sábado, 7 de enero de 2017

Alepo, el declive del imperialismo norteamericano y el destino de Centroamérica

Las élites conservadoras que sustentan el poder en Colombia, Argentina, Brasil, México, Paraguay y buena parte de Centroamérica siguen pensando el mundo como si no se estuviera dando este giro monumental que los dejará sin proyecto, pues su proyecto ha sido siempre el del imperio.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

La victoria de la coalición ruso-sirio-iraní en la ciudad Siria de Alepo, más la derrota de Israel en la ONU, ambas apenas iniciarse el 2017, constituyen un  mojón que evidencia el declive del orden establecido mundialmente después de la Segunda Guerra Mundial, que ha tenido a Israel como punta de lanza de los intereses norteamericanos en el Medio Oriente.

Con ella, se evidencia flagrantemente que “el siglo americano” se encuentra en franco declive, y que lo que sigue será un mundo multipolar cuyos signos más evidentes hasta ahora son la articulación de los llamados BRICS, la puesta en cuestión de la globalización neoliberal desde el centro del poder económico mundial, el surgimiento de gobiernos antimperialistas en América Latina, y el imparable protagonismo, en primero lugar económico pero paulatinamente también militar, de China.

Entre Trump y Alepo

No hay duda: la geopolítica mundial ha dado un giro de 180 grados en cuestión de semanas. Las réplicas de este gigantesco tsunami tan solo han comenzado.


Arnoldo Mora Rodríguez / Especial para Con Nuestra América

Este fin e inicio de año ha traído grandes sorpresas, cuyo verdadero alcance se irá experimentando y sopesando a medida que avancen los días. Intentaré diseñar un esbozo a guisa de interpretación de lo que considero más relevante de los acontecimientos de que somos actualmente testigos, esbozo susceptible, como es obvio, de eventuales correcciones o esclarecimientos a medida que esos acontecimientos se vayan precipitando; cosa normal en una época, como la actual, que se caracteriza por la aceleración y radicalidad del tiempo histórico.

Estertores de Barack Obama

Barack Obama prepara su adiós. “We can”, le había dicho a su pueblo y al mundo; pero, al final, él no pudo. El suyo será recordado como el gobierno de transición de George W. Bush a Donald Trump. Un hilo de continuidad imperial entre la locura guerrerista y la demencia xenófoba y fascista.  ¡Vaya honor!

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

Barack Obama, en el ocaso de su mandato.
En el ocaso de su segundo mandato presidencial, Barack Obama ha dejado salir a la luz tres de sus peores imágenes: la primera, la de un comandante en jefe derrotado (carga sobre sus hombros el fracaso en Siria y la victoria pírrica en Libia, con todas sus nefastas consecuencias) y errático frente a las nuevas realidades de la geopolítica del mundo multipolar (la creciente influencia de las nuevas alianzas entre Moscú y Pekín, o entre Moscú-Teherán-Ankara y Damasco, desnudaron las conjuras de la Casa Blanca con los mercenarios y terroristas del llamado Estado Islámico, y su escasa capacidad de maniobra en el ajedrez global); la segunda, la de un político desesperado (la continuidad de sus principales logros, como por ejemplo la llamada reforma sanitaria Obamacare, dependen ahora de la voluntad de un Congreso y un Senado dominados por los republicanos), paranoico (¡la culpa es de los rusos!, grita a los cuatro vientos) e incapaz del más elemental ejercicio de autocrítica para reconocer las raíces profundas de la crisis institucional, política, socioeconómica y cultural que vive la sociedad estadounidense (algo que la reciente campaña electoral retrató en toda su magnitud); y finalmente, la tercera, es la imagen de un emperador triste y demacrado, que quiso reflotar al imperio decadente con la retórica del cambio y el poder inteligente, pero que, en la antesala de su relevo, más parece el conductor de un cortejo fúnebre que un estadista triunfante.

2017: Año de importancia histórica

Entre enero y junio de 1916 V. I. Lenin escribió su famoso libro “El imperialismo, fase superior del capitalismo”, que fue publicado, por primera vez, a mediados de 1917. Es decir, en el 2017 conmemoraremos el centenario de una obra que descubrió la nueva realidad mundial engendrada por el capitalismo de los gigantes monopolios.

Juan J. Paz y Miño Cepeda / El Telégrafo (Ecuador)

El libro de Lenin anticipó el éxito de la Revolución Bolchevique, también ocurrida el año 1917, con la cual se inició en el mundo la era del socialismo inspirado en los postulados del marxismo. De igual modo, entonces, en el 2017 conmemoraremos el centenario de la Revolución Rusa, que tuvo un indudable impacto internacional.

