domingo, 8 de febrero de 2009

La IV Flota operará en Perú

Durante este año, los buques norteamericanos podrán ingresar a los puertos peruanos para reabastecerse durante su misión de patrullaje en la región. Fue una de las exigencias de Washington para aprobar el Tratado de Libre Comercio.
Carlos Noriega / Página12 (Desde Lima).
Mientras diversos gobiernos de la región cuestionan la decisión de Washington de resucitar, después de 58 años, la Cuarta Flota de la Marina de Estados Unidos para patrullar los mares de América latina, el gobierno peruano ha dictado una ley para facilitar sus operaciones, permitiendo que los buques de guerra norteamericanos utilicen los puertos peruanos. Esta ley fue aprobada por el Congreso, casi sin debate y con el apoyo del oficialismo, el fujimorismo y la derechista Unidad Nacional, durante una sesión nocturna en la que también se aprobaron otras dos normas exigidas por Washington para poner en marcha el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ambos países, que entró en vigencia el 1º de febrero.
Según esta norma, durante todo el año 2009 la Cuarta Flota norteamericana podrá utilizar los puertos peruanos de El Callao, en Lima, y Salaverry, 550 kilómetros al norte de la capital peruana. Son catorce buques de guerra, trece fragatas misileras y un crucero de la marina norteamericana, los que podrán ingresar a los puertos peruanos para reabastecerse durante su misión de patrullaje en la región. El primer buque norteamericano en llegar a puertos peruanos será la fragata misilera “Rodney M. Davis”, que arribará el 11 de febrero y permanecerá durante diez días en el Perú antes de continuar su tarea de patrullaje por las aguas de América del Sur.
Simultáneamente a esta decisión de facilitar las operaciones en la región de la Cuarta Flota, el gobierno de García también ha dispuesto el ingreso a territorio peruano de militares norteamericanos armados para misiones de “entrenamiento táctico en el campo” y de “apoyo informativo”. Los soldados estadounidenses operarán, principalmente, en las zonas más conflictivas del país, donde hay fuerte presencia del narcotráfico y de las últimas columnas armadas que quedan del grupo maoísta Sendero Luminoso. En 2008, el presidente García autorizó la entrada al Perú de más de mil soldados norteamericanos. Estados Unidos tiene una importante presencia en seis bases peruanas, ubicadas en las zonas donde hay narcotráfico y guerrilla, y cerca de la frontera con Colombia. Junto a estas normas que permiten la presencia militar de Estados Unidos en el país y facilitan sus operaciones navales en la región, el gobierno de García también ha ordenado la realización de operaciones militares junto con Colombia en julio de este año.
“Para las operaciones de la Cuarta Flota era clave para Estados Unidos tener una base en el Pacífico sur, y ya lo han logrado gracias a la decisión del gobierno peruano. El Perú se convierte en un apostadero de la Cuarta Flota norteamericana para sus operaciones en América del Sur. Estados Unidos tiene el apoyo irrestricto del Perú para realizar operaciones militares en la región. Esto es preocupante”, señaló a Página/12 el experto en temas militares Ricardo Soberón. Acerca de las operaciones militares junto con Colombia, Soberón opina que “eso involucra peligrosamente al Perú con el Plan Colombia”.
Cuando el presidente ecuatoriano Rafael Correa anunció que no renovaría el convenio para el funcionamiento de la base militar norteamericana en Manta, el cual vence este año, la administración Bush inició tratos con el gobierno de García para mudar esa base al Perú. Esas gestiones avanzaron paralelamente a las negociaciones por el TLC. El gobierno del Perú ya había aceptado que se instale en el país una base militar norteamericana pero, ante las protestas que surgieron cuando esto trascendió, dio marcha atrás. Ahora les han dado a los norteamericanos los puertos peruanos para que su flota opere desde ellos. Los buques de guerra norteamericanos que patrullarán permanentemente en la región se convertirán en bases móviles, desde las cuales podrán monitorear con sus equipos de comunicaciones toda la región, que es lo que se hacía desde Manta, y también podrán intervenir militarmente cuando lo consideren necesario. Esos buques tienen un gran poder combativo. “Estados Unidos ya no necesita una base militar en el Perú, porque la presencia permanente de la Cuarta Flota en la región es el reemplazo a la base de Manta”, afirmó Soberón.
Aunque Washington asegura que la Cuarta Flota tiene como misión central la lucha contra el narcotráfico, su presencia en la región es vista como una amenaza y un factor de presión contra los países críticos de Washington. “Un objetivo central de esa presión norteamericana es Venezuela. Desplegando a la Cuarta Flota, Estados Unidos busca recuperar presencia política y militar en la región, defender sus intereses estratégicos y mostrar que las aguas de América del Sur forman parte de esos intereses. La intención de Estados Unidos es tener una fuerza operativa en América latina que responda ante cualquier eventualidad. Eso no va cambiar con el gobierno de Obama”, dijo el experto Soberón.

América Latina, una década del siglo XXI

Para que América Latina pueda realmente ser un continente con posibilidades debe construir un proyecto liberador, fundado en la justicia social, la libertad y la democracia, y debe apoyarse en una alternativa anticapitalista, por tanto socialista.
Marcos Roitman Rosenmann / LA JORNADA
Muchos fueron los que en los años 60 y comienzos de los 70 del siglo XX se formaron en la teoría del desarrollo del subdesarrollo. Por primera vez sus postulados tenían eco en la nueva izquierda anticapitalista. Era un punto de apoyo para definir los proyectos anticapitalistas frente a las visiones anquilosadas de los partidos comunistas defensores del feudalismo latinoamericano y las sociedades duales. El MIR chileno, los Tupamaros uruguayos, el ERP en Argentina o el ELN en Bolivia fueron algunos de sus seguidores. Pero también los hubo en otros lares de la izquierda. A los efectos, pocas veces una formulación teórica ha logrado tanta influencia en partidos y movimientos políticos. Unos y otros se disputaban la nueva fórmula para interpretar la evolución de las estructuras sociales y de poder en América latina.
Si bien hubo trabajos pioneros, los de Sergio Bagú: La estructura social de la colonia (1949); de González Casanova, La democracia en México, o Las siete tesis equivocadas, de Stavenhagen, la síntesis de Gunder Frank fue feliz. Englobaba un emergente debate frente a las teorías eurocéntricas del desarrollo. Desde las ciencias sociales se aportaba una explicación convincente y razonada del carácter capitalista de la conquista, la colonia y de las estructuras de poder imperantes en la región. Así, su éxito radicó en la manera de presentar el problema. La historia de América Latina se vio en una forma bipolar, la relación metrópoli-satélite.
André Gunder Frank tuvo la virtud y la desgracia de presentar América Latina como lo que es: una parte del proceso de acumulación de capital y del capitalismo colonial del siglo XVI, factores inseparables del propio desarrollo del capitalismo. La crítica se hizo fuerte: los países industriales nunca fueron subdesarrollados, no hay pasado por etapas similares ni se les puede adjudicar fases. La arremetida contra las teorías eurocéntricas de Rostow y sus etapas del crecimiento económico le valió su reconocimiento en todos los círculos académicos y en la izquierda latinoamericana. Es cierto que tuvo detractores y los sigue teniendo. Muchos de sus argumentos no logran el nivel de precisión exigido a quien se decía gran lector de Marx, lo cual le resta solidez a los planteamientos. Sea como fuese su aporte es un acervo del pensamiento crítico e incluso hay quienes lo consideran un adelantado a la teoría de la dependencia.
Si hoy las afirmaciones de Gunder Frank pueden resultar simplistas, en 1967 eran de grueso calibre. Afirmar que los países desarrollados nunca tuvieron subdesarrollo, aunque pueden haber estado poco desarrollados, era enfrentarse a las doctrinas hegemónicas, tanto como contravenir en la actualidad los dogmas del mercado, el neoliberalismo y su mano invisible. No fue una batalla fácil. Pero lo que quiero destacar es el sentido que orienta y articula su pensamiento. Tras de la visión del desarrollo capitalista como una relación que genera el subdesarrollo, Frank subrayó una primera variable. Cuando los lazos con la metrópoli son fuertes hay un menor desarrollo relativo del satélite y cuando los lazos son débiles existe mayor posibilidad de desarrollo del satélite. Para corroborar dichas tesis no hubo de ir muy lejos. Le bastó recurrir a la historia colonial y constatar la existencia de zonas hoy atrasadas, antaño de alto desarrollo, en función de las necesidades del capitalismo mundial, Potosí en la colonia.
Si hubiese dudas expresó la misma relación en la etapa imperialista inglesa y estadunidense. Manaos con el caucho o Iquique con el nitrato. Relatos inapelables. Lentamente dejó de ser un problema aceptar que el subdesarrollo era parte del desarrollo capitalista. Asumir que América Latina era capitalista y que nunca podría ser desarrollada como las metrópolis tenía consecuencias. Romper el subdesarrollo supondría luchar contra el capitalismo y constatar su inviabilidad.
Celso Furtado escribiría un texto clave: El desarrollo económico: un mito. Su tesis era sencilla y contundente: “el estilo de vida promovido por el capitalismo industrial ha de ser preservado para una minoría, pues toda tentativa de generalizarlo para el conjunto de la humanidad provocará necesariamente un colapso global del sistema. Esta conclusión es importantísima para los países del tercer mundo, pues pone en evidencia que el desarrollo económico que viene siendo preconizado y practicado en esos países es un simple mito. Sabemos que las naciones del tercer mundo jamás podrán desarrollarse, si por desarrollo debe entenderse ascender a las formas de vida de los que ya están desarrollados”.
Hoy, las tesis de Frank y Celso Furtado vuelven a estar de actualidad. Si los lazos con las metrópolis en tiempos de crisis han favorecido mayor desarrollo relativo y mejores condiciones para su expansión, ¿significa que saldremos mejor parados de la crisis? Lo veremos en estos años. ¿Pero ello no significará romper con el subdesarrollo? Si la afirmación se complementa con lo dicho por Celso Furtado, el horizonte no atisba mejoras. En esta primera década del siglo XXI hemos visto aumentar la desigualdad, el hambre y la miseria. En otras palabras, el capitalismo ha sido incapaz de generar con o sin recesión un proyecto inclusivo para las grandes mayorías. Ése no es su objetivo. Por el contrario, se articula como un orden excluyente y concentrador cuyo fundamento es el cálculo racional de la explotación. Así, desde su perspectiva, una salida razonable será un mayor aumento de la pobreza y la explotación, generando un orden propio de la neo oligarquización totalitaria del poder político.
En esta lógica, la crisis ha dejado al pairo las teorías del neoliberalismo, del capitalismo popular o del liberalismo social. Ninguna de las vertientes, sea vía militar o por vía electoral representativa, han dado una solución inclusiva. Más bien podemos constatar su fracaso. Ahora no es una tozudez mental: es una afirmación fundada en los hechos. Para que América Latina pueda realmente ser un continente con posibilidades debe construir un proyecto liberador, fundado en la justicia social, la libertad y la democracia, y debe apoyarse en una alternativa anticapitalista, por tanto socialista.

