sábado, 20 de febrero de 2010

Alberto Acosta: “Quien apuesta por la extracción de recursos no logra el desarrollo”

"Hoy sabemos que quién apuesta por la sola extracción de recursos naturales para el crecimiento de su economía no consigue el desarrollo. Además conocemos los graves efectos contaminantes que esto provoca. En cualquier lugar donde hay minería a cielo abierto a gran escala, los impactos ambientales son enormes", afirma Alberto Acosta, ex ministro de Energía y Minas en el primer gobierno de Rafael Correa, y expresidente de la Asamblea Nacional Constituyente de Ecuador.
Héctor Rojo Letón / Diagonal
Ecuador posee importantes recursos naturales, pero ni el Gobierno de Rafael Correa ha sabido rentabilizarlos de forma muy diferente a gobiernos anteriores...
La fórmula que se ha aplicado desde hace muchos años, sustentada en la explotación de los recursos naturales con miras a financiar la economía y conseguir el desarrollo, no ha dado los resultados esperados. Éste es el punto de partida de diferentes países pobres, pero ricos en recursos naturales. Si repasamos la historia ecuatoriana nos daríamos cuenta de que el crecimiento económico –esquivo muchas veces– no se ha transformado en un desarrollo social equitativo, ni se ha consolidado una democracia. Frente a esa realidad, la pregunta es: ¿se pueden esperar cambios sustanciales haciendo lo mismo con algunos ajustes formales? No. En términos más concretos, Ecuador extrae petróleo, exporta petróleo, pero importa derivados del petróleo, es la irracionalidad llevada a su máximo exponente. Además, los derivados del petróleo que importa –como gasoil– los utiliza para generar electricidad en plantas térmicas. Todo ello en un país que dispone de importantes reservas de energías renovables, una auténtica barbaridad... Como si un campesino que produce y vende maíz, después compra tortitas de maíz en el mercado. Luego le faltan esas tortitas y pasa hambre. La alternativa, en primer lugar, sería utilizar los recursos naturales, que ahora son totalmente indispensables, de una forma muy racional. Esto implica autoabastecernos de derivados de petróleo, pero a la vez generar fuentes alternativas para no realizar procesos contaminantes y construir una nueva matriz energética sustentable.

Esto último también entra en conflicto con la última ley de minería...
En Ecuador, como en gran parte del planeta, se mantiene la creencia de la Ilustración. Desde entonces se postula que la acumulación de bienes materiales es el camino adecuado para el desarrollo económico. No existirían más fórmulas para la financiación de la economía y, por ello, tenemos que utilizar los recursos minerales. Hace más de 200 años, cuando la mayoría de los actuales Estados no existían, pasó por tierras americanas un célebre geógrafo y científico alemán, Alexander von Humboldt, quien hablaba de forma metafórica de que estos pueblos eran pobres sentados encima de sacos de oro. Esta misma figura sigue utilizando el presidente Correa. Sin embargo, hoy sabemos que quién apuesta por la sola extracción de recursos naturales para el crecimiento de su economía no consigue el desarrollo. Además conocemos los graves efectos contaminantes que esto provoca. En cualquier lugar donde hay minería a cielo abierto a gran escala, los impactos ambientales son enormes. Por esa razón es preocupante la decisión de dar paso a la minería metálica a gran escala en Ecuador, en donde los recursos minerales se encuentran en zonas de una enorme biodiversidad e incluso de gran densidad de población. Los impactos que provocarían pueden ser enormes: para extraer una tonelada de cobre se necesitan hasta 80.000 litros de agua, para una onza de oro, 8.000 litros. Esto nos llevará a una importante disputa por el agua, además ésta también se contaminará y en zonas de alta biodiversidad puede provocar graves problemas.

¿Hay relación entre estas prácticas y las presiones empresariales?
Se juntan varios factores. Las empresas acumulan grandes beneficios. Los gobiernos obtienen ingresos fiscales. Y algunos trabajadores encuentran allí la posibilidad de atractivos salarios. Por cierto, los gobiernos ofrecen mantener, e incluso ampliar, los servicios sociales financiándolos con la explotación de los recursos naturales. Todo esto genera una euforia generalizada por las riquezas que se avizoran... La llegada del primer barril de petróleo a la costa del Pacífico en Ecuador, se transformó en una fiesta nacional. Después fue trasladado a Quito, al palacio presidencial, y de allí con un gran desfile cívico-militar al templete de los héroes en el colegio militar Eloy Alfaro. Esta fanfarria no se repetiría en la actualidad... Sin embargo, la ilusión por la extracción de los recursos naturales despierta similares entusiasmos en determinados segmentos de la sociedad, incluyendo el Gobierno del presidente Correa. Y esto a pesar de que se sabe que la explotación del petróleo no fue el camino para el desarrollo...

¿Por qué Correa no ha tenido en cuenta estos cuestionamientos?
Por desgracia, no ha tenido la capacidad de abrir la puerta al debate y al dialogo sobre la minería. No se trata de organizar muchas o pocas reuniones, sino de escuchar la opinión, las propuestas, las críticas de quienes no piensan igual. Así se hace un proceso participativo. La ley de minería no se debatió. Aunque Correa apuesta por superar el extractivismo, éste se mantiene en la práctica. Este mismo Gobierno plantea la posibilidad de dejar el petróleo en el subsuelo, una quinta parte de las reservas nacionales. Recogiendo una propuesta construida colectivamente desde la sociedad civil desde hace varios años, se quiere proteger la vida de pueblos indígenas en aislamiento voluntario, así como una de las zonas más biodiversas del planeta. La iniciativa Yasuní-ITT, que presenté públicamente cuando era ministro entre enero y junio de 2007, generó desde el inicio una abierta pugna con los intereses petroleros. Una y otra vez ha estado a punto de fracasar. Las dudas e incoherencias del presidente Correa constituyen la mayor amenaza para su cristalización. Y en los últimos días, tras las inoportunas declaraciones presidenciales del 9 de enero, la iniciativa ha perdido mucha credibilidad internacional, aunque, por la disputa desatada, ha ganado mucha fuerza interna. Para rescatar nuevamente esta iniciativa, el presidente debe demostrar mucha coherencia y consistencia. Debería incluso comprometerse a no explotar el crudo de dicha zona durante su mandato, impidiendo toda actividad petrolera en los márgenes de dicha zona. La gran tarea ahora es recuperar estas iniciativas que conllevan, en lo esencial, la necesidad de superar las visiones extractivistas. Un llamamiento a la comunidad mundial para construir otra forma de vida.

La cuestión de las Malvinas: mucho más que un justo reclamo patriótico

La trascendencia de la decisión del gobierno argentino de controlar los viajes de y hacia las Islas Malvinas, apunta a fuentes claves de los negocios malvineros, en especial a la pretendida explotación hidrocarburífera, detrás de la cual se encuentra la banca Barclays como accionista de la firma Desire Petroleum.
Fernando del Corro* / ALAI
(Fotografía: la plataforma petrolera Ocean Guardian, que ya se instala en las Malvinas)
La decisión del gobierno argentino de controlar los viajes de y hacia las Islas Malvinas constituye un golpe de importancia en el camino a restablecer los derechos sobre una vasta zona del Atlántico Sur que excede, incluso, el territorio propio de ese archipiélago irredento al que el Reino Unido pretende incluir en la Constitución de la Unión Europea, con el aval cómplice de otros gobiernos como área extracontinental de esa comunidad de naciones.

Ya antes, casi un año atrás, el reclamo de la presidenta argentina Cristina Elisabet Fernández y del canciller Jorge Enrique Taiana en la mismísima Londres, la capital del Reino Unido, por la usurpación de las Islas Malvinas representó un nuevo giro en la política argentina frente a la herencia menemista de las “relaciones carnales” y la desarticulación del estado. La trascendencia de la nueva decisión es que apunta a fuentes claves de los negocios malvineros, en especial a la pretendida explotación hidrocarburífera, detrás de la cual se encuentra la banca Barclays como accionista de la firma Desire Petroleum.

Los acuerdos del ex canciller menemista Guido Di Tella con el gobierno del RU que por entonces encabezaba la conservadora Margaret Hilda Roberts Thatcher en febrero de 1990 en el “Tratado de Madrid”, instrumentados sobre todo a partir de 1995, ya con la gestión del también conservador John Major, también fueron parte de los negocios de la época, de la liquidación de las empresas del estado, la destrucción del aparato económico y la pérdida del control sobre las reservas naturales. Allí no se habló de soberanía sino de convivencia para hacer negocios. Algo que el RU ya había comenzado a impulsar unilateralmente desde 1987, ampliando, en forma progresiva, lo que consideraba su soberanía marítima, equivalente a más o menos un décimo de todo el territorio argentino.

Por entonces el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca era el actual diputado nacional Felipe Solá quién dio todo tipo de concesiones pesqueras en el Mar Argentino, lo que dio lugar a una tremenda depredación de los recursos de peces y moluscos (se calcula que sólo los langostineros capturan y devuelven al mar muertos a aproximadamente un millón de peces al día). Años más tarde, cuestionado por la industria pesquera local, Solá reconoció haberse equivocado. Cabe señalar que no faltaron informaciones que señalaran al entonces ministro del interior, Carlos Vladimiro Corach, devenido en Francia en especialista en antiterrorismo, como el operador de esos negocios pesqueros.

El gobierno del actual premier laborista, el escocés James Gordon Brown, y el de su antecesor, el también escocés Anthony Charles Lynton (Tony) Blair vinieron tomando los reclamos argentinos como una suerte de ritual inocuo, similar al que hace España por el enclave de Gibraltar “para la gilada” (los tontos), como solía llamar a esos gestos un viejo diputado conservador, Francisco Falabella, impulsor del desarrollo genético de esos caballitos de miniatura para sacarse fotos y subir bebés.

