sábado, 5 de mayo de 2018

En el 200 aniversario del nacimiento de Carlos Marx

Para nosotros, acercarnos a una obra de carácter marxista tenía un valor simbólico tremendo. Significaba la asunción de un compromiso radical que podía pagarse con la vida. Si Guatemala es, hoy en día, un país en el que mencionar a Marx es casi una herejía, imagínese el lector lo que sería allá por los ahora lejanos años setenta del siglo XX.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

Marx según Diego Rivera. Detalle del mural
del Palacio Nacional de México.
Tuve mi primer acercamiento a la obra de Carlos Marx por una vía indirecta, a través de V.I. Lenin, cuando tenía 17 años. A mi padre, un amigo le prestó clandestinamente La revolución proletaria y el renegado Kautsky, y nos dimos a la tarea de empezar a leerlo un fin de semana en la casona de la finca de café de mi abuela en San Felipe de Jesús, en la periferia de la Antigua Guatemala.

Eran los años 70, y en el país vivíamos horas de gran represión. El general Carlos Arana Osorio había llegado al poder y la Universidad de San Carlos de Guatemala, de la cual mi papá era rector, se encontraba bajo asedio; profesores y estudiantes eran asesinados todos los días y ser marxista era equivalente a una sentencia de muerte.

Marx y la "lucha de clases" en América Latina

En la América Latina contemporánea no sólo es necesario investigar qué clases sociales existen y cómo se concreta la lucha de estas; una exigencia que demanda esfuerzos intelectuales a fondo como el que el propio Marx realizó en su época. A la par, es necesario comprender que en nuestra región hay procesos propios para los cuales el concepto de lucha de clases se queda corto, lo cual no significa invalidarlo.

Juan J. Paz y Miño Cepeda / Firmas Selectas Prensa Latina

Con los progresos de la investigación histórica conocemos que, entre las culturas aborígenes y los imperios anteriores a la colonización europea de América Latina, hubo conflictos y enfrentamientos que explican sus dinámicas sociales. En la época colonial, asimismo, se registraron constantes choques entre las distintas castas o clases que formaron parte de una jerarquizada estructura, expresamente diferenciada por las leyes y las instituciones impuestas por las potencias colonialistas.

Las independencias latinoamericanas marcaron un proceso de aguda confrontación que, finalmente, dio lugar al surgimiento de la veintena de nuevos países y Estados que ingresaron a la época contemporánea en la historia de la región. Pero, sobre todo, la trayectoria iniciada con el siglo XIX -extendida hasta nuestro presente-, es la que ha suscitado singular atención en la ciencia social latinoamericana porque el conflicto político entre distintos sectores sociales ha acompañado, en forma dramática, la construcción de los Estados nacionales.

Karl Marx y el socialismo en su bicentenario

La vigencia del pensamiento de Karl Marx a doscientos años de su natalicio, tiene razón en cada una de las laceraciones provocadas por el capitalismo; es el mismo sistema opresivo y explotador, el que da sentido y vitalidad al marxismo en la actualidad.

Cristóbal León Campos / Especial para Con Nuestra América
Desde Mérida, Yucatán. México

“Todo lo sólido se desvanece en el aire”.
Karl Marx

I

Después del derrumbe del muro de Berlín en 1989 y la desintegración del bloque socialista en 1991, el capitalismo creyó haber encontrado la vía libre para su expansión a lo largo y ancho de casi todo el mundo. Para muchos, estos acontecimientos marcaron el fin de la modernidad, e incluso, para Francis Fukuyama, el apocalíptico “fin de la historia”. Esta postura declaraba al capitalismo como el último estadio humano, como el fin de la evolución social del hombre, dejando fuera toda posibilidad de cambio, de transformación y revolución. Se consideraba que el fin de las utopías y de las ideologías había llegado, y que la democracia liberal es la forma final de gobierno, todo esto, con base en la presunta muerte del pensamiento de Marx y del marxismo.

América Latina: Reconquista y fractura

América Latina sí le importa a Trump y sus secuaces, pero sólo como espacio de dominación, como patio trasero que se exhibe como posesión y al que se gobierna con la ley del imperio. Para reconquistar, fractura lo que tomó más de una década articular.

UNASUR es clave en el proyecto
de unión e integración suramericana.
Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

América Latina sufre una nueva escalada de la presencia militar de los Estados Unidos en la región. Al amparo de la retórica de la cooperación en materia de seguridad y la lucha contra el narcotráfico, Washington lleva adelante un plan de reposicionamiento en América Latina que va de la mano de las distintas expresiones que asume la restauración neoliberal: la de la judicialización de la política y los golpes blandos, la de la guerra mediática como estrategia de desinformación y como mecanismo de control de la opinión pública, la de las nuevas alianzas instrumentales entre la derecha y las iglesias pentecostales afines a la teología de la prosperidad.

