sábado, 2 de mayo de 2026

Argentina: la vigencia del pensamiento nacional y popular de Raúl Scalabrini Ortiz

Vigente pensamiento como pocos el del autor de “El hombre que está solo y espera”, término: “vigente”, que etimológicamente proviene del latín vigens-vigentis y cuyo significado podría ser entre otras acepciones: “estar activo”. Y claro que lo está su prédica.

Carlos María Romero Sosa / Especial para Con Nuestra América

Desde Buenos Aires, Argentina


La labor del sociólogo  Horacio González al frente de la Biblioteca Nacional, designado por  Néstor Kirchner en 2005 y mantenido en el cargo por Cristina Fernández de Kirchner, merecerá del permanente reconocimiento por posicionarse y sostener con firmeza la gramsciana batalla cultural, expresión hoy bastardeada por el máximo gestor de la destrucción del Estado: Javier Gerardo Milei; a confesión de parte: “el presidente más sionista de la historia universal” y el aliado  todo terreno del siete vidas Donald Trump.
 

Entre los aportes de la gestión del licenciado González cabe destacar la reedición en 2014 de la conferencia pronunciada por Raúl Scalabrini Ortiz (1898-1959) en el “Instituto Hipólito Yrigoyen” de Mercedes (Provincia de Buenos Aires), el 3 de julio de 1948: “Yrigoyen y Perón”, hoy en circulación por error matemático –u oportuna y en nada  docta ignorancia- de los censores libertarios, sempiternos negacionistas del genocidio de la última dictadura que tanto se ensañó con los representantes de las distintas ramas de la cultura. 

 

En menos de 100 páginas, habladas como se escribe y volcadas al papel como se habla, es decir sin retórica sofista y en vez dando a luz martinfierranas cuestiones de fundamento con la mejor mayéutica socrática, está presente y de cuerpo entero, con la madurez de los 50 años de edad  que contaba para aquel 1948, el Scalabrini Ortiz profético y convocante, a quien Macedonio Fernández le auguró: “Cuando los jóvenes lo conozcan no lo van a soltar”. También el severo investigador que inició en 1920 su bibliografía con un ensayo matemático: “Errores que afectan a la taquimetría”. El trabajador “pro pane lucrando” que en tanto agrimensor graduado en la Facultad de Ingeniería, supo hacer Patria recorriendo con un teodolito nuestro interior profundo y doliente. Y finalmente el escritor de raza, partícipe en su hora del grupo Martín Fierro, que portando vivo en su ADN cierto gen del padre paleontólogo Pedro Scalabrini, definió el 17 de Octubre de 1945, gesta popular en la que participó: “El subsuelo de la Patria sublevado. El cimiento básico de la Nación que asomaba, como asoman las épocas pretéritas de la tierra en la conmoción del terremoto.” 

 

Empero las adscripciones políticas que entendió como posibles vías de escape a la dependencia y que lo asieron a carismáticos liderazgos, no le bajaron su guardia de boxeador amateur frente al país siempre a riesgo de los embates del capitalismo internacional. Y de ese modo el viejo cofundador de F.O.R.J.A. en 1935 junto a Arturo Jauretche, Luis Dellepiane, Juan B. Fleitas, Homero Manzi, Manuel Ortiz Pereyra y Gabriel del Mazo,  el mismo que aplaudió en la conferencia de Mercedes el período gubernativo de 1916-1922 por el neutralismo sostenido en imbatible política internacional durante la Gran Guerra, el plantarse a los Estados Unidos de Norteamérica -en la propia Argentina y en el Caribe cuando la invasión yanqui a la República Dominicana en 1916-, la lucha por los ferrocarriles nacionales: “punto nuclear de la dominación extranjera” y la voluntad del presidente radical de “enaltecer, mejorar y educar a las grandes masas proletarias”, criticó a Yrigoyen por no haber roto con la oligarquía. Condescendencia o imposibilidad política que, sin duda, aunque Scalabrini Ortíz no lo mencione, permitió que sectores reaccionarios y conservadores del oficialismo en el poder respondieran a los reclamos sociales con represión durante la Semana Trágica de enero de 1919 y las matanzas de peones rurales en la Patagonia en 1921 y 1922, crímenes tan bien estudiados y sacados a la luz por el intelectual anarquista Osvaldo Bayer. 

 

Uno infiere de sus razonamientos que el yrigoyenismo fue un paso, aunque solo uno, agotador por los estorbos hallados y por qué no la falta de entrenamiento e impulso revolucionario en materia social, contra la dominación económica. Con respecto a Perón y su movimiento; a dos años de instalarse en el poder,  el patriota creía –y quería- ver entreabrirse el Sol de Mayo que soñó Mariano Moreno, entre los seculares nublados regiminosos que marcaron nuestro pasado neocolonial. Esperanza en vías de concretarse  por entonces mediante las realizaciones de Justicia Social y Soberanía Económica de que era testigo. “No se olvide de los trencitos”, le reclamó al General. Hasta aplaudir su nacionalización ocurrida el 1 de marzo de 1948.         

 

Otro punto a destacar en su alocución, es que a diferencia de otros sectores del nacionalismo, en general de derecha,  que veían solo el enemigo inglés enseñoreado -como lo estaba- sobre nuestra economía y nuestro territorio insular de las Islas Malvinas y adyacencias, Scalabrini Ortiz advirtió el adentrarse en los vitales intereses nacionales del imperialismo norteamericano, algo aceptado históricamente por la oligarquía nativa “que desde la caída irremediable de Fernando VII entró en convivencia con el capital británico, del que es aliada pero que no vacila en traicionarlo  sin escrúpulos, cuando actúa en el país el más opulento capitalismo norteamericano.”    

 

Vigente pensamiento como pocos el del autor de “El hombre que está solo y espera”, término: “vigente”, que etimológicamente proviene del latín vigens-vigentis y cuyo significado podría ser entre otras acepciones: “estar activo”. Y claro que lo está su prédica. Basta para comprobarlo prestar oído a las consignas del pueblo movilizado aquí y ahora contra la política hambreadora del gobierno libertario dictada con puntos y comas por el FMI, los oligopolios y el tenebroso “círculo rojo” de los desindustrialistas “capitanes de la industria”. Lemas que siguen siendo: “Patria o Colonia” y “Pueblo u Oligarquía”.-     

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