Pero se trata de dos temas claramente diferentes. Gibraltar, como Belice y otras posesiones españolas pasaron a la entonces Inglaterra como consecuencia de una guerra (1700-1713) en la que Francia por un lado y Austria e Inglaterra por el otro se disputaron la corona de España vacante. Al final el monarca francés Luis XIV logró coronar a su nieto, el futuro Felipe V, como el primer rey Borbón ibérico.

Inglaterra, como contrapartida, con el “Tratado de Utrecht” (Países Bajos), de 1715 se quedó con la puerta entre el Mar Mediterráneo y el Océano Atlántico. Un pequeño estrecho que un buen deportista puede cruzar a nado y por el cual pasó en el 722 el gobernador de Tánger, Djeb El-Tarik (de ahí Gibraltar), para crear un reino musulmán de 770 años hasta su liquidación en 1492.

La ocupación de Malvinas también tuvo un objeto estratégico de control del extremo sur atlántico y de la unión interoceánica. Del mismo modo que tres siglos y medio antes, poco antes de la llegada de Cristóbal Colón a Centroamérica, había pasado por el lugar, según algunas investigaciones, una expedición china la cual, al parecer, dejó allí perros que se reprodujeron, tomando en cuenta parecidos genéticos. Pero mientras lo de Gibraltar, degradado su interés militar, es una cuestión eminentemente simbólica, en las Malvinas, donde no hubo una cesión consentida sino una acto de piratería militar, la cuestión de los recursos naturales ha pasado a ser un tema esencial.

Ya por los años 1970 se sabía que existía un gran potencial hidrocarburífero en el llamado Banco Burwood, al sur de las islas. Luego se detectaron otras reservas importantes en la plataforma marina occidental de las islas y, finalmente, no faltan buenas perspectivas en la meseta malvinera. En los últimos años el gobierno isleño ha convocado a licitaciones para hacer prospecciones en esas zonas. A ello hay que agregar la proyección antártica que se reclama desde Londres, también basada en la explotación de recursos de ese territorio. Reclamo que se superpone con los de la Argentina. De todos modos el gobierno del RU ha avanzado sin atender razones y se apresta a llevar adelante la extracción de hidrocarburos.

En tanto, sobre todo a partir del acuerdo con Menem y en paralelo con la política de Solá en la Argentina , se desarrolló una importantísima actividad pesquera depredatoria que pasó a constituirse en la base de la actividad económica de ese archipiélago constituido por dos grandes islas y un par de centenar de islotes. Sólo las licencias pesqueras, amen de otros ingresos adicionales, representan más de 40 millones de dólares estadounidenses al año, más los negocios que se generan luego, suficientes para sostener la salud, la educación y el sistema de bienestar de los 3.140 (cifra al 2008).

Si bien no hay últimas precisiones, ya en 2002, a 20 años de la Guerra de las Malvinas el Producto Interno Bruto (PIB) del archipiélago llegaba a u$s 105,1 millones, lo que daba lugar a un PIB per capita de u$s 35.400 anuales. Hoy, varios años después, en el Reino Unido, con una moneda con muchísimo menor poder de compra, el PIB per capita del RU es de u$s 37.400 anuales. La conclusión es que los ingresos de los isleños son superiores a los de la metrópoli sin se tienen en cuenta una serie de añadiduras como ventajas impositivas y otras. Y no sólo eso, sólo son superados a nivel global por los PIB per capita de diez países.

El “democrático” argumento de los gobernantes del RU es que son aproximadamente tres mil pobladores los que deben decidir si se aceptan o no las decisiones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre si sentarse a o no a discutir la soberanía, pero mientras tanto pretende incluirlos en la Constitución de la UE , como se ha señalado. Pobladores originalmente llevados desde las islas británicas a partir de su ocupación en 1833, de habla inglesa, mayoritariamente anglicanos y vinculados a la metrópoli por diversas razones. Pero fundamentalmente beneficiarios de una realidad que surge de una industria pesquera (desarrollada básicamente de los acuerdos con la Argentina desde el “Tratado de Madrid”). Además ya en 2001 el ecoturismo generaba más de 30.000 visitas anuales que se han ido incrementando, es decir alrededor de diez turistas al año por cada habitante. Ahora los barcos que los transporten estarán sometidos a controles argentinos según la nueva norma.

Preguntar a esa población, al menos hoy, qué quiere hacer en materia de soberanía resulta grotesco cuando goza de un estado de bienestar que no existe en su metrópoli, con cero desocupación, un PIB per capita que triplica la media mundial, que produce más de un millón de kilowatios hora de lo que consume y que tiene un superávit comercial de u$s 35 millones según surge de datos de 2004 con importaciones por u$s 90 millones y exportaciones por u$s 125 millones, a lo que hay que sumar los intereses que el gobierno isleño percibe por las colocaciones bancarias de sus excedentes y por la presencia de una base militar metropolitana, amen de las perspectivas hidrocarburíferas, ahora casi a la vista, para extraer 500.000 barriles (94,5 millones de litros) diarios de petróleo y de otros minerales, todo potenciado por su proyección antártica. Demasiadas razones de peso, o más bien de pesos. La evolución de la Bolsa de Londres en el marco de la “Guerra de las Malvinas”, más de un cuarto de siglo atrás, ya dio pautas de todo esto.

Obviamente las Malvinas y su mar adyacente no son el peñón de Gibraltar y la decisión adoptada ahora por la Argentina , continuidad de la ya planteada en Londres en abril de 2009, se compadece con esa realidad que no es meramente un reclamo justo pero simbólico de soberanía sobre un pedazo de tierra sin mayor valor que ese.-

*Fernando Del Corro es periodista, historiador graduado en la Facultad de Filosofía y Letras (FyL) de la Universidad de Buenos Aires (UBA), docente en la Facultad de Ciencias Económicas (FCE) de la UBA en "Historia Económica Argentina" y subdirector de la carrera de "Periodismo económico" y colaborador de la cátedra de grado y de la maestría en "Deuda Externa", de la Facultad de Derecho de la UBA. Asesor de la Comisión Bicameral del Congreso Nacional para la Conmemoración del Bicentenario 1810-2010.

