios (AEU) fue descabezada en tres días: pandillas de paramilitares le dieron caza en las calles de ciudad de Guatemala a los principales dirigentes. Como era la costumbre, fueron “desaparecidos” y nunca más se volvió a saber de ellos.

Fueron, sin embargo, la punta del iceberg de una seguidilla de desapariciones de sindicalistas, activistas políticos y “sospechosos” que pasaron a engrosar las estadísticas de las víctimas de la represión en el país.

El general Mejía Víctores gobernó en un período en el que las fuerzas guerrilleras habían perdido sus bases de sustentación en el área rural, merced a la estrategia de Tierra Arrasada impulsada por su predecesor por lo que, sin descuidar esa área, se concentró en las ciudades, especialmente la capital.

Se preciaba el susodicho militar de haber impulsado la democratización de Guatemala. En efecto, una vez desarticulada la oposición revolucionaria, se dieron a la tarea de darle espacio a los civiles para así pintar de democrático al régimen. Se convocó a elecciones, hubo después una constituyente y Mejía Víctores, como sus otros pares, pasó a mejor vida, literalmente: se dedicó a libar las mieles del retiro.

Alguna vez lo entrevistaron para un diario nacional. Era ampuloso y prepotente, se jactaba de lo hecho, se consideraba un salvador. Se mostró igualmente cínico que Videla en la Argentina, y reía mientras tomaba whisky importado tras los muros del palacete en el que entonces vivía. No recuerdo el año, pero creo que era hacia finales de la década de los noventa.

Vivió al amparo de la impunidad. Como él, generales, jefes de la policía, de la inteligencia militar, mayores y capitanes que llevaron la voz cantante en los años de la guerra, se regodeaban y exhibían sin tapujos porque se sentían intocables.

Pero los tiempos empezaron a cambiar: en los últimos meses se ha dictado orden de captura contra algunos de ellos, que han empezado a caer uno tras otro. Es una situación totalmente a contrapelo de lo que venía sucediendo. En esto ha tenido que ver, por cierto, el papel jugado por la Comisión que la ONU mantiene en Guatemala para tratar de enrumbar el sistema judicial guatemalteco; un papel importante han tenido también organizaciones de derechos humanos como el Grupo de Apoyo Mututo (GAM), la Asociación de Familiares de Desaparecidos (FAMDEGUA), la Fundación Myrna Mack y otras asociaciones e instancias. No ha sido fácil y no lo será en el futuro: véase que uno de los partícipes directos de los actos de lesa humanidad perpetrados en Guatemala está por ser presidente (véase, por ejemplo, el siguiente vídeo: http://www.youtube.com/verify_age?next_url=http%3A//www.youtube.com/watch%3Fv%3DLko0lLyMyhc).

Cuando el general Otto Pérez gane las elecciones, seguramente pondrá coto a estos acontecimientos. Ya dijo que en Guatemala no hubo genocidio y promete mano dura nuevamente; los generales están de vuelta.

Mientras tanto, sin embargo, regocijémonos que los responsables de las masacres están siendo señalados a la luz del día. Ningún país puede construir su futuro sobre tanto muerto y tanta impunidad: los culpables deben ser juzgados y deben pagar las consecuencias de sus actos.

Mejía Víctores aún no está en prisión porque está huyendo. No faltará quien lo esconda pues se han dejado oír las voces en estos días que claman porque al general, en vez de encarcelarlo, le levanten un monumento.

Monumento a la vergüenza y al cinismo levantaríamos con su figura.

Cuba: René con una moral de acero

La entereza moral con la que René salió de la mazmorra de la Florida, debe haber puesto a temblar a sus captores. Ahí está el hombre entero, el revolucionario que sale con la cabeza en alto, dejando atrás la impotencia y la debilidad del imperio, representado en la celda que nada pudo contra él.

Abner Barrera Rivera / AUNA-Costa Rica

(René González y su hija menor Ivette)

Es imposible que el imperio y sus publicistas entiendan de qué está hecho René González. Los trece años de injusta e inhumana prisión que usó Washington para que aprendiera la lección, por ser un cubano revolucionario, no logró su objetivo. Quisieron doblegarlo sometiéndole a él y a sus familiares a los más viles abusos de los derechos humanos y no pudieron.

