sábado, 9 de mayo de 2009

La caverna desangrada

Que Hugo Chávez obsequiara Las venas abiertas de América Latina a Barack Obama, hizo que la caverna, huérfana de ideas, destilara desubicación y rusticidad. Pero igual hubieran reaccionado si el libro hubiera sido El fútbol a sol y sombra del mismo autor. Contra la indigencia intelectual ya nada se puede hacer.
Lic. Abner Barrera / AUNA-Costa Rica
El obsequio del libro Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano, por parte de Hugo Chávez a Barack Obama el pasado 18 de abril en la Cumbre de la Américas en Trinidad y Tobago, removió las hediondas entrañas de la caverna latinoamericana, que ignorante y obnubilada (perdonen la redundancia) casi se corta las venas cuando se enteraron del hecho.
Mientras Obama, al recibir el presente, sonreía para las cámaras del mundo -enterándose recién que también en América Latina había escritores y pensadores-, sus adulones derramaron bilis y reaccionaron desde la oscuridad de sus prisiones. Es tanta la ignorancia de los palafreneros imperiales que inclusive se preguntaron: ¿dónde estaba su seguridad personal que permitió que recibiera ese detonante? Y todavía hoy, debaten si Obama debe o no leer el libro. Patéticos.
El gesto de Chávez se convirtió en noticia que dio la vuelta al mundo llenando los portales de los diarios virtuales sin excepción. Los medios internacionales dedicaron tiempo y espacio para publicar las reacciones cavernarias, y la prensa en Costa Rica tampoco se quedó atrás; el principal diario comercial del país, La Nación, dio su ‘aporte’ publicando, entre otros, un refrito titulado “No más venas abiertas” de Ángel Soto (26-04-09), profesor de estudios latinoamericanos de la Universidad de los Andes (Chile). Cualquiera que lea ese recalentado encontrará repeticiones del putrefacto Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano. Libraco visceral que devela la truhanería históricamente iletrada e insensata de la derecha latinoamericana.
Llama la atención el pavor que ocasionó este regalito. Se trató de un acto simbólico; una manera elegante del presidente bolivariano Hugo Chávez de decirle a Obama: ya que, dices que, quieres ser amigo de América Latina, entonces, aquí tienes este libro; entérate de la historia de estos pueblos, cómo han sido saqueados sus recursos naturales y explotados sus habitantes por los imperios coloniales y los estados imperialistas desde el siglo XVI en adelante. ¡Infórmate! En estas páginas encontrarás una parte del pasado del Imperio que hoy representas.
¿Dónde está el delito de Chávez con este obsequio? ¿Por qué se conmovió la caverna? ¿Cuál es el miedo a estas letras? Muy sencillo: la historia los delata.
La irritación explica mucho de lo que esa gente “piensa”. Soto -y con él los reos de las sombras-, creen que, un texto como estos puede dañar al Imperio. Refiriéndose al libro recibido por Obama, Soto dice que “debiera ser tema para preocupar a sus agentes de seguridad, dada la toxicidad del contenido entregado al presidente de Estados Unidos. Un verdadero atentado a la seguridad nacional”. Como puede leerse pareciera que estamos ante un Imperio de cartón.
El texto de Eduardo Galeano es uno de los tantos libros escritos en esa perspectiva por otros autores latinoamericanos. Pero la caverna ignora eso. El “aporte” de Soto consiste en repetir lo que sus hermanos dijeron en el Manual. Engalanado de ignorancia el profesor de estudios latinoamericanos concluye que “el libro de Galeano es uno de los que más daño le ha hecho a nuestro continente”.
Si Soto -y compañía incluida-, a temprana edad, hubieran leído y entendido, siquiera la mitad de los textos que él menciona, copiando del Manual -pero sin citarlo-, hoy tendrían un poquito más de autoestima y de decoro y serían menos serviles y ramplones. Pero a estas alturas ya es pedirles demasiado.
Empezamos hablando de libros, terminemos hablando de ellos. Contrario a lo que afirman las estrellas del antro, esta fue la primera vez que Hugo Chávez regaló un libro a un presidente de los Estrados Unidos; a Bush no le dio ninguno por aquello de no tirar las perlas a los cerdos. Que Hugo Chávez obsequiara Las venas abiertas de América Latina a Barack Obama, hizo que la caverna, huérfana de ideas, destilara desubicación y rusticidad. Pero igual hubieran reaccionado si el libro hubiera sido El fútbol a sol y sombra del mismo autor. Contra la indigencia intelectual ya nada se puede hacer.

La independencia: única opción realista

Debemos tener claro que es obligación moral de todos los pueblos caribeños y latinoamericanos, priorizar en sus políticas exteriores a la solidaridad y el apoyo activo a la lucha por la independencia de Puerto Rico.
Juan Mari Brás / CLARIDAD
La independencia es el camino más conveniente, el más necesario para que Puerto Rico pueda integrarse a plenitud al nuevo proceso internacionalista que se va configurando como definitorio del siglo veintiuno y, sobre todo, es la única opción realista para la redefinición de las relaciones entre nuestra nación puertorriqueña y Estados Unidos de América.
Mientras más pronto se convenza el país de esto, que ya es un hecho irreversible, mayor será nuestra posibilidad de sobrevivencia, individual y colectiva. No se asuste nadie, pero tampoco se despiste, intentando evadir la realidad inminente. Vivimos una coyuntura crucial en nuestra historia. O somos, o no somos. El cuestionamiento Shakesperiano a nivel psicológico, en su famoso Hamlet, ya ha pasado a formar parte de un cuestionamiento sociológico. Sociología y Psicología se juntan en el inmediato devenir para apuntar irremediablemente al futuro de los puertorriqueños. Sólo Hostos, por sabio y bueno, pudo atisbar esa inevitable congruencia futura desde el hondón del siglo diecinueve.
Y ya desde el hoyo, no menor, del siglo veinte, el martiniqueño Frantz Fanon, pudo anticipar la plenitud de la alborada caribeña y latinoamericana del siglo veintiuno. Dijo en una de las notas de su Los Condenados de la Tierra, lo siguiente: “Los Estados Unidos, con la operación anticastrista, abren en el continente americano un nuevo capítulo de la historia de la liberación laboriosa del hombre. América Latina, formada por países independientes con representación en la ONU, y con moneda propia, debería constituir una lección para África. Esas antiguas colonias, desde su liberación, sufren en medio del terror y la privación la ley de bronce del capitalismo occidental.”
“La liberación de África, el desarrollo de la conciencia de los hombres han permitido a los pueblos latinoamericanos romper con la vieja danza de las dictaduras, en que se sucedían iguales regímenes. Castro toma el poder en Cuba y lo entrega al pueblo. Esta herejía es resentida como una calamidad nacional por los yanquis y los Estados Unidos organizan brigadas contrarrevolucionarias, fabrican un gobierno provisional, incendian las cosechas de caña, deciden por último estrangular despiadadamente al pueblo cubano. Pero va a ser difícil. El pueblo cubano sufrirá, pero vencerá. El presidente brasileño Janio Quadros, en una declaración de importancia histórica, acaba de afirmar que su país defenderá por todos los medios la Revolución Cubana. También los Estados Unidos van a retroceder quizá un día ante la voluntad de los pueblos. Ese día lo festejaremos, porque será un día decisivo para los hombres y las mujeres del mundo entero. El dólar, que en resumidas cuentas, no está garantizado sino por los esclavos repartidos por todo el globo, en los pozos de petróleo del Medio Oriente, las minas del Perú o del Congo, las plantaciones de la United Fruit o de Firestone, dejará de dominar entonces con todo su poder a esos esclavos que lo han creado y que siguen alimentándolo, con la cabeza y el vientre vacíos, con su propia sustancia.” (Ver nota 9 en la página 89 del texto citado, Tercera edición en Español, Segunda reimpresión, 2007, Fondo de la Cultura Económica, México).
Ese día del retroceso norteamericano ha empezado a llegar. No nos equivocamos. Todavía no ha llegado del todo, pero ya comenzó el proceso irreversible de las rectificaciones de Estados Unidos sobre la voracidad de la política imperialista de más de dos siglos completos de su historia.
Para hacer avanzar ese proceso, hasta llevarlo a sus consecuencias más cruciales para el mundo y, en particular para el Caribe y América Latina, de cuya gran región formamos parte los puertorriqueños, es preciso, en primer lugar, que nuestro pueblo acelere su toma de conciencia para reclamar la descolonización plena. Eso sólo se alcanza juntando fuerzas para reclamar la independencia, que es el estado natural de todas las naciones del mundo, incluyendo la nuestra. La independencia no significa separación, sino todo lo contrario. Es la integración de Puerto Rico al contorno del que formamos parte y al mundo entero.
Por eso no debemos permitir que nos llamen separatistas a los puertorriqueños. Ése es un epíteto despectivo que nos endilgan los enemigos de la independencia y los colonizados más despistados, para evitar que se nos reconozca como lo que hemos sido y somos, en la realidad. Llevamos más de siglo y medio abriendo caminos al pueblo boricua para el reclamo de todas sus mayores reivindicaciones. Negarlo es sucumbir a la enajenación histórica. No ha habido lucha victoriosa de este pueblo, total o parcial, que no sea el resultado de un forcejeo iniciado por el movimiento independentista, desde mucho antes de que éstos cuajaran como reclamos universales del país. Ejemplos destacados han sido el repudio al servicio militar obligatorio, la defensa de nuestros derechos civiles y humanos más importantes, incluyendo los derechos sindicales, la protección del ambiente y de los recursos naturales del país, la expulsión de la Marina de Guerra norteamericana de Culebra y Vieques, y muchísimos otros.
Debemos educarnos y a la vez seguir educando a las grandes mayorías del pueblo para que entiendan que con la independencia, y únicamente con la independencia, es que podemos entrar en cuantas alianzas, tratados, convenciones, confederaciones y relaciones bilaterales convenientes y necesarias para el verdadero desarrollo económico y social de nuestra patria.
Las llamadas alternativas de libre asociación, en sus diferentes variantes, no tienen la menor posibilidad de realización con Estados Unidos mientras sus sostenedores mantengan el reclamo atado a la obsesión fetichista de retener la ciudadanía de Estados Unidos, como condición permanente de los presentes y futuros puertorriqueños. Por eso, el único camino que tienen verdaderamente realista, los llamados libreasociacionistas, es juntar fuerzas con el movimiento independentista en su conjunto, al margen de toda tribal consideración electorera, para reclamar la plena soberanía, que es lo que en el mundo entero se llama independencia. Por eso es que la tendencia a internacionalizar los grandes pasos en la economía y la vida social y política del mundo, se llaman así, internacionalización, que significa acción concertada entre las naciones, que seguirán siendo la unidad social básica que los hermana a todos, con el debido respeto a todas las identidades nacionales que comprenden la humanidad.
En segundo lugar, debemos tener claro que es obligación moral de todos los pueblos caribeños y latinoamericanos, priorizar en sus políticas exteriores a la solidaridad y el apoyo activo a la lucha por la independencia de Puerto Rico. No es un favor lo que estamos reclamando a nuestros hermanos del contorno del que formamos parte, tanto como ellos. Es el reclamo de un deber inescapable a todos ellos, sin excepción. Y no basta con recibir y referir a sus organismos secundarios de solidaridad internacional la atención de los grupos de luchadores boricuas que les visitan en los distintos países. Eso lo agradecemos, pero les decimos con toda la franqueza que requiere la hermandad que no basta. Por eso debemos destacar el apoyo que nos dio el presidente Daniel Ortega en la llamada Cumbre de las Américas celebrada recientemente en Trinidad y Tobago, cuando enfatizó que no podía estar conforme con una Cumbre en que faltaban dos países indispensables para completarla, que son Cuba y Puerto Rico.
En tercer lugar, y tan importante como la segunda, es la necesidad de incorporar a nuestra lucha, con obligaciones recíprocas para nosotros, a todo el pueblo de Estados Unidos, comenzando por los hispanos, los afroamericanos y otras llamadas allí minorías étnicas, pero sin excluir al resto del pueblo americano, que como todos los del mundo entero, aspiran también a librar a la humanidad de las esclavitudes en todos sus disfraces. En esa búsqueda de apoyo, tienen una obligación mayor los boricuas residentes en las distintas comunidades de Estados Unidos. Ellos tienen, junto a todos los derechos como nacionales puertorriqueños, también todos los deberes, como es el de promover activamente en sus contornos inmediatos la independencia de Puerto Rico y las metas relacionadas con esta lucha, como es la de la libertad inmediata e incondicional de nuestros presos políticos.
Con relación a todo lo apuntado arriba, tengamos presente que estamos viviendo en un momento de gran peligro para la nación puertorriqueña y todos los boricuas, y a su vez de grandes esperanzas para revertir el curso destructivo que en el orden social está sufriendo el país, si aprovechamos la coyuntura favorable que plantea, no sólo que Estados Unidos ha comenzado el proceso inevitable de su decadencia imperial, sino el hecho de que sus nuevos gobernantes han manifestado que intentan cambiar la política exterior de ese país para detener el deterioro de su imagen ante el mundo. Hagámosle saber, con el apoyo de todos los que nos defienden como pueblo, que la completa descolonización de Puerto Rico, mediante el reconocimiento pleno de nuestra libre determinación —que significa no intervenir para nada en las decisiones iniciales que tomemos los puertorriqueños— será la mayor prueba de fuego del propósito enunciado por el presidente Obama de realizar esas rectificaciones