El petróleo en Las Malvinas: Tras un manto de sospechas y especulaciones

El interés de Gran Bretaña por el petróleo de Malvinas tiene, por lo menos, 35 años. A partir de 1975, la Corona había iniciado relevamientos. Dos misiones exploratorias, entre 1998 y 2009, terminaron demostrando su potencialidad.
Federico Bernal / Página12
La inclusión del petróleo en la disputa por las islas Malvinas no es algo nuevo. Entre 1974 y 1980 el precio internacional de la lana –principal sustento económico kelper y único producto de exportación– sufrió una caída histórica, deprimiendo el PBI de las islas en un 25 por ciento (Robert Laver. The Falklands/Malvinas Case, 2001). La situación socioeconómica se hizo insostenible. Gran Bretaña se vio entonces en la disyuntiva de ceder finalmente a los reclamos argentinos o bien intentar una urgente diversificación y modernización económica de las islas. El plan consistió en sustituir progresivamente la lana por otros recursos: los pesqueros, en el corto plazo, y los minerales e hidrocarburos, en el mediano y largo plazo.
A los efectos de relevar la riqueza natural del archipiélago, fundamental para el éxito del plan, Gran Bretaña envió a las islas entre 1975 y 1976 sendas misiones integradas por parlamentarios, geólogos y militares. Los resultados fueron esperanzadores. La estrategia de modernización económica –clave para retener las islas bajo dominio de la Corona– llevaba implícito colocar a la población de las islas en la mesa de negociación con la Argentina, violando la Resolución 2065 de la ONU, pues los principales interesados en la explotación de estos nuevos recursos serían los kelpers. Treinta y cinco años después, el plan británico de modernización socioeconómica de las islas está a un paso de concretarse.
Que hay petróleo en las Malvinas ya no es sorpresa para nadie. Sin embargo, cabe preguntarse en qué cantidad. Y para ello resulta clave conocer el precio mínimo del barril que viabilizará su explotación comercial y el tipo de crudo que se espera extraer. ¿Cuál es ese piso y cuál la calidad del crudo? Por debajo de una cotización internacional de 25 dólares/barril, según indicaron las mismas operadoras (Rockhopper-Interim Report 2008), la extracción del petróleo malvinense será inviable. Hoy el barril cotiza a 77 dólares y todas las proyecciones indican que se mantendrá en esos valores o incluso aumentará en los próximos años.
En cuanto a su calidad –y en principio sólo para la Cuenca Norte de Malvinas–, el pozo 14/10-1 perforado en 1998 por Shell probó la existencia de un crudo de tipo medio o 27º API (North Falkland Basin-Desire Report 2009). Tras conocerse esos datos, se encaró la primera fase exploratoria entre 1998-2001, de la que participaron Shell, Amerada Hess, Lasmo, Lundin, el Servicio Geológico de Gran Bretaña y el Servicio Geológico de Estados Unidos. La segunda fase exploratoria, entre 2001 y 2009, contó con las compañías británicas Borders and Southern Petroleum, Rockhopper Exploration, Desire Petroleum, Arcadia Petroleum y Argos Petroleum. Ahora, la australiana BHP Billiton y la kelper Falkland Oil and Gas Limited (FOGL) se aprestan a adentrarse en la última fase exploratoria, aquella que finalmente ratificará la potencialidad petrolera malvinense e inaugurará la tan preciada fase extractiva.
Según cálculos de las mismas operadoras, el potencial petrolero en el off-shore alrededor de las islas tendría un mínimo de 6525 millones de barriles de petróleo. De comprobarse estas reservas probables –equivalentes a unos 502.425 millones de dólares a 77 dólares/barril a la cotización de ayer–, el crudo malvinense más que triplicaría las reservas certificadas de nuestro país a diciembre de 2008 (1987 millones de barriles, según la Secretaría de Energía de la Nación).
Mientras tanto, los contratos por las áreas licitadas benefician desde hace años al gobierno kelper: 30.000 dólares por año de impuestos antes del descubrimiento. Una vez descubierto el crudo (comprobadas las reservas e iniciada la etapa de extracción), el gobierno isleño cobrará a las operadoras unos 375.000 dólares por año/área en producción, un 21 por ciento de impuestos corporativos (que luego de un año de contrato saltan al 26 por ciento) y un 9 por ciento de regalías sobre el total extraído.
La capacidad exploratoria off-shore total de las Malvinas viene dada por la superficie de las cuatro cuencas sedimentarias a su alrededor. Entre las cuatro, totalizan un área de aproximadamente 400.000 km2, más de treinta veces el tamaño de las islas Gran Malvina y Soledad juntas, casi dos veces y media la provincia de Córdoba y un 50 por ciento más grande que los campos petroleros británicos del Mar del Norte. De las cuatro cuencas, la menos costosa (por sus bajas profundidades y cercanía a las islas) y la de mayor potencial petrolero (3900 millones de barriles o un 60 por ciento de los volúmenes estimados camino a ser certificados) es la denominada Cuenca Norte. Dicha cuenca tiene una superficie de 50 kilómetros de ancho por 230 kilómetros de largo. Las cuencas al sur y al este, si bien muy prometedoras, están a mayores profundidades y las áreas licitadas más próximas a las islas se ubican recién a 150 kilómetros de distancia (contra unos 25 km para la Cuenca Norte).
¿Por qué tan lejos? ¿Obedece a una cuestión geológica? Según confirmó la ministra de Minería de las islas, Phyll Rendell, a este autor en 2004, se ha creado una suerte de área de exclusión al sur de las islas donde se prohíbe cualquier tarea de perforación. La razón es simple: en esa zona se registraron hundimientos de barcos británicos que se presumen contienen material nuclear bélico.
Entre las principales operadoras petroleras en Malvinas se destaca Desire Petroleum (1996), cuyo fundador, el diputado laborista Colin Phipps, participó de una de las misiones de mediados de la década del 70, como se dijo, con el objetivo de relevar la riqueza natural del archipiélago. Fallecido Colin en 2009, su hijo Stephen, de 52 años, se hizo cargo de la empresa, con el 13,38 por ciento de la participación accionaria. Stephen –ex corredor de las Bolsas de Londres y Nueva York durante veinte años– cuenta que su padre participó de la reunión de gabinete en la que Margaret Thatcher decidió declarar la guerra a la Argentina (UK News-9/12/09).
Con la plataforma semisumergible de tercera generación Ocean Guardian contratada por Desire para esta fase final, los primeros pozos habrán de perforarse en el área denominada Liz (92,5 por ciento Desire, y 7,5 por ciento Rockhopper), para luego avanzar bajo la operación de Rockhopper en las áreas Sea Lion y Ernest. En función de los resultados, se proseguirá con las restantes quince áreas de la Cuenca Norte. Los volúmenes técnicamente recuperables que podrían confirmarse en los próximos meses equivalen a lo que la Argentina extrae de crudo en ocho meses.
El inicio de esta última fase exploratoria tiene para la Argentina (y Unasur) no sólo implicancias geopolíticas (base militar de una potencia extranjera en territorio nacional) y políticas (el único enclave colonial del siglo XXI en actividad), sino y fundamentalmente económicas (las reservas probables en las islas equivalen a unos 502.425 millones de dólares) y energéticas (de certificarse esas reservas, el horizonte de vida de las reservas probadas en la Argentina pasarían de 6-7 años a unos 27). La iniciativa británica perjudica sobremanera la seguridad nacional, económica y energética del país.

Lo que se prepara contra Venezuela

La arremetida contra Caracas en el exterior no es sólo mediática, por más importante que sea este componente de la estrategia antivenezolana de Estados Unidos. Es multifacética y contiene planes de inteligencia, subversión y agresión militar.
Ángel Guerra Cabrera / LA JORNADA

La larga y tupida guerra mediática contra Venezuela ha entrado en una fase delirante en la que es abismal la distancia entre lo que realmente ocurre en el país y lo que publican los consorcios mediáticos. Quien juzgue a Venezuela únicamente por lo que se publica en ellos llega a la conclusión de que es un Estado fallido”, donde se justifica cualquier cosa, sea el golpe militar, el magnicidio, una intervención armada extranjera o todos esos “remedios” juntos, precisamente el sentido común que buscan instalar sus editores.
Y es que los grandes medios de Estados Unidos, España y otros países de la OTAN, los miembros de la Sociedad Interamericana de Prensa y las cadenas electrónicas latinoamericanas dibujan una imagen tan distorsionada de la realidad venezolana que nadie desprejuiciado aceptaría que la nación así descrita sea la misma en la que una decena de trasnacionales –entre ellas Chevron y Repsol– acaban de invertir 80 millones de dólares para iniciar operaciones en un sector de la Faja Petrolera del Orinoco, aquella en la que millones históricamente marginados gozan hoy de todos los derechos, donde existe una sólida popularidad de su presidente y confianza en su gobierno, que se expresa en la estabilidad política o en marchas desbordantes como la del 23 de enero. Hace poco el veterano periodista venezolano Eleazar Díaz Rangel se preguntaba de dónde podía haber sacado la revista Newsweek los elementos de información como para vaticinar para este año algo tan descabellado como el derrocamiento del presidente Hugo Chávez por un golpe militar.

Pero la arremetida contra Caracas en el exterior no es sólo mediática, por más importante que sea este componente de la estrategia antivenezolana de Estados Unidos. Es multifacética y contiene planes de inteligencia, subversión y agresión militar en los que participan el Departamento de Estado, el Comando Sur de las fuerzas armadas de ese país, ni qué decir la “comunidad de inteligencia” bajo las órdenes del almirante Dennis Blair, la oligarquía y el gobierno colombianos, más o menos abiertamente los gobiernos y fuerzas políticas de derecha dentro y fuera de América Latina, y, por supuesto, la contrarrevolución interna. De todo ello hay sobradas pruebas.

La contrarrevolución interna es muy necesaria para dar la imagen de una sociedad insubordinada y un país ingobernable, y realizar labores de espionaje y subversión para los servicios especiales estadunidenses y aliados pero su desgaste y desprestigio forzó a Washington a buscar reclutas entre estudiantes de clase media que han sido entrenados en las técnicas de las revoluciones de colores con fondos de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID por sus siglas en inglés) y de la National Endowment for Democracy, ambas fachadas de la CIA. Pero ya este grupo también ha perdido la fuerza inicial y la multitudinaria marcha de los jóvenes bolivarianos de hace unos días en Caracas desactivó las acciones criminales que había iniciado y no dejó dudas del apoyo al gobierno en ese sector.

Tanto para la revolución como para la contrarrevolución la batalla más importante de este año es la elección legislativa del 26 de septiembre. Pero dentro de la contrarrevolución, que salvo por el odio a Chávez está dividida, hay un pleito feroz por las candidaturas y, sobre todo, no tiene confianza en que pueda impedir a los bolivarianos alzarse con las dos terceras partes de los escaños en la Asamblea Nacional necesarios para mantener el rumbo revolucionario. El dominio electoral del chavismo es lo que invariablemente termina inclinándola al rumbo golpista y a la desesperación. Ello explica los intentos de culpar a Chávez de los problemas con el abasto de agua y electricidad debidos a una de las más grandes sequías desde que se llevan registros, que el gobierno está enfrentando con gran energía y ha colocado a Alí Rodríguez, uno de sus mejores cuadros, para darle solución.

Pero para tener una idea de lo que se prepara contra Venezuela nada más elocuente que recordar el Estimado Nacional de Inteligencia presentado al Congreso de Washington por el almirante Blair: “En Venezuela, Bolivia y Nicaragua líderes populistas… se han unido para rechazar la influencia de Estados Unidos… en la región. El presidente de Venezuela… se ha establecido como uno de los detractores principales a nivel internacional contra Estados Unidos...” Si esto es lo que dicen públicamente…

