Es una lástima que el modelo -o vía- costarricense de desarrollo se esté tirando por la borda, en medio del júbilo de quienes son sus principales beneficiarios. Son los tiempos que corren. En Argentina, pareciera que mientras más palo les dan, más celebra la gente. En Ecuador, el apriete de tuercas actual posiblemente lleve a la reelección de quienes ahora gobiernan. Con sus propias características y especificidades, algo parecido pasa en Costa Rica.
Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica
En Costa Rica hubo un viraje abrupto que es evidente en los últimos años, pero que tiene una larga cola que se remonta varias décadas atrás. La Costa Rica “tacita de plata”, “jardín de las Américas”, “país más feliz del mundo” se acabó, solo quedan los restos del naufragio. Los sobrevivientes nadan a contracorriente capeándose los tiros de las bandas de narcotraficantes, horrorizados de los crímenes atroces y oyendo las vulgaridades que las máximas autoridades gubernamentales dicen un día sí y otro también en conferencias de prensa.