UNASUR: trascendente derrota de la integración sudamericana

La retirada de seis de los doce miembros de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), coloca el proceso de integración regional, que ya vivía un agudo período de parálisis, a la defensiva y sin posibilidades de reactivarse a corto plazo. Es una victoria de EEUU, una derrota de los progresismos y de las izquierdas de la región, que no supieron pisar el acelerador cuando aún era posible.

Raúl Zibechi / Sputnik

El tratado constitutivo fue firmado el 23 de mayo de 2008 en Brasilia pero los primeros pasos se dieron ya en 2004 a instancias del gobierno de Luiz Inazio Lula da Silva. Está integrado por los doce países independientes de Sudamérica, que suman 400 millones de habitantes. La Unasur se propone construir una identidad y una ciudadanía sudamericanas en el marco de la integración regional que, a diferencia de otras instancias, trasciende lo económico para abarcar todos los aspectos de la vida de las naciones.

América Latina: una regresión de cien años

El oscurantismo, la persecución y la represión han vuelto a campear en la región como no se había visto en los últimos cien años. 

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

La regresión conservadora que está viviendo el mundo en términos políticos, en particular en América Latina significa el mayor retroceso de la historia de nuestro continente. Hay quienes han dicho que el período que se está viviendo retrotrae a la región a lo peor de las dictaduras militares neoliberales de seguridad nacional de los años 70 y 80 del siglo pasado, sin embargo, desde mi opinión, la marcha atrás es mucho mayor aún, creo que volvimos a comienzos del siglo XX cuando durante las presidencias en Estados Unidos de Teodoro Roosevelt (1901-1909) y William Howard Taft (1909-1913) se implementaron las políticas del “gran garrote” y la “diplomacia del dólar”, caracterizadas  por un proceso de creciente intervención militar y económica de la potencia norteamericana en América Latina y sobre todo en el Caribe.

Tiempo de Nicaragua

Todo sugiere que la crisis sorprendió a todas las partes, y a los simpatizantes o aliados de cada una de ellas en el exterior. Mientras unos guardaban un cauto silencio – y la cautela, en momentos así, puede ser solidaria -, los conocidos de siempre se apresuraban a buscar nuevos medios de agregar a Nicaragua al cerco contra Cuba, Venezuela y Bolivia.

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

Para Luis Manuel Arce, andante caballero de la palabra

Hoy fue un día curioso, y decidor de los tiempos en que vivimos. En la mañana temprano un amigo religioso, laico, que algún papel tuvo en facilitar el proceso por la paz en Colombia, me cuenta que se le ha pedido que colabore en abrir paso al diálogo en Nicaragua. Más tarde, leo el texto de otro amigo, que critica severamente la pretensión de la Iglesia de convertirse en árbitro del conflicto político en aquel país. Y de pronto me sentí, como tantos, entre Escila y Caribdis, aunque (eso sí) en un bote que avanza.

Cuba y Nicaragua: para sacar lecciones desde la izquierda

Sabiendo perfectamente lo que significa el sistema capitalista y la voracidad del imperialismo estadounidense, el actual sandinismo es cuestionable, quizá tanto como todos los gobiernos populistas-socialdemócratas-reformistas que vemos en la región. ¿Deben apoyarse? ¿Son el camino de izquierda? ¿Es todo a lo que podemos aspirar? El debate está abierto.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra
Desde Ciudad de Guatemala


Los movimientos de izquierda en todo el mundo no están en alza. Estas últimas décadas muestran un triunfo casi absoluto del capital sobre los intereses de la clase trabajadora, del campo popular en el sentido más amplio. Conquistas laborales y sociales históricas, conseguidas a través de años de lucha, han ido desapareciendo con los programas neoliberales vigentes, con un capitalismo cada vez más rapaz y agresivo.

Cuba, Trump y el diálogo coreano

De regreso de un viaje a Cuba quisiéramos compartir unas pocas reflexiones sobre el momento actual de la isla.