Colombia: 30.000 homicidios ejecutados por paramilitares

La suma de las confesiones de 4000 desmovilizados paramilitares da 30.000 homicidios, 1000 masacres y 2500 desapariciones, 1033 secuestros, 1437 casos de reclutamiento ilícito, 2326 desplazamientos forzados y 1642 extorsiones.
Katalina Vásquez Guzmán / Página12
Desde Medellín
Escandalosas cifras de los crímenes cometidos por los paramilitares fueron reveladas ayer (16 de febrero) en un informe de la Fiscalía colombiana. Se habla de 30.000 homicidios, 1000 masacres y 2500 desapariciones. Es la suma de las confesiones de cuatro mil desmovilizados paramilitares que, en el marco de la Ley de Justicia y Paz, relatan sus crímenes a los fiscales para obtener los beneficios de esta ley que promovió Uribe: máximo ocho años de cárcel sin posibilidad alguna de ser extraditado, aun cuando los crímenes cometidos sean de lesa humanidad.
Aunque son horrorosas las estadísticas, no hubo reacciones del gobierno ni mayor repercusión en la agenda política nacional. Sin embargo, entre los defensores de los derechos humanos, ONG y académicos sí se manifestó gran preocupación. Pues además de los números ya conocidos, se cree que los crímenes son muchos más. Esto dado que algunos desmovilizados todavía no confiesan todos sus crímenes. Los bloques paramilitares y los militantes son tan numerosos que se ha dificultado corroborar toda la información otorgada. Además, estos beneficiarios de la Ley de Justicia y Paz están relatando crímenes anteriores al año 2005.
Hace un mes, en el diario El Tiempo de Bogotá se informó que la Fiscalía recibió 300 mil denuncias por el asesinato de, al menos, unas 150 mil personas. Las denuncias vinieron de 400 ciudades y poblaciones colombianas y se señala en todas como responsables a los paramilitares. Además, en muchos de los casos, como lo señaló recientemente el informe de Human Right Watch, los desmovilizados se armaron mientras el surgimiento de grupos ilegales paramilitares no se detuvo con la reinserción a la vida civil. Hoy están fortalecidos, aseguran las pesquisas de HRW.
En el informe se habla también de 1033 secuestros, 1437 casos de reclutamiento ilícito, 2326 desplazamientos forzados y 1642 extorsiones, además de los 30.470 homicidios. En el documento preparado por la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía, creada hace cuatro años para sacar adelante el proceso de desmovilización que comenzó en Medellín, se dice que las víctimas de homicidio son mujeres, hombres y niños; y las masacres se realizaron contra campesinos y líderes de localidades por todo el país. Entre las víctimas hay también militares, sindicalistas, funcionarios de entidades públicas y dirigentes políticos. Luis González León, director de esta Unidad, habló recientemente de la necesidad de juzgar más pronta y severamente a estos criminales a través de imputaciones parciales.
Gracias a las confesiones que dan origen a estas escalofriantes cifras, se abrieron múltiples investigaciones por complicidad con el accionar “para” de 240 militares y policías colombianos, 311 dirigentes políticos y 106 funcionarios de instituciones públicas. El ejército paramilitar surgió en los años ’80, como brazo armado de hacendados y empresarios que buscaban defenderse de las guerrillas, en especial del secuestro. De ahí su nombre de Autodefensas. También tiene su origen en la guerra entre carteles de la mafia durante los años de reino de Pablo Escobar y el clan de los Ochoa. Algunos investigadores señalan como otro génesis del paramilitarismo la creación de grupos de Convivir, civiles armados para defender las calles de Medellín de la delincuencia en los años ’90, por parte del entonces gobernador de Antioquia, Alvaro Uribe Vélez.
Desde 2003, unos 32 mil paramilitares se han sumado al proceso de negociaciones con el gobierno de Uribe. Algunos, como los comandantes extraditados a Estados Unidos en 2008, son expulsados del programa perdiendo los beneficios. Los que no van a la cárcel reciben pensiones mensuales de alrededor de 300 dólares, estudian y se capacitan para el empleo. Otros enuncian delitos a diestra y siniestra esperando recibir beneficios, sin embargo después no aceptan su participación y no responden a las víctimas.

México: ¡¿Paramilitares?!

Utilizando al Ejército en la guerra contra el narcotráfico se le arriesga a la corrupción de un enemigo archipoderoso económicamente; y, por cierto, gracias a su nueva vocación impuesta, el Ejército se convierte en una maquinaria de abundantes violaciones a los derechos humanos, inclusive manejada con criterios políticos
Víctor Flores Olea / LA JORNADA
(Fotografía: Marcha de Coraje, Dolor y Desagravio, el pasado 13 de febrero. Los ciudadanos exigen ser consultados sobre la presencia del ejército en Ciudad Juárez)
Se ha demostrado que la presencia del Ejército Mexicano en las calles, en labores de policía, es perfectamente ilegal y anticonstitucional, no sólo porque su función es otra (la defensa territorial y de la soberanía del país), sino porque pone en serio peligro la función y significado histórico de la institución.
Utilizando al Ejército en la guerra contra el narcotráfico se le arriesga a la corrupción de un enemigo archipoderoso económicamente; y, por cierto, gracias a su nueva vocación impuesta, el Ejército se convierte en una maquinaria de abundantes violaciones a los derechos humanos, inclusive manejada con criterios políticos, como aparece en el último discurso del secretario de la Defensa, Guillermo Galván, quien, sin disimulos, hizo un llamado a las fuerzas armadas a apoyar la reforma política de Felipe Calderón. Acto desusado de un alto jefe del Ejército que ahora resulta especialmente grave por la presencia militar en las calles.
Hace unos meses el Ejército fue sometido a una abrumadora batería crítica por su frecuente violación a los derechos humanos (Amnistía Internacional y diversas agencias de Naciones Unidas, además de organizaciones nacionales de defensa de los derechos humanos, como el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro y otras).
Al menos dos fueron los efectos posteriores a las denuncias: el Ejército se vio sustituido en algunas operaciones de relieve por la Armada de México (por ejemplo, la muerte en Cuernavaca del narcotraficante Beltrán Leyva), como si se quisiera disimular o desvanecer el plano de primera magnitud que ha cumplido en esa guerra la Secretaría de la Defensa Nacional. Pero no sólo eso, sino algo más grave: con motivo de los viles asesinatos de jóvenes en Ciudad Juárez (y su primera calificación de pleito entre pandilleros, que mereció después disculpas de Felipe Calderón), y de otros 10 jóvenes en un bar de Torreón, salió a relucir el nombre de un grupo Cártel México Unido contra Los Zetas, que publicitó el hecho y su autoría a través de declaraciones a los medios y en cortos televisivos en You Tube (el espacio de la red para videos breves). Surgen entonces ya grupos de la extrema derecha que se ostentan como salvadores de la patria y de nuestras creencias tradicionales, inmunes e inviolables.
Puede pensarse que en México, con el Ejército en las calles cruzado de fuego crítico por quienes señalan su violación de los derechos humanos y quienes sostienen, con razón, que sus tareas de policía son incompatibles con sus funciones constitucionales, comienza a darse uno de los fenómenos más lamentables y peligrosos en las sociedades en que el Ejército cumple tareas policiacas: la formación de grupos paramilitares encargados de la limpia, es decir, de las tareas más sucias y destructivas de sociedades y regímenes políticos.
La historia reciente de Colombia (para no mencionar a Kosovo, a Pakistán, a Chechenia) ilustra dramáticamente a qué extremos puede llegar la formación de grupos paramilitares, que es una de las experiencias más aniquiladoras que puede sufrir una sociedad (probablemente más grave que el mismo narcotráfico). Y, sobre todo, nos muestra el carácter casi fatal de la formación de paramilitares en los enfrentamientos políticos que se convierten en guerra interna, por razones del narcotráfico o por diferencias étnicas, religiosas y otras. ¿Estamos ya ingresando a ese punto bárbaro de destrucción nacional? ¿Somos incapaces de aprender de otras experiencias de la historia? ¿No sabíamos que sacar al Ejército a las calles implicaría también darle entrada a la política, como lo demostró el último discurso del secretario de la Defensa Nacional? ¿Esos grupos cumplirán las tareas más comprometidas de limpia asignadas al Ejército?
Parecería que estamos en el inicio de esa infame práctica con motivo de la “guerra contra el narco”. Pero no es así, tal vez no sea tan inicial: un informe de la Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos (agosto 2009) menciona la participación del Ejército y de la inteligencia militar mexicana supervisando a grupos armados en las fechas en que se perpetró la matanza de Acteal. ¿No debería igualmente calificarse de paramilitar el grupo de los halcones que participó en el asesinato de estudiantes en las calles de la ciudad de México, el negro jueves de corpus de 1971? ¿U otros (el Batallón Olimpia) que participaron antes en la matanza de Tlatelolco?
El seguimiento de los enfrentamientos militares internos nos acerca peligrosamente a esos usos y costumbres a que conducen las fuerzas armadas en las calles en funciones de policía o represión. Por eso también se habla ya en México de la militarización de la sociedad y del régimen. ¿Se trata de la formación de grupos de autodefensa, cómplices eventualmente del narcotráfico y del Ejército, y capaces de reclutar niños?
La corrupción, según innumerables testimonios, ha llegado también a las fuerzas armadas. El argumento de la compra cada vez más necesaria de nuevos y cuantiosos armamentos, junto a otros pretextos, juega un decisivo papel corruptor al que resulta muy difícil escapar. ¿O por qué seríamos capaces de evitarlo, si para otros ha sido imposible?
Tal es uno de los siniestros derivados de las políticas de Felipe Calderón; desde luego, los paramilitares son otra forma de expresión armada de la extrema derecha que nos asedia.

