sábado, 29 de mayo de 2021

Biden: cien días más de violaciones

La clase dominante en EE.UU, “amenazada” por sus crecientes y profundas contradicciones, ocupada en múltiples tensiones  pero nutrida de capitales provenientes de cientos de países, está presintiendo y comprendiendo su impotencia frente al avance lógico y estratégico de potencias emergentes.

Ernesto Wong Maestre (*) / Para AUNA-Costa Rica

Desde Caracas, Venezuela


En estos primeros cien días del gobierno de Biden, en plena expansión de la pandemia a causa del Covid-19 y sus variantes, la política exterior de EEUU hacia América Latina en cuanto a búsqueda de fines hegemónicos y contención de los gobiernos enfocados al socialismo latinoamericano, enmascarándolos y presentándolos como terroristas y  dictaduras,  no ha tenido variaciones sustanciales de la ejecutada por el anterior gobernante Donald Trump (Castorena,2018).
Aunque en el plano de estrategias si se aprecian ciertos cambios que recuerdan a la política de Jimmy Carter (1977-1981) (Pastor,1987) de tratar de recuperar el nivel de hegemonía perdida en las regiones del sur, acrecentada por la debacle estadounidense en Vietnam (1975) que tendría su repercusión en toda Asia, América Latina, África y en el sentido histórico del Movimiento de Países No Alineados para el mundo del Sur.  

 

Ahora, el gobernante norteamericano también utiliza la supuesta defensa de los derechos humanos contra aquellos gobiernos que por una u otra razón no se ajustan a sus intereses geopolíticos y estratégicos imperiales, y que junto a las medidas de impulso laboral-industrial y ampliación de las vacunaciones anticovid realizadas, le permite reforzar la legitimidad interna del gobierno ante la avalancha de acciones, tanto de movimientos sociales estadounidenses contestatarios y antisistema, como de los grupos de orientación fascista de las alas neoconservadoras más radical y bélica de ambos partidos dominantes. 

 

Tal y como es reconocido por los tratadistas de las relaciones internacionales para tener éxito en la política exterior hay que tenerlo primero en la política interna debido a los condicionantes internos de dicha política (Miguez,2019). Y aquí es donde está uno de los puntos débiles que Biden trata de eliminar o al menos evitar que se agrave: la situación nacional con tendencias desintegradoras de esa formación socioeconómica y política estadounidense, evidenciadas por Hernández en su trabajo “Estados Unidos en su laberinto: la crisis, la pandemia y la escena política”, por Dabat y Leal en su artículo “Declinación de Estados Unidos: contexto histórico mundial”  (Dabat, 2012) y por Luis Maira en “El repliegue de los Estados Unidos de América” (Maira,2020).   

 

Las violaciones al derecho internacional público del gobierno de Biden son evidentes y las reconoce el propio presidente y su equipo cuando se ufanan en castigar financieramente a empresas que invierten en Venezuela u ordenan robar o usar el dinero público del país suramericano depositado en bancos extranjeros para financiar a la oposición violenta o a mercenarios terroristas. Es una violación al derecho internacional cuando hacen injerencias en los asuntos internos de Venezuela con declaraciones intervencionistas o amenazantes o cuando violan la soberanía con incursiones de sus barcos de guerra o bloquean al país sin haber estado de guerra declarado.  (Ver referencia Razonnet,2021)

 

Inestabilidad política y la opción imposible para Biden

 

Pero las contradicciones agudizadas y las tensiones del sistema político por razones económicas, financieras y político-sociales, tanto internas como externas,  han debilitado el poderío y perdido potencial el Estado, lo que  tienden a impedir que se alcancen consensos para ejecutar una política exterior pragmática hacia América Latina, región donde podrían desarrollar proyectos bilaterales y multilaterales de beneficio mutuos,  sin injerencias o medidas coercitivas y con respeto absoluto a la soberanía de los países latinoamericanos, y sin distinción ideológica, porque ya en el mundo va predominando en la ciudadanía el ideal del respeto a los pueblos, de la necesidad de vivir en paz y de proteger al clima y al ambiente, demandas que deben reconocerse como banderas tradicionales del socialismo.  