Farabundo, de las botas a los votos

América Latina debiera de rodear con sentido solidario y respeto a los herederos de Farabundo que se baten por levantar su brazo. A los luchadores salvadoreños la derecha siempre les asignó una tumba anónima, ellos hoy quieren el poder mediante la razón para mirarles los ojos a los asesinos de Oscar Arnulfo Romero.
Mario López / TeleSUR
El pueblo de El Salvador está a punto de romper la historia de gobiernos conservadores y de derecha. La izquierda tiene grandes posibilidades de ganar la presidencia del pulgarcito de América como tanto lo soñó Farabundo Martí. En los recientes comicios donde se eligió congreso y autoridades locales hubo un incremento considerable de los sectores progresistas agrupados en el Frente Farabundo Martí para la liberación nacional, FMLN, y se está en condiciones de quebrantar la hegemonía del derechista Alianza Republicaba Nacionalista, ARENA, de 20 años, con cuatro periodos consecutivos en el poder.
El FMLN pasó de tener 35 alcaldías a 95 de 262 en disputa, 21 de ellas en coalición. Un avance espectacular, aunque trastabilló en la capital, San Salvador, por un margen elemental y en dónde jugó el trasteo de votantes por parte de ARENA desde la periferia de la ciudad y de países vecinos. ARENA, mientras tanto, retrocedió al perder 27 municipalidades, tenía 148 y quedó con 121. En el legislativo el Frente obtuvo 35 de 84 asientos, ganó 3 más respecto del periodo que termina y es el partido más votado; ARENA perdió dos sillas, quedó con 32. Sin embargo el FMLN tiene a su alrededor a organizaciones políticas de clara inclinación de derecha como el Partido de Conciliación Nacional, PCN, que obtuvo 11 diputados y 33 alcaldías y puede ser el fiel de la balanza; la Democracia Cristiana, PDC, arañó 5 puestos en la asamblea (Congreso) y Cambio Democrático, CD, socialdemócrata, se resignó con un diputado.
En El Salvador se puede ser presidente en primera vuelta si hay una fórmula que obtenga mayoría simple (la mitad más un voto). El Frente logró en las regionales y legislativas cerca del 50 por ciento de los sufragios (ARENA suma cerca del 40 por ciento), pero si nos apoyamos en la historia reciente, a la izquierda frentista le cuesta incrementar ese guarismo por la existencia de partidos de corte de centro y derecha en el espectro salvadoreño. Por ello los areneros (así se los conoce popularmente a los del partido de gobierno) buscarán forzar la segunda vuelta para, por afinidad, recoger los votos de los partidos minoritarios y lograr aislar al Frente. Esa fórmula ha sido utilizada de manera reiterada y es claro que esta vez intentarán la misma suerte.
ARENA más que pasado tiene prontuario. Su origen hay que buscarlo en la larga noche de la guerra fría y la manera como EE UU ha interpretado su papel en Centroamérica. Es la expresión del establecimiento salvadoreño representado en el empresariado, las iglesias, los medios de información, los terratenientes, las fuerzas armadas, las transnacionales y los lazos con la potencia del norte. Carga con su estela de violación de derechos humanos, uso de escuadrones de la muerte y una abierta actitud anticomunista. Todavía en plena campaña para las regionales en su propaganda de radio y televisión hacía uso de la letra de su himno de partido que incluye un párrafo que dice: "El Salvador será la tumba donde los rojos terminaran". Lo cual nos releva de caracterizar su talante fraterno. No hay duda de que el macartismo que le ha funcionado en el pasado será el caballito de batalla promocional en lo que queda para las presidenciales del 15 de marzo próximo.
En nuestro criterio, es toda una proeza que el Frente logre hacer valer el buen desempeño que ha tenido en las encuestas o preferencias presidenciales. Apoyándose en la experiencia ha procurado corregir errores, tanto que escogió un excelente candidato como aspirante presidencial. Se trata del talentoso y carismático comunicador Mauricio Funes. En el pasado el Frente presentó a hombres de su propia cosecha, esta vez busca sumar otros sectores, tentando electorado nuevo y por ello apeló al prestigioso periodista. ARENA va con el exdirector de la policía, Rodrigo Ávila, manteniéndose en su línea habitual.
Los 10 puntos porcentuales que el Frente le saca a ARENA en las regionales podría anticipar cómo están las fuerzas de cara a las presidenciales. Sin embargo el Frente ha acusado en su estado anímico la pérdida de la alcaldía de San Salvador, capital que se había convertido en un fortín rojo, como quiera que llevara la exguerrilla 3 periodos sucesivos y las encuestas daban como ganadora a la titular Violeta Menjívar. ARENA, con gran despliegue en sus medios masivos ha sobredimensionado el triunfo en la capita y tomado un segundo aire, aunque el Frente ganó el área metropolitana y 10 de las 14 entidades territoriales más importantes del país.
La estrategia por parte de ARENA será la de evitar los debates públicos entre los candidatos presidenciales en dónde Funes tiene un desempeño profesional brillante y sus argumentos son de mucho más fondo que el candidato derechista; insistir en el pasado guerrillero del Frente; invocar las consabidas manipulaciones respecto de la propiedad, libertad e incluso temores sobre posibles reducciones de las remesas desde los Estados Unidos -El Salvador depende en buena parte de esas divisas- como elementos para persuadir a los votantes de derecha a que se unan contra el "monstruo comunista". El otro elemento no desdeñable es la cobertura de gastos por los dineros que ingresan a las arcas proselitistas de ARENA. En ese campo el Frente solo posee ideas y la gestión de sus líderes ya probados. Le corresponde al pueblo separar la ceniza de la brasa.
Grosso modo ese es el panorama político que escalda a El Salvador por estos días. Nótese que ese mismo balance podría hacerse de toda América Latina con algunas diferencias y particularidades importantes. Pero en el fondo ese es el panorama que presenta la región. La pulverización de los partidos históricos (liberales y conservadores o democristianos y nacionalistas) que ha cedido el espacio electoral a la polarización derecha-izquierda con amplio margen para los sectores sociales.
En este periodo de transición tienen algún juego los partidos o movimientos de centro que en el pasado gravitaron en la social democracia, pero en la medida en que se intensifique la práctica política de la coyuntura, éstos tenderán a la marginalidad total. Es mucho lo que ha cambiado el continente en materia electoral. Hace tan solo una década era impensable anticipar el avance exponencial de la izquierda. Y en medio de todo esto, es insostenible no reconocer que una de las razones de los logros progresistas es el desmonte del mito armado como único camino para acceder al control del Estado.
La sospecha que la izquierda siempre asumió de la tarjeta electoral y de las reglas de juego de la democracia de occidente, le consumieron varias décadas maceradas en heroísmo pero desperdiciadas al calor de consignas lejanas al sentir popular. Sigue pesando en ésta otros paradigmas como el ateismo en medio de una sociedad con una cultura mística que no admite discusión, o el dogmatismo ideológico, muy de los 60s, que no permite fortalecer el discurso con sinceros apegos a la libertad, el humanismo, el disenso, el pluralismo, la democracia, y resolver preocupaciones de amplio impacto popular como la propiedad, la seguridad, el consumo, el mercado, el entretenimiento y la cultura en general. Con todo, el avance socialista ha sido monumental.
América Latina debiera de rodear con sentido solidario y respeto a los herederos de Farabundo que se baten por levantar su brazo. A los luchadores salvadoreños la derecha siempre les asignó una tumba anónima, ellos hoy quieren el poder mediante la razón para mirarles los ojos a los asesinos de Oscar Arnulfo Romero.
Caracas, Enero 2009. marpez@gmail.com