La Revolución Bolchevique también repercutió en América Latina, pues alentó la conformación de partidos socialistas y comunistas, esperanzados en el triunfo del proletariado latinoamericano (en realidad eran pocos los países de la región donde tal “proletariado” existía con alguna significación política), para inaugurar sociedades distintas, que superarían la era del capitalismo.

Los acuerdos paz en Guatemala, agenda pendiente.

Me resulta inmoral olvidar que los acuerdos costaron muchas vidas y dolor humano. Además  semejante frivolidad  obvia que al incumplirlos, las raíces del conflicto interno están presentes. Estoy convencido que los acuerdos culminados en 1996 siguen siendo el programa de la redención de Guatemala.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

El conflicto guatemalteco arrancó tras el derrocamiento de Arbenz con la instauración de un régimen anticomunista  que paulatinamente se convirtió en una dictadura militar,  que a su vez incrementó su carácter terrorista. La dictadura militar reprodujo un orden capitalista excluyente sustentado en una enorme concentración agraria, cifras notables de miseria y privilegios asentados  en el racismo contra los pueblos indígenas, que constituyen el 60% de la población. Los acuerdos de paz buscaron  desmantelar las causas del conflicto que podríamos resumir de  manera esquemática en dos: la inexistencia de un orden democrático debido  a la dictadura militar y una sociedad marcada por la pobreza, la desigualdad y el racismo. Al igual que en Colombia en donde la negociación de paz entre el gobierno y las FARC ha sido adversada por la ultraderecha, los negociadores  en Guatemala tuvieron una oposición proveniente de los sectores que más temían ser afectados: la extrema derecha en las fuerzas armadas y en las cúspides empresariales.

El 9 de enero de 1964 y las relaciones internacionales en Panamá

Después del Tratado Torrijos – Cárter Panamá no ha jugado ningún papel de primera línea en las relaciones internacionales. El Tratado en cuestión materializó la demanda generacional de poner fin al enclave colonial que encuentra su antecedente inmediato en los acontecimientos del 9, 10, 11 y 12 de enero de 1964. Esto se logró en la etapa militar que culminó con la invasión norteamericana el 20 de diciembre de 1989.

Abdiel Rodríguez Reyes / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Panamá

Los gobiernos post invasión no muestran mayor brío en las relaciones internacionales. A lo sumo hemos ampliado el Canal de Panamá y seremos la sede de la Jornada Mundial de la Juventud en el 2019. Estos gobiernos se han caracterizado por mediar en el mejor de los casos, por ejemplo: invitar mediante la presión de los miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América Alba (ALBA) a Cuba a la VII Cumbre de las Américas celebrada del 9 al 11 de abril de 2015 en Panamá, en donde se dio el encuentro después de medio siglo, entre un mandatario cubano y norteamericano. Lo que se privilegió en las relaciones internacionales fueron las de índole comercial, descuidando el flanco geopolítico.

La hora cero de La Estrella de Panamá

Panamá inicia el año 2017 bajo el peso de una persecución implacable del sistema político-financiero opresivo de EEUU. Sumándose a otros múltiples casos, hoy vence el plazo que tienen los diarios La Estrella de Panamá y El Siglo para operar bajo condiciones financieras normales. Sólo puede salvar a los rotativos una “licencia” de última hora del Departamento de Tesoro de EEUU.

Marco A. Gandásegui, h. / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

Cualquier lector se pregunta, ¿qué tiene que ver una oficina administrativa en Washington – sin jurisdicción en Panamá – con la publicación de dos diarios en un país tan lejano? En realidad, nada. Sin embargo, el gobierno de EEUU se las ha ingeniado para pasar por encima de la ley de su propio país y de los acuerdos internacionales para perseguir y castigar a toda persona (incluyendo a las jurídicas) sin juicio alguno. La famosa presunción de inocencia hasta probarse lo contrario se echó por la ventana.

Las 10 victorias del Presidente Maduro en 2016

En el año más duro y más largo, en el que tantos apostaron por su tropiezo, el Presidente Nicolás Maduro, sorteando todos los escollos, todas las trampas y todas las dificultades, ha demostrado su talla excepcional de hombre de Estado.

Ignacio Ramonet / Cubadebate

Todo se presentaba muy complicado, a inicios de 2016, para las autoridades de Caracas. Principalmente por tres razones : 1) la oposición neoliberal había ganado las elecciones legislativas de diciembre 2015 y controlaba la Asamblea Nacional ; 2) los precios del petroleo, principal recurso de Venezuela, habían caído a su nivel más bajo en los últimos decenios ; 3) el presidente estadounidense Barack Obama había firmado una orden ejecutiva en la que declaraba que Venezuela representaba una “inusual y extraordinaria amenaza para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos” .