 

De manera que esa opción salvadora de la debacle estadounidense la tendrá que asumir ese futuro gobierno que empieza a ser imaginado en muchos de los grupos antibélicos, ecoambientales y humanistas, liderados por la llamada “generación milenials” (Ruiz,2020), jóvenes de pensamiento avanzado y discurso convincente, como lo fueron el intrépido Martín Luther King o el audaz Malcolm X cuando formó la Organización de la Unidad Afro Americana y fue reconocido con afecto por los inolvidables Fidel Castro y Che Guevara, en medio de la guerra fría impulsada desde la Casa Blanca para contener al socialismo europeo.   

 

Por ello, para comprender un poco más el significado para América Latina y Venezuela -de estos primeros cien días de continuas violaciones al derecho internacional público del gobierno de Biden- hay que considerar los cambios globales de la correlación de fuerzas políticas y militares sobre ejes de relaciones donde tradicionalmente los gobiernos estadounidenses impusieron su poder y alcanzaron sus intereses, tanto geopolíticos como corporativos, algo que ha variado drásticamente a favor de sus dos más fuertes contendientes económicos y militares China y Rusia, sobre todo en sus articulaciones en la Organización de Cooperación de Shanghai y el grupo BRICS. (Borja,2009). Y todo esto repercute significativamente en el aumento de la agudización de las contradicciones expresadas en tensiones internas y externas que tienden a una mayor inestabilidad política en EEUU como para poder cambiar el rumbo de la política hacia Latinoamérica y El Caribe, y que logre ejecutarla acorde a la nueva época y a las expectativas de los pueblos, incluidos el estadounidense.

 

Biden encapsulado en el neoconservadurismo

 

Las pocas acciones que ha podido desarrollar el gobierno de Biden respecto a Venezuela están signadas por la insistencia de aplicar la llamada “ingeniería social” en la política exterior con el fin de “cambiar al régimen” del país suramericano en franca violación de cuanto principio básico del derecho internacional hay en la Carta de Naciones Unidas, y ahora haciendo más énfasis en la estrategia de contener el avance del socialismo reforzando el potencial y poder de los grupos empresariales más leales a sus fines geopolíticos en Suramérica y El Caribe, y al mismo tiempo continuar tratando de bloquear todas las acciones soberanas financieras, económicas y comerciales del Estado venezolano e ir ampliando las medidas coercitivas contra empresas propias y de terceros países que han hecho relaciones comerciales o económicas con Venezuela, a fin de disminuir las capacidades de acción colectiva bolivarianas que han garantizado el triunfo electoral en veintitrés de los veinticinco  procesos electorales realizados desde 1998 hasta hoy. 

 

Esa continua política injerencista de EEUU hacia Venezuela tenderá a seguir siendo elaborada con estrategias intervencionistas de todo tipo, cada vez más inmorales, criminales y más intensas para tratar de alcanzar sus fines en 2022 mediante la posibilidad de que una parte de la oposición convoque a un referendo revocatorio presidencial o que a fines de 2024 ella pueda ganar las elecciones presidenciales. Sin embargo, hay que reconocer el incremento de la fuerza popular lograda por el gobierno liderado por el Presidente constitucional, Nicolás Maduro, a base de empoderamientos comunales,  previsión y protección social, y medidas de seguridad social en estos últimos cuatro años, precisamente cuando EE.UU desplegó y ha continuado desarrollando una ofensiva de amenazas, bloqueos, agresiones y operaciones terroristas encubiertas. Todas estas, al ser reveladas y difundidas al pueblo han sido muy significativas en la creciente reacción popular antimperialista, expresadas masivamente en las entrevistas y discursos difundidos por los medios de comunicación y redes sociales. Todo ello más acorde a la historia de lucha del pueblo venezolano durante los últimos doscientos años en busca de su verdadera independencia que con la revolución social en plena vida ha generado nuevos imaginarios clasistas de emancipación social. 

 

Por ello, la dialéctica que se avecina en los próximos años dependerá más de cómo la amplia mayoría del pueblo venezolano logre organizarse mejor, pueda autodirigir sus proyectos en alianzas externas con otros poderes emergentes euroasiáticos y con los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos (ALBA-TCP) que lo que pueda pretender el llamado “Estado Profundo” de EE.UU dominado hasta ahora por los intereses neoconservadores de grupos ideológicos vinculados al complejo militar-financiero-comunicacional de esa madeja global de poderes proestadounidenses antidemocráticos (Lechner,1982).