Navieras presionan a Panamá por los peajes del Canal

Los grandes capitales internacionales que controlan puertos y navieras se encuentran en una guerra competitiva de precios y servicios. El Canal de Panamá se encuentra en el medio de las batallas comerciales.
Marco A. Gandásegui, h. / ALAI
Sobre el horizonte se posa la posibilidad de una guerra de precios entre navieras y puertos que compiten por las ganancias que generan las grandes rutas marítimas del mundo. La existencia de muchas navieras peligra como consecuencia de la disminución del comercio marítimo mundial. Las navieras que tienen cada vez menos cargas están buscando puertos que les ofrezcan precios más bajos. Al mismo tiempo, los puertos quieren atraer más barcos para balancear sus pérdidas.
Los grandes capitales que controlan ambos – puertos y navieras - se encuentran en una guerra competitiva de precios y servicios. El Canal de Panamá se encuentra en el medio de las batallas comerciales. A pesar de que el Canal de Panamá no es un puerto, forma parte de los cálculos de los grandes transportistas marítimos ya que es una vía que corta la distancia entre los puertos ahorrándoles a los navieros muchos millones de dólares.
Según la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), el Canal de Panamá alcanzó en el año fiscal 2008 un récord de ingresos al superar por primera vez los 2,000 millones de dólares. (Sin embargo,) los tránsitos y toneladas se mantuvieron constantes con un ligero descenso”. Los tránsitos de barcos de alto calado disminuyeron entre 2008 y 2009. Así mismo, la carga también bajó en uno por ciento entre 2007 y 2009.
Según Lloyd’s List, las navieras están presionando a la ACP para que cancele o posponga los incrementos de peajes programados para 2009. La disminución del comercio marítimo amenaza con quebrar varias navieras. El Canal de Suez, según el informe, está en una situación aún más difícil ya que muchas navieras han cambiado su ruta, evitando la vía acuática egipcia.
Las navieras BIMCO, Intercargo, Intertanko y la Cámara Naviera Internacional le han escrito a la ACP quejándose de los problemas económicos que crea la crisis mundial. Señalan que tienen “serias preocupaciones sobre la capacidad que tiene la industria para enfrentar nuevos incrementos” de los peajes del Canal de Panamá. En el plan de “modernización” contemplado por la ACP, se dieron aumentos de peajes en 2007 y 2008. La siguiente fase se cumple en 2009.
La carta de las navieras dirigida al administrador de la ACP, Alberto Alemán Zubieta, plantea que la situación ha cambiado significativamente desde que se anunció el plan de incrementos. En la misiva insisten en que “la crisis económica ha golpeado a muchos operadores marítimos. Han bajado los volúmenes de carga y los ingresos han mermado. Esta depresión, agregan, se mantendrá a lo largo de 2009 y 2010”.
Los navieros apuntan que en “un plazo muy breve, la situación ha cambiado de tal manera que muchos servicios regulares han tenido que ser descartados y hay temor que algunos operadores marítimos quebrarán”. En la carta de los navieros, informan que la Autoridad del Canal de Suez ya anunció que congelará sus peajes.
Los navieros dicen que les preocupa saber que “la ACP pretende ejecutar su plan de incrementos de peajes correspondientes a 2009 y que tiene en perspectiva más aumentos para 2010”. Lloyd’s List especula con la posibilidad de que las navieras que operan la ruta que une a Asia con los puertos de EEUU, la más importante para el Canal de Panamá, intensifiquen el uso de los puertos de la costa occidental de EEUU. Actualmente, éstos están experimentando fuertes pérdidas debido a la disminución del comercio marítimo mundial.
Un movimiento de este tipo, que podría llevarse clientes del Canal de Panamá a puertos en EEUU, provocaría una disminución mayor de los tránsitos por la vía acuática. El gobierno panameño no se pronuncia sobre estos problemas y posibles consecuencias sobre sus planes de ampliación del Canal de Panamá. La ACP, por su lado, insiste que la crisis económica mundial es pasajera y que el comercio marítimo no será afectada en forma significativa. Tanto el gobierno del presidente Martín Torrijos (y la oposición que apoya su política económica) como la ACP juegan peligrosamente con el futuro del país.

Tres años después de la victoria de René Préval ¿dónde estamos?

Como consecuencias de este empeoramiento de la situación socio-económica y política de Haití, la mayoría de sus altos recursos humanos (más del 80% de los y las que tienen un título universitario) abandonan el país para ir a establecerse mayoritariamente en Estados Unidos y en Canadá.
Wooldy Edson Louidor
Puerto Príncipe.- El 7 de febrero de 2009 marca el tercer aniversario de la victoria de René Garcia Préval en las elecciones presidenciales en Haití, una victoria que el pueblo defendió forzando al Consejo Electoral Provisional (CEP) de entonces a proclamarla. 3 años después, ¿dónde estamos?
A nivel electoral
Los problemas electorales siguen presentándose en el país, pero ahora con un nuevo CEP y a otro nivel: el de la preparación de los comicios para completar un tercio del Senado de la República (12 senadores) que quedó vacante desde el 9 de mayo del año pasado.
El 7 de febrero del año en curso, un decreto presidencial anunció que se realizarían las elecciones senatoriales el próximo 19 de abril. El proceso de registro de las candidaturas se abrió enseguida, pero algunas organizaciones de la sociedad civil denuncian a varios candidatos que habrían participado anteriormente en crímenes durante los regímenes anteriores o que la justicia haitiana o americana habría estado persiguiendo por presuntas malversaciones de fondos públicos o por sus supuestas implicaciones en el tráfico de drogas. Efectivamente, el CEP acabó de rechazar las candidaturas de 40 aspirantes (de un total de 105) al Senado, entre los cuales todos los candidatos miembros del partido Lavalas que pertenece al ex presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide.
Algunos de los candidatos afectados han amenazado a miembros de dichas organizaciones, mientras el local del CEP está custodiado por las fuerzas del orden para prevenir eventuales ataques. Se prevé que la realización de los próximos comicios senatoriales podría enfrentar diversos obstáculos.
A nivel político
Mientras tanto, el actual presidente haitiano acompañado de dos de sus ministros, de miembros de su gabinete y de otros altos funcionarios está de visita en Washington para encontrarse con el equipo de la nueva administración de Barack Obama con el fin de buscar más apoyo y asistencia de parte del poderoso vecino.
La estabilización política lograda hasta ahora en Haití sigue siendo fragilizada porque, el pasado 28 de enero, 8 parlamentarios americanos impulsaron en la Cámara de representantes de su país la introducción de un proyecto de ley para la constitución de una comisión independiente de investigación sobre el papel que jugó el gobierno americano de entones en el derrocamiento del ex presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide.
Este tipo de iniciativas tomadas por el Partido Demócrata actualmente en el poder y muy cercano al ex jefe de estado haitiano crearán más expectativas en el seno de sus partidarios en Haití que están ahora divididos, pero que pueden volver a actuar como un solo partido en cualquier momento. La figura de Aristide, que fue forzado a dejar el país el 29 de febrero de 2004 en medio de una crisis política y social muy aguda, sigue siendo un factor que divide la sociedad haitiana.
A nivel socio-económico
Las condiciones de vida del pueblo no han mejorado durante los 3 años de la segunda presidencia de Préval (su primer mandato duró de 1996 a 2001), según lo que han expresado varios representantes de organizaciones de la sociedad civil haitiana.
La actual primera ministra, Michèle D. Pierre-Louis, que recibió un gran apoyo a nivel nacional e internacional para su acceso a este puesto, no ha podido movilizar los recursos necesarios y adoptar las políticas públicas adecuadas para atacar los grandes problemas que enfrenta la población tales como el hambre, la falta de servicios sociales y de infraestructuras, la violación sistemática de los derechos socio-económicos, entre otros.
La razón de esta ineficacia consiste, según algunos dirigentes de organizaciones, en que el gobierno sigue aplicando una política neoliberal que le dictan los organismos de financiamiento internacional. Los ejes fundamentales de esta política no giran en torno a la mejora de la calidad de vida de la población, sino en el mantenimiento de la estabilización de los indicadores macroeconómicos y la reducción de los gastos sociales, argumentan dichos activistas sociales.
Por lo tanto, concluyen que, por más que el actual gobierno implemente algunas acciones sociales focalizadas tales como micro-proyectos para algunas zonas afectadas por los huracanes que golpearon el país el año pasado, no tendrá resultados eficaces en la lucha contra la pobreza y la exclusión social.
Consecuencias
Como consecuencias de este empeoramiento de la situación socio-económica y política de Haití, la mayoría de sus altos recursos humanos (más del 80% de los y las que tienen un título universitario) abandonan el país para ir a establecerse mayoritariamente en Estados Unidos y en Canadá que les ofrecen mejores oportunidades de vida y de empleo.
Los haitianos que no califican profesionalmente no tienen otra opción para huir de la miseria sino arriesgar sus vidas en veleros peligrosos para dirigirse hacia las otras Islas del Caribe y las costas americanas de Florida o hacia la frontera con República Dominicana en situación irregular.
Por ejemplo, 25 viajeros, entre los cuales había muchos haitianos, que iban en un velero sobrecargado naufragaron el 19 de enero pasado en las Islas Vírgenes Británicas en el Caribe. Uno de los migrantes murió y 10 desaparecieron, luego de que la embarcación se estrelló contra un arrecife.
Estos tipos de tragedias que ocurrieron el año pasado amenazan con intensificarse este año, ya que la desesperación lleva cada vez más a la gente a huir de su país.
En la República Dominicana, país vecino, la situación de los migrantes haitianos y de sus descendientes sigue siendo “funesta”, para repetir el mismo adjetivo utilizado por la Comisión Dominicana de los Derechos Humanos en su informe anual (2008) que se publicó el 14 de enero de 2009.
El anti-haitianismo sigue penetrando cada vez más todos los estamentos del poder y los intersticios de la sociedad dominicana. Mientras que las autoridades toman cada vez más medidas y políticas para des-nacionalizar a los dominicanos de origen haitiano y así quitarles su derecho a la ciudadanía dominicana y a gozar de todos sus derechos. Algunos grupos ultranacionalistas no dejan de infundir sus prejuicios anti-haitianos y racistas en las comunidades de este país. La propagación de esos discursos, que culpabilizan a los migrantes haitianos de todos los males que sufre el país, ha provocado actos de violencia contra ellos en algunas comunidades dominicanas.
Tres años después de que el pueblo haitiano se manifestó en las calles para defender su voto, hoy no parece evidente que el pueblo haría el mismo gesto. ¿Será que ya no cree en la democracia? ¿O más bien se desilusionó de la esperanza que le prometió Préval?