O sea, en tres campos decisivos –el político, el económico y el geopolítico-, la revolución bolivariana parecía estar a la defensiva. Mientras que la contrarevolución, tanto interna como externa, pensaba tener, por fin, el poder en Venezuela al alcance de la mano.

Venezuela: ¿Para qué cambiar de año?

El pueblo está interpelando a la clase política como un todo exigiéndole que cesen sus ambiciones e intereses creados y que se preocupen por las condiciones de vida del pueblo, que se ocupen de las prioridades del país, que la política no se separe de la gestión de las necesidades sentidas de las mayorías y de diversos sectores del país.

Aram Aharonian / NODAL

Ya llegó el 2017 lleno de signos de interrogación, sobre todo en lo que se refiere al futuro del diálogo entre gobierno y oposición y la estabilidad del país. Pese a los esfuerzos dirigidos a la negociación, conciliación de intereses, paz política, económica y socioemocional, al final de 2016 parecía haberse impuesto el antagonismo irreductible y la convicción absoluta de eliminar al enemigo político.

La oposición a Hugo Chávez, primero, y a su sucesor, Nicolás Maduro, lleva 18 años tratando de inventarse y reinventarse para encontrar el mejor camino para terminar con el chavismo. No lo ha logrado por los votos y tampoco por medio de la desestabilización y el sabotaje. Ha intentado con varios liderazgos que fueron luego esfumándose en el éter, pero nunca con un proyecto de cambio.

La globalización ha muerto

Hoy, cuando aún retumban los últimos petardos de la larga fiesta “del fin de la historia”, resulta que quien salió vencedor, la globalización neoliberal, ha fallecido dejando al mundo sin final ni horizonte victorioso, es decir, sin horizonte alguno.

Álvaro García Linera / Rebelion

El desenfreno por un inminente mundo sin fronteras, la algarabía por la constante jibarización de los Estados-nacionales en nombre de la libertad de empresa y la cuasi religiosa certidumbre de que la sociedad mundial terminaría de cohesionarse como un único espacio económico, financiero y cultural integrado, acaban de derrumbarse ante el enmudecido estupor de las élites globalófilas del planeta.

La renuncia de Gran Bretaña a continuar en la Unión Europea el proyecto más importante de unificación estatal de los últimos 100 años y la victoria electoral de Trump que enarboló las banderas de un regreso al proteccionismo económico, anunció la renuncia a tratados de libre comercio y prometió la construcción de mesopotámicas murallas fronterizas, han aniquilado la mayor y más exitosa ilusión liberal de nuestros tiempos. Y que todo esto provenga de las dos naciones que hace 35 años atrás, enfundadas en sus corazas de guerra, anunciaran el advenimiento del libre comercio y la globalización como la inevitable redención de la humanidad, habla de un mundo que se ha invertido o, peor aún, que ha agotado las ilusiones que lo mantuvieron despierto durante un siglo.

¿Se terminó el neoliberalismo?

Si fuera cierto que termina el neoliberalismo: ¿qué sigue luego, entonces? ¿Terminaron los males de la humanidad? ¿Era el neoliberalismo el “malo de la película”? En modo alguno. Lo que se evidencia es un descontento que está por doquier. Pero esa desarticulación de la protesta es lo que buscó ese neoliberalismo justamente: el tener a la clase trabajadora de rodillas, desorganizada, sin modelos ni referentes alternativos.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

El Amo tiembla aterrorizado delante del Esclavo porque sabe que, inexorablemente, tiene sus días contados.

I

Acaban de suceder dos hechos muy importantes en términos políticos a nivel mundial, que para más de alguno hicieron pensar en el fin del neoliberalismo. Nos referimos al rechazo de los votantes británicos para la continuidad del Reino Unido de Gran Bretaña en la Unión Europea (lo que popularmente se conoció como Brexit), y a las recientes elecciones presidenciales en Estados Unidos con el triunfo de Donald Trump.

Esperanza humana

¿Cuántas más muerte necesitamos para generar conciencia de que la humanidad está en nuestra manos? La guerra sigue lacerando territorios del mundo, culturas y poblaciones exterminadas, la soberbia como política, ¿Quién puede hablar de superioridad si todos somos humanos?

Cristóbal León Campos / Especial para Con Nuestra América
Desde Yucatán, México

I

El rostro de los niños pierde la inocencia de su espíritu cuando se enfrentan a las condiciones del dolor como son la guerra, el desamor y a la indiferencia, entre otras. La ilusión natural de la infancia es uno de los mayores tesoros de la humanidad, que en muchas veces es poco valorado, nos enseñan a ser adultos para acabar añorando la alegría de los años infantiles. ¿Cuántos niños en el mundo están sufriendo por hambre y violencia? ¿Qué grado de conciencia hemos desarrollado sobre las condiciones de vida de la infancia a nivel mundial? ¿Acaso no podemos velar por el cumplimiento de los derechos humanos elementales para cada niño en el planeta? Mientras las políticas se encaminen a la confrontación y la expansión de los intereses comerciales, la humanidad seguirá pendiendo de un hilo, los padecimientos de la niños son los sufrimientos de toda la especie humana, violencia, hambre, explotación, marginación, discriminación, dolor e inseguridad, hoy la infancia necesita de la solidaridad mundial, el futuro es presente y está en cada uno de los infantes del mundo. ¿Cuánta infancia debemos perder para comprender que todos somos seres humanos?