 

Contener el socialismo con la burguesía antipatria

 

La medida de estatus de protección temporal por 18 meses (TPS por sus siglas en inglés) para inmigrantes ilegales venezolanos es un componente complementario y necesario para que el gobierno de Biden pueda hacer más eficaz la estrategia de “ingeniería social” o injerencia en los asuntos internos de Venezuela en aras del “cambio de régimen” más apetecido por EEUU donde la burguesía del país como clase, y los grupos empresariales proyanquis, encuentren en el gobierno de Biden que los dirige desde la Casa Blanca un respaldo a sus familias residentes en el país del norte, y donde pudieran tener una mejor situación económica con la cual autofinancien la contrarrevolución y las fuerzas antisocialistas, y a la larga se reduzcan esos millonarios gastos que tiene el gobierno con sus más de treinta agencias de intervención en Venezuela.  También, es una forma de compensar –tal y como hizo John F. Kennedy en su momento contra Cuba- a quienes se sumaron a las disímiles acciones de bloqueo o de terrorismo contra el pueblo venezolano y el gobierno del presidente Hugo Chávez y, con posterioridad a marzo de 2013 hasta el presente, contra el gobierno del presidente constitucional Nicolás Maduro. 

 

La medida de TPS es una manifestación del lineamiento neoconservador de “alianzas compensadas” y de la misma estrategia que los gobiernos de EEUU han usado diferencialmente contra Cuba para contener su avance socialista. Se da respaldo político,  económico y financiero a la burguesía antipatriótica para que esta se mantenga leal por la fuerza y la seguridad de sus capitales depositados o invertidos en EEUU y por lo apetecido  -aún con el declive evidente-  del llamado “american way of life” para sus familias.  

 

El TPS se asienta en un trasfondo sociocultural-político-ideológico que se está explotando según los intereses geopolíticos del gobierno de Biden, utilizando el argumento de “protección de los derechos humanos”, algo que como se expresó  antes, es una vieja estrategia utilizada en los años 70 contra las entonces dictaduras militares en aras de evitar el ascenso de gobiernos populares  enfocados al socialismo –como los de Salvador Allende, de Juan Velasco Alvarado o de Omar Torrijos- los cuales  continuarán surgiendo  –de una u otra forma- en la escena latinoamericana, y por ello el neoconservadurismo insiste en aplicar en estos casos la “ingeniería social” y las “operaciones preventivas” para poder controlar y dirigir la orientación política de los nuevos gobernantes. 

 

Lejos de poder volver a dominar a sus anchas a América Latina, ya la clase dominante en EE.UU, “amenazada” por sus crecientes y profundas contradicciones, ocupada en múltiples tensiones  pero nutrida de capitales provenientes de cientos de países, está presintiendo y comprendiendo su impotencia frente al avance lógico y estratégico de potencias emergentes, como la República Popular China, Rusia, India, Irán o Turquía, dispuestas a sostener con los gobiernos latinoamericanos y caribeños un tipo de relaciones económicas, comerciales y financieras donde debe predominar la voluntad y decisión del beneficio mutuo, el respeto a la soberanía y la no injerencia en los asuntos internos de los países, muy diferentes a las impuestas por los monopolios y megacorporaciones norteamericanas apoyadas en los distintos Comandos del Ejército de EE.UU y en sus más de un millar de bases militares (Capote,2018) y hasta de cárceles clandestinas en todo el mundo (Calvo,2019).

 

Todo parece indicar que el otro mundo posible ya lo está “pariendo” la nueva era y está en marcha, sea en forma de la “Franja y la Ruta”, de “Nord Stream 2” o de “Misión Milagros” del ALBA-TCP, por lo que cada vez será más imposible que los actuales gobiernos neoconservadores de EE.UU, aún con gran poder de dominación económica, financiera y militar,  puedan volver a hegemonizar la vida social de los pueblos latinoamericanos, caribeños, asiáticos, africanos e incluso europeos.