sábado, 7 de febrero de 2009

Pedro Albizu Campos: Maestro y Apóstol

Puerto Rico es una NACION. Eso lo dijo categórica y contundentemente por vez primera Albizu Campos. Y lo repitió y lo recalcó una y mil veces, hasta que logró que calara hondo y permanentemente en el corazón de los puertorriqueños.
Carlos Gallisá / Semanario Claridad
(Cápsula histórica)
El Grito de Lares (23 de septiembre) y el de Yara (10 de octubre) convirtieron a Betances y Céspedes –en el 1868- en los Padres de la Patria puertorriqueña y cubana. Fueron ellos los que sacudieron la conciencia de sus respectivos pueblos, acelerando con ello el aglutinamiento de sangre y acero con el que se forjaría una sólida y templada amalgama de solidaridad nacional en sus respectivos pueblos. Cuba tuvo la fortuna de que en ella surgiera, un poco después, el pensador, ideólogo y héroe nacional José Martí, esto es, el Maestro y Apóstol que abriría la brecha de orientación y unidad nacional para encauzar al pueblo cubano por la correcta y franca senda definitoria de compromiso y abnegación por la causa libertaria.
Nosotros tuvimos que esperar un poco más. Nuestro Maestro, nuestro Apóstol, no sólo surgió más tarde, sino que, contrario a Martí –que tuvo que operar desde “las entrañas del monstruo”-, a nuestro Héroe le tocó batallar “las redes” del mismo monstruo, pero más bestial y agresivo. Ése fue Pedro Albizu Campos.
El apostolado de Albizu Campos, no obstante, se nutre, al igual que el de Martí, de su comprometida vida, abnegada lucha y profundo pensamiento.
Lo maravilloso e impactante del titán boricua es que él logró proyectar su mensaje avasallador en el transcurso de tan sólo tres cortos segmentos de presencia y acción historia (1930-1936, 1948-1950 y 1953-1954); esto es, apenas 9 años de verbo encendido y acción directa. (Recordemos que el resto de tu vida –hasta su muerte provocada en 1965-, lo pasó preso, desterrado, torturado y vilipendiado en las cárceles de Atlanta y de La Princesa).
Y es durante ese relativamente breve período de presencia histórica –que apenas abarcó una década—, que Albizu Campos se convierte, increíblemente, en “el gran estratega de la independencia de Puerto Rico”. Y es que: “No hay una sola de las grandes y pequeñas formas de lucha ensayadas en la historia del independentismo que Albizu Campos no hubiera manejado en algún momento de su vida, de su trayectoria. Y lo peor del caso es que no hemos creado ninguna nueva. Todo lo que hemos hecho es recalentar fórmulas albizuistas, aplicándolas a nuevas situaciones, desde nuevas perspectivas”, como ha señalado Juan Mari Brás, el dirigente principal de lo que se denominó por más de 30 años (ca. 1960-1992) la “Nueva Lucha por la Independencia”.
El sitial moral, ético e histórico que Albizu Campos enraizó en nuestra conciencia colectiva, lo logró este Huracán que piensa (como le llamó Juan Antonio Corretjer) a base de la proyección del ejemplo de su rotundo pensamiento y de su resoluto empeño por orientar a su pueblo. Por eso Albizu Campos sentenciaba: “La gloria no se escribe con palabras, se escribe con la vida”. Y tal fue su gloria, ante ella el gran pensador mexicano José Vasconcelos se siente conmovido, y lo lleva a afirmar que Albizu Campos: “vive como un santo”.
Vida abnegada, comprometida y decidida fue la de Albizu Campos: sin importarle consecuencias. Talló su gloria a base de un descomunal esfuerzo y sacrificada contienda. Definiría la labor del patriota auténtico reflexionando: “Podemos en la alucinación del amor propio creernos haber hecho mucho. No hemos hecho nada. Porque el patriotismo no es el amor propio, sino el amor patrio”. No debe extrañar, por lo tanto, que la insigne escritora y pensadora chilena Gabriela Mistral haya caracterizado a Albizu Campos como: “el primer puertorriqueño, y a lo mejor, el primer hispanoamericano”.
Albizu Campos advirtió que: “El primer deber del hombre es amar el suelo que nos dio la vida”; y que: “Aquél que no se siente orgulloso de su origen nunca valdrá nada, porque comienza por despreciarse a sí mismo”. El alcance dialéctico de estos pensamientos se adelanta y sobrepasa, por mucho, a los planteamientos en torno a la sicología del colonizado que harían décadas más tarde Memmi y Fanon.
El Maestro también nos enseñó que: “La Patria es valor y sacrificio”, y que el rescate de su soberanía sólo será alcanzable mediante la organización, la abnegación y la disposición resoluta a pagar el justo precio por la libertad. La soberanía –advertía él- tiene que ser alcanzada antes que nos llegue tardíamente como castigo.
Puerto Rico es una NACION. Eso lo dijo categórica y contundentemente por vez primera Albizu Campos. Y lo repitió y lo recalcó una y mil veces, hasta que logró que calara hondo y permanentemente en el corazón de los puertorriqueños. Hoy hablamos de lo nuestro como nacional, gracias a su orientación e influjo patriótico en ese sentido. Nadie antes en nuestra historia había hecho entender en nuestra conciencia esa realidad socio-cultural de la personalidad y la idiosincracia puertorriqueñas.
Albizu Campos fue el que nos enseñó a empuñar nuestra bandera y a convertirla en el pendón nacional y en motivo de orgullo patrio puertorriqueño. Con él se acabó el miedo de ostentarla y levantarla en alto. Fue él el que hizo que ella fuera izada en todo lugar. Fue él el que nos enseñó a respetarla, venerarla y amarla. Antes que él, la enseña de la estrella solitaria era considerada meramente como un estandarte que el pueblo no reconocía como suya, sino como el banderín de alguna que otra facción partidista “neoliberal” que esporádica y cíclicamente se abrazaba a ella cuando resultaba conveniente aparentar “patriotismo”.
Albizu Campos rescató el verdadero significado de nuestro devenir histórico, elevando a su correspondiente pedestal de valorización a todas nuestras gestas y personajes trascendentes. De ahí que su influencia didáctica, moral y ética –particularmente en el ámbito académico-, lo convirtiera también en el Caudillo Intelectual (como le ha llamado Enrique Laguerre) de la conocida “Generación de los Treinta” en Puerto Rico.
Albizu Campos también nos advirtió y nos enseñó a reconocer a los hombres de débil temperamento e irresoluto carácter –enfermos de colonialismo-, cuando advertía que: “El que resbala una vez sigue resbalando hasta que se rompe el pescuezo”, y que: “La oportunidad de ser grande siempre se les va de la mano a los hombres pequeños”.
“Ramón Emeterio Betances es el Padre de la Patria” –eso nos lo enseñó Albizu Campos. Y nuestras generaciones han sabido comprender, por su parte, que Albizu Campos es nuestro Maestro y Apóstol. Los grandes escritores, poetas, artistas y pensadores puertorriqueños, han sabido reconocer a estos dos baluartes y símbolos de nuestra nacionalidad y cultura en sus obras más importantes.

El pensamiento y la obra del Libertador en materia de educación

Ponencia presentada en la Cátedra Bolívar-Martí-Sandino, La Habana, Cuba. 28 de enero de 2009.
Sergio Rodríguez Gelfenstein / ADITAL
(Ilustración: "Bolívar", mural de Pavel Eguez)
Hablar del pensamiento del Libertador Simón Bolívar en materia de educación y hacerlo en La Habana ante un público tan educado y culto, por tanto libre como dijo Martí, entrañó un compromiso y un reto desde que comencé a esbozar estas líneas.
Significaba, antes de empezar, entender -por cuanto no soy especialista- en qué marco conceptual debía moverme, cómo hablar de Bolívar y sus ideas de la educación en la época que vivió y qué objetivos debía proponer al hacer esta presentación arropada en la Cátedra Bolívar, Martí, Sandino incorporada en esta ocasión a un magno evento como "Pedagogía 2009" y en el día del natalicio de José Martí en esta misma ciudad.
Obras magistrales han encarado el estudio de las preocupaciones, las ideas y las acciones de Simón Bolívar en materia de educación. Baste mencionar "Ideas educativas de Simón Bolívar" del Dr. Armando Rojas, "El primer deber" de J.L Salcedo Bastardo y "El Magisterio Americano de Bolívar" de Luis Beltrán Prieto Figueroa. Sería suficiente leer cualquiera de estos magníficos libros -mejor, los tres- para tener una opinión bastante acabada en lo general y en lo particular del pensamiento del Libertador en lo que respecta a la educación. Intentaré en unas pocas cuartillas exponer de manera resumida un tema que la somera investigación adivina una constante en el torbellino de ideas sobre el porvenir que revoloteaban en la mente de Bolívar.
Habría que partir diciendo que entendemos la educación como un sistema coherente de formación sistemática de individuos integralmente desarrollados, en los que se pueda incorporar de forma armónica un sentido colectivo del trabajo, un alto nivel ideológico, una capacidad de organización y dotes espirituales, morales, éticas y físicas que lo preparen para la vida laboral en particular y para todo su quehacer en general. De esta manera no podemos entender el concepto de educación aislado de nociones como ideología y conciencia.
No se puede -por tanto- estudiar la educación como un fenómeno aislado de la sociedad que la organiza e imparte. La sociedad capitalista ha preconizado una educación al servicio de la clase que ostenta el poder y que construye valores propios de ella, como el individualismo, la primacía de lo material por sobre el ser humano, el egoísmo, el lucro, el despilfarro y el consumo irracional.
A este respecto Marx nos recuerda que "la teoría materialista de que los hombres son producto de las circunstancias y de la educación, y de que, por tanto, los hombres modificados son producto de circunstancias distintas y de una educación modificada, olvida que son los hombres, precisamente, los que hacen que cambien las circunstancias y que el propio educador necesita ser educado. Conduce, pues forzosamente, a la división de la sociedad en dos partes, una de las cuales está por encima de la sociedad. La coincidencia de la modificación de las circunstancias y de la actividad humana sólo puede concebirse y entenderse racionalmente como práctica revolucionaria".
Al mismo tiempo, en momentos muy cercanos del inicio de la Revolución Cubana, el Ché apuntaba ya en 1960, -al observar la relación entre desarrollo económico, productividad, conciencia y educación- que no creía que fuera " la educación la que modele a un país, y hemos demostrado incluso que no es así, rompiendo con nuestro ejército de incultos una serie de trabas y prejuicios, pero tampoco es cierto que el proceso económico sólo vaya a conferir a la educación por el solo efecto de una transformación económica, una transformación a ese nivel. La educación y el desarrollo económico están constantemente actuando entre si y configurándose plenamente…". Esto nos señala una idea mucho más abarcadora del concepto educación donde la formación económica social y la sociedad en su conjunto crean las bases para la misma, perfilándose un concepto que va más allá de la sola concepción de instrucción con la que se pretende establecer un símil. La instrucción es sólo una parte de la educación que tiene relación con el caudal de conocimientos adquiridos y por tanto no se le puede circunscribir a ella, toda la amplia significación que la educación tiene, sobre todo en tiempos revolucionarios.
Estos tiempos son los que le tocaron vivir a Bolívar. Es producto de sus circunstancias. Nuestras guerras de independencia resolvieron el problema nacional, pero no el de clases. Los estados nacionales que surgieron de la Independencia, estructurados a partir de los intereses de las oligarquías que usufructuaron el poder -y que aún hoy lo hacen en algunos países- organizaron la educación a partir de estos criterios. Sólo una mente preclara como la del Libertador Simón Bolívar pudo adelantarse a su época y ya, en los avatares de la confrontación, aún antes de la derrota final del colonialismo, esbozaba ideas y aportaba propuestas respecto de lo que debía ser la formación de las futuras generaciones que iban a asumir la conducción y dirección del Estado y gobierno, de la sociedad y la economía, una vez consumada la Independencia. Leer más...