La geoestrategia del terror

Lo esencial de la geoestrategia del terror, de acuerdo con un documento del Departamento de Estado, está en el dominio sobre zonas ricas y estratégicas.
John Saxe-Fernández / LA JORNADA
Ante el embate de la crisis se agudiza la discrepancia entre una realidad signada por el desempleo, cierre de empresas, bancos y aseguradoras y la retórica a favor del free trade y las privatizaciones: hace poco, cuando Luis A. Moreno, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), censuró el estatismo y el populismo de algunos gobiernos, parecía una insólita crítica a los colosales rescates bancario-empresariales y al dirigismo de la Casa Blanca de Barack Obama que por esos días forzaba la renuncia del CEO de General Motors. Digo insólita porque el BID junto al Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, es parte y parcela, con el Pentágono (DdD), la CIA, AID y la DEA, de los instrumentos disponibles al Ejecutivo de EU al sur del Bravo.
Pero no. Moreno dirigía su crítica a Venezuela, Bolivia y Ecuador, que, por su estatismo y populismo, fueron colocadas por el almirante Dennis Blair, director de la Inteligencia Nacional, en la categoría de amenazas a la seguridad estadunidense en la región, junto a Cuba, China, Irán y Rusia. Blair apunta su dedo acusador desde la coordinación de espionaje de la mayor burocracia estatal-militar de la era moderna, cuyo presupuesto rebasa el billón (trillion) de dólares y que opera la geopolítica del terror, con dos campos de prueba: el Plan Colombia y su extensión en la Iniciativa Mérida (IM).
A más de una década del Plan Colombia, existe evidencia ad nauseam de atrocidades y crímenes de lesa humanidad para exigir su enjuiciamiento-supresión y conjurar su clonación en la IM: el reciente informe Impunidad uniformada, de Human Rights Watch sobre el uso indebido de la justicia militar en México para investigar abusos cometidos durante operativos contra el narcotráfico y la seguridad pública, es una fuerte llamada de atención. Al respecto son abrumadores los documentos, reflexiones y testimonios ofrecidos por Hernando Calvo Ospina (Terrorismo de Estado en Colombia, El Perro y la Rana, Venezuela, 2007) sobre el patrocinio y participación del DdD en el uso del terror por medio de las Fuerzas Armadas colombianas (FA) y de unidades paramilitares, el brazo clandestino del Estado –estadunidense y colombiano–, en la ejecución de crímenes de guerra contra una población inerme. Ello como estrategia de control territorial y poblacional permanente y complementario de la política contrainsurgente, según informe de 1997 de la alta comisionada de la ONU.
Hasta 1994 las FA eran responsables de la mayoría de las masacres. Para evitar el hundimiento de la actuación e imagen del principal aliado militar de EU en América del Sur y con el aval de los gobiernos de Bush padre y de Clinton, se desplegó una campaña para hacer lucir al paramilitarismo como un tercer actor en el conflicto interno. Washington y Bogotá se esforzaron por presentar esa aberración como un electrón libre, cuya violencia no podía ser controlada: el Estado pasaba a mostrarse como víctima de los violentos, tanto como la población (p. 257). Los paramilitares se convirtieron en el brazo ilegal de la fuerza pública para la que ejecutan el trabajo sucio. Según el Congreso del Defensor del Pueblo es una nueva forma de ejercer la represión ilegal sin cortapisas que algunos llaman la violencia por delegación.
Los hechos muestran la activa acción de las Fuerzas Especiales y contratistas-mercenarios de EU en el esquema mientras que, de manera sistemática, las FA no se movilizan para evitar las matanzas, sino que aportan a su realización como se asume en los esquemas de dominio geoestratégico del Pentágono y su Comando Sur. Lo esencial de la geoestrategia del terror, de acuerdo con un documento del Departamento de Estado, está en el dominio sobre zonas ricas y estratégicas que, como la de Urabá, no sólo produce 60 por ciento del banano, sino que contiene gigantescas reservas madereras, pesqueras, oro, plata, platino, cobre, titanio, cobalto radiactivo, gigantescos recursos petroleros, y una biodiversidad casi sin igual en el mundo (p.188).
http://jsaxef.blogspot.com/