Cuba: Para dialogar con los jóvenes

Fortalecer el diálogo con los jóvenes conduce a superar dificultades en el presente y a garantizar el porvenir. Ofrecer una carta de confianza, tender puentes hacia una relación constructiva, no implica «blandenguería» o dejación de principios irrenunciables.
Graziella Pogolotti / Juventud Rebelde
Cuentan que Raúl Roa, interrogado a inicios de la década de los 50 por un grupo de estudiantes acerca de la diferencia entre los de ese tiempo y los participantes en la Revolución del 30, respondió: «Los jóvenes siempre son los mismos, lo que cambia son las circunstancias». Raúl Roa fue, además del inolvidable Canciller de la Dignidad, un extraordinario maestro. Más allá del aula, a la salida de sus clases, en la entonces Plaza Cadenas, seguía conversando con los numerosos jóvenes que lo rodeaban. Su evocación viva de acontecimientos, anécdotas y personajes sembró ideas que contribuyeron a conformar el ideario de quienes asumirían la lucha contra la tiranía de Batista.
La referencia parece necesaria en los días que corren, cuando actitudes y comportamientos de muchos jóvenes defraudan las expectativas de sus mayores. El enrarecimiento del diálogo necesario puede tener consecuencias muy negativas. Me propongo despejar el tema del anecdotario coyuntural para tratar de abordar, a reserva de investigaciones de mayor aliento, las causas del fenómeno.
Un primer acercamiento exige despojar el término «juventud» de su contenido generalizador y, por lo tanto, abstracto. Demasiado extenso, el rango de edades incluye adolescentes, alumnos de la educación superior, trabajadores de las más variadas ocupaciones y, también, hay que reconocerlo, sectores marginalizados, renuentes a incorporarse al estudio y al trabajo. Esta generación ha crecido, sin embargo, en circunstancias similares. Son los hijos del período especial. Conocieron de cerca la penuria material, el aumento de las desigualdades, el deterioro de la educación, la crisis de los modelos de conducta en el entorno familiar y en el medio social a su alcance, el quebrantamiento de las expectativas de porvenir forjadas por la Revolución. Asistieron al renacer de la picaresca en la psicología del luchador, mientras la disponibilidad de recursos económicos en moneda dura ofrecía el bienestar material y, aún más, el acceso a una recreación privilegiada en el ámbito turístico. Ante la incertidumbre respecto al futuro, prevalece el interés por disfrutar a plenitud el presente. Para muchos, la difícil situación de la vivienda constituye un obstáculo objetivo para consolidar un hogar propio estable.
Es obvio que la estrategia del imperialismo apunta a la subversión mediante el deterioro de las condiciones de la vida material y la clausura de un futuro posible. Pero el trabajo de los servicios de inteligencia es más sutil que la retórica de los voceros del sistema. Tiene en cuenta los sectores vulnerables y ha prestado siempre interés particular a los jóvenes universitarios y, dentro de ese sector, a aquellos que manifiestan condiciones para un liderazgo potencial. Lo sé por experiencia propia desde que, mucho antes del triunfo de la Revolución, bajo los gobiernos auténticos, estudiaba en la Universidad. Mi ficha personal, confeccionada por la CIA, destacaba mi despliegue de actividad, mi capacidad para influir sobre los demás. Mi experiencia personal como estudiante y como profesora que nunca ha perdido el vínculo con la Universidad sirven de base para mis consideraciones acerca de las vías para establecer un diálogo productivo con los jóvenes universitarios. Mi premisa fundamental es que nuestro proyecto de vida (todos lo tenemos, aun en las circunstancias más difíciles) debe articularse al proyecto social de la Revolución.
Una tradición arraigada en nuestra práctica política en la base contrapone el activismo al llamado «docentismo», soslayando que la autoridad inmanente y, por ende, la capacidad de influir sobre los demás, dimana de la credibilidad sustentada en la conducta personal y en la solvencia intelectual de la argumentación. Julio Antonio Mella fue un intelectual de cuerpo entero y José Antonio Echeverría, antes de entregarse por entero al combate frente a la dictadura, impulsó las concepciones más avanzadas en el campo de la Arquitectura. Por lo demás, el espíritu crítico no debe identificarse mecánicamente con posiciones contrarrevolucionarias. En muchos casos, está orientado a mejorar lo existente. Aun cuando provenga del error o de falta de información, debe atenderse de manera desprejuiciada, procurando respuestas pertinentes, según la especificidad del problema planteado.
En la formación de los jóvenes universitarios es importante la influencia de las organizaciones políticas y de los claustros. La UJC y la FEU requieren fortalecer sus respectivas identidades. Muchos militantes ingresan a la UJC en edades muy tempranas, sin tener clara conciencia de lo que significa en términos de compromiso individual. Las reuniones internas se reducen con frecuencia a actos formales para el cumplimiento de las normas establecidas. La FEU es el ámbito para proyectar el «yo sí puedo» de la masa estudiantil. Es una vía para canalizar inquietudes e intereses, para concretar la posibilidad de participación indispensable para afianzar el sentido de pertenencia, para asumir deberes y responsabilidades, para comprender orgánicamente que la Revolución es de todos porque la hacemos entre todos.
Sin embargo, en el aula se desarrolla lo fundamental de la vida universitaria. Por eso, la consolidación de los claustros es decisiva. El período especial dejó huella en el profesorado. Una política de congelamiento de plantillas impidió sustituir a quienes causaron baja por fallecimiento o jubilación. De modo que, ahora, entre quienes bordean el retiro y los egresados recientes, existe el vacío de una generación intermedia. La superación de los jóvenes, mediante el acceso a la investigación y a los grados científicos, requiere constituirse en prioridad, por cuanto el desarrollo de un profesor universitario exige la maduración de los conocimientos y un afianzamiento de su autoridad inmanente. Su influencia en el plano ideológico se ejerce no solo a partir de principios generales de política nacional e internacional, sino también en el campo específico de las materias de estudio. Actualmente, en el caso de la cultura, la batalla es relevante y compleja.
Del mismo modo, la enseñanza de la historia y del marxismo requiere atención particular. Para que resulte verdadera «maestra de la vida», con repercusiones en el análisis de la realidad actual, la historia no puede reducirse al relato de una serie de acontecimientos gloriosos. Implica su comprensión en términos de procesos, incluidas las contradicciones que le son inherentes. La acción que condujo al triunfo de la Revolución no fue un acto de voluntarismo. La estrategia diseñada por Fidel Castro respondió a la asimilación lúcida de los problemas y demandas acumuladas a lo largo de la república neocolonial. Después de haber tomado el poder, los ajustes de orden táctico nacieron del enfrentamiento a problemas internos e internacionales. En la actualidad, esas dificultades no han cesado y el abordaje de su solución exige conciliar el realismo con la fidelidad al proyecto socialista.
La enseñanza del marxismo ha pasado por distintas etapas en nuestro país. En una primera fase, se apeló a la lectura directa de textos esenciales de los fundadores. Se estableció luego un programa único con el apoyo de muy conocidos manuales soviéticos. Más apegada a la letra que al espíritu, esta fórmula dio lugar a un estudio memorístico, dogmatizante, ajeno a una real aplicación al análisis de la realidad. Se perdió de vista la esencial dialéctica histórica, abierta a las necesidades impuestas por circunstancias imprevistas y a los cambios producidos en el desarrollo del capitalismo, tal y como lo comprendieron en su momento Lenin y el propio Fidel. El marxismo no nos entrega un recetario, sino un método para la comprensión de las contradicciones vigentes en la sociedad en contextos tan alejados de la Europa del siglo XIX como los de la América Latina contemporánea y el papel que hoy corresponde a los movimientos indígenas y a los aún más heterogéneos movimientos sociales. Reducido a un formulario, el marxismo se convierte en discurso abstracto, pierde credibilidad, produce rechazo y pierde validez para el análisis crítico de los problemas de la sociedad.
La revolución tecnológica contemporánea favorece la generación constante de imágenes e información. El empleo de fórmulas comunicativas eficientes, derivadas de las técnicas del marketing impone gustos, valores y necesidades, a la vez que viste de credibilidad un mensaje cada vez más manipulado. Es imposible cerrar fronteras a esta avalancha y, por otra parte, inscritos como estamos en la era de la globalización, tenemos que sustentar el debate ideológico en una información de amplio horizonte, veraz y creíble. El destinatario de hoy no es el de hace medio siglo. La población cubana ha alcanzado un nivel de instrucción mucho más alto. Para nosotros, la información, a diferencia de lo que ocurre en los medios internacionales, debe constituirse en vía para el ejercicio del pensar. Nuestro mensaje no puede ser reiterativo. El abordaje de las noticias no puede reducirse al lead propagado por las agencias. El universo informativo no puede limitarse a algunos aspectos de cuanto sucede en Estados Unidos y a lo que transcurre en los países que son nuestros aliados más cercanos. Órgano oficial del Partido, Granma tiene que respetar en su línea editorial algunos compromisos de la política exterior cubana. Pero otros espacios pueden atender cuestiones críticas en territorios que mantienen con Cuba buenas relaciones diplomáticas y comerciales.
La información nacional requiere un cuidado particular. No vivimos en el mejor de los mundos posibles. El ciudadano de a pie y, sobre todo, el sector juvenil, percibe con fuerza las dificultades de la vida cotidiana y advierte también, en lo más concreto de la inmediatez, aquellas que se derivan de nuestras propias insuficiencias, tales como la desidia, la incompetencia, la corrupción y el soborno a los funcionarios públicos. Sin hiperbolizar las manchas, estas deben someterse a crítica. En este terreno, más que en ningún otro, los señalamientos concretos tienen que sustituir las generalizaciones abstractas. Acorralar las deficiencias contribuye a la credibilidad de los logros.
Fortalecer el diálogo con los jóvenes conduce a superar dificultades en el presente y a garantizar el porvenir. Ofrecer una carta de confianza, tender puentes hacia una relación constructiva, no implica «blandenguería» o dejación de principios irrenunciables. Hay que despejar la atmósfera de interferencias subjetivas. En pleno desarrollo biológico y psicológico, los jóvenes tienden a ser inconformes, desafiantes, a dejarse llevar por el espíritu grupal, a afirmar su personalidad mediante rasgos de conducta o de vestuario. No siempre los más dúctiles resultan los más confiables.
El trabajo político y la sedimentación de valores se concretan en la persona humana, cuyo crecimiento es el objetivo último de la Revolución. Referencia necesaria, los modelos históricos deben hacerse reconocibles también en la conducta de quienes forman parte del entorno inmediato de cada cual: familia, maestros, cuadros. De la misma manera, la noción de patria, de acuerdo con la raíz etimológica de la palabra, se construye a partir de las vivencias inmediatas de cada cual, de acuerdo con un proceso a la vez intelectual y afectivo. Nacen en el barrio, en la escuela, en el sitio de labor. Se van haciendo a través del amor por las cosas que se construyen con las propias manos y con el ejercicio de la inteligencia. De ese modo se forja el sentido de pertenencia, eslabón inicial de la noción más ancha de la patria. Y es la razón por la cual la participación consciente, no instrumentalizada, es clave fundamental del socialismo, lo que marca su diferencia respecto a los sistemas sociales precedentes. La participación no se define por la respuesta disciplinada a las tareas encargadas por cada momento. Esa disposición debe existir en situaciones de emergencia, pero no se sostiene en el transcurso de la cotidianeidad. Participar implica conjugar los sueños, el sentido de la vida, las expectativas de presente y porvenir en el más amplio proyecto social, así como potenciar las iniciativas propias hacia la superación de las dificultades y la modificación tangible del contexto inmediato. En esa acción se integran conjuntamente compromiso y responsabilidad.
La capacidad de escuchar convierte la relación con los jóvenes en diálogo interactivo, basado en la confianza mutua, ajena al peligroso germen de una doble moral. En ese vínculo entra en juego el papel del individuo, con frecuencia satanizado como fuente de individualismo, su expresión hiperbolizada y corruptora de la conducta humana. Por lo contrario, la restauración de una dialéctica productiva entre la persona y la sociedad, con la asunción consciente de la interdependencia entre ambas, es el antídoto más eficaz contra las tentaciones de egocentrismo y contribuye a dinamizar los esfuerzos en beneficio común desde la célula primordial en la familia, la escuela, el trabajo, la comunidad y las organizaciones de masas.