martes, 3 de febrero de 2009

El proceso bolivariano y las tensiones de un proyecto alternativo

El reto central es imaginar una sociedad diferente, ¿cómo podría ser una sociedad post- capitalista? Es este un reto que tiene que ver tanto con las particularidades de Venezuela, como con el cambio de época a nivel mundial.
Frank Gaudichaud / Contretemps
Politólogo de la Universidad Central de Venezuela e investigador en el Departamento de Estudios Latinoamericanos de la Escuela de Sociología, Edgardo Lander es un pensador crítico del neoliberalismo en América Latina. Entre sus publicaciones podemos mencionar: Neoliberalismo, sociedad civil y democracia. Ensayos sobre América Latina y Venezuela (1995) y La colonialidad del saber: Eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas (compilador, 2000). Es también conocido por sus análisis y textos sin concesión, pero siempre constructivos desde la izquierda, sobre el proceso bolivariano. Cuando aún no se había anunciado el llamado a referéndum acerca de la propuesta de enmienda constitucional para establecer la posibilidad de reelección del Presidente Chávez, conversamos con él sobre el proceso bolivariano después de diez años de “Revolución Bolivariana”.
Esta entrevista significa también para nosotros tomar el tiempo para reflexionar e intentar hacer un primer balance de la experiencia venezolana, proceso colectivo de vital importancia en el actual panorama político de América Latina.
Edgardo, tú trabajaste mucho el tema del proceso bolivariano, proponiendo explicaciones problematizadas y contextualizadas interesantes, críticas y al mismo tiempo constructivas desde el punto de vista de la izquierda radical. En un texto definiste el bolivarianismo no como una doctrina, sino más bien como un espacio popular donde se definen valores nacionales venezolanos. ¿Hoy día, después de 10 años de gobierno Chávez, sigues pensado lo mismo o modificaste tu percepción? En mismo orden de ideas: ¿Es el proceso bolivariano un proyecto alternativo al capitalismo neoliberal?
"Creo que lo primero que habría que decir es que como proyecto político, ideológico, estratégico, como proyecto de otra sociedad, el bolivarianismo es un proyecto en cambio permanente, uno no podría decir que el bolivarianismo “es”, así como si fuese una de cosa, una doctrina fija, o un cuerpo de conceptos, de visiones de sociedad anclados en una visión bien definida. Ha habido desplazamientos muy significativos a lo largo de los últimos diez años, a pesar de que se siga hablando de la “Revolución Bolivariana” y se siga hablando de “bolivarianismo”.
"En los tiempos iniciales, cuando se formuló el proyecto, el presidente Chávez comenzó a plantear lo que entendía como “Revolución Bolivariana”. Más que un proyecto de país y una idea que diese respuesta a cómo iba a ser la economía, el sistema político, etc., eran unos enunciados de carácter valorativo general que tenían que ver con ideas de libertad, equidad, solidaridad, autonomía y antiimperialismo. Dos categorías eran de particular importancia: la noción de pueblo, pensado como lo popular, y la noción de soberanía. Se constituye así la idea medular en todo el discurso político bolivariano: el pueblo soberano. Fue muy insistente en el discurso de Chávez antes de las elecciones del año 1998 la idea de que había necesidad de una vía alterna al modelo liberal, la democracia liberal que había fracasado, pero igualmente una visión crítica de la experiencia del socialismo del siglo XX. Se planteaba la necesidad de una opción enraizada fundamentalmente en la historia y las culturas latinoamericanas. “Latinoamericana” no es en realidad una conceptualización adecuada.
"En esos años cuando se hablaba de la “tercera vía”, con sus connotaciones muy fuertes a lo Tony Blair o Anthony Guiddens, en realidad la referencia tenía otro sentido. Se presentaba como otra opción histórica, enraizada en las tradiciones de América Latina, en la compleja raíz cultural de lo indio, de lo africano y lo europeo del proceso de constitución de estas sociedades. Esa visión más que un proyecto de país, era una crítica a lo que había sido la experiencia internacional del socialismo real, como de la experiencia de lo que había sido la democracia liberal, llamada “puntofijista”, en Venezuela desde el año 1959 en adelante i . Si se revisa el proceso del debate constituyente del año 1999 y lo que termina apareciendo en la Constitución, entendido como documento fundacional del nuevo orden político de la V República, hay varias cosas que vale la pena destacar para entender qué modelo de sociedad se está proponiendo.
"En primer lugar, a pesar de la oposición radical que se construye en el discurso entre democracia representativa y democracia participativa, en el texto constitucional democracia participativa no aparece como una alternativa opuesta a la democracia representativa, sino como complemento que haría posible la radicalización y la profundización de la democracia. Es por ello que las instancias básicas de la institucionalidad democrático-liberal, en particular la separación de poderes y la existencia de instancias de carácter representativo como la Asamblea Nacional y los Consejos Municipales se conservan. Pero esto está acompañado de todo un ámbito de ampliación de los terrenos de la democracia en términos de la participación: referendos revocatorios, referendos para proponer y/o revocar leyes, mecanismos democráticos de contraloría de la gestión pública, modalidades participativas en el terreno de la producción, el área de la economía social, etc.
"Desde el punto de vista del modelo económico y de los debates clásicos estado/mercado, izquierda/derecha, capitalismo/socialismo, lo que aparece en ese texto constitucional es básicamente una reafirmación de un modelo socialdemócrata: el Estado de bienestar social, una economía en la cual el Estado tiene una fuerte participación como propietario y como regulador. La riqueza fundamental del país está en el petróleo. Por ello se establece en forma categórica la propiedad y el control del Estado sobre los hidrocarburos. Pero igualmente sobre otros sectores básicos de la economía: electricidad, servicios públicos, industrias básicas. Esta perspectiva representaba por un lado una cierta continuidad respecto al modelo socialdemócrata anterior. Pero al mismo tiempo estaba absolutamente a contracorriente de lo que ocurría en el resto de América Latina. En ese momento de plena hegemonía del Consenso de Washington y de las políticas neoliberales de ajuste estructural, se estaban llevando a cabo procesos sistemáticos de privatización y desmantelamiento del Estado social en la mayor parte de los países del continente. Con una orientación muy divergente, en la Constitución venezolana se establece expresamente el derecho a una educación universal gratuita, un sistema nacional de salud, un régimen de seguridad social público. De esta manera no sólo se preservan, sino que se profundiza la garantía de derechos sociales y económicos fundamentales. En un contexto global de hegemonía del imaginario neoliberal, esta Constitución apunta en la dirección de reorientaciones políticas radicales.
"Lo que no aparece inicialmente en el proyecto bolivariano es el llamado “Socialismo del siglo XXI”, concepto que va apareciendo en discusiones posteriores. La sociedad que define la Constitución Bolivariana del año 1999 está todavía al interior de los límites de una sociedad capitalista, y, en cierta medida, dentro de los límites del orden liberal. Pero esto se formula tanto con orientaciones que apuntan en dirección de hacer realidad las promesas nunca cumplidas de la socialdemocracia, como con una profundización de las prácticas de la democracia". Leer más...

domingo, 1 de febrero de 2009

Nosotros y Obama

¿Puede Estados Unidos mantener con nuestra región una relación que no esté regida por la razón imperial? Este es el gran desafío. Por ahora, las voces más críticas de la intelectualidad latinoamericana afirman que Obama, simplemente, todavía no entiende a Nuestra América.
Andrés Mora Ramírez *
(Ilustración: "El grito de los excluidos", mural de Pavel Eguez)

Empiezo este artículo con una explicación necesaria: en el título, deliberadamente invertí los términos del orden gramatical, para sugerir cuál es la cuestión de fondo para América Latina frente a los Estados Unidos: descolonizar el pensamiento y reflexionar desde nuestra realidad y aspiraciones, y no desde el lugar históricamente subordinado del vencido, del conquistado, del otro dependiente.
Dos realidades. Barack Obama llega al poder en una coyuntura muy favorable para el campo popular latinoamericano, y con gobiernos progresistas y nacional-populares que avanzan en rutas posneoliberales. Al mismo tiempo, el proceso de integración “independiente y multidimensional de Nuestra América” –según lo define Luis Suárez-, ahora también con el concurso de Cuba, expresa la voluntad de establecer una nueva lógica en las relaciones entre los estados y los pueblos.
Además, renace una conciencia antiimperialista que evoca la tesis de Perón: “unidos o dominados”, frente a la doble conjura de pax americana comercial y militarismo que Bush impuso en la región, con el merodeo sistemático sobre nuestros recursos geoestratégicos: petróleo, gas, agua y biodiversidad, y con la exportación de las guerras infinitas contra terroristas elegidos a la carta (que en lo inmediato serán los pueblos indígenas, según los informes de inteligencia).
Del lado estadounidense, por el contrario, el nuevo mandatario inicia con un margen de acción reducido: por la dimensión de la crisis económica, por el descrédito internacional de su política exterior y por la fractura de su hegemonía en América Latina.
Este desencuentro entre las realidades de los dos factores continentales -Norte y Sur- cuestiona las desmesuradas expectativas que se han generado sobre la gestión de Obama. ¿Puede Estados Unidos mantener con nuestra región una relación que no esté regida por la razón imperial? Este es el gran desafío. Por ahora, las voces más críticas de la intelectualidad latinoamericana afirman que Obama, simplemente, todavía no entiende a Nuestra América.