Atilio Borón / Página12

El endurecimiento del bloqueo ordenado por Donald Trump complica la situación económica de la isla rebelde. Pone piedras en el camino de la actualización del modelo económico pero no hace mella en la moral de los cubanos que a lo largo de casi sesenta años aprendieron a convivir con tanta malevolencia que, como el mal tiempo, viene del Norte. Con Trump ya son doce los inquilinos de la Casa Blanca que quisieron derribar a la Revolución Cubana, o producir el tan ansiado “cambio de régimen”. Los once anteriores mordieron el polvo de la derrota, y al magnate neoyorquino le espera más de lo mismo. Ordenó el retiro de numerosos diplomáticos de la reabierta embajada de EE.UU. en La Habana (la mayoría de los cuales eran agentes de inteligencia o personal adiestrado para “reanimar” con diversos subsidios y programas a la “sociedad civil” cubana) e impuso renovados obstáculos al comercio exterior de la isla, a las inversiones norteamericanas y también al turismo de ese origen que se dirige a Cuba, exhortando al ciudadano a “reconsiderar su decisión de viajar” a la isla.

¿Compañeros ricos? Los grupos de altos ingresos en Cuba

El pasado 29 de marzo, la revista cubana Temas realizó su espacio de reflexión crítica “El último jueves”, convocado para discutir sobre el  tema:  “¿Compañeros ricos? Los grupos de altos ingresos en el socialismo”. Por la importancia de lo allí discutido, la calidad de los aportes y la pertinencia de un debate que requiere difusión, compartimos en esta edición la reseña de ese encuentro.

Tania Chappi Docurro / Revista Temas

Unas doscientas personas abarrotaron la sala Fresa y Chocolate, del ICAIC, durante el más reciente encuentro de la revista Temas. Buena parte debió permanecer de pie, o transformó en gradas las escaleras del local. Sin dudas, al asunto califica entre los de mayor interés para todos los cubanos, inmersos en la actualización (¿o mejor, renovación?) de su sistema económico y social.

Reto de los grandes significó para el panel abordar una problemática ante la cual las indagaciones se ven obligadas a seguir caminos tangenciales y hasta tortuosos, pues como declaró Juan Carlos Albizu-Campos Espiñeira, investigador del Centro de Estudios Demográficos, de la Universidad de La Habana, “es muy difícil encontrar información; en Cuba las fuentes clásicas [por ejemplo, el censo y los anuarios estadísticos] para conocer de los ingresos de la población ya no los recogen”, y otras no son públicas. Con él coincidieron sus compañeros de mesa: José Luis Rodríguez, exministro de Finanzas y Precios y de Economía, actual asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial; Oniel Díaz, Licenciado en Biología y trabajador por cuenta propia, en el campo de la asesoría de negocios; y Ernel González, decano de la Facultad de Filosofía, Historia y Sociología, de la Universidad de La Habana.

Guatemala: Arzú, la añoranza oligárquica

Fue  Arzú Yrigoyen para decirlo en términos weberianos, el tipo ideal de la derecha oligárquica guatemalteca. Conciente de su linaje y raíces criollas, cultivó la añoranza colonial como lo demostró la parafernalia observada en el carruaje, caballos y atuendos de los que condujeron su ataúd en La Antigua Guatemala.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

La muerte de un ser humano siempre es conmocionante. Aun si es  una figura conocida para los ciudadanos comunes y corrientes sólo a través de las noticias. Esto fue lo que me sucedió el viernes 27 de abril de 2018,  cuando me enteré de la inesperada muerte de Álvaro Arzú Yrigoyen. Fue figura relevante para la vida política nacional el ex presidente y cinco veces alcalde  de la ciudad de Guatemala. Y puede agregarse sin titubeos, que se volvió una figura icónica para la derecha del país. La muerte lo sorprendió cuando las investigaciones de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) le  pisaban los talones con una investigación acerca de campaña electoral anticipada, contratación irregular de servicios en las elecciones de 2015 y la existencia de dos plazas fantasmas otorgadas al tenebroso Byron Lima Oliva.

La invasión norteamerina a Santo Domingo en 1965

La intervención armada estadounidense de 1965  resultó ser una respuesta reclamada por las oligarquías nativas, el remanente del trujillismo, las empresas multinacionales y sectores reaccionarios de la Iglesia Católica, a la Revolución del 24 de abril de ese año, que buscaba  devolver a la Nación el orden constitucional violado al expulsar del poder el 25 de septiembre de 1963 al profesor Juan Bosch, líder del Partido Revolucionario Dominicano.

Carlos María Romero Sosa / Especial para Con Nuestra América
Desde Buenos Aires, Argentina

Coronel Francisco Caamaño Deñó.
Suelo leer con atención los artículos del doctor Armando Ribas publicados en el matutino La Prensa –de Buenos Aires- y más allá de las infranqueables diferencias que tengo con el ideario del ex diputado  nacional por la UCD, el partido fundado por el capitán ingeniero Álvaro Alzogaray, consecuente funcionario de dictaduras militares, son ellos demostrativos de una severidad intelectual y un sustento doctrinario propios de una derecha económica que se reconoce tal y poco tiene que ver con las frases trilladas  del tipo de “Estamos cerca de la gente”, “Somos un equipo”,  “Los K. se robaron todo”; de las demagógicas timbreadas y del marketing duranbarbiano de la vergonzante y mal disimulada derecha macrista.