Disculpen la molestia

¿Son culpables los pobladores de Atenco, en México, o los indígenas mapuches de Chile, o los kekchíes de Guatemala, o los campesinos sin tierra de Brasil, acusados todos de terrorismo por defender su derecho a la tierra? Si sagrada es la tierra, aunque la ley no lo diga, ¿no son sagrados, también, quienes la defienden?
Eduardo Galeano / Página12
Quiero compartir algunas preguntas, moscas que me zumban en la cabeza.
¿Es justa la justicia? ¿Está parada sobre sus pies la justicia del mundo al revés?
El zapatista de Irak, el que arrojó los zapatazos contra Bush, fue condenado a tres años de cárcel. ¿No merecía, más bien, una condecoración?
¿Quién es el terrorista? ¿El zapatista o el zapateado? ¿No es culpable de terrorismo el serial killer que mintiendo inventó la guerra de Irak, asesinó a un gentío y legalizó la tortura y mandó aplicarla?
¿Son culpables los pobladores de Atenco, en México, o los indígenas mapuches de Chile, o los kekchíes de Guatemala, o los campesinos sin tierra de Brasil, acusados todos de terrorismo por defender su derecho a la tierra? Si sagrada es la tierra, aunque la ley no lo diga, ¿no son sagrados, también, quienes la defienden?
Según la revista Foreign Policy, Somalia es el lugar más peligroso de todos. Pero, ¿quiénes son los piratas? ¿Los muertos de hambre que asaltan barcos o los especuladores de Wall Street, que llevan años asaltando el mundo y ahora reciben multimillonarias recompensas por sus afanes?
¿Por qué el mundo premia a quienes lo desvalijan?
¿Por qué la justicia es ciega de un solo ojo? Wal Mart, la empresa más poderosa de todas, prohíbe los sindicatos. McDonald’s, también. ¿Por qué estas empresas violan, con delincuente impunidad, la ley internacional? ¿Será porque en el mundo de nuestro tiempo el trabajo vale menos que la basura y menos todavía valen los derechos de los trabajadores?
¿Quiénes son los justos y quiénes los injustos? Si la justicia internacional de veras existe, ¿por qué nunca juzga a los poderosos? No van presos los autores de las más feroces carnicerías. ¿Será porque son ellos quienes tienen las llaves de las cárceles?
¿Por qué son intocables las cinco potencias que tienen derecho de veto en las Naciones Unidas? ¿Ese derecho tiene origen divino? ¿Velan por la paz los que hacen el negocio de la guerra? ¿Es justo que la paz mundial esté a cargo de las cinco potencias que son las principales productoras de armas? Sin despreciar a los narcotraficantes, ¿no es éste también un caso de “crimen organizado”?
Pero no demandan castigo contra los amos del mundo los clamores de quienes exigen, en todas partes, la pena de muerte. Faltaba más. Los clamores claman contra los asesinos que usan navajas, no contra los que usan misiles.
Y uno se pregunta: ya que esos justicieros están tan locos de ganas de matar, ¿por qué no exigen la pena de muerte contra la injusticia social? ¿Es justo un mundo que cada minuto destina tres millones de dólares a los gastos militares, mientras cada minuto mueren quince niños por hambre o enfermedad curable? ¿Contra quién se arma, hasta los dientes, la llamada comunidad internacional? ¿Contra la pobreza o contra los pobres?
¿Por qué los fervorosos de la pena capital no exigen la pena de muerte contra los valores de la sociedad de consumo, que cotidianamente atentan contra la seguridad pública? ¿O acaso no invita al crimen el bombardeo de la publicidad que aturde a millones y millones de jóvenes desempleados, o mal pagados, repitiéndoles noche y día que ser es tener, tener un automóvil, tener zapatos de marca, tener, tener, y quien no tiene, no es?
¿Y por qué no se implanta la pena de muerte contra la muerte? El mundo está organizado al servicio de la muerte. ¿O no fabrica muerte la industria militar, que devora la mayor parte de nuestros recursos y buena parte de nuestras energías? Los amos del mundo sólo condenan la violencia cuando la ejercen otros. Y este monopolio de la violencia se traduce en un hecho inexplicable para los extraterrestres, y también insoportable para los terrestres que todavía queremos, contra toda evidencia, sobrevivir: los humanos somos los únicos animales especializados en el exterminio mutuo, y hemos desarrollado una tecnología de la destrucción que está aniquilando, de paso, al planeta y a todos sus habitantes.
Esa tecnología se alimenta del miedo. Es el miedo quien fabrica los enemigos que justifican el derroche militar y policial. Y en tren de implantar la pena de muerte, ¿qué tal si condenamos a muerte al miedo? ¿No sería sano acabar con esta dictadura universal de los asustadores profesionales? Los sembradores de pánicos nos condenan a la soledad, nos prohíben la solidaridad: sálvese quien pueda, aplastaos los unos a los otros, el prójimo es siempre un peligro que acecha, ojo, mucho cuidado, éste te robará, aquél te violará, ese cochecito de bebé esconde una bomba musulmana y si esa mujer te mira, esa vecina de aspecto inocente, es seguro que te contagia la peste porcina.
En el mundo al revés, dan miedo hasta los más elementales actos de justicia y sentido común. Cuando el presidente Evo Morales inició la refundación de Bolivia, para que este país de mayoría indígena dejara de tener vergüenza de mirarse al espejo, provocó pánico. Este desafío era catastrófico desde el punto de vista del orden racista tradicional, que decía ser el único orden posible: Evo era, traía el caos y la violencia, y por su culpa la unidad nacional iba a estallar, rota en pedazos. Y cuando el presidente ecuatoriano Correa anunció que se negaba a pagar las deudas no legítimas, la noticia produjo terror en el mundo financiero y el Ecuador fue amenazado con terribles castigos, por estar dando tan mal ejemplo. Si las dictaduras militares y los políticos ladrones han sido siempre mimados por la banca internacional, ¿no nos hemos acostumbrado ya a aceptar como fatalidad del destino que el pueblo pague el garrote que lo golpea y la codicia que lo saquea?
Pero, ¿será que han sido divorciados para siempre jamás el sentido común y la justicia?
¿No nacieron para caminar juntos, bien pegaditos, el sentido común y la justicia?
¿No es de sentido común, y también de justicia, ese lema de las feministas que dicen que si nosotros, los machos, quedáramos embarazados, el aborto sería libre? ¿Por qué no se legaliza el derecho al aborto? ¿Será porque entonces dejaría de ser el privilegio de las mujeres que pueden pagarlo y de los médicos que pueden cobrarlo?
Lo mismo ocurre con otro escandaloso caso de negación de la justicia y el sentido común: ¿por qué no se legaliza la droga? ¿Acaso no es, como el aborto, un tema de salud pública? Y el país que más drogadictos contiene, ¿qué autoridad moral tiene para condenar a quienes abastecen su demanda? ¿Y por qué los grandes medios de comunicación, tan consagrados a la guerra contra el flagelo de la droga, jamás dicen que proviene de Afganistán casi toda la heroína que se consume en el mundo? ¿Quién manda en Afganistán? ¿No es ese un país militarmente ocupado por el mesiánico país que se atribuye la misión de salvarnos a todos?
¿Por qué no se legalizan las drogas de una buena vez? ¿No será porque brindan el mejor pretexto para las invasiones militares, además de brindar las más jugosas ganancias a los grandes bancos que en las noches trabajan como lavanderías?
Ahora el mundo está triste porque se venden menos autos. Una de las consecuencias de la crisis mundial es la caída de la próspera industria del automóvil. Si tuviéramos algún resto de sentido común, y alguito de sentido de la justicia ¿no tendríamos que celebrar esa buena noticia? ¿O acaso la disminución de los automóviles no es una buena noticia, desde el punto de vista de la naturaleza, que estará un poquito menos envenenada, y de los peatones, que morirán un poquito menos?
Según Lewis Carroll, la Reina explicó a Alicia cómo funciona la justicia en el país de las maravillas:
–Ahí lo tienes –dijo la Reina–. Está encerrado en la cárcel, cumpliendo su condena; pero el juicio no empezará hasta el próximo miércoles. Y por supuesto, el crimen será cometido al final.
En El Salvador, el arzobispo Oscar Arnulfo Romero comprobó que la justicia, como la serpiente, sólo muerde a los descalzos. El murió a balazos, por denunciar que en su país los descalzos nacían de antemano condenados, por delito de nacimiento.
El resultado de las recientes elecciones en El Salvador, ¿no es de alguna manera un homenaje? ¿Un homenaje al arzobispo Romero y a los miles que como él murieron luchando por una justicia justa en el reino de la injusticia?
A veces terminan mal las historias de la Historia; pero ella, la Historia, no termina. Cuando dice adiós, dice hasta luego.

Mensaje sobre extradición de Lucía Morett

El pasado jueves 30 de abril de 2009, la Corte Nacional de Justicia de Ecuador anunció que solicitará la extradición de las tres sobrevivientes del bombardeo del 1º de marzo de 2008, enviando a México la solicitud de extradición de Lucía Morett Álvarez
Padres y Familiares de las Víctimas de Sucumbíos
A LAS ORGANIZACIONES POLITICAS, SOCIALES Y ESTUDIANTILES
A LOS ORGANISMOS DE DERECHOS HUMANOS
AL PUEBLO LATINOAMERICANO
A LOS PUEBLOS DEL MUNDO
Se ha cumplido ya un año con dos meses de la masacre de Sucumbíos, Ecuador, ejecutada por el ejército colombiano bajo el mando directo de Álvaro Uribe Vélez presidente de Colombia. En esa masacre fueron asesinados nuestros cuatro hijos: Soren Avilés Ángeles, Fernando Franco Delgado, Juan González del Castillo y Verónica Velázquez Ramírez, logrando sobrevivir una quinta mexicana de nombre Lucía Morett Álvarez.
Desde el 1º de marzo de 2008 -día de la masacre- hasta el día de hoy, los Padres y Familiares de estos cinco jóvenes hemos emprendido una lucha por lograr justicia, que se castigue a los responsables de su asesinato y de los delitos cometidos en contra de ellos. De la misma forma, hemos luchado por detener la persecución hacia Lucía Morett y varios ciudadanos mexicanos, a la par de revertir la campaña de difamaciones que el gobierno colombiano ha desatado pretendiendo justificar su crimen.
Resulta absurdo e irracional que Álvaro Uribe, el principal responsable de la masacre de alrededor de 25 personas; de la violación a la soberanía territorial de un país vecino, al Derecho Internacional Humanitario y a varios Derechos Humanos, se erija como víctima y pretenda criminalizar a quienes en verdad fueron víctimas. No es posible que el responsable de la violación sistemática a los Derechos Humanos en Colombia y fuera de ella, el responsable de varias masacres, de asesinatos, de desaparecidos, de amenazados, de torturados, de encarcelados por motivos políticos, sea quien se posicione como víctima, acusador, juez y ejecutor de la pena de muerte a quienes considera "terroristas", cuando es públicamente conocido que quien ha implementado un real terrorismo de Estado en Sudamérica es él mismo, aunado a las cada vez más sonadas denuncias de sus vínculos con el paramilitarismo y el narcotráfico.
Álvaro Uribe pretende quedar impune de todos sus crímenes, lanzando como es ya su costumbre, una campaña para desprestigiar a sus víctimas y a quienes luchan contra la impunidad y por que la verdad salga a la luz. Es sabido que este tipo de campañas las articula desde Colombia y posteriormente las ejecuta en otros países, teniendo una injerencia en los asuntos internos de otras naciones por medio de grupos identificados con posturas ideológicas de derecha y ultra-derecha.
El pasado jueves 30 de abril de 2009, la Corte Nacional de Justicia de Ecuador anunció que solicitará la extradición de las tres sobrevivientes del bombardeo del 1º de marzo de 2008, enviando a México la solicitud de extradición de Lucía Morett Álvarez, respondiendo esta Corte a los más oscuros intereses de grupos de derecha en Ecuador, quienes obedecen a la política guerrerista de Uribe buscando a toda costa criminalizar a las víctimas y evitar con artimañas que los verdaderos asesinos paguen por sus crímenes.
Grupos de derecha que también han hecho su presencia en México como la organización Mejor Sociedad Mejor Gobierno y el Consejo Ciudadano de Seguridad Pública y Justicia Penal A.C., quienes han interpuesto una denuncia penal contra nuestros hijos asesinados, Lucía Morett y más de 15 ciudadanos mexicanos acusados falsamente de delincuencia organizada en su modalidad de terrorismo internacional y de apología del delito, colaborando de este modo con la política de intervención del Estado colombiano en otros países, bajo el único fin de continuar con sus crímenes y construir un escudo de impunidad pretendiendo eliminar, descalificar y acallar a quienes tienen las pruebas suficientes para llevar a juicio ante tribunales internacionales a Álvaro Uribe y lograr su condena.
Ante este nuevo intento de Álvaro Uribe y los grupos de derecha que le apoyan en el Ecuador (al margen del gobierno de Rafael Correa) y en México por criminalizar a nuestros hijos, exigimos que el gobierno mexicano actué conforme a derecho y deseche la petición de extradición contra Lucía Morett, asimismo, hacemos un llamado para que el gobierno mexicano asuma la defensa de sus ciudadanos cuando estos fueron víctimas, por lo que debe de iniciar de inmediato una denuncia ante los tribunales correspondientes contra Álvaro Uribe Vélez por asesinato, junto con los mandos que de manera directa e indirecta cometieron delitos en la masacre de Sucumbíos, Ecuador.
Nuestros hijos no cometieron ningún delito, hasta cuando el gobierno de México va a asumir su deber constitucional de defenderlos cuando ellos sufrieron varios delitos y violaciones a sus Derechos Humanos, basta de complicidad por parte del Estado mexicano y exigimos que éste se desista a su vez de toda acción penal contra nuestros hijos y mexicanos, pretendiendo la criminalización de la conciencia, del pensamiento, de la solidaridad y de la movilización social.
Llamamos a estar atentos ante este nuevo intento por castigar a las víctimas y construir un contexto de impunidad para los asesinos y perseguidores de nuestros hijos. Nosotros como Padres y Familiares seguimos tenaces luchando por la memoria de nuestros hijos y por su ejemplo de solidaridad para con Nuestra Gran Patria Latinoamericana.
Reciban un saludo fraterno desde México.
¡JUSTICIA Y CASTIGO A LOS ASESINOS DE NUESTROS HIJOS!
En un refugio guardado en su corazón
Llevan la bandera de Bolívar.
Su rostro la transmite en la sonrisa
Que dejaron en las imágenes del recuerdo.
Hoy desde lo alto suenan las campanas
Ustedes las tocan para mostrarnos el camino.
Juan, Verónica, Soren, Fernando desde lo alto nos miran
Y nos recuerdan que para ser grandes
Hay que saber soñar.

