Desde la llamada crisis de la deuda externa de los años 80 –caracterizada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) como la década perdida– producto de deudas contraídas que se hicieron impagables, pero cobrables, los entes financieros internacionales otorgan préstamos a los Estados para someter a los deudores de la periferia.
John Saxe-Fernández / LA JORNADA
A lo largo de la historia del capitalismo, el endeudamiento ha sido el instrumento utilizado con más frecuencia por las potencias imperiales para imponer la condicionalidad acreedora a toda línea de crédito de la banca a la periferia capitalista. Ha sido una palanca vital para la promoción de la gobernanza colonial, que se intensificó durante el mal llamado periodo neoliberal, agravado con la crisis de 2008 y los costos de la pandemia que padecimos junto con un cruel recetario de recortes presupuestales en salud, educación, alimentación y servicios básicos generando alta frustración y conflictividad sociopolítica.