Las
élites conservadoras que sustentan el poder en Colombia, Argentina, Brasil,
México, Paraguay y buena parte de Centroamérica siguen pensando el mundo como
si no se estuviera dando este giro monumental que los dejará sin proyecto, pues
su proyecto ha sido siempre el del imperio.
Rafael Cuevas Molina / Presidente
AUNA-Costa Rica
La
victoria de la coalición ruso-sirio-iraní en la ciudad Siria de Alepo, más la
derrota de Israel en la ONU, ambas apenas iniciarse el 2017, constituyen un mojón que evidencia el declive del orden
establecido mundialmente después de la Segunda Guerra Mundial, que ha tenido a
Israel como punta de lanza de los intereses norteamericanos en el Medio
Oriente.
Con
ella, se evidencia flagrantemente que “el siglo americano” se encuentra en
franco declive, y que lo que sigue será un mundo multipolar cuyos signos más
evidentes hasta ahora son la articulación de los llamados BRICS, la puesta en
cuestión de la globalización neoliberal desde el centro del poder económico
mundial, el surgimiento de gobiernos antimperialistas en América Latina, y el
imparable protagonismo, en primero lugar económico pero paulatinamente también
militar, de China.