ASOCIACIÓN DE PADRES Y FAMILIARES DE LAS VICTIMAS DE SUCUMBIOS ECUADOR

Nuestra América, revolución desde el subsuelo de la historia

Esta revolución desde el subsuelo de la historia latinoamericana y caribeña nos otorga la oportunidad de contribuir efectivamente a la autodeterminación de los pueblos, a lograr un mundo multipolar sin hegemonías imperialistas y neocolonialistas
Homar Garcés / Rebelion
(Ilustración: "América Latina", mural de Dolores Mendieta - Argentina).
Hija del buen salvaje, esposa del buen revolucionario y madre predestinada de la nueva humanidad, nuestra América vive en el presente siglo uno de los momentos más estelares de su historia común al irse concatenando acontecimientos que, al originarse, parecieron marchar de forma aislada, pero que -a medida que pasa el tiempo y se van extendiendo- han venido a conformar un vasto proyecto de liberación continental, aún por definirse y concretarse. Esto ha supuesto -con escasas variaciones en cada país- una rebelión popular generalizada que inquieta y atemoriza, no sólo a los grupos oligárquicos nacionales, sino también (y muy especialmente) al sempiterno imperialismo yanqui, puesto que ello significa el fin de su dominio secular y de la dependencia neocolonial de nuestras naciones subdesarrolladas, aunque es de reconocerse que esto mismo no se ha traducido en un antiimperialismo firme, militante y contundente, tanto de parte de los gobiernos de tendencia progresista y/o izquierdista como de los mismos pueblos que ahora se levantan, no obstante la retórica revolucionaria utilizada.
Asimismo, todas estas experiencias de cambios enfrentan el mismo dilema representado por la legalidad del orden establecido, siendo un factor determinante la movilización espontánea de las masas, como ocurriera en Argentina, Ecuador, Bolivia y Venezuela, donde éstas decidieron sin armas la suerte de algunos gobiernos, incluyendo al gobierno de facto instaurado en 2002 en el caso venezolano. Todos estos hechos -desde las rebeliones populares producidas en plena efervescencia de la onda neoliberal capitalista que arropara a la totalidad de nuestra América (a excepción de Cuba), producto de la carga de la deuda externa y de la complicidad cipaya de los gobiernos latinoamericanos de turno, hasta las insurgencias armadas de civiles y militares en Venezuela, en 1992, y de los indígenas y campesinos del Ejército Zapatista de liberación Nacional (EZLN) en Chiapas, México, el 1º de enero de 1994- representan una situación histórica que podría influir significativamente en el resto de la humanidad, haciendo factible, al mismo tiempo, fundar un nuevo tipo de sociedad bajo el socialismo, inédita en muchos aspectos y capaz de trascender los moldes del llamado socialismo real que rigiera a la URSS y demás naciones del Este europeo, cuestión que reivindica aún más la vigencia de la teoría revolucionaria que ayudaran a articular Marx, Engels, Lenin, el Che Guevara y muchos otros revolucionarios, sin excluir a los libertarios como Proudhom, Bakunin y Malatesta.
Así, lejos de ser el escenario del fin de la historia proclamado bajo la “era” reaganiana, a nuestra América le ha correspondido el privilegio, digámoslo así, de abrir el telón para que el socialismo tenga su mejor expresión creadora, en momentos en los cuales las secuelas de una crisis global del capitalismo mantiene en ascuas a las grandes potencias del mundo, buscando en conjunto una solución inmediata que minimice y supere los embates de la misma, pidiendo socializar las pérdidas ocasionadas por la ambición irresponsable y sin límites de una minoría.
En conjunto, esta revolución desde el subsuelo de la historia latinoamericana y caribeña nos otorga la oportunidad de contribuir efectivamente a la autodeterminación de los pueblos, a lograr un mundo multipolar sin hegemonías imperialistas y neocolonialistas, lo mismo que un mejor sistema de integración a todos los niveles, no únicamente económico, capaz de romper las ataduras que le impiden a nuestra América equipararse con los países del “Primer Mundo”, pero todo ello manteniendo una cosmovisión completamente diferente, extraída de nuestras raíces históricas, y preparada para abrir los espacios autónomos, participativos y protagónicos que ocuparán los sectores sociales hasta ahora excluidos.
Aunque tal revolución no se desarrolla bajo los mismos parámetros, teniendo que sortear los múltiples obstáculos y ataques de los grupos reaccionarios internos y externos y, muchas veces, la escasez de criterios y formulaciones teóricas que ayuden a darle un mejor puntal ideológico y práctico al socialismo que se anuncia (lo que incide en el comportamiento reformista de muchos gobernantes y dirigentes de partidos políticos), es evidente que ella marcha de manera inexorable e irreversible. Quizás resulte muy temprano el vaticinio, pero la historia de luchas populares reprimidas en el pasado a sangre y fuego, le imprime el aliento suficiente para que no desmaye en su marcha.-

De Caliban audiovisual a… El más canibalesco de todos los Arieles

A veces nos consideramos verdaderamente modernos y válidos, cuando lo que hacemos es reproducir criterios, conceptos y esquemas estadounidenses. Una perspectiva propia de Caliban es desarrollar lo nuestro y recordar no solo que la humanidad es nuestra patria, si no que los valores nuestros también están presentes en los valores universales.
Maribel Acosta Damas / LA JIRIBILLA
Caliban nació de la pluma de William Shakespeare en su última obra, La tempestad. Ese personaje, que enfrenta desafiante al conquistador Próspero con la lengua y los conceptos legados por una colonización sangrienta, se ha convertido en metáfora para expresar la posición contrahegemónica de los pueblos del Sur. El intelectual cubano Roberto Fernández Retamar nos trajo su ya antológico ensayo “Caliban” durante las polémicas culturales de los 70, cuya dimensión imperecedera revela hasta hoy nuestra identidad y destinos.
Este es un diálogo con Roberto Fernández Retamar desde una pretensión canibalesca-audiovisual de la contemporaneidad. Leer más...

lunes, 4 de mayo de 2009

Apetitos de la cartografía imperial

A través de la cartografía de sus proyectos geoestratégicos, así como la cartografía de los informes que definen a “buenos” y “malos” en la coyuntura política regional, las elites del poder en Washington manifiestan prejuicios y ambiciones, tendencias históricas y condicionamientos ideológicos. Pero, sobre todo, revelan sus apetitos.
Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica
Contrariando las declaraciones diplomáticas del presidente Barack Obama durante la cumbre de Trinidad y Tobago, y lo que medios de comunicación y analistas llamaron gesto de mano tendida hacia América Latina, el Departamento de Estado dio a conocer un informe donde incluye a Cuba y Venezuela en una lista de países que, según sus servicios de inteligencia, patrocinan el terrorismo internacional. De esta manera, el gobierno de los Estados Unidos, agresor durante casi medio siglo, se arroga el derecho de condenar al agredido.
Precisamente, el presidente Chávez calificó el informe como una agresión a Venezuela; en tanto que el canciller Bruno Rodríguez rechazó el documento y sus acusaciones, por considerar que provienen de un Estado que “carece de autoridad moral y política para juzgar” a Cuba.
La arrogante maniobra del Departamento de Estado y de su actual titular, la señora Hillary Clinton, consumada futuróloga sobre asuntos hemisféricos, no hace sino reafirmar la vocación imperial que atraviesa, de un extremo a otro, al sistema político estadounidense y su manera de conducir las relaciones interamericanas.
Esta práctica recurrente del gobierno norteamericano (hace un año, con Bush en la Casa Blanca, otro informe expuso idénticas conclusiones) expresa una característica propia del poder imperial y de la modernidad colonial que aún pervive en nuestros días: la necesidad de cartografiar –geográfica, política y culturalmente- a los otros, a los enemigos o demonios de turno (los bárbaros), o bien, a los objetos/mercancías de su deseo. Así, el poder establece los límites entre la civilización y la terra incognita que debe ser conquistada y colonizada.
Como lo explica Carlos Jáuregui en su libro Canibalia (2008, Madrid: Iberoamericana – Vervuert), “los mapas son visiones imposibles, y sin embargo verosímiles, del lugar del colonizado; y a su vez, sitúan al colonizador en el lugar donde mirada, representación y poder se juntan. Mediante el mapa se constituye un sujeto observado y cartografiado, y un Sujeto observador para el cual el espacio-otro se hace comprensible, aprensible y expugnable”[1] (el resaltado no es del original).
En este sentido, resulta esclarecedor el ejercicio de comparar el mapa de los Estados Unidos que J.H. Colton & Company publicó en 1850 en Nueva York, con el trazado contemporáneo de la geoestrategia estadounidense –con o sin Obama-, en lo que los ideólogos del imperialismo definieron como su zona de influencia inmediata.
La ilustración de J.H. Colton (ver la imagen ampliada aquí), indudablemente influida por la doctrina Monroe y la idea del destino manifiesto, muestra un vasto territorio continental –Estados Unidos-, que parece abalanzarse, por acción de la fuerza de gravedad político-militar, sobre México y los países Centroamericanos. En la parte superior, a la derecha, un águila voraz despliega sus alas y tiende sus garras, amenazante, hacia Cuba -todavía española-, punto clave de control del mar Caribe. En la esquina inferior derecha, quizá concebida como la próxima frontera por conquistar, aparece Venezuela y justo debajo, completando el territorio que apenas se insinúa, un grabado del Capitolio en Washington City. En el marco de viñetas del mapa, que constituye el horizonte de mirada del ojo del poder, lucen algunos signos de identidad del imperio: las cataratas Willamette en Oregon, el fuerte Astoria, el lago Saratoga, el valle de Connecticut, el monumento Bunker Hill en Boston, el monumento a Washington en Nueva York y, curiosamente, hasta la Catedral de ciudad de México. El mensaje que transmite esta composición es claro: ¡this is America!
Publicado dos años después de la firma del tratado Guadalupe-Hidalgo, que puso fin a la guerra entre Estados Unidos y México, e implicó la humillante entrega de la mitad del territorio mexicano (California, Arizona, Texas y Nuevo México) a cambio de una ridícula compensación de 15 millones de dólares; y cinco años antes del inicio de las empresas esclavistas y anexionistas de William Walker en Nicaragua y Costa Rica, el mapa de J.H. Colton, en tanto punto de convergencia de la mirada, las representaciones y el poder del naciente imperialismo, anunciaba lo que serían las grandes líneas de la política exterior estadounidense para el próximo siglo y medio.
En efecto, hoy las fronteras de México, Centroamérica y el Caribe (salvo Cuba, que no ha sido derrotada) parecen diluirse, casi totalmente, en los márgenes materiales y simbólicos de la nueva cartografía de la dominación económica, política y militar de los Estados Unidos, configurada a partir del TLCAN, el ASPAN, el CAFTA, el Plan Puebla Panamá y, más recientemente, del Plan Mérida y los ejercicios de guerra en los mares de la Florida o las aguas latinoamericanas.
A través de esta cartografía de proyectos geoestratégicos, cuyas dimensiones son similares a las proyectadas por el mapa de J.H. Colton, así como la cartografía de los informes que definen a buenos y malos en la coyuntura política regional, las elites del poder en Washington manifiestan prejuicios y ambiciones, tendencias históricas y condicionamientos ideológicos. Pero, sobre todo, revelan sus apetitos. Al mismo tiempo, actualizan eso que muy bien definió Eduardo Galeano, hace unos días, en Montevideo: "la tradición de desprecio que proviene de la humillación colonial, que obliga a desconocer todo lo que en estas comarcas ocurre”. Y de paso, nos revelan que poco, casi nada, ha cambiado en la manera que el Norte revuelto y brutal mira y concibe a los pueblos al Sur de su frontera.