Mientras que la naturaleza del imperio es muerte, odio y venganza, René le responde con las palabras de Ernesto Che Guevara: "Déjeme decirle, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor." Así ha sido, René y sus compañeros expusieron sus vidas por proteger la vida de muchos cubanos. Actitudes como los que ellos asumieron solamente pueden hacerse por amor. Ellos no fueron revolucionarios de tertulia o de escritorio, sino que estuvieron dispuestos a arriesgar sus vidas, por defender su patria. René es un ejemplo del hombre nuevo del que habló el Che; es el que posee la moral revolucionaria, cuya vida está puesta al servicio de grandes causas humanas. El espíritu de dominación del imperialismo hace imposible que sus representantes puedan entender lo que es un hombre nuevo. El imperio que creen tener el control de las naciones y de las personas se estrella contra la moral de este revolucionario cubano.

Los publicistas del imperio atrapados en la vorágine de su propia miseria humana, no pueden callar la salida de René de la cárcel, pero lo tildan de espía, aunque saben que eso es falso; si fuera un espía, hoy todavía estaría en el hueco.

La tiranía mediática comercial CNN caracterizada por calumniar a la revolución cubana, tituló la noticia: “El espía cubano René González queda en libertad en EE.UU.” En su desfachatez llegó a afirmar que René estuvo detenido “por espiar a destacados líderes del exilio cubano”. CNN sabe que, eso que llama exilio cubano, no es otra cosa que grupos de terroristas cubanoamericanos asentados en Miami, con el beneplácito de los gobiernos de Estados Unidos, para atacar a la revolución cubana. ¿Qué otra cosa puede esperarse de CNN si allí marcan la pauta noticiosa algunos publicistas como el agente de la CIA Carlos Alberto Montaner, el terrorista Huber Matos y el especialista en propaganda contra Cuba, Andrés Oppenheimer?

La entereza moral con la que René salió de la mazmorra de la Florida, debe haber puesto a temblar a sus captores. Ahí está el hombre entero, el revolucionario que sale con la cabeza en alto, dejando atrás la impotencia y la debilidad del imperio, representado en la celda que nada pudo contra él.

Verlo salir, abrazar a sus hijas (“hay que ser duro sin perder la ternura jamás”), escucharlo hablar y cantar es una demostración de que René no aprendió la lección que le dieron en estos trece largos años sus enemigos. El imperio pretendía humillarlo con la celda y no lo ha conseguido; ha sucedió lo contrario: se ha convertido en un hombre cuya estatura moral Washington es incapaz de medir. Entre sus primeras palabras puede oírse “estoy entero y listo para seguir luchando hasta que me muera, no se puede parar con esta gente”.

La entereza moral de René es la misma entereza que sostiene a sus cuatro hermanos, ellos son símbolos de ese tenaz e indoblegable pueblo revolucionario de Cuba.

América Central: Dar un golpe de timón… ¿hacia dónde?

El Informe Estado de la Región advierte que es necesario dar un golpe de timón en el rumbo que lleva América Central. Las preguntas inevitables ante este llamado tienen que ver con la profundidad de las transformaciones que requiere la región, el sentido que se les imprimirá (quiénes y cómo las llevarán adelante) y las opciones preferenciales (para quiénes y para qué se hacen) que las animen.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

(Ilustración de Allan Mcdonald, artista gráfico hondureño)

Debilitada, vulnerable, con déficits históricos en el ámbito socioeconómico que se arrastran desde hace varias décadas; además, aislada del resto de América Latina, y enfrentándose ahora a “una peligrosa convergencia de riesgos de intensidad considerable, que amenazan con desencadenar una fractura en el Istmo”: así retrata la actual situación de los países de América Central el cuarto Informe Estado de la Región 2008-2011, presentado en varias capitales centroamericanas durante este mes de octubre.

Rico en información, descripción de escenarios y tendencias, este nuevo informe reafirma muchas de las proyecciones que ya han venido realizando analistas, investigadores, movimientos sociales, organismos no gubernamenteles y un sector reducido de la dirigencia política, sobre el futuro de los Estados y sociedades que pueblan ese territorio estratégico que va de Guatemala a Panamá. Las dos principales conclusiones apuntan, por un lado, hacia la fragmentación de la región en dos bloques bien diferenciados (el centronorte: Guatemala, Belice, Honduras, El Salvador y Nicaragua, y el sur: Costa Rica y Panamá); y por el otro, a destacar las profundas desigualdades a lo interno de cada formación social, como uno de los principales obstáculos que impiden alcanzar mejores niveles de desarrollo humano.