Poco nos queda de humanidad

Poco nos queda de humanidad, si es que en algún  momento la tuvimos. Un planeta insalvable nos grita pidiendo auxilio, nos hacemos los desentendidos y nos acostamos panza arriba a dormir la mona, mientras todo a nuestro alrededor se va  extinguiendo ante nuestra indiferencia de mediocres egocéntricos.

Ilka Oliva Corado / Para Con Nuestra América
Desde Estados Unidos

Somos el deterioro de una especie destructiva, egoísta, oportunista y jactanciosa. Somos el peor de los males. Cada día amanecemos con más especies en peligro de extinción, con la fauna y la flora en agonía, con las selvas tropicales a punto de ser desiertos. Con las calles de nuestro barrio cundidas de basura. Nosotros con nuestro cuero  más duro. Más insensibles que el día anterior.

Cada días más niños en las calles, en los basureros, cada día más feminicidios; más niñas, adolescentes y mujeres violadas. Cada vez más embarazos producto de una violación. Y el derecho al borto que nunca llega porque cuestiona a nuestra doble moral.

sábado, 17 de diciembre de 2016

1917-2016: El siglo XX

El siglo XX se abrió a la historia con el triunfo de la gran Revolución Rusa de 1917 que mostró, por primera vez en la historia de la humanidad, la posibilidad que los oprimidos de la Tierra accedieran al poder e iniciaran la construcción de una sociedad que avizoraba en lontananza, como horizonte utópico,  la desaparición de las clases sociales y el Estado en un mundo en el que reinaría el comunismo.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

¿Cómo llegaría el ser humano a ese estadio superior del desarrollo social? Según Marx, a través de la acción consciente de aquella clase social que no tenía nada que perder más que sus cadenas, el proletariado, que no haría más que montarse sobre la cresta de la ola que arrasaría al capitalismo, víctima de sus propias contradicciones.

Esa ola arrasadora no se daría, sin embargo sino hasta que en el capitalismo las fuerzas productivas no hubieran adquirido un grado tal de desarrollo que permitieran que la sociedad pudiera distribuir la riqueza y bienestar que, hasta entonces, una solo clase social, la burguesía, monopolizaba en detrimento de las mayorías. A esto Marx y Engels le llamaron la revolución proletaria que, para que fuera viable, debería ser mundial.

Estudien, los que quieran opinar…

Cuba, y su revolución, existen en este mundo real, no en el imaginario del pensamiento único y las abstracciones tan cómodas como acomodaticias de la cultura que ese pensamiento promueve. Como tal, Cuba, y su revolución, pueden y deben ser objeto de todo el debate que merezcan sus limitaciones, sus logros, los errores que haya cometido y los modos en que los haya enmendado o no. 

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

¿Qué significa para nuestro pueblo el 10 de Octubre de 1868?   ¿Qué significa para los revolucionarios de nuestra patria esta gloriosa fecha?  Significa sencillamente el comienzo de cien años de lucha,  el comienzo de la revolución en Cuba, porque en Cuba solo ha habido una revolución:  la que comenzó Carlos Manuel de Céspedes el 10 de Octubre de 1868. Y que nuestro pueblo lleva adelante en estos instantes.
Fidel Castro Ruz, La Demajagua, 1968[1]

El fallecimiento de Fidel Castro Ruz, la austera modestia que pidió para su memoria, la masividad inestridente y afectuosa de su funeral, y la elección del Cementerio de Santa Efigenia en Santiago de Cuba como su lugar de reposo final – en compañía de Carlos Manuel de Céspedes, Mariana Grajales y José Martí-, abren a debate, una vez más, el carácter y el alcance del proceso revolucionario que encabezó entre 1953 y 2016. Ese debate no puede ser planteado –ni siquiera imaginado- en los términos amorales, anacionales y finalmente ahistóricos que han venido a ser usuales en los años de hierro del neoliberalismo triunfante. Tales términos, en efecto, sólo permiten dar cuenta de mundos imaginarios, pero no del mundo real, donde persiste en ocurrir  lo imposible una y otra vez, desde la elección del Papa Francisco en un extremo, hasta la del nuevo Presidente de los Estados Unidos, en el otro.