NOTA:
[1] Para ampliar este tema, véase el capítulo 1 del libro de Jáuregui, particularmente el apartado: “América caníbal y el cronotopo salvaje. Etno-cartografías de la modernidad colonial”. Pp. 102-119.

La fuerza de las ideas

A lo que los Halcones norteamericanos y los tránsfugas latinoamericanos le temen es a que el pueblo norteamericano, usualmente tan mal informado y tan terriblemente manipulado ideológica y políticamente, vea la verdad.
Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica
La idea de José Martí que trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras ha validado su vigencia en estos últimos días cuando, a raíz de un regalo que le hiciera el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, al presidente de los Estados Unidos de América, Barak Obama, se desatara en este último país una verdadera histeria que pregona que un gran peligro se cierne sobre ellos.
No se trata, claro está, de que el venezolano le diera al norteamericano algún obsequio que contuviera un virus mortal escondido, la gripe porcina por ejemplo, que haga peligrar la vida del mismo presidente o de algunos de sus compatriotas. Se trata de un arma mortal de la que los antiguos colaboradores del ex-presidente Bush, los Halcones del Congreso y los Think Tank republicanos huyen como de la peste: las ideas.
En efecto, lo que Chávez le regaló a Obama fue un libro, Las venas abiertas de América Latina que, al parecer, consideran que puede poner en riesgo la seguridad norteamericana al inocular ideas subversivas y mentirosas que un autor “muy desconocido y ultraizquierdista” sudamericano ha pergeñado sin ningún escrúpulo. Las aseveraciones anteriores son del señor Otto Reich, ex-embajador en Venezuela, alto funcionario diplomático en los gobiernos de Ronald Reagan y de ambos Bush y ex asesor sobre temas de América Latina para la campaña presidencial de John McCain.
Desde Miami, capital del exilio de la derecha latinoamericana, el inspirado Andrés Oppenheimer, “especialista” asiduamente consultado por CNN en español para cuanto acontecimiento político relevante ocurre en nuestras tierras, en su columna del Miami Herald opina que haberle regalado ese pasquín al presidente Obama es un insulto equivalente a que alguien le hubiera regalado Mein Kampf, de Adolf Hitler, a un presidente de Israel. Para Oppenheimer, el libro de Eduardo Galeano tiene como idea central y axiomática que la pobreza latinoamericana es causada, en buena medida, por las relaciones asimétricas existentes entre Estados Unidos y América Latina, lo cual constituye un verdadero insulto que solo la ingenuidad política del flamante presidente norteamericano puede aceptar.
Lo peor de lo peor de todo esto, dice Reich, es que el libro en cuestión ha alcanzado altos volúmenes de venta, según lo consigna el sitio web Amazon, lo cual seguramente significará, debe pensar don Otto, que mucha gente lo está leyendo, es decir, que están inoculándose con el virus de las ideas subversivas de ese autor “muy desconocido”, lo cual es peor que contraer el de la gripe porcina que, al fin y al cabo, lo único que eventualmente puede hacer es matarlo a uno, pero no transformarlo en un representante del mal sobre la tierra.
Por su parte, el señor Newt Gingrich, ex-presidente republicano de la Cámara de Representantes, considera que haber recibido el libro y haberle dado la mano al presidente venezolano constituye una muestra de debilidad que puede enviar el mensaje que el presidente norteamericano es débil o “que no defenderá de manera agresiva los intereses estadunidenses”. Esta claro que el señor Gingrich no se ha leído el libro de marras porque en él, si una cosa queda clara, es que los Estados Unidos han respondido siempre de forma agresiva, inclusive violenta, siempre que han considerado que sus intereses, de cualquier tipo, ha estado en peligro en Nuestra América. Quien quiera complementar lo consignado por Eduardo Galeano en Las venas abiertas de América Latina, lea por favor el libro de Luis Suárez Salazar, Las relaciones interamericanas: continuidades y cambios (que puede ser consultado de forma íntegra en Con Nuestra América), en donde hay un (largo) listado de los lugares y las fechas en las que la potencia del Norte ha intervenido militarmente aquí.
A lo que los Halcones norteamericanos y los tránsfugas latinoamericanos le temen es a que el pueblo norteamericano, usualmente tan mal informado y tan terriblemente manipulado ideológica y políticamente, vea la verdad. A que tenga acceso a ideas, argumentos y datos que le hagan ver el papel que su país ha tenido que jugar para ser la gran superpotencia que es hoy.
¿Cambiará eso en algo la actitud de los norteamericanos hacia la elite gobernante de su país? ¿Supondrá tal conocimiento un cambio en su comportamiento político en tal medida que implique modificaciones de la postura de su gobierno para con nuestra región? No lo sabemos. En todo caso, que sean ellos los que decidan, con conocimiento de causa y no por ignorancia, que parece que es la situación que más le conviene a quienes hoy se rasgan las vestiduras porque un libro circule hoy más que antes.

Moribundos y ciegos

Leyendo lo que publica el Movimiento Costa Rica Libre, es una lástima que Operación Milagro no pueda devolverles la vista a los ciegos de espíritu.
Lic. Abner Barrera / AUNA-Costa Rica
(Ilustración del Semanario Universidad)
El cadavérico Movimiento Costa Rica Libre, declarado nacionalista, anticomunista y fascista, trató en días pasados de hacer escuchar su voz desde el panteón, publicando en el periódico comercial La Nación de Costa Rica (29-03-09), una carta dirigida al presidente Oscar Arias.
Bajo el título “¡Cuba libre sí, relaciones diplomáticas no!”, manifiestan su rechazo al restablecimiento de las relaciones diplomáticas anunciado por Oscar Arias el 18 de marzo. Como es sabido, las relaciones fueron rotas en 1961 por el gobierno costarricense presidido por Mario Echandi, obedeciendo la presión de Washington durante la guerra fría.
Esta normalización de relaciones es un paso atrasado en la historia de parte del gobierno de Costa Rica, que fiel a la política aislacionista del Norte hacia la mayor de las Antillas, cumplía sumisamente sus órdenes. Puede verse que, con pocas excepciones, en todo este tiempo, no hubo “48 años de silencio” como señala la prensa, sino reiterados pronunciamientos y opiniones por parte de presidentes costarricenses atacando e interviniendo en asuntos interno de Cuba.
De modo que, en lugar de aplaudir la decisión de Arias, los costarricenses deben sentirse contritos y abochornados, por llegar tarde y vergonzosamente a esta cita. Ayer, con el nazifascista George W. Bush al frente del imperio, Arias “arremetía” contra Cuba tildándola de “sangrienta dictadura”, ahora con Obama y sus simulaciones de querer comportarse como buen vecino hacia América Latina, Arias dice "hoy el mundo es diametralmente distinto a aquellos días, por eso hoy voy a firmar un decreto para restablecer las relaciones con Cuba".
Erráticamente, Arias cree que el mundo cambió hace cuatro meses, cuando se fue el presidente más ignorante y guerrerista de los Estados Unidos y asumió el mando Obama. El mundo para Arias se reduce a quién es el nuevo mandamás de Washington. Pero en Cuba, los cambios que él soñaba no los ha visto ni los verá: no habrá un retorno al capitalismo; la revolución ha crecido y se ha fortalecido, es respetada y admirada por los pueblos. El mismo Obama tuvo que reconocer en Puerto España que los programas –ejemplo Operación Milagro- que realiza el Gobierno de Cuba, como el envío de miles de médicos a países de América Latina y el Caribe, pueden ser más efectivos que el poder militar de Washington a la hora de ganar influencia en la región. ¡Claro, Obama tampoco entiende que Cuba hace esto por principios y valores revolucionarios y no por ganar alguna influencia!
Es risible leer cuando el insepulto Movimiento Costa Rica Libre cree que estas relaciones traerán “repercusiones nefastas para nuestra patria”. Y lo que es peor, el moribundo grupúsculo habla o babea, igual a como lo suele hacer el periódico que publica la carta, atribuyéndose ser la voz de Costa Rica. Reiteradamente dice: “nuestro pueblo”, “nuestra gente”, “nuestros ciudadanos”, “nuestro país”, “nuestro sistema”. ¿A quiénes representan estos cuatro gatos viejos, ciegos y desorientados? Semejantes al terrorista y agente de la CIA Montaner, ellos también corean: “los G2 –la inteligencia Comunista Cubana- podrán ahora trabajar libremente y apoyar como lo han hecho en otros países del área a los grupos izquierdistas que quieren desestabilizar nuestra democracia y sus sistema político, más aún en un año electoral, nuestra paz se verá amenazada y Usted se será el responsable directo”.
Hoy sabemos de los avances de la medicina cubana y que gracias al programa Operación Milagro más de un millón 500 000 personas de 35 países, se han beneficiado con este proyecto de rehabilitación oftalmológica auspiciado gratuitamente por los gobiernos cubano y venezolano. El programa consiste en devolverles la vista a personas físicamente ciegas. Pero leyendo lo que publica el Movimiento Costa Rica Libre, es una lástima que Operación Milagro no pueda devolverles la vista a los ciegos de espíritu.