Precisamente, uno de los hallazgos más estremecedores del informe es que el 40% de los hogares del Istmo, lo que equivale a unas 17 millones de personas, no tienen acceso a trabajo y educación. Al avanzar en la lectura del documento, otros índices confirman la gravedad de los problemas socioeconómicos en la región. Por ejemplo, se determinó que, para el año 2008, el 47% de los centroamericanos vivía en condición de pobreza (por insuficiencia de ingresos) y un 18,6% en pobreza extrema; en el caso de la distribución de la riqueza, el 10% más rico de la población recibía el 40% de los ingresos totales en Guatemala y Honduras, y en los demás países el 30%; mientras tanto, 1,8 millones de niños y niñas menores de 5 años (un tercio de la población centroamericana en ese rango de edad) padecían desnutrición crónica (en Guatemala, la incidencia alcanzó el 51,9%, es decir, uno de cada dos menores).

Asimismo, el Informe destaca tres riesgos estratégicos que debe enfrentar América Central: uno es el institucional, pues considera que en varios países hay un tipo de Estado incapaz de canalizar las demandas sociales, superado por el crimen organizado y, como corolario,“particularmente hostil a la democracia. Son Estados con aparatos institucionales pequeños, redes institucionales precarias, Ejecutivos dominantes, sin contrapesos, esquivos a la transparencia y penetrados por intereses particulares”.

Un segundo riesgo tiene que ver con el impacto del cambio climático, que provocará en la región un aumento en las temperaturas, así como de la intensidad y frecuencia de los fenómenos hidrometeorológicos (huracanes, temporales, tormentas, inundaciones, sequías), lo que a su vez ejercerá mayores presiones “sobre la seguridad alimentaria, la disponibilidad de agua (incluyendo su potencial uso energético), alteración y pérdida de biodiversidad en los ecosistemas (con énfasis en los bosques y los recursos marinocosteros), todo ello junto a una mayor propensión a desastres, daños a la salud humana y afectación de los medios de vida (en particular de los pueblos indígenas y las comunidades rurales)”.

En este sentido, ya es visible la negativa “huella ecológica” del (mal)desarrollo dominante y del tipo de relaciones sociedad-naturaleza establecidas en América Central durante las últimas dos a tres décadas: hoy, cada habitante requiere un 10% más del territorio que tiene disponible para satisfacer su consumo; entre 1980 y 2005, se perdieron 248.400 hectáreas de humedales, a un ritmo promedio anual de 9.936; entre 2002 y 2010, la cantidad de especies en peligro de extinción (peces y anfibios, en primer lugar) aumentó un 82%; entre 2005 y 2008 la superficie agrícola de la región se redujo en 7,4%; y de 2005 a 2010 el área boscosa del Istmo disminuyó en 1.246.000 hectáreas.

Finalmente, el tercer riego estratégico es “el bloqueo político que impide combatir la exclusión social”, a saber, el control que ejercen las élites y grupos económicos sobre las agendas y la formulación de políticas públicas de los Estados, lo que en un sentido más amplio, limita el poder ciudadano en la toma de decisiones y priva “del goce de derechos económicos, sociales y culturales de los grupos más vulnerables”. Al respecto, explica el Informe: “Al interactuar con otras variables como la alta violencia social, la debilidad de las instituciones, la transición demográfica y el estilo de desarrollo, estos bloqueos ponen en riesgo la estabilidad futura de la región”.

Con este marco de análisis, se entiende por qué los investigadores y autores del Informe Estado de la Región incluyen en el documento una advertencia: es necesario, y más aún urgente, dar un golpe de timón en el rumbo que lleva América Central. “Más de lo mismo –dice el texto- llevará a situaciones aun más complejas. Hay tiempo, capacidad y visión para hacer algo distinto”.

Las preguntas inevitables ante este llamado de alerta tienen que ver con la profundidad de las transformaciones que requiere la región, el sentido que se les imprimirá (quiénes y cómo las llevarán adelante) y las opciones preferenciales (para quiénes y para qué se hacen) que las animen: ¿será un cambio que aspire a acabar con las desigualdades y exclusiones heredadas de la colonia, y que hoy se expresan en los órdenes económico, social, político y cultural? ¿Será un cambio que ponga fin al patrón extractivo de materias primas, recursos naturales y explotación de la mano de obra –de alta o baja calificación-, como ha sido norma de los modelos de desarrollo desplegados en la región a lo largo de su historia, y que dé paso de una vez por todas a una relación mucho más armónica y responsable con el medio natural?