Panameño Nils Castro gana Premio Pensar a Contracorriente

Nota de los editores: próximamente ofreceremos a nuestr@s lector@s una reseña del trabajo ganador, preparada por Nils Castro.
(Fotografía: Nils Castro)
La Habana, 14 feb (Prensa Latina) El académico panameño Nils Castro mereció hoy aquí el Premio Pensar a contracorriente con La brecha por llenar, un valioso ensayo sobre la realidad presente y proyección futura de la izquierda en América Latina.
El jurado destacó su estructura y la manera en que relaciona presente y futuro en torno al tema abordado.
Convocado para reconocer y difundir el pensamiento crítico sobre los problemas y desafíos del mundo contemporáneo, la séptima edición del certamen entregó los lauros como parte del programa teórico de la feria literaria cubana.
El segundo lugar correspondió al argentino Julio Omar Salesses con su estudio La "directiva retorno": xenofobia y desintegración, por la manera concisa en abordar la hipocresía y las contradicciones de la política migratoria europea.
El cubano Ernesto Domínguez alcanzó el tercer lauro con La crisis global y la nueva transición, un valioso aporte, según consta en el acta, a la comprensión de esa problemática.
El jurado otorgó siete menciones, una al brasileño Denis Moraes por Cultura tecnológica, innovación y mercantilización; y el resto a seis cubanos, entre ellos José Angel Pérez por su estudio Golpe de Estado en Honduras, lecciones y desafíos tras la cuarta urna.
El jurado lo integraron el sociólogo y antropólogo dominicano radicado en México Héctor Díaz Polanco, el francés Salim Lamrani y el cubano Carlos Tablada.

Casa de las Américas: La fortaleza moral en la batalla de las ideas

Contra la devastación cultural perpetrada por el capitalismo, Casa de las Américas ha sido ejemplo de praxis en clave de lucha, a gran escala, por defender el patrimonio cultural de los pueblos y para contribuir a desarrollar, en plena transición hacia el socialismo, una cultura revolucionaria para la emancipación.
Fernando Buen Abad Domínguez / ALAI
(Ilustración: cartel conmemorativo del XX aniversario de Casa de las Américas, en 1979. De Alfredo Rostgaard y Umberto Peña)
Por sí sola Casa de las Américas ha logrado construir la experiencia cultural que muchos gobiernos (u organizaciones internacionales) ni imaginan (ni lograrán). No somos pocos los endeudados con Cuba por el regalo, y legado, continentales que implica Casa de las Américas. Hay que decir a los jóvenes de todo el mundo que se trata de una realidad floreciente y posible porque un pueblo en revolución ha impulsado Casa de las Américas y que Cuba –pese al bloqueo, las injusticias y las calumnias- la ha hecho posible. “Fundada en 1959 por Haydee Santamaría, y actualmente presidida por Roberto Fernández Retamar, la Casa de las Américas divulga, investiga, auspicia, premia y publica la labor de escritores, artistas plásticos, músicos, teatristas y estudiosos de la literatura y las artes; cuya comunicación fomenta el intercambio con instituciones y personas de todo el mundo.”[1]
Casa de las Américas es una de esas obras revolucionarias con la que el pueblo cubano revela su carácter internacionalista y sus mejores ideas socialistas. Casa de las Américas es una realidad de importancia primordial y ejemplo para todo proyecto cultural revolucionario. Eso no quiere decir que sea “perfecta” ni quiere decir que no ejerza (por lógica propia) sus autocríticas. Casa de las Américas es una realidad floreciente que destila las esencias de fraternidad inteligente, es decir, el alma de Martí. Casa de las Américas es un bastión y un “Alma Mater” contra el individualismo y la vanidad de ciertas “inteligencias” (reaccionarias por definición) en un mundo agobiado por el imperialismo que fabrica (a mansalva y rentablemente) miseria e ignorancia. Casa de las Américas es una fuerza de inteligencias y creatividades que impulsa (incluso para la revolución) la nada sencilla tarea de consolidar vínculos, solidarios e internacionalistas, entre los artistas, los escritores, los intelectuales y los científicos latinoamericanos y caribeños. Y es una realidad, y un honor, modelo de combate.
Contra la devastación cultural perpetrada por el capitalismo, Casa de las Américas ha sido ejemplo de praxis en clave de lucha, a gran escala, por defender el patrimonio cultural de los pueblos y para contribuir a desarrollar, en plena transición hacia el socialismo, una cultura revolucionaria para la emancipación. No son pocos los intelectuales “exquisitos” que “valoran” los premios de Casa de las América, “valoran” sus publicaciones y también sus investigaciones... pero no todos son intelectuales de combate dispuestos a entender que la lucha de Casa de las Américas es la lucha de un pueblo antiimperialista y anticapitalista. No sólo anti-yanquis.
Casa de las Américas ha sido un combatiente ejemplar contra el aislamiento impuesto a Cuba. Gracias a sus actividades (publicaciones, concursos, premios, festivales, exposiciones y encuentros de literatura, teatro, plástica y música) se ha cumplido la tarea de liberar los caudales expresivos (libertad de expresión) para vincular a la Revolución Cubana son los pensadores y creadores más progresistas. Semejante tarea, cálida y fraterna, es el verdadero sustento de este centro cultural tan prestigioso que un pueblo en revolución ha impulsado y sostenido ejemplarmente.
Desde sus ejes temáticos diversos y puntuales, desde sus tareas en disciplinas artísticas variadas y necesarias... el trabajo de Casa de las Américas ha hecho profesión de ejemplo al poner su pasión por la calidad como valor revolucionario fundamental. Desde ese parámetro uno puede hacerle balances y entender por qué proyecta sus tareas como las proyecta. Por qué su espíritu de trabajo es, en lo esencial, un espíritu de servicio revolucionario. Semejante responsabilidad de ser útil debe vincular la política socialista y la emancipación como expresión orgánica que exige verdad y calidad (no sólo artísticas) sintetizadas firmemente en un compromiso de combate sobre el escenario contemporáneo. Casa de las Américas ha probado la importancia de luchar para preservar lo mejor de nuestras tradiciones sin convertirlas en anécdota muerta y, al contrario, hacerlas visibles como fuerza viva que informa y anima al presente y al futuro en plena lucha dialéctica. Tal dinámica de los valores culturales, es conciencia de trabajo de una Casa de las Américas que ha sabido evitar el vicio burocrático de inducir, sugerir o señalar pautas al arte, a la creación o a los idearios de la inteligencia internacional. Eso es un mérito que uno además de reconocer... aplaude y divulga. La variedad y la búsqueda permanente le son consustanciales.
Casa de las Américas ha logrado vivir heroica y ejemplarmente en contra, incluso, de todas las calamidades producto del bloqueo, la ofensiva mediática inclemente contra Cuba, y las hordas de intelectuales (algunos de ellos traidores) que se han servido de Casa de las Américas para lustre individual como francotiradores.
Casa de las Américas, ante el panorama complejo y dramático de nuestros países, ha sostenido su rechazo al imperialismo y ha combatido cuantas maniobras se han urdido contra la vida intelectual emancipadora. Ha impulsado, por eso, valores jóvenes y los ha sumado a la lista de “cabezas” llamadas a configurar una fuerza imaginativa y revolucionaria nueva con respuestas pertinentes (combatientes) en las circunstancias actuales. Su lucha contra fragmentación de nuestras culturas, financiada por el imperialismo, representa un centro vital para la irradiación cultural desde su nacimiento, es un triunfo de la sensibilidad responsable y símbolo de un poder de la revolución y de la creación revolucionarios. Sin igual. Todo esto, sin pedir ni dar cuartel, casi sin recursos y con mucho en contra. Todo esto con la voluntad revolucionaria del pueblo cubano, con la certeza de que la batalla de las ideas deberá impulsar, permanentemente, a la imaginación como herramienta (también) de la revolución permanente. Casa Nuestra.