Un paladín de la democracia

Con el derrumbe moral y político de Manuel Rosales, la oposición antichavista pierde una pieza clave y la legitimidad del gobierno bolivariano se fortalece ante los ojos de propios y ajenos.
Atilio Borón / LA JIRIBILLA
Buena suerte la de Manuel Rosales, pero se le está terminando. La “prensa libre” del continente lo elevó a las alturas de un honesto y sacrificado líder democrático, opositor a Hugo Chávez y obligado por eso mismo a buscar refugio en el Perú. Lima acaba de informar que le otorgó el asilo político, probando que Alan García sigue siendo muy amigo de sus amigos (entre ellos, de otro fugitivo, Carlos Andrés Pérez) aunque esta desdichada decisión lesione seriamente el prestigio internacional del Perú y debilite su poder de negociación en el litigio que mantiene con Chile, en la Corte Internacional de Justicia de La Haya, por la revisión de los límites marítimos.
La noticia se dio a conocer un par de días después de que desde el sitio web de la Interpol se anunciara que el distinguido prohombre de la oposición antichavista está siendo activamente buscado por cargos de corrupción y enriquecimiento ilícito durante su desempeño como gobernador del estado de Zulia entre 2004 y 2008, es decir, por la comisión de delitos comunes y no precisamente por ser un campeón de la democracia. En esa misma comunicación la Interpol aclara que “la Notificación Roja fue emitida porque la solicitud del gobierno bolivariano reúne los requisitos establecidos por los reglamentos de la organización que prohíben expresamente cualquier acción de carácter político, racial, religioso o militar.” Por lo tanto, la persecución política, invocada por los grandes medios para fustigar al gobierno de Chávez y adoptada por el gobierno peruano para otorgar el asilo político carece totalmente de fundamento para la Interpol. Se trata, lisa y llanamente, de un caso más de enriquecimiento ilícito y corrupción gubernamental, como lo comprueban irrefutablemente los antecedentes suministrados por Caracas a esa organización. De no haber sido así la Interpol jamás habría emitido esa orden de captura.
Rosales había pasado a la clandestinidad desde marzo, tras denunciar que Chávez manipulaba la causa abierta en su contra. Una corte venezolana había solicitado su arresto preventivo por estimar que Rosales no se presentaría ante la Justicia. La historia de este personaje es un claro ejemplo de los alcances a los que puede llegar la campaña de sistemática desinformación, mentiras y manipulación de la opinión pública desatada por los grandes medios en contra de Chávez, carente por completo de escrúpulos y motorizada por los más oscuros intereses económicos. Rosales, un hombre surgido del corazón mismo de Acción Democrática, sobrevivió a la bancarrota moral y política de ese partido fundando otro, Nuevo Tiempo, en el que agrupó a sus antiguos compinches. Como “adeco” ocupó todos los cargos dentro del partido y, fuera de él, llegó a ser alcalde de Maracaibo y gobernador del crucial Estado de Zulia. La paciente investigación policial confirmó que este hombre nacido en un hogar de módicos recursos y que toda su vida vivió de la política y de los cargos públicos (fue concejal durante cuatro años, diputado otros once, más cuatro como alcalde y ocho como gobernador) construyó desde la función pública una fortuna tan extraordinaria como ilegítima e inexplicable: las catorce fincas de las que es probadamente dueño en Zulia y que no habría podido adquirir aun si hubiera ahorrado cada centavo de su sueldo durante toda su carrera política son apenas la punta del iceberg, debajo de la cual hay un sinnúmero de empresas y turbias operaciones financieras puestas en manos de familiares que actúan como cómplices o testaferros.
En última instancia, el dinero mal habido de este paladín de la democracia surgió de negociados de diverso tipo hechos en perjuicio del estado de Zulia y el pueblo venezolano, facilitados por su absoluto control de los tres poderes del Estado provincial, sus socios y encubridores durante los gobiernos de Acción Democrática y la protección y complicidad de los grandes medios desde el advenimiento de la Revolución Bolivariana. Hoy su suerte parece echada, pese al transitorio respiro que le ofrece la gratitud de Alan García: el silencio y la indiferencia de la derecha venezolana, ninguno de cuyos líderes se solidarizó con el prófugo, son de una elocuencia estruendosa. Conocen muy bien a Rosales y saben que la suya es una causa perdida. La batalla legal que librarán sus abogados podrá ser más o menos larga, pero está condenada al fracaso. Con el derrumbe moral y político de Rosales, la oposición antichavista pierde una pieza clave y la legitimidad del gobierno bolivariano se fortalece ante los ojos de propios y ajenos. ¿Qué otra patraña inventarán los medios que contribuyeron a endiosarlo?

Ecuador: otra victoria del ALBA

Los triunfos gubernamentales en las elecciones de Bolivia, Ecuador o Venezuela, sólo empujan a las clases dominantes a buscar la desestabilización por todos los medios –sin excluir ninguno– de los gobiernos constitucionales de Hugo Chávez, Evo Morales o Rafael Correa.
Guillermo Almeyra / LA JORNADA
Rafael Correa fue elegido presidente con una mayoría absoluta y casi seguramente tendrá también la misma mayoría en la Asamblea Nacional. La oposición de derecha, fragmentada, llega apenas al 40 por ciento si se suman los votos del gran magnate bananero y ex presidente Gustavo Noboa, en su feudo clientelar de Guayaquil (un poco más de 11 por ciento), con los de Lucio Gutiérrez, el militar proimperialista expulsado por un motín popular en 2005, que odia a Noboa y lo ha remplazado como eje de la oposición. Es verdad que los partidos de la Alianza País que respaldó a Correa tienen diferencias entre sí en importantes cuestiones pero, como bloque, coinciden con el antimperialismo del presidente y con la orientación de su política económica en defensa de la soberanía nacional sobre los recursos naturales y a favor de los sectores más pobres de la población. Además, apoyan su política integracionalista a nivel sudamericano y su opción por la Alba (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), que ha llevado a Ecuador al rango de observador de la organización a la espera de poder ser miembro pleno.
El abrumador triunfo de Correa refuerza a la Alba y a la política del presidente triunfante (que personalmente cuenta con un nivel de respaldo popular casi 15 por ciento superior al de los votos de su coalición), lo cual le dará mayores márgenes de maniobra ante los efectos de la crisis mundial en el país. Ecuador, en efecto, depende fundamentalmente de la venta de petróleo y de las remesas de sus emigrantes. El precio del crudo ha caído abruptamente y también disminuyeron drásticamente las remesas y muchos ecuatorianos que perdieron su trabajo en España o en Estados Unidos vuelven a un país que enfrenta desde siempre una desocupación endémica y tiene muy bajos ingresos. Hay que agregar a esto que los gobiernos reaccionarios impusieron el dólar como patrón monetario y será difícil –aunque es indispensable– salir de esa trampa en plena crisis mundial, aunque entre las perspectivas de la misma figure el derrumbe del dólar, mientras la constitución de una moneda común de la Alba o de Unasur será un proceso lento y complicado.
Esos factores, así como la disminución de la renta petrolera de Venezuela, que es el eje de la Alba, amenazarán a los gobiernos de Quito, Caracas y de los otros países miembros del bloque antimperialista. Hasta ahora, los gobiernos del mismo, en vez de ponerse a la defensiva, han decidido radicalizar y profundizar sus políticas y sus triunfos electorales los legitiman y refuerzan. Pero la derecha cuenta con la crisis mundial para tratar de desestabilizarlos. De modo que los triunfos gubernamentales en las elecciones (como se vio en Bolivia o en Venezuela) sólo empujan a las clases dominantes a buscar la desestabilización por todos los medios –sin excluir ninguno– de los gobiernos constitucionales de Hugo Chávez, Evo Morales o Rafael Correa.
Se marcha así hacia una agudización del enfrentamiento entre las clases, en medio del sabotaje económico de los “factores de poder” a los gobiernos constitucionales. Los sectores populares ecuatorianos, como los ecologistas o el partido indígena Pachakutik (que sólo obtuvo un parlamentario), que tienen diferencias con Correa en torno a la protección de la selva ante la industria petrolera, quedaron aislados en la votación pues no supieron organizar claramente un apoyo crítico. Ahora, ante la nueva situación que se ha creado y ante la crisis, si no elevan su comprensión del proceso y del sentimiento popular para mantener su independencia crítica pero apoyar lo que merezca ser apoyado, podrían ser barridos por el mismo proceso que acabó con los partidos burgueses tradicionales y que no tolera las organizaciones que ponen sus intereses sectoriales por sobre los de la inmensa mayoría popular.
Una cosa es no ceder ante el caudillismo, que apoya ciegamente a un líder incluso en el error, y mantener el derecho a la crítica ante posiciones erróneas (como las de Correa sobre los derechos de las mujeres o sobre el mantenimiento de una concepción extractivista en cuanto a los recursos naturales, a pesar de que la Constitución por él promovida incluye a la naturaleza como sujeto de derechos) y otra es no comprender el sentimiento popular y aislarse de él (como las vacilaciones de Pachakutik frente al proceso constituyente). La izquierda que se orienta hacia el socialismo, o simplemente la izquierda social, tiene intereses comunes con el amplio movimiento nacionalista antimperialista dirigido por Correa. Para avanzar sin romper, para criticar sin caer en la oposición, sólo queda el camino de explicar y organizar cuáles deben ser las consecuencias anticapitalistas de los planteos y aspiraciones socialistas bienintencionados pero abstractos del líder carismático y luchar por la autorganización y la autogestión de los sectores populares para combatir la tendencia a la burocratización del aparato estatal y la centralización del poder.