Argentina: Un hecho que sucedió hace cien años

La alusión al movimiento universitario de Córdoba de 1918 no debe tener el aspecto de una recordación obligada, breve y superficial como las que suelen aparecer en muchos discursos oficiales, en muchos artículos periodísticos y en muchos escritos académicos. Debe ser algo más importante. Debe constituir un nuevo e irreverente comienzo.

Elías Quinteros / Especial para Con Nuestra América
Desde Buenos Aires, Argentina

¿La historia de la Reforma Universitaria de 1918, un hecho que sucedió hace cien años, es la historia de una reforma que fue o, en cambio, es la historia de una reforma que pudo ser? ¿Tal reforma constituyó una realidad o, por el contrario, constituyó una posibilidad que fue desaprovechada por los responsables de su implementación? ¿Por qué algunos la presentan como un acontecimiento revolucionario? ¿Por qué algunos la definen como un fracaso? ¿Y por qué muchos ignoran qué fue en realidad? ¿En dónde ocurrió? ¿Cómo se desarrolló? ¿Quiénes la llevaron a cabo? ¿Y qué motivos impulsaron a sus promotores? Preguntas, preguntas y más preguntas. Preguntas que buscan una respuesta. Hace un siglo, no más que eso, en la Universidad Nacional de Córdoba, un reducto del conservadorismo más católico y del catolicismo más conservador, un grupo de estudiantes —que estaba sensibilizado por la modificación del régimen de asistencia a clase y el cierre del internado del Hospital de Clínicas, entre otras cuestiones—, se rebeló contra las autoridades de esa casa de estudio y contra el concepto de autoridad que estaba vigente en la misma. Tal sublevación repercutió en el resto del país y, después, en el resto del escenario latinoamericano, logrando que los reclamos de ese estudiantado llegasen a los sitios más apartados del continente: una circunstancia que nos transmite en estos días, de una manera incuestionable, la magnitud de dicho acontecimiento.

El Nuevo Progresismo Latinoamericano

En estos años en los que muchos hablan de fin de ciclo, podemos asegurar justo lo contrario: está surgiendo otro ciclo, tal vez más sosegado, pero que puede volver a dar otro salto adelante en la Historia Latinoamericana.

Alfredo Serrano Mancilla / CELAG

Más allá de que ganen o pierdan en sus próximas citas electorales, ya podemos afirmar que ha surgido otra ola progresista en la región. Este nuevo bloque está conformado por: MORENA, en México, con Andrés Manuel López Obrador al frente; Gustavo Petro, de Colombia Humana; Verónika Mendoza con Nuevo Perú; y los jóvenes Gabriel Boric y Giorgio Jackson del Frente Amplio, en Chile. Ninguno de ellos es un personaje nuevo en la política, pero sí lo son sus formaciones políticas. Cada una tiene sus particularidades, propias del contexto histórico de cada país. Y, sin embargo, todas estas alternativas tienen rasgos característicos en común.

sábado, 28 de abril de 2018

Pensando en Nicaragua

La izquierda debería repensarse. Lo que ha pasado en estos días en Nicaragua, pero lo que viene sucediendo en América Latina desde la muerte de Hugo Chávez, debe llevarla a repensarse seriamente. Una autocrítica se diría en lenguaje de “aquellos años”.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

No hace falta describir los acontecimientos recientes en Nicaragua pues ya todos nuestros lectores los conocen. Escribimos “Nicaragua” en el título y todo mundo pensó en los acontecimientos de la semana pasada. Así que no perderemos tiempo haciendo recuentos, descripciones o emulando las condenas. Más bien lo que deseamos hacer son algunas reflexiones que, ahora que Nicaragua está en la mira, tal vez no nos caería mal hacer. Al igual que como hicimos con el caso costarricense, en donde se llevó a cabo unas elecciones sui géneris, desearíamos dedicarle a Nicaragua varios artículos, pero la situación en ese país parece haberse calmado, salió de la atención de las redes sociales que azuzaban por el derrocamiento de “la dictadura de Ortega y su mujer”, y seguramente la atención de quienes clamaban justicia decaerá. Así que, aunque superficialmente, haremos estas reflexiones en este breve espacio.