El sistema socioeconómico y político que hoy rige en la inmensa mayoría de países, surgido en Europa hace no menos de cinco siglos, ahora expandido por todo el planeta y -fundamentalmente- difundido y profundamente establecido en las conciencias de casi toda la población mundial, es el capitalismo.
Marcelo Colussi/ Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala
En este momento, al lado de las experiencias socialistas que aún perduran, que claramente no están en expansión sino sobreviviendo en condiciones asfixiantes -con la salvedad de China, caso atípico-, se puede autopresentar (absoluto engaño que falsea la realidad) como la expresión máxima del desarrollo, la prosperidad y la libertad humana. De todos modos, más allá de esa narrativa triunfalista propagada en forma exultante, su realidad es muy otra: mientras produce riqueza en forma ininterrumpida, la manera en que la distribuye crea, al mismo tiempo, infinita pobreza y malestar (sobra comida para alimentar bien a toda la humanidad, y más de 20.000 personas diarias mueren de hambre en el mundo por las injusticias sociales, porque esa comida no llega a sus platos). En su forma de actuar atenta contra el medio ambiente -nuestra única casa común- y contra las poblaciones, siendo las guerras siempre un expediente que le permite perpetuarse (válvula de escape en los momentos de crisis).