domingo, 3 de mayo de 2009

Operación Lugo

Lo que se está llevando a cabo hoy en Paraguay presenta todas las características de una operación que pretende afectar la gobernabilidad de Lugo al cumplir un año de mandato. Atacar su autoridad moral para que ésta pierda vigencia. Y que, al perderla en ese ámbito, pueda ser trasladada al espectro político.
Rocco Carbone * / Página12
Rodríguez de Francia, Carlos Antonio López, Francisco Solano López, Stroessner: Implican una dictadura que ocupó la mitad de la existencia del Paraguay como unidad política independiente. Si a esos personajes se agrega la Guerra contra la Triple Alianza, la del Chaco y seis décadas de hegemonía colorada, aparece la palabra tragedia. Y esto heredó Lugo en 2008. Lugo: ex obispo que en los ‘70 fue misionero en la provincia andina de Bolívar (Ecuador), donde comenzó a interesarse por la Teología de la Liberación. A Paraguay volvió en el ‘82 y, en el ‘94, en calidad de obispo, fue asignado a la diócesis de San Pedro, en la que apoyó a los campesinos sin tierra. Marzo de 2006 es el momento de su primera acción política: convocó a 40 mil personas que se manifestaron en contra de la violación constitucional de Duarte Frutos, jefe de Estado y presidente del Partido Colorado. A partir de ese momento, arraigó la idea de que era posible anexar fuerzas políticas heterogéneas con vistas a desplazar al coloradismo. Así, se puso en marcha la Concertación Nacional y el 25 de diciembre Lugo decidió postularse a las elecciones generales del año pasado.
Con su aparición en el escenario político paraguayo se formuló la negación de una praxis de gestión gubernamental de carácter tradicional, que consistía en la ausencia de una visión de país. Y esto se dio en un contexto particular, en el que distintos países de América latina implementaban cambios más o menos radicales en la manera de pensar y hacer política (procesos que siguen hoy en pie). Con el surgimiento de nuevos actores: líderes provenientes ya no de las elites políticas sino pertenecientes, en algunas ocasiones, a los de abajo; nuevos liderazgos, marginales respecto de los partidos tradicionales, nuevos partidos, junto con un protagonismo de las masas populares históricamente relegadas que pugnan por adquirir un rol en el debate político regional. Concreto: Bolivia, pero también otros países latinoamericanos, con matices.
La emergencia politizada del ex obispo es resultado del malestar por parte del electorado en una nación gobernada por los Yvy jara: un partido burocrático que se enquistó en el poder a lo largo de seis décadas, incrementando la pobreza, con administración fraudulenta y corrupción generalizada. En este contexto, la candidatura de Lugo fue sostenida por agrupaciones progresistas, que comprenden (federaciones de) sindicatos y movimientos sociales organizados sobre todo entre el campesinado, salvo las dos federaciones campesinas más representativas: la Nacional Campesina y la Mesa Coordinadora de Organizaciones Campesinas, de izquierda. La figura del ex obispo, entonces, hizo posible la Alianza Patriótica para el Cambio (APC), nacida a fines de 2007, y abrió la perspectiva de un cambio en tiempos de reencuentro en Nuestra América. Esa misma Alianza, sin embargo, se funda sobre una base ideológica peligrosa, por las negociaciones que supone y las deudas políticas que puede adosarle a Lugo. En ella confluyen fuerzas de derecha, de centro y de izquierda, con distintos matices, que encuentran un punto de contacto en el líder. APC, entonces, plataforma contradictoria que a lo largo de este año obligó a Lugo –quizá como estrategia de supervivencia– a no definirse públicamente en materia ideológica.
Paraguay 2009. Lo que se está llevando a cabo hoy presenta todas las características de una operación que pretende afectar la gobernabilidad de Lugo al cumplir un año de mandato. Atacar su autoridad moral para que ésta pierda vigencia. Y que, al perderla en ese ámbito, pueda ser trasladada al espectro político. Plantear que Lugo como obispo era moralmente despreciable, cuando en realidad se lo creía intachable (reconocido además por su posición progresista en una zona socialmente conflictiva en la que brindó apoyo al campesinado expulsado por las corporaciones del agronegocio), lo vuelve poco creíble en ese terreno político ganado haciendo un musculoso hincapié en su rectitud. En paralaje: con esa operación –armada a partir de una combinación de sexo, hijos a rolete, cantidad de jovencitas abusadas, machismo– se quiere impactar sobre el sector medio y medio-bajo urbano del país, más la feligresía católica biempensante. Franja que contestó a la convocatoria luguista y que se define por su banalidad (humus para el sensacionalismo), apatía y conservadurismo políticos.
A manera de hipótesis, habría que verificar en qué esferas de la estructura económica, política, social o jurídico-institucional Lugo alteró los equilibrios –que se concretan en privilegios y mecanismos instalados de acumulación de riqueza– de los tradicionales Yvy jara: la Asociación Nacional Republicana-Partido Colorado, al cual se suman las ambiciones del Partido Liberal Radical Auténtico que puede volver a aspirar al poder tras 70 largos años vía Federico Franco, el vicepresidente. Detentores del poder a los que se suman sus allegados: la oligarquía vacuna, terrateniente y exportadora, el empresariado corrupto de ascendencia colorado-stronista, los narcos y sus correlatos (policía, ejército, aparato judicial, altos niveles del gobierno), hasta recalar en las transnacionales, una de las caras de la Embajada de EE.UU. en Asunción. En definitiva, “a mayor heterodoxia, mayor riesgo de sanción”.

* Ensayista, profesor de la Universidad Nacional de General Sarmiento.

Braden y la guerra del Chaco

Una reflexión sobre la guerra del Chaco, a propósito del reciente entendimiento limítrofe entre los gobiernos de Evo Morales y Fernando Lugo firmado en Buenos Aires.
Mario Rapoport * / Pagina 12
(En la fotografía, el empresario y diplomático estadounidense Spruille Braden)
La firma en Buenos Aires de un tratado de límites definitivos entre Bolivia y Paraguay 74 años después de finalizado un conflicto cruento, que involucró también a las diplomacias argentina y norteamericana y, especialmente, al que luego fue embajador de Estados Unidos en nuestro país, Spruille Braden, hace que valga la pena rememorar esos hechos. Desde 1932, Bolivia y Paraguay se encontraban en guerra por el territorio del Chaco boreal, tanto por el valor estratégico del río Paraguay –ya que abría la puerta al océano Atlántico al país que dispusiese de él– como por la existencia allí de valiosos yacimientos petrolíferos. Este conflicto armado fue el más sangriento en toda América durante el siglo XX. Tuvo un impresionante despliegue de material bélico e involucró el enfrentamiento de 250.000 soldados bolivianos y 150.000 paraguayos.
El propio Braden tenía fuertes intereses en la región. Estaba relacionado directamente con la creación de la Standard Oil of Bolivia, ya que parte de los territorios de la compañía fundada en 1921 pertenecían a William Braden, su padre. Algunas versiones sostienen que este último incluso había insinuado al presidente boliviano Daniel Salamanca la posibilidad de obtener armas y créditos para apoderarse militarmente del Chaco paraguayo. Existen diversas interpretaciones respecto de la guerra, que señalan justamente en su origen una disputa de intereses petroleros de los Estados Unidos, a través de la Standard Oil y de Gran Bretaña, por medio de la Royal Dutch Shell. Pero el análisis se vuelve más complejo si se consideran las conductas de los países limítrofes como Brasil, Argentina y Chile, preocupados no solamente por las cuestiones petroleras sino también por sus intereses estratégicos, económicos y políticos en la región, apoyando a uno u otro país.
A esta situación se agregó, desde el punto de vista diplomático, la disputa, una vez terminada la guerra, en junio de 1935, entre dos iniciativas contrapuestas de arbitraje para el arreglo definitivo del conflicto: una consistía en la formación de una comisión de países neutrales no limítrofes integrada por Estados Unidos, Cuba, México, Colombia y Uruguay, y otra estaba basada en una propuesta de la Cancillería argentina que daba preeminencia a la intervención de la Sociedad de las Naciones. La posición argentina terminó frustrando la actividad de la comisión de neutrales. Pero Bolivia recusó la participación del organismo internacional, por lo cual la solución para la firma de un tratado definitivo de paz quedó finalmente en manos de Argentina, Brasil, Chile, Perú y EE.UU. (más tarde se integró Uruguay), realizándose las reuniones en Buenos Aires, presididas por el canciller argentino Carlos Saavedra Lamas. Este recibió el Premio Nobel de la Paz de 1936, con el apoyo de los países sudamericanos y la aprobación de Washington, por su proyecto de un pacto antibélico presentado en 1933 para evitar conflictos armados como el del Chaco. De todos modos, el secretario de Estado Cordell Hull consideraba al ministro como un “prominente e incorregible” adversario de los Estados Unidos, al tiempo que el subsecretario Sumner Welles caracterizaba a la oligarquía argentina como un instrumento reaccionario de los intereses británicos.
Pero, por sobre todas estas cuestiones, interesa destacar el rol de Spruille Braden como delegado estadounidense en las negociaciones de paz y la aparición de la primera de las grandes enemistades que tendrá en su carrera en la Argentina: el canciller Saavedra Lamas. En una autobiografía escrita por Braden, el ministro argentino es objeto de injurias, desprecios y calificativos varios –antinorteamericano, ególatra, vanidoso, ambicioso, estúpido e inepto, entre otras cosas–, incluyendo una opinión negativa acerca de la obtención del Premio Nobel. Braden tuvo casi tanta animadversión por Saavedra Lamas, con quien entabló duras negociaciones, como las que tendría luego con su más conocido enemigo, el coronel Perón. Más allá de la enemistad personal, la relación entre Saavedra Lamas y Braden estuvo marcada por sus posicionamientos en las tratativas de paz. Braden consideraba que el objetivo de Estados Unidos era el de promover el sistema interamericano establecido en la Conferencia de 1936 y que su país apareciera imparcial frente a los beligerantes. Sin embargo, hizo un frente con Brasil y Chile sobre la cuestión del petróleo boliviano y sobre la posible creación de líneas ferroviarias entre Argentina y Bolivia, y Brasil y Bolivia para aprovecharlo.
En la primavera de 1937, exasperado por lo que consideraba obstrucciones de Saavedra Lamas a la Conferencia de Paz, Braden solicitó una entrevista con el presidente Justo y el vicepresidente Roca. Acudió a ella acompañado por el mismo ministro y los representantes de Chile y Brasil, previamente avisados estos últimos de sus verdaderas intenciones. Entonces, en su intervención, y ante el estupor de Saavedra Lamas, le dijo a Justo que la Conferencia podía fracasar, lo que atentaría contra su prestigio, y que la responsabilidad de que esto se produjera recaía enteramente en el canciller local. Justo se dirigió entonces al reciente Premio Nobel advirtiéndole que nada debía interferir en el proceso de paz. El rudo embajador describió su acción como parte de una “diplomacia osada”. Como señala Gary Frank en su libro Juan Perón vs. Spruille Braden, era más bien una muestra instructiva de “la brutal manera con la cual Braden trataba a muchos de sus enemigos diplomáticos”.
Braden señala tajantemente en su autobiografía, publicada en 1971: “Los argentinos se consideran ellos mismos como nuestros rivales por el liderazgo político de América latina. Ellos también aspiran a dominar militarmente el continente. Tan temprano como el 23 de septiembre de 1937, en mi despacho sobre la Conferencia del Chaco [?] advertí que allí no habría paz si Saavedra Lamas siguiese como presidente [de la Conferencia]. Comentaba sobre el expansionismo militar argentino, la anulación de la maquinaria democrática y el crecimiento de un fascismo nativo”. Además de considerar a los argentinos en su conjunto, cualquiera fuera su gobierno, como rivales de EE.UU. y asignarle al país aspiraciones de liderazgo en la región, es notable el contraste entre quienes fueron sus principales adversarios personales en sus desempeños en Buenos Aires, a los cuales llegó a tener verdadera inquina. Uno era un conservador pro europeo y pro británico perteneciente al núcleo exclusivo de las elites tradicionales locales (bisnieto de Cornelio Saavedra y yerno de Roque Sáenz Peña); otro un coronel nacionalista y populista con sangre indígena en sus venas. Por supuesto, Perón y Saavedra Lamas terminarían en distintas veredas, este último apoyando a su ex enemigo del Norte contra el nuevo y peligroso personaje que esgrimía el fantasma del enfrentamiento de clases. Frente a esta opción no cabía duda de que la vieja oligarquía y sus referentes debían conciliar con Washington.
Pero volviendo a la actividad de Braden en las negociaciones de paz por el conflicto del Chaco, para terminar de aclarar sus intereses, él mismo relata en su autobiografía su decisiva intervención en el acuerdo final, confesando incluso que redactó en 48 horas, en julio de 1938, el documento paraguayo. Irritado con las soluciones propuestas, que consideraba perjudiciales para su país, el doctor Zubizarreta, jefe de la delegación del Paraguay, se negó a aceptarlas, lo que le valió su desplazamiento de la jefatura en una operación aparentemente digitada por el mismo Braden. Finalmente, el tratado se firmó en Buenos Aires, el 21 de julio de 1938. Según Moniz Bandeira, ninguno de los dos países habría conseguido sus objetivos, aunque los paraguayos sostuvieron siempre que ganaron la guerra pero que perdieron en las negociaciones diplomáticas. ¿En qué medida intervino en ello la mano de Braden? En todo caso fue quizás un anticipo de su futura acción como embajador en Buenos Aires.