Alí Primera: La canción como rebelión popular

El espíritu poético de Alí se fue construyendo desde la esperanza del pueblo, al tiempo que los oyentes entendían al cantor como un espacio de libertad popular.
Larissa Costas Manaure / Patria Grande (http://periodicopg.com.ve )

Si el hombre está en el paisaje, es un poco más que el pájaro

Hablar de Alí Primera en Venezuela es nombrar a un valor irrenunciable de nuestro pueblo; es cadena vital en nuestro ADN cultural, político e ideológico. Alí Primera venció la hostilidad capitalista y vinculó la cultura al drama de la pobreza, a la tragedia de la desnacionalización y la reorientó a su objetivo principal: la formación ética ciudadana, fundamentalmente participativa y genuinamente democrática; es decir, a la construcción del socialismo.

Alí era un militante revolucionario que convirtió a la canción en una herramienta de lucha política. Conciencia y diafragma fueron acoplando una estética de la canción, que surgía de la reflexión sobre las virtudes comunicacionales del arte y la urgencia de la militancia para conformar lo que denominó un “ejército de salvación del arte” comprometido con el proletariado.
El espíritu poético de Alí se fue construyendo desde la esperanza del pueblo, al tiempo que los oyentes entendían al cantor como un espacio de libertad popular. El acercamiento a su canción (que más que suya es nuestra) no puede verse como una pleitesía insulsa, una palabra de liturgia para ser repetida inconscientemente, “ni mucho menos un santo para prenderle una vela”.

La canción no era un acto de protesta, no era una pataleta o un arrebato malcriado: era una propuesta transformadora, una denuncia urgente ante la aberración capitalista y su letal impacto sobre la especie humana, por eso la canción era vital y empezó a llamarse necesaria.

Humanidad, humanidad

Con el sol a medio cielo
y teniendo el cuerpo preso
sentí cabalgar el canto
profundo en el sentimiento

En diciembre de 1966, durante la Presidencia de Raúl Leoni y con la represión social como política del Estado, se ordenó un allanamiento a la Universidad Central de Venezuela. Los pobladores de la UCV fueron confinados, casi por completo, en los sótanos de la Digepol. Setecientos estudiantes y un grupo de monjas que eran centinelas del dormitorio de mujeres compartieron celdas.

Alí, estudiante de química, no escapó de la tortura. Entre gritos de dolor, compuso su primera canción militante: Humanidad. Descubrió algo que lo cambiaría de por vida, según sus palabras:
“…la música cuando se pone a cabalgar en ella versos donde el protagonista es el hombre hecho combate, cuando el amor que se nombra ya no es tan solo el individual, el intimo, sino el amor solidario por todos los seres humanos cuando el verso además de divertir proporciona elementos reflexivos y concientizadores, cuando la canción cumple estas características, repito se convierte en un arma popular. Arma popular que defiende al pueblo contra la transculturización que niega su identidad y su memoria libertaria, canción que ayuda a sostener la esperanza en una patria más digna y solidaria, en una patria más bolivariana.”

Al salir de la cárcel, Ali se vio obligado a partir al exilio. En Europa grabó su primer LP que fue distribuido clandestinamente en Venezuela.

Y el canto de ustedes que es mi propio canto

A finales de los 60, se gestaba en Venezuela el único referente cultural venezolano que ha participado como movimiento de alcance social: la Nueva Canción Venezolana.

“Paradojal, como casi todo lo popular, de fondo, dicho canto contuvo el signo de alegría que encierra el amor por la vida, esa “alegría (que), bendita sea, carece de iglesia como de escuela” y que abre su sentido en dos direcciones: 1) la que da cuenta del mundo deseable (y así lo construye) y, 2) la que da cuenta del mundo que aborrece (y así lo destruye).” (Fragmento de El perfume de una época de Gloria Martín)

En éste período, se conformó el grupo Los Guaraguaos, intérpretes del tema Techos de Cartón. Gracias a esa grabación, la canción de Alí Primera se conoció en Venezuela y se convirtió en un referente ineludible dentro del repertorio de la canción política de Latinoamérica.

Los creadores de la canción vital, la militante, la necesaria, estaban todos inmersos en compromisos políticos con el proletariado, cuyas composiciones diferían mucho de la impuesta por la industria capitalista y/o las elites dominantes. Los oyentes de esta canción eran los pobres, aquellos que reconociéndose en la poesía se vincularon con ella, primero por lo emotivo y después por lo ideológico.

Yo soy quien levanta el sol
Yo soy quien acuesta el sol
Yo lo soporto en el lomo
Pa que uste viva mejor
Ud me perdona don
Y su alta sociedad
Yo me voy con los muchachos, carajo
A hacer la revolución

Sobre la canción de este movimiento cultural venezolano, Gloria Martin escribió: "…fue capaz de comunicarse con códigos abiertos, en lenguaje cuya búsqueda poética no inhibió lo panfletario, el habla callejera o la ‘grosería’ y el chiste junto a la metáfora. Entre sus valores / eje aparecen la solidaridad, el bienestar colectivo, la familiaridad / camaradería y cuanto de ella se desprende; de ahí sus héroes y antihéroes, su estética como ética de clase (lo bello es bueno para los desposeídos…) y/o los modos igualitarios de organización social y política que se proponen".

Era una guerra con táctica y estrategia, en la que ningún elemento era confiado al azar. La canción que Ali construyó proyectaba objetivos claves que definían la temática de las composiciones y el carácter de las convocatorias a recitales y actos en todo el país.

La propuesta cultural era el epicentro de un tejido de redes sociales de acción política. Nacieron entonces los Comités por la Unidad del Pueblo (CUP), que eran núcleos organizadores de fuerzas populares avanzadas, progresistas, sensibles, de diversas índoles, capaces de, partiendo de los hechos reivindicativos de masas, transformarlos y en su acción, trascender a la generación de una conciencia de clase.

El germen de los CUP tenía su expresión en la canción, con temas que promovieran el debate de la atmósfera política nacional y elementos que promovieran su reflexión y proyección.

La canción se fraguaba en el calor de la solidaridad y la construcción del colectivo, hacer de lado los individualismos y fomentar la confianza en el poder colectivo, el poder popular, en lo local, regional y nacional, pero también se proyectaba al ámbito internacional con el apoyo a los países que sufrían agresiones del imperialismo.

La canción movilizó, conscientemente, el imaginario bolivariano. Lo que el agua es al cuerpo, lo fue el pensamiento y legado de Bolívar para la canción. Era una invitación a concluir tareas históricas como la defensa de la soberanía, la independencia y la construcción de un bloque latinoamericano que enfrentara al imperialismo. De allí que podemos afirmar sin temor a equivocaciones que Alí fue pionero del ALBA.

sábado, 13 de febrero de 2010

América Latina: inseguridad

Las sociedades con pocos delitos solo se logran con buena distribución del ingreso y el bienestar, es decir, con buena justicia social.
Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica
rafaelcuevasmolina@hotmail.com
Un reciente informe del PNUD (San Salvador, octubre 2009) nos dice que América Latina se ha transformado en el lugar más inseguro del mundo. La criminalidad crece sin pausa desde comienzo desde los años 90, dejando su impronta en todos los rincones de la vida, desde los hábitos de la cotidianidad hasta el entorno urbano.
La sociedad en su conjunto reclama soluciones a los políticos, y estos responden ofreciendo mano dura. Donde mayor es el problema, este tipo de soluciones son más atractivas. En El Salvador, por ejemplo, el que otrora fuera el temible ejército represor que dejó una estela de víctimas durante la guerra civil de la década de los 80, es sacado a las calles por el gobierno del FMLN para tratar de minimizar la ola de violencia indiscriminada. En Costa Rica, país que en el contexto de la región centroamericana es el que menos ha sufrido hasta ahora el flagelo (11,1 homicidios por cada cien mil habitantes frente a 36 cada cien mil en El Salvador), la campaña presidencial recién concluida giró en torno a ella (“Seguridad, seguridad, seguridad” fue el lema central de la candidata ganadora, Laura Chinchilla), lo mismo que en Guatemala y otros países.
El denominador común de las campañas políticas es ofrecer represión, y la sociedad se siente complacida, pero nunca satisfecha pues a pesar de ella el flagelo no disminuye. Se discute sobre el aumento en las penas de cárcel, sobre la posibilidad de revivir la pena de muerte, sobre la necesidad de incluir a los adolescentes en las condenas antes reservadas para los adultos. Hay quienes añoran años de viejas dictaduras cuando dicen que se podía dejar abierta la puerta de la casa sin que nada sucediera.
Obnubilados por los hechos, en verdad dramáticos en algunos lugares, se pierde de vista el contexto en el que esto sucede.
El Banco Mundial clasifica a los países del mundo según su ingreso per cápita sea bajo ($975 o menos), medio ($976 a $11.905) o alto (11.906 o más). Como indica Elías Carranza[1], todos los países de América Latina son de ingreso medio o bajo, y muestra cómo, según el Instituto Europeo para la Prevención y Control del Delito, en los países de altos ingresos las tasas de homicidio decrecieron desde 1995, mismo período en el que en nuestras tierras estos indicadores se dispararon pero en sentido contrario: Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Holanda, Portugal, España, Suecia, Inglaterra y Gales, Irlanda del Norte, Escocia, Islandia, Noruega, Vaticano y Suiza tienen el nivel más bajo, con 2 homicidios por cada cien mil habitantes.
En contraste, apunta Carranza, América Latina y los países de ingresos medios y bajos, tienen las tasas más altas (de 30 o más por cien mil). El caso es dramático en Belice, Brasil, Colombia, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica y la República Bolivariana de Venezuela). Los otros ocho casos están en África.
Por otra parte, todos los países de altos ingresos sin excepción tienen tasas de homicidios más bajas que la media mundial de 7 por mil.
¿Será que los países de ingresos altos son más “civilizados” y han logrado formas de convivencia que no logran los “bárbaros” pobres?
Veamos.
El Banco Mundial y la CEPAL indican que la inequidad de la distribución del ingreso entre los países de ingresos altos y el resto del mundo continúa aumentando, y que América Latina es la región con mayor inequidad al interior de los países, que también viene aumentando desde los años 80, lo cual, según investigaciones comparadas, tiene correlación con los indicadores de salud, educación, vivienda, desempleo y otros… como la criminalidad. Si en este cóctel se introducen las drogas y las armas, el panorama se agrava ostensiblemente.
Aunque en países como Costa Rica funcione un sistema penal bastante eficiente y transparente según Carranza, la criminalidad no disminuye sino que, más bien, aumenta. Es decir, las solucione que tienen que ver con castigar luego de cometidos los delitos parecen no funcionar. Las sociedades con pocos delitos, apunta, solo se logran con buena distribución del ingreso y el bienestar, es decir, con buena justicia social.
Más claro no canta un gallo.
NOTA
[1] . Criminólogo, director del ILANUD, Instituto Latinoamericano de las Naciones Unidas para la Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente. Artículo publicado en el diario La Nación, de Costa Rica, el 24 de enero de 2010.

