La única posibilidad de enrumbar las cosas en otra dirección es poniéndoles un freno lo más decidido posible, y eso solo se logra como lo han hecho los franceses en sus pasadas elecciones locales: con amplios frentes populares. Hay que abocarse a ello urgentemente.
En Francia, la alianza entre ecologistas, progresismo e izquierda dio el campanazo en las pasadas elecciones locales del domingo 28 de junio, al desplazar al partido de Emmanuel Macron, actualmente en el poder, y a la derecha dura del Frente Nacional de Jean-Marie Lepen. Cuando tanto se habla, en medio de la pandemia, que queremos un mundo nuevo al salir de ella, que ojalá llegue una nueva normalidad que no repita las inequidades y los desbalances del mundo anterior, Francia nos muestra el único camino posible para lograrlo: la unidad de las fuerzas progresistas y de izquierda para desplazar del poder político a las fuerzas fundamentalistas que, en el caso latinoamericano, son las del neoliberalismo y las de la religión.