Temas pendientes. Profundizar en cada uno de los aspectos de una agenda latinoamericana de Obama escapa al espacio de un artículo, pero es posible plantear como preguntas los temas más delicados que le hereda la administración Bush. Veamos.
¿Prolongará la política guerrerista manifiesta en el Plan Colombia II, el Plan Mérida, la reactivación de la IV Flota y la aplicación de la doctrina de guerra preventiva -bajo la forma de la doctrina Uribe- como ocurrió en Ecuador en el 2008? ¿O desarmará ese andamiaje militar-intervencionista?
¿Atenderá Obama la recomendación de los 400 académicos estadounidenses que le han solicitado iniciar un proceso de diálogo con Cuba? ¿O recrudecerá el bloqueo criminal contra ese país?
¿Cómo manejará la contradicción entre la defensa de los intereses estadounidenses, con la construcción del socialismo del siglo XXI en los países del bloque andino? ¿Se atreverá a renegociar los TLC, y abrir con ello una vía de acción política para los movimientos sociales de México y Centroamérica?
¿Puede competir la cooperación internacional estadounidense con los fondos solidarios del esquema del ALBA, o la multimillonaria inversión hecha en los últimos años por el Banco Nacional de Desarrollo de Brasil -la espada bolivariana de Lula- en obras de infraestructura regional, por un monto superior a los $5 mil millones? Y de hacerlo, ¿qué principios inspirarían esta cooperación?
De lo simbólico a lo posible. En muchos sentidos, Obama es una interrogante. Su primer acto ejecutivo, más allá del simbolismo y del cumplimiento de un imperativo ético, refleja las limitaciones intrínsecas de su mandato: ordenó el cierre de la cárcel de Guantánamo, pero no la devolución del territorio a Cuba. Con esto da continuidad a la razón imperial y legitima un anacrónico derecho de conquista.
Esto no sorprende: el presidente Obama es un producto del sistema político estadounidense. Para bien y para mal. Su retórica deslumbrante apela a la reconstrucción de la hegemonía perdida y eso implica, necesariamente, tensiones con una América Latina más independiente. Si al menos lograra contener y devolver a sus abismos las oscuras potencias desatadas en Nuestra América por las dinastías Bush y Clinton, ya eso representaría una ganancia. Y que no interfiera en la forja de un camino propio latinoamericano. Pero quizá esto sería esperar demasiado.

*Periodista. Máster en Estudios Latinoamericanos de la Universidad Nacional de Costa Rica.

João Pedro Stedile, del MST: “Los movimientos sociales deben elaborar el proyecto alternativo"

“El capitalismo está en crisis, pero tratará de recomponerse a costa de los trabajadores. Las burguesías nacionales no tienen proyectos alternativos. Y la mayoría de los gobiernos de la región están proponiendo medidas que son medicina para el capital. Los movimientos sociales son los que deben elaborar el proyecto alternativo, partiendo de reclamar la soberanía sobre nuestras propias riquezas”, afirma en esta entrevista el líder del Movimiento de los Sin Tierra de Brasil.
Sandra Russo / Página12
Belém do Pará. -Su nombre va de boca en boca entre los pobres de Brasil. João Pedro Stedile lidera sin ningún rótulo el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil, y la Vía Campesina, el correlato que extiende esa lucha más allá de estas fronteras. Poco antes del inicio del Foro Social Mundial, el MST cumplió 25 años de una lucha que en sus inicios consistió básicamente en la toma de tierras por la fuerza, y en la reivindicación de la reforma agraria que, creyeron en algún momento, iba a facilitarse con Lula da Silva en la presidencia. Eso no sucedió, y los cambios que según explica Stedile adoptó el capitalismo en las zonas agrarias, hizo necesaria una reformulación de objetivos. El MST no ha roto los puentes con el gobierno petista, pero no se considera ni parte ni socio. “No nos importa quién gobierna. Si las medidas de un gobierno son a favor de nuestra lucha, apoyamos. Si son en contra, criticamos. Los movimientos sociales deben mantener su autonomía de los gobiernos. Es la única manera de mantener la lucha intacta”, dice este hombre joven, economista recibido en la UNAM mexicana, autoproclamado católico y de ideas marxistas “pero no de manual”.
En una entrevista realizada en una enorme escuela de Belém en la que el MST estableció su propio campamento, ante este diario, La Jornada de México, Il Manifesto de Italia y la agencia Reuters, Stedile explicó el presente del movimiento que lidera, el más grande y organizado de América latina. En sus orígenes, la construcción del MST no hubiera sido posible sin el apoyo físico y moral del movimiento de la Teología de la Liberación. La Pastoral de la Tierra brasileña cobijó sus primeros pasos y les dio consistencia. Desde algunos sectores del PT, los critican argumentando que dependen del Vaticano, lo cual no deja de ser una chicana. Nunca dependieron de ningún Papa, pero Stedile sí reconoce que la lucha de los Sin Tierra hubiera sido impensable sin “el trabajo de hormiga que durante años y años hicieron curas y monjas que estaban cerca de los pobres”.
Cuando terminó el acto en el que hablaron los cuatro presidentes invitados por el MST (Fernando Lugo, Evo Morales, Rafael Correa y Hugo Chávez), Stedile, que estaba en el panel, tomó la palabra y los acusó de “flojos”. Dijo que esperaba “cambios estructurales, que todavía no llegaron”. La suya fue una voz crítica en un acto en el que todo parecía colmado de optimismo. Lula da Silva no estuvo presente en la reunión con los movimientos sociales sencillamente porque no fue invitado. “Lo de ayer no fue un acto, fue un encuentro que tiene un largo camino. Empezó con la lucha contra el ALCA y dio nacimiento al Alba. Queremos intercambiar opiniones, porque contra el neoliberalismo, hasta aquí llegamos. Pero ahora hay que dar pasos hacia el cambio estructural”, dice Stedile, que no quiso “regañar a nadie, pero hay que señalar las responsabilidades de cada quien”.
“El capitalismo está en crisis, pero tratará de recomponerse a costa de los trabajadores. Estos son momentos en los que los actores políticos de la sociedad se mueven y generan oportunidades y alternativas. Las burguesías nacionales no tienen proyectos alternativos. Y la mayoría de los gobiernos de la región están proponiendo medidas que son medicina para el capital. Los movimientos sociales son los que deben elaborar el proyecto alternativo, partiendo de reclamar la soberanía sobre nuestras propias riquezas.”
Stedile no es exactamente escéptico, más bien es cauto ante el mapa político regional. “Sólo en Bolivia las masas se han transformado en poder. En los demás países, hay luchas, las reconocemos, pero están lejos de haber cambiado estructuras de poder.” El MST comenzó hace más de dos décadas impulsando una reforma agraria que aún siendo una meta hoy ya no tiene la misma forma. A lo largo de su historia, el MST lideró 7500 tomas de tierras, y en lo que va del gobierno petista, 2500. Pero el escenario no es el mismo que hace dos décadas, y la toma no alcanza. “La reforma agraria tradicional consistía en destruir los latifundios y repartir la tierra. Ese tipo de reforma ya no sirve por sí sola. Fue aplastada por el neoliberalismo. Las burguesías nacionales ya no dependen de los mercados internos. Han negociado con las transnacionales y ahora trabajan para el mercado externo. Imponen los monocultivos, destruyen el medio ambiente, monopolizan la venta de semillas, tienen las patentes de los transgénicos, entonces: ¿para qué queremos destruir latifundios y repartir las tierras si no hay semillas para plantar en ellas? El problema se profundizó, y nuestra lucha debe cambiar el eje. Creemos en una nueva matriz tecnológica, en la producción de alimentos sanos, y principalmente en la construcción de ciudadanía. Sin educación no tendremos ciudadanos.”
El MST es reconocido por ser uno de los movimientos sociales de la región que más importancia le dio desde su inicio a la pedagogía. Tienen su escuela de cuadros políticos, la Florestal Fernández, y está colaborando para crear en Venezuela la primera universidad campesina. A eso apuesta el movimiento, y el mismo Stedile dice que “si quieren saber quiénes liderarán el proyecto alternativo popular, no miren a los viejos. Todavía no son conocidos esos nuevos líderes. Se están formando ahora”.
Sobre el actual gobierno brasileño, Stedile dice que “el gobierno de Lula no es un gobierno de izquierda ni un gobierno popular. No lo digo yo, lo dice Lula. Lo apoyan sectores de izquierda, pero también la burguesía. Y entonces hay una medida que deja contentas a las bases, y otra medida que deja contenta a la burguesía. Nosotros creemos que la solución para nuestros problemas no es electoral. No buscamos popularidad. Si la buscáramos, no haríamos un movimiento social sino una banda de rock. Lo que el MST quiere es colaborar para que las clases populares acumulen fuerza, que aceleren su lucha, para hacer posible un reascenso de masas. ¿Cuánto falta todavía? No lo sabemos”.