 

Referencias

 

Borja Tamayo, Arturo (2009).- Reflexiones: Apuntes bibliográficos Estados Unidos y el mundo en el siglo XXI. Revista Norteamérica vol.4 no.1 Ciudad de México ene./jun. 2009. Leido el 03/05/21 en http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-35502009000100010  

 

Calvo, Guadi (2019).- Estados Unidos: Prisiones secretas o una temporada en el infierno. En sitio web Desinformemonos publicado el 26/03/2019 y leído el 10/04/2021 en https://desinformemonos.org/estados-unidos-prisiones-secretas-o-una-temporada-en-el-infierno/  

 

Capote Fernández, Raúl(2018).-Bases militares de EE.UU. en América Latina y el Caribe. El Plan Suramérica. En Granma 9 de agosto de 2018. Leído el 05/05/2021 en http://www.granma.cu/mundo/2018-08-09/bases-militares-de-eeuu-en-america-latina-y-el-caribe-el-plan-suramerica-09-08-2018-17-08-04

 

Castorena, Casandra y otros (2018).- Estados Unidos contra el mundo : Trump y la nueva geopolítica / Gabriel Esteban Merino ... [et al.] ; editado por Casandra Castorena Sánchez ; Marco A. Gandásegui ; Leandro Ariel Morgenfeld. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : CLACSO, 2018. Libro digital, PDF. Leído el 01/05/2019 en http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/gt/20180830072543/EstadosUnidos_contra_el_mundo.pdf

 

Dabat, Alejandro y Leal, Paul (2012).- Declinación de Estados Unidos: contexto histórico mundial. Artículo en revista Problemas del Desarrollo. Vol.44 no.174 México jul./sep. 2013.  Leído el 01/05/21 en:   http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0301-70362013000300004

 

Hernández, Jorge (2020).- Estados Unidos en su laberinto: la crisis, la pandemia y la escena política. Revista Economía y Desarrollo versión impresa ISSN ISSN versión On-line ISSN 0252-8584. Econ. y Desarrollo vol.165 supl.1 La Habana  2021  Epub 21-Ene-2021  Leido el 03/04/2021 http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0252-85842021000200002

 

Lechner, Norbert (1982).- El proyecto neoconservador y la democracia. En: Crítica & Utopía. Latinoamericana de Ciencias Sociales no. 6. (marzo 1982), Buenos Aires,CLACSO,1982. Leer en http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/otros/20160212051148/LECHNER.pdf

Maira, Luis (2020).- El repliegue de los Estados Unidos de América.  El entrecruzamiento de las crisis políticas de Estados Unidos y América Latina y su impacto en las relaciones hemisféricas. Leído el 03/04/2021 en  http://www.cries.org/wp-content/uploads/2020/11/012-maira.pdf

 

Miguez, María Cecilia (2019).- Los factores internos de la política exterior. Hacia la profundización de un debate en las Relaciones Internacionales latinoamericanas. Leído en sitio web Teseo Press el 05/05/2020 https://www.teseopress.com/condicionantesinternos/chapter/los-factores-internos-de-la-politica-exterior-hacia-la/

 

Pastor, Robert (1987).- El  gobierno  de Carter  y  América  Latina: principios  a  prueba.  Leer en sitio web https://forointernacional.colmex.mx  

 

Razonnet (2021).- Biden ratifica a Venezuela como una amenaza “inusual y extraordinaria”.  En La Razón, Periodismo independiente. Leido el 10/05/21 en https://larazon.net/2021/03/biden-ratifica-a-venezuela-como-una-amenaza-inusual-y-extraordinaria/

 

Ruiz Rico, Manuel (2020).- Jóvenes en EE UU: ‘welcome’ progresismo. Leer en https://www.esglobal.org/jovenes-en-ee-uu-welcome-progresismo/

 

 

(*) Profesor universitario, Director del Centro de Estudios de Economía Política de la UBV, Coordinador de Asuntos Internacionales de la Tesorería de Seguridad Social y Co-Presidente de la asociación TRISOL en Venezuela. Politólogo graduado en UH,1977, e Internacionalista graduado en ISRI, 1979. Graduado Más Destacado de la 1ra promoción 1974-1979. 

 

FUENTE: Publicado por sitio web Casos de Derecho Internacional Público en  

https://casos-dip.blogspot.com/2021/05/presidente-de-eeuu-sigue-violando-el-dip.html

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