Y más importante aún, ¿cuánta conciencia de la necesidad de este viraje tienen los ciudadanos, los pueblos centroamericanos, e inclusive, los cavernarios poderes fácticos? ¿Qué tan lejos están dispuestos a llegar movimientos sociales y partidos políticos progresistas –donde todavía los haya- para emprender esa regeneración de la América Central? ¿Cuáles serían sus fuentes intelectuales, sus espacios políticos y sus dinámicas de deliberación y construcción de alternativas? ¿Cómo garantizar que principios propios del imaginario político moderno, como las nociones de Estado de derecho, justicia e igualdad (ausentes, en la mayoría de los casos, en la génesis de la naciones centroamericanas), puedan conjugarse con las nuevas aspiraciones de democracia radical de nuestra época, como la participación ciudadana y el poder popular, la justicia social y la transparencia y rendición de cuentas permanente?

En fin, es una agenda amplia la que tenemos pendiente en el Istmo. A resolver estas cuestiones deberíamos avocarnos todos y todas quienes, desde distintos espacios de la sociedad, creemos que este rincón del mundo, mil veces castigado por la injusticia humana, merece un futuro distinto.

Centroamérica: "Y me fui" (Video)

Nuevo documental de ALBA SUD, producido para Fundación PRISMA y realizado por Ernest Cañada, Ríders Mejía y Mercè Pinya, sobre las migraciones en Centroamérica. Filmado en Nicaragua, Costa Rica, El Salvador y Honduras da cuenta de las implicaciones de este nuevo modelo de desarrollo del que depende la región.

ALBA SUD / www.albasud.org

SINOPSIS

Centroamérica ha transitado en las últimas décadas de una economía básicamente agroexportadora a un modelo de inserción en el mercado internacional mucho más diversificado y complejo, basado en las remesas de los migrantes, el turismo, la maquila agrícola o los servicios, entre otros. Este reportaje analiza el costo humano, social y ambiental que ha supuesto este nuevo modelo de desarrollo económico a partir de las historias personales de migrantes y sus familias y comunidades en Liberia y Los Chiles (Costa Rica), Santa Rosa de Lima (El Salvador) y Olancho (Honduras).

Economía verde: el debate en curso

La economía verde, aun en la acepción (casi) políticamente correcta que le da la CEPAL, no es posible ni en el capitalismo que conocemos, ni en los socialismos que conocimos. Llegar a una economía así supone encarar un problema cultural y político que está en el corazón mismo del ambientalismo contemporáneo…

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América

Desde Ciudad Panamá

La revista América Latina en Movimiento, que edita la Agencia Latino Americana de Información, dedica su edición de septiembre – octubre de 2011 a la crítica de la llamada “economía verde”. Se trata, como sabemos, de un concepto de creciente importancia en el debate ambiental. La próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible – más conocida como Rio + 20 -, por ejemplo, tiene como temas temas principales el de una economía verde en el contexto del desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza, y el del marco institucional para el desarrollo sostenible.

De hecho, la economía verde ha venido a ser la expresión más reciente de ese ejercicio de búsqueda de la verdad en una casa de espejos en que ha devenido el debate sobre el desarrollo sostenible. Para unos, constituye la última esperanza de éxito en la tarea de encarar (o eludir) el problema fundamental del debate, que es el de la capacidad que tenga (o no tenga) el orden mundial realmente existente para transformarse en el protagonista de su propia salvación. Para otros, es un mero ardid publicitario, diseñado para distraer las miradas y las energías de la atención a las verdaderas causas de origen de la crisis ambiental global que padecemos.

Guatemala: El fantasma del serranazo

¿Viviremos en Guatemala un cambio inesperado en las proyecciones de intención de voto en las elecciones del 6 de noviembre de 2011?

Carlos Figueroa Ibarra /Especial para Con Nuestra América

Desde Puebla, México

Parafraseando la famosa frase inicial del Manifiesto Comunista de Marx y Engels, se podría decir que “un fantasma recorre a Guatemala, el fantasma del serranazo”. Por “serranazo” se entiende ahora el asombroso vuelco electoral que se dio entre noviembre de 1990 y enero de 1991, cuando Jorge Serrano Elías literalmente aplastó a Jorge Carpio Nicolle en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de aquel momento. Habrá que recordar las cifras las elecciones del 16 de noviembre de 1990 y compararlas con las del 6 de enero de 1991, para admitir que a veces, muy contadas, la segunda vuelta puede dar lugar a resultados inesperados.