Fernando Lugo por un Mercosur religioso

“El Mercosur necesita de diálogos entre trabajadores, entre campesinos y entre jóvenes y en eso no puede faltar el diálogo de la religiosidad que es tan importante para los países de la región”, aseguró el hombre que puso fin a 60 años de reinado del Partido Colorado en Paraguay.
Sandra Russo / Página12
El presidente paraguayo y ex obispo Fernando Lugo aprovechó el Foro Social Mundial para proponer un Mercosur religioso. “No queremos que el Mercosur sea sólo una reunión de jefes de Estado”, explicó el mandatario, que participó junto a sus colegas de Venezuela, Brasil y Ecuador en el cierre del encuentro de movimientos sociales que se realizó la semana pasada en Belém, en el selvático noreste brasileño. El referente brasileño de la Teología de la Liberación, Leonardo Boff, a quien Lugo calificó como su “padre espiritual”, celebró el llamado de su colega. “Pongámosle un fin a la cultura del consumo y creemos una del vivir simplemente, para que simplemente todos puedan vivir”, sugirió.
Lugo dedicó gran parte de su tiempo a explicar su proyecto. Fiel a su propia experiencia, el ex obispo de San Pedro defendió la necesidad de incluir a la religión en el diálogo social. “El Mercosur necesita de diálogos entre trabajadores, entre campesinos y entre jóvenes y en eso no puede faltar el diálogo de la religiosidad que es tan importante para los países de la región”, aseguró el hombre que puso fin a 60 años de reinado del Partido Colorado en Paraguay.
Ansioso de poner en marcha su propuesta, Lugo, que durante los próximos seis meses ocupará la presidencia temporaria del bloque, adelantó que invitó a los teólogos de la Liberación Boff y Frei Betto al encuentro ecuménico regional que se celebrará en Asunción los próximos 12 y 13 de marzo. El objetivo, explicó, es abrir el encuentro a los temas sociales, económicos y políticos que en este momento se están discutiendo en Sudamérica.
El mandatario paraguayo, Boff y Frei Betto recordaron que la Teología de la Liberación aún está prohibida en los seminarios católicos. “Jesús fue detenido, sometido a un juicio político, torturado y condenado a muerte. Siguiendo ese ejemplo, los cristianos siempre han hecho política, aunque algunos en favor de los oprimidos y otros en favor de los opresores”, aseguró Frei Betto. El brasileño propuso que la región, con Lugo y el Mercosur a la cabeza, se vuelquen hacia el primer grupo. “Hoy más que nunca es preciso construir el reino desde abajo hacia arriba”, aseguró.
Boff se sumó a su pedido. “Mientras los poderosos buscan soluciones para salvar su propio futuro, excluyen a los más pobres y sólo quieren salvar al sistema, para salvar sus riquezas –cuestionó el teólogo–. El problema es que vivimos en una cultura planetaria que dejó de amar a la vida y la convirtió en un objeto de mercado.”
Para los teólogos, la introducción de la religión al debate político, social y económico permitiría, por ejemplo, empezar a priorizar el cuidado del medio ambiente, un reclamo que estuvo presente durante todo el foro. “La Tierra es la única casa que tenemos para vivir, que fue hecha por Dios y fue hecha para todos”, recordó Boff.

Reelecciones buenas y malas

La reelección indefinida es una norma en la mayoría de los países europeos, situación que no es denunciada por la opinión "bienpensante" y la prensa "independiente", que ahora dirigen sus críticas contra la propuesta de enmienda constitucional en Venezuela.
Atilio Borón / Página12
El rotundo triunfo de Evo Morales, el tercero consecutivo desde el 2005, difícilmente servirá para acallar las críticas de quienes vieron en este referendo constitucional apenas una estratagema del líder boliviano para perpetuarse en el poder. Caso omiso se hace del denso articulado de la nueva Constitución boliviana que, en sus 411 artículos, establece un marco normativo protectivo de las grandes mayorías populares, por siglos oprimidas por los distintos gobiernos de Bolivia, al paso que reafirma los derechos de los pueblos indígenas, garantiza el control público de los principales recursos naturales y perfecciona la calidad de las instituciones republicanas. Pese a que unos 350 observadores internacionales de organismos como la OEA, la Unasur, la Unión Europea y el Centro Carter declararon que las elecciones se desenvolvieron de manera inobjetable, el líder de la derecha fascista de Santa Cruz, Branco Marinkovic, manifestó su impotencia lanzando una ridícula acusación de fraude, preparando el terreno para una nueva ofensiva sediciosa en contra de la nueva Constitución.
Una de las críticas más socorridas, escuchada también en estos días a propósito de la propuesta de enmienda de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela facultando la reelección indefinida del presidente Hugo Chávez, es que tal cláusula revela una vocación totalitaria que debe ser rechazada a cualquier precio. La secretaria de Estado de George W. Bush, Condoleezza Rice, no se cansó de predicar esta tesis, repetida luego ad nauseam por los principales medios de prensa, periodistas y analistas "independientes" de América latina. No se conocen todavía comentarios de su sucesora, Hillary Clinton, pero a juzgar por sus muy desafortunadas declaraciones en la audiencia confirmatoria sostenida ante el Senado de EE.UU. no sería de extrañar que en los próximos días apareciera un comunicado oficial deplorando lo que sería visto como una sinuosa maniobra de Evo Morales para eternizarse en el Palacio Quemado.
En vista de ello, conviene recordar que la reelección indefinida es una norma en la mayoría de los países europeos: fue por eso que Helmut Kohl pudo ser canciller primero de la República Federal Alemana y luego de la Alemania unificada durante dieciséis años, desde 1982 a 1998, sin que en ningún momento la opinión "bienpensante" y la prensa "independiente" (mucho menos el Departamento de Estado) pusieran el grito en el cielo ante tan prolongado monopolio del poder político. Podría haber seguido en el timón de la Cancillería; si no lo hizo fue por el estallido de un escándalo que lo obligó a renunciar. En España, el principal lobbista mundial de las transnacionales españolas y sedicente custodio de los valores democráticos, Felipe González, fue presidente del gobierno desde 1982 a 1996, un total de 14 años, sin despertar preocupación alguna en la Casa Blanca y los gobiernos "democráticos" del mundo desarrollado. En el Reino Unido, Margaret Thatcher fue primera ministra durante 11 años. Nada le impedía haber seguido en el poder, pero su coalición perdió peso electoral y tuvo que renunciar. Hay varios casos similares en Europa. Francia, sin ir más lejos, autoriza una reelección presidencial para un mandato de siete años cada uno. Todos los últimos presidentes de Francia duraron 14 años en el poder.
Más interesante todavía es el significativo (y cómplice) silencio de Washington ante la dilatada permanencia en el poder de una serie de mandatarios amigos, aliados incondicionales del imperio: en Egipto, el actual presidente Mohamed Hosni Mubarak ejerce el cargo desde octubre de 1981, lo que no obsta para que reciba toda clase de elogios por la "estabilidad política" lograda en ese país y generosos apoyos financieros y militares de parte de la Casa Blanca. Total: 28 años ininterrumpidos en el gobierno. En Camerún, el presidente Paul Biya gobierna con poderes omnímodos desde 1982: 27 años. En el pequeño enclave petrolero de Gabón, otro aliado de Estados Unidos, el presidente Omar Bongo Ondimba preserva el orden con mano de hierro desde 1967: 42 años. En Angola, el gobierno pro americano de José E. dos Santos se encuentra en el poder desde 1979: 30 años. Por último, uno de los aliados fundamentales de Estados Unidos, Arabia Saudita, es un país en el que impera el más primitivo y brutal despotismo: allí rige una monarquía hereditaria que jamás ha convocado a elecciones de ningún tipo, ni siquiera para el Legislativo, cuyos miembros son designados "a dedo" por el rey Abdallah entre su séquito de familiares y favoritos. Jamás el Departamento de Estado ha dicho una palabra acerca de las amenazas que la perpetuación de estos regímenes plantea para el futuro de la democracia en el mundo. El problema son casos como los de Fidel, Evo y Chávez, no estos otros. Si son útiles a los intereses de Washington podrán permanecer en el poder el tiempo que quieran y, además, ser respaldados por todos los medios imaginables. Si se rebelan contra el imperio se los denuncia como déspotas o tiranos. En fin, amigos son los amigos.

La amenaza mexicana

La semilla de la supuesta amenaza mexicana, sembrada por Huntington, creció en una tierra abonada por el miedo al otro, al distinto, al foráneo, lo que ha contribuido a exacerbar el movimiento nativista contra los migrantes hispanos y muy especialmente contra los mexicanos. Y en tiempos de crisis, esto puede ponerse peor.
Jorge Durand / LA JORNADA
Aunque Samuel P. Huntington murió el pasado diciembre, la “amenaza mexicana” que él imaginó y difundió sigue presente. En su libro Who we are, el autor de Choque de civilizaciones dejó sembrada una semilla de insidia nativista. Remató el asunto con un artículo: “The Hispanic Challange”, publicado en Foreign Policy en marzo de 2004. La polémica creció porque la portada de la revista era la foto de un mexicano jurando lealtad a la bandera americana, con el título de “José can you see…”, que hace referencia al himno nacional estadunidense, a un chiste antihispano de mal gusto y a la preocupación del profesor de Harvard porque había constatado que en Texas había más personas con nombres de origen hispano que norteamericano.
En el medio académico estadunidense el texto de Huntington llamó la atención no sólo por su contenido polémico, sino por el manejo poco riguroso de los datos y sus expresiones de fuerte contenido emocional. Al autor le molestaba que los hispanos de Miami hubieran alcanzado grandes logros en el mundo de la política y en las actividades económicas, pero al mismo tiempo le disgustaba que los mexicanos no tuvieran éxito en esos ámbitos. A Huntington le preocupaba que se perdiera la identidad americana y ponía el ejemplo de lo popular que era el nombre de José en Texas, que superaba con creces al de Michael.
Si de nombres americanos se trata, ha argumentado Douglas S. Massey, profesor de la Universidad de Princeton, en la guerra de Irak se habían contabilizado 314 bajas de hispanos, 19 de los cuales se llamaban José. También figuraban seis combatientes muertos con el nombre de Samuel, uno de ellos hispano, pero no había ningún apellido Huntington. Por el contrario, entre los caídos había 12 con apellido Pérez, 12 Martínez, ocho González, ocho García, siete Ramírez, siete Reyes y seis Torres, por citar algunos.
Sin decirlo expresamente, Huntington imaginaba el peligro de un “choque de civilizaciones” al interior mismo de Estados Unidos. Él veía a la cultura estadunidense amenazada por la creciente inmigración latinoamericana que hablaba español, eran mayoritariamente católicos, vivían de manera gregaria y no se asimilaban. En su análisis, Huntington magnifica la herencia cultural anglo-protestante y omite las influencias de otros grupos, como los indios americanos, los afroestadunidenses, los católicos europeos (irlandeses, alemanes, polacos, italianos) y, obviamente, de los méxico-americanos.
Pero la evidencia empírica y los estudios al respecto indican exactamente lo contrario. La primera generación de mexicanos y latinoamericanos que llega a vivir a Estados Unidos aprende inglés como cualquier inmigrante, es decir, con dificultad y mucho esfuerzo. Pero la segunda generación se integra culturalmente al medio con facilidad. El 98 por ciento de los mexico-americanos habla bien inglés y en la zona fronteriza 96 por ciento habla inglés con fluidez. Aunque los mexicanos suelen vivir en barrios donde predominan los paisanos, como cualquier grupo de inmigrantes recientes, las investigaciones indican que están menos segregados (se podría decir también menos discriminados) que los afroestadunidenses y que una buena proporción de hispanos se casa con blancos norteamericanos.
Pero para Huntington la amenaza mexicana no sólo era cultural, le angustiaba también la posibilidad de una eventual reconquista de los territorios ganados por Estados Unidos en la guerra con México. En su argumentación, distinguía entre los inmigrantes, que suelen integrarse, y los colonos que traen sus propias costumbres, religión e idioma. Al respecto, los mexicanos tenemos una amarga experiencia al recibir colonos en Texas, asunto al que obviamente no hace referencia. Como quiera, la posibilidad remota, por no decir utópica, de una reconquista sirve como argumento adecuado para generar miedo y desconfianza.
La semilla de la supuesta amenaza mexicana, sembrada por Huntington, creció en una tierra abonada por el miedo al otro, al distinto, al foráneo, lo que ha contribuido a exacerbar el movimiento nativista contra los migrantes hispanos y muy especialmente contra los mexicanos. Y en tiempos de crisis, esto puede ponerse peor. En Europa las huelgas contra los extranjeros ya se han hecho presentes.