* Economista e historiador. Investigador Superior del Conicet. Este artículo esta basado en el libro escrito en colaboración con Claudio Spiguel, publicado por Emecé: "Relaciones tumultuosas. Estados Unidos y el primer peronismo", que se presentará el 10 de mayo en la Feria del Libro.

¿Por qué la filosofía?

Es lamentable que un país en crisis como México elimine de la enseñanza media superior el aprendizaje filosófico, lo que supondría dotar al alumno de recursos teóricos que sólo le permitan repetir lo que se supone que el mercado en crisis requiere y no, principalmente, para descubrir innovaciones creativas en otros aspectos o sistemas inéditos
Enrique Dussel A.* / LA JORNADA
En todas las grandes culturas neolíticas, en Egipto, desde los textos de Menfis en el tercer milenio antes de la era común; en la China, desde el tercer milenio de dicha era con el I Chin; en el Indostán, desde el comienzo de la elaboración oral de los Upanishad; en Palestina, desde el siglo VIII a.d.C, con los profetas de Israel; en Grecia, desde la misma época, aproximadamente, y en América, un milenio después, se fueron dando los cánones que organizaban la sabiduría de esos pueblos.
Las comunidades urbanas realizaron una labor de síntesis de los principios que fundaban sus determinados modos de vida. Los que se dedicaban a esa labor de ordenar las interpretaciones más profundas de la existencia de esas comunidades altamente desarrolladas se denominaron amantes de la sabiduría (en griego filósofos, en azteca tlamatinime). Eran los que podían dar cuenta de forma ordenada y racionalizada de los diversos modos del saber, es decir, que relacionaban las observaciones astronómicas, descubrimientos matemáticos, etcétera, con las experiencias agrícolas, los saberes medicinales y con los recuerdos de las gestas de los pueblos.
De esta disciplina intelectual (entre los griegos denominada episteme, que podríamos traducir como saber estricto por argumentación) se fueron lentamente desprendiendo todas las hoy llamadas ciencias. La misma matemática era parte de la enseñanza filosófica en la Academia de Platón, en Atenas. La astronomía formaba parte de la física, que era una disciplina filosófica en el Liceo de Aristóteles. La escuela filosófica de Bagdad, desde el siglo IX, se ocupaba igualmente de la matemática, inventó los números arábigos, los logaritmos y la astronomía heliocéntrica, entre otros. Y fue por influencia árabe, por conducto de los traductores de Toledo, que la filosofía con base empírica aristotélica llegó a París en el siglo XIII, punto de partida de todo el desarrollo posterior europeo de las ciencias.
En épocas normales, donde el orden de un sistema civilizatorio funciona todavía adecuadamente, los momentos clásicos de las culturas, la filosofía ordena los saberes y permite crear el tejido intersticial de las ciencias, dando unidad a la cosmovisión correspondiente. Así funcionó durante más de 20 siglos la filosofía confuciana en China, que se ha regenerado con el neoconfucianismo que alienta en el presente el renacer aún económico del Oriente extremo (desde Singapur a Surcorea o China –ya que Mao Tse Tung, aunque marxista era en verdad un lector asiduo de Wang Yang-ming (1472-1529), el fundador del neoconfucianismo. En estos casos la filosofía es el fundamento de la educación del sistema.
Pero en épocas de crisis como la que experimentamos en el presente (no sólo en los países centrales del capitalismo por el colapso del dogmatismo neoliberal y el estancamiento de la producción industrial, sino igualmente por la crisis de los partidos políticos y el sistema representativo en todo el mundo) es necesario repensar todo el andamiaje científico, tecnológico y político, lo que exige tener capacidad crítica y vislumbrar el conjunto del proceso civilizatorio para inventar nuevos supuestos y alternativas. Para ello no bastan las ciencias de mediaciones, de los instrumentos de un sistema, sino las disciplinas que permiten repensar la totalidad de los medios y los fines, de su sentido último, para descubrir las contradicciones que han llevado a la sociedad en su conjunto a callejones sin salida.
Es entonces, en esos momentos límites, que la crítica de la totalidad es imprescindible y la filosofía es la única disciplina racional (que sabe pensar aún el fundamento de las ciencias) que puede encarar esa función crítico-creadora. La geometría desarrolla en un espacio abstracto y vacío sus axiomas y desarrollos posteriores, pero la filosofía puede pensar lo que dicho espacio es, condición que posibilita la geometría. La matemática se ocupa de la cantidad, de los números, pero no puede definir lo que son la cantidad y el número: los usa, pero no puede describir su contenido último. Los sistemas de salud, la medicina, suponen la definición de la enfermedad (que es muy diversa en cada cultura y evoluciona históricamente), pero no pueden tratarla como su objeto, sino que la suponen implícitamente. Y así en todos los sistemas científicos, sociales, políticos o económicos.
La economía de mercado supone la existencia del mercado –concepto que, en primer lugar, introdujo en la argumentación moderna un filósofo: Adam Smith (1723-1790)– y su definición exige la intervención del filósofo. Recuérdese que el mercado fue incluido como un momento de una argumentación ética y fue la propuesta de B. de Mandeville (1670-1733) para solucionar la contradicción de la existencia de vicios privados (como el propio interés) que se transformaban en virtudes públicas (la producción de riqueza social por parte del egoísta).
En toda crisis la práctica de la filosofía integrada a grupos interdisciplinarios es esencial ya que permite pensar los supuestos de un sistema económico, político, pedagógico, etcétera, para crear en cada campo las condiciones innovadoras de alternativas no sospechadas.
Por ello es lamentable que un país en crisis como México elimine de la enseñanza media superior el aprendizaje filosófico, lo que supondría dotar al alumno de recursos teóricos que sólo le permitan repetir lo que se supone que el mercado en crisis requiere y no, principalmente, para descubrir innovaciones creativas en otros aspectos o sistemas inéditos, pero posibles para una mente adiestrada, no en la mera repetición mimética, sino en saber pensar lo inédito. Más que nunca se necesitan espíritus creadores y no meramente repetitivos de caminos trillados que llevan al despeñadero.
Además, la corrupción generalizada de la sociedad, en la economía (¡hasta los banqueros roban!), en la política (los representantes piensan en sus ventajas y no en la de sus representados), en la religión (los sacerdotes son pederastas o corruptores de menores), etcétera, nos habla de la necesidad de que la población pueda meditar en algún momento de su etapa educativa sobre la ética, sobre la responsabilidad del cumplimiento de principios que hagan la vida humana digna de ser vivida. Y es solamente en las clases de ética, impartidas por filósofos en la preparatoria, que se pueden estudiar esas cuestiones cruciales para la existencia humana.
Por todo ello nos parece del todo injustificado, irracional y propio de personas no sensibles a las dificultades que sufre nuestra sociedad, el haber pensado siquiera eliminar las disciplinas filosóficas de la enseñanza media superior. Se formarían profesionales aptos para apretar botones de máquinas que no podrían desmontar ni inventar para que fueran las adecuadas para una sociedad más equitativa. Serían autómatas al servicio del mejor postor sin ninguna conciencia crítica, ni creadora ni ética. Lo peor que le puede acontecer a un pueblo es formar a sus profesionistas como simples ejecutores de órdenes venidas de los países hegemónicos, que siempre intentan transferir hacia el centro las riquezas de las neocolonias que se dejan explotar. Es evidente que esos planes de estudios (la reforma de la enseñanza media superior) han sido ideadas por los países más desarrollados y dominadores, que nos venden esos planes como los más avanzados, siendo, en verdad, proyectos que nos desarman teóricamente e impiden detectar los mecanismos de la indicada transferencia de riqueza.
Eliminar las disciplinas filosóficas de la enseñanza media superior es traicionar irresponsablemente la posibilidad de tomar conciencia de los fundamentos de la autodeterminación crítica y ética de la tecnología, la economía y la política del país.

* Filósofo