El silencio del Pentágono

En las hipótesis de guerra del Pentágono en México se prevén acciones militares “ante la posibilidad de que en los próximos 25 años, el Estado mexicano ‘se derrumbe´, como resultado del embate prolongado y cada vez más intenso del narcotráfico”. El Pentágono sabe que el estallido social está en curso y es de largo alcance: sin cambio de rumbo siguen balcanización e incautación del país.
John Saxe-Fernández / http://jsaxef.blogspot.com/
Desde hace años las concepciones del Departamento de Defensa (DoD, por sus siglas en inglés) de EU sobre los problemas primarios de “seguridad nacional” en México, el Caribe y América Latina se centran de manera exclusiva e interesada en los efectos y no en las causas de la “inestabilidad”. No es por miopía conceptual. Tampoco es asunto menor si se recuerda que cuando sus docentes del Colegio de Guerra han señalado que los programas de ajuste estructural del “consenso de Washington” (auspiciados por el Comander-in-Chief desde el Banco Mundial –BM–, el BID y el FMI) están en la raíz del problema de seguridad nacional en México, se les margina y hasta se les castiga con el cese fulminante de sus cargos.
Y es que su desacato no fue menor: desarticulan y desautorizan las premisas de las hipótesis y justificaciones para las operaciones clandestinas y/o de intervención y ocupación militar, como migración ilegal, narcotráfico y criminalidad. El asunto cobra trascendencia cuando nos enteramos, gracias a datos y análisis ofrecidos por Jorge Luis Sierra, que en las hipótesis de guerra del Pentágono en México se prevén acciones militares “ante la posibilidad de que en los próximos 25 años, el Estado mexicano ‘se derrumbe´, como resultado del embate prolongado y cada vez más intenso del narcotráfico” (El Universal, 24/1/09). Se indica que los escenarios del Comando de Fuerzas Conjuntas del DoD, ubican a México “en el contexto mundial de los estados débiles, cuyo fracaso puede presentar ‘desafíos muy serios’ a los planificadores estratégicos y operacionales de la fuerza militar de EU” (ibid).
Se presentan así amenazas graves a la jurisdicción e integridad territorial mexicana, ya que el DoD utiliza estos argumentos “para planificar el uso de su fuerza en las siguientes décadas, lo que haría evidente que la intervención militar debe estar considerada dentro de los escenarios posibles en la relación EU-México”. En todo esto lo que más llama la atención es el silencio del Pentágono sobre el papel tan activo de EU en el auspicio de las condiciones básicas de esos “juegos de guerra” en los últimos 26 años al impulsar desde el FMI-BM-BID el retiro del Estado mexicano de sectores estratégicos desregulando y desnacionalizando bancos, ferrocarriles, petróleo, electricidad, infraestructura, agricultura, agua, etcétera, y propiciando el desequilibrio sociopolítico por medio de la rigurosa aplicación (con el concurso de sus empleados en Los Pinos, Hacienda y Economía) de un guión basado en una drástica reducción del gasto público; la anulación de subsidios al campo, a los alimentos, al transporte para los sectores populares; la promoción de despidos masivos de burócratas, técnicos y trabajadores de las empresas privatizadas; la desregulación en beneficio de banqueros y comerciantes; la eliminación de límites a ganancias y al capital especulativo; la supresión del control de precios, devastando más el ingreso familiar con los topes salariales; la promoción de la apertura total e indiscriminada a la inversión extranjera y a las mercancías y capitales del exterior, socavando empleo y aparato productivo; el auspicio de los inversionistas foráneos como piedra angular del modelo, instaurando una política cambiaria muy flexible que permite la entrada y salida irrestricta de capitales nacionales y extranjeros, es decir, con “libertad para saquear a un país si en otro hay mayor seguridad o mayores tasas de ganancia” (Ver Arturo Ortiz W., Política económica de México, 1982-1995, Nuestro Tiempo,1994). Hasta hoy EU considera básica la libre oportunidad para especular en bolsas de valores y paraísos fiscales donde se bursatilizan y rematan nuestros activos estratégicos.
Tal es el recetario para la informalidad económica, la criminalidad y el narcotráfico. El Pentágono sabe que el estallido social está en curso y es de largo alcance: sin cambio de rumbo siguen balcanización e incautación del país.

La ampliación del Canal enfrenta “colapso”

La ampliación del Canal se enfrenta a la peor crisis del comercio marítimo mundial desde la década de 1930. Mientras que el gobierno panameño sigue endeudándose para beneficio de unos pocos intereses particulares, el entorno mundial se desmorona.
Marco A. Gandásegui, h.* / ALAI
El gobierno panameño anunció que endeudó al país en 1,110 millones de dólares adicionales al suscribir un préstamo con varias agencias internacionales, incluyendo el BID y el Fondo Andino. El préstamo tendría como propósito apoyar a la banca panameña ante los recortes de créditos provenientes de los entes financieros internacionales tradicionales. El presidente Martín Torrijos no informó cual es el marco legal de este nuevo empréstito. Hace varias semanas Torrijos también anunció que el país suscribía un préstamo que superaba los 2 mil millones de dólares para financiar parcialmente la ampliación del Canal de Panamá.
La ampliación del Canal, sin embargo, se enfrenta a la peor crisis del comercio marítimo mundial desde la década de 1930. La empresa Lloyd’s List informó que cinco empresas de transporte marítimo de contenedores han reducido sus rutas debido a la recesión económica que golpea el comercio mundial. Se trata de las navieras APL, Haburg Sud, Hapag-Lloyd, Hyundai Merchant marine y Evegreen. Los recortes afectan especialmente los puertos de Oriente. Igualmente, la línea marítima Mitsui OSK de Japón abandonó sus planes de establecer un nuevo servicio entre los puertos principales de Asia y EEUU.
Más preocupante es la noticia de la misma fuente anunciando el “colapso” de los puertos de Long Beach y Los Angeles en las últimas semanas como consecuencia de la recesión económica (meltdown) mundial. El puerto de Long Beach reportó una disminución del 11 por ciento del movimiento de contenedores. Es la disminución más fuerte experimentada en los últimos 20 años. Sólo en el mes de diciembre, el puerto de Long Beach disminuyó su movimiento en un 25 por ciento. En el caso de Los Angeles la disminución del movimiento de contenedores en 2008 fue del 6 por ciento y en el mes de diciembre fue del 15 por ciento.
Lo que experimentan los puertos de Long Beach y Los Angeles es importante tenerlo en cuenta debido a la similitud que tienen con los servicios que presta el Canal de Panamá. En el caso de Long Beach, el cambio ha sido muy rápido. En 2007, este puerto experimentó su año más ocupado con un tráfico de 7.3 millones de TEU (medida de contenedor). Al igual que el Canal de Panamá, en 2008 el tráfico disminuyó, aunque de una manera más fuerte. El tráfico total bajó a 6.4 millones de TEU. En noviembre y diciembre de 2008, las exportaciones disminuyeron en un 23 y 34 por ciento, respectivamente. El patrón seguido por Los Angeles fue similar bajando de 8.4 a 7.8 millones de TEU entre 2007 y 2008.
HSBC Global Research, sección de investigaciones del banco sino-británico, hace proyecciones muy pesimistas, señalando que las tarifas del comercio marítimo sufrirán bajas significativas, poniendo en peligro la existencia de las navieras. HSBC predice que el comercio marítimo en contenedores se estancará en 2009 y que en 2010 puede recuperarse un poco. Casi todas las navieras anuncian pérdidas para 2009.
Mientras que el gobierno panameño sigue endeudándose para beneficio de unos pocos intereses particulares, el entorno mundial se desmorona. Las deudas las pagarán nuestros hijos y nietos, mientras que quienes gobiernan desde las cúpulas y sus asociados saldrán enriquecidos por las decisiones que están tomando.
Panamá, 29 de enero de 2009.
* Marco A. Gandásegui, hijo (profesor de la Universidad de Panamá e investigador asociado del CELA)