Un año más sin saber de Emil

Emil, esta es nuestra verdad: así vos saldrás con los demás detenidos desaparecidos, romperán el silencio, romperán la oscuridad, y por fin los podremos abrazar. Cuando eso suceda bajo el cielo hermoso de nuestra Patria, los volveremos a la sagrada tierra con nombre y apellido. Entonces, quizá Guatemala pueda ser otra.
Marylena Bustamante / Especial para CON NUESTRA AMÉRICA
(Fotografía: Emil Bustamante)
Veintiochos años de ausencia forzada son demasiado tiempo, pesan en el alma, duelen en el corazón: Mi querido hermano Emil, ¿te acordás? Hace 28 años también era sábado.
El viejo aguacatal de nuestra casa te sigue esperando. No quiere creer ni aceptar que se está muriendo, o tal vez en ese maravilloso proceso de nacer-crecer-morir que nos marca la naturaleza, espera lenta y pausadamente que los restos de ambos sean enterrados juntos.
Me dijo una sabia mujer: No crea que las fuerzas cósmicas no la escuchan; lo que ocurre es que todavía no es tiempo de encontrarlo.
Quisiera tener esa mística y entender que hay un tiempo para todo; tiempo para la guerra y tiempo para la paz, para la mentira y para la verdad, para la impunidad y para la justicia….
Vos fuiste detenido en un retén militar un día sábado 13 de febrero de 1982. Te llevaron con tu carro al cuartel General Justo Rufino Barrios. Hoy, después de 28 años, no te he podido encontrar. He tocado muchas puertas, he pedido audiencias, he gritado a las autoridades, al Presidente de la República, al Vicepresidente, y al presidente del Congreso. No hay respuesta. Creo que son sordos y mudos, no responden; finalmente, muchos de ellos son representantes de los aparatos del Estado, cómplices del código del silencio. En esos aparatos se ocultan los documentos y las evidencias que testifican los crímenes más horrendos que se han cometido en Guatemala.
Los tambores de guerra cesaron en Guatemala, pero no vino la paz, esa ansiada paz está muy lejana, mi querido hermano. Nuestra patria continúa teñida de sangre. Ahora somos prisioneros todos los ciudadanos; si no pagamos una cuota para vivir y trabajar dignamente, morimos. Ese es el legado que han dejado, para las nuevas generaciones, los gobernantes y los poderes fácticos que dirigieron este país en los últimos 50 años.
Esos hombres de verde, como los llamaba nuestra madre, siguen teniendo el poder, siguen mandando y matando jueces, siguen dictando qué se debe hacer y qué no en términos de justicia. Siguen diezmando al Estado y al Pueblo con sus cuerpos paralelos, reclutando jóvenes urbanos pauperizados que se manchan las manos de sangre por la necesidad de ganarse unos cuantos quetzales.
Hoy, mi hermano entrañable, mi amigo, aún no llega al poder un estadista que entienda que si no se resuelve el pasado, el hilo conductor de la impunidad seguirá estando ahí… Y vos seguirás desaparecido, al igual que las otras y los otros seres humanos. Y en un cercano mañana, serán otras y otros los desaparecidos. Habrá otras madres, padres, hermanas, esposas e hijos, buscando a sus familiares con dolor, porque en estos años no ha habido voluntad política y decisión para esclarecer el pasado.
Al Estado guatemalteco, pero sobre todo a los señores diputados, le importamos muy poco las 45,000 familias de detenidos desaparecidos. No le importa nada el sentimiento por los seres queridos, pero quedamos unos cuantos que no nos rendimos. Y sabés Emil, la razón es muy simple: ellos, los del pacto del silencio, no pudieron ni podrán con la memoria de los que amamos entrañablemente, porque vos y todos los desaparecidos tenían la razón al enarbolar ideas reclamando progreso y bienestar, y lucharon porque en Guatemala hubiesen cambios en la estructura económica y social. Demandas que hoy siguen vigentes.
Mi querido hermano Emil: Hunahpú e Ixbalanqué salieron del maíz, de las profundidades de la selva y fueron allá abajo a combatir la oscuridad, y vencieron. Ellos nos dan la esperanza, la que ahora y siempre hemos tenido para buscarte a vos y a todos los que se llevaron los hombres de verde, los de corazón de odio. Ellos son ladrones de cuerpos, pero las almas de ustedes están con nosotros, y cada vez que las invocamos nos dan más fuerza.
Y Emil, esta es nuestra verdad: así saldrás vos con los demás detenidos desaparecidos, romperán el silencio, romperán la oscuridad, y por fin los podremos abrazar. Cuando eso suceda bajo el cielo hermoso de nuestra Patria, los volveremos a la sagrada tierra con nombre y apellido. Entonces, quizá Guatemala pueda ser otra.
Tu hermana,
Marylena Bustamante

Cerrojo y servidumbre estratégica

Un nuevo escenario de ajuste de la dominación está abierto en Centroamérica. Estados Unidos intenta consolidar su bloque de contención regional. En ese marco se inscribe el triunfo del PLN en Costa Rica. Y allí, también, deben leerse y seguirse con sentido crítico los comicios que tendrán lugar en Nicaragua y Guatemala en 2011.
Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica
(Fotografía: Laura Chinchilla, presidenta electa de Costa Rica)
Quizá la imagen más adecuada para describir las consecuencias inmediatas del triunfo del Partido Liberación Nacional (PLN), y de su candidata Laura Chinchilla, en las elecciones del pasado domingo 7 de febrero en Costa Rica, sea la de un cerrojo –otro más- que asegura la continuidad de las políticas neoliberales y la concentración de poder en torno a un reducido grupo político y económico (el de los hermanos Oscar y Rodrigo Arias, Presidente y Ministro de la Presidencia, respectivamente, y su círculo más inmediato).
Los datos ofrecidos por el Tribunal Supremo de Elecciones, tanto para la elección de Presidente y Vicepresidentes, como de Diputados a la Asamblea Legislativa, son contundentes: casi un 70% de los electores se inclinaron por opciones políticas que defienden los intereses de la derecha costarricense –un amplio abanico de pseudosocialdemócratas, liberales populistas y socialcristianos-, responsable de la imposición y ejecución del modelo de desarrollo neoliberal en el país (que arranca desde mediados de la década de 1980, con los programas de ajuste estructural del Banco Mundial / FMI), y afines a la hegemonía estadounidense en Centroamérica.
La magnitud de estos resultados son sorpresivos porque los dos últimos procesos electorales, a saber, las elecciones nacionales del 2006 y el referéndum sobre el TLC con los Estados Unidos en 2007, mostraron, más bien, la imagen de un país dividido, polarizado en torno a dos opciones antagónicas: una, condescendiente con el modelo económico del libre comercio y del neoliberalismo; y otra, sumamente crítica de este modelo y defensora de las históricas conquistas y derechos sociales costarricenses.
Sin embargo, el clima de inseguridad ciudadana reinante en el país, la novedad y entusiasmo de la candidatura de una mujer –por primera vez con opciones reales de acceso al poder-, la fragmentación y deriva estratégica de las fuerzas progresistas, unido a las viejas prácticas clientelistas que se realizan desde el aparato estatal, inclinaron la balanza a favor del continuismo del actual partido en el gobierno.
No obstante, la discusión sobre la vía neoliberal costarricense al desarrollo –y lo que se entienda hoy por este concepto- sigue abierta, y en el futuro, según las contradicciones de ese modelo económico-cultural y la dinámica de lucha y resistencia del movimiento social, podría configurar nuevos escenarios políticos.
Servidumbre estratégica.
Ahora bien, si ese cerrojo al que hicimos alusión al inicio cumple funciones específicas en Costa Rica, lo mismo cabe decir para el contexto regional, donde el triunfo del PLN se suma a una serie de acontecimientos y resultados electorales que reflejan los límites que ya enfrenta el llamado cambio de época en América Latina, y que condicionan las posibilidades de emprender transformaciones políticas y sociales más profundas.
Dos fenómenos marchan en paralelo en la actual coyuntura latinoamericana: por un lado, el despliegue de la política de EE.UU para América Latina, que se resume en contención y desestabilización del bloque de países del ALBA y gobiernos afines (Venezuela, Bolivia, Honduras, Paraguay o Argentina); y por el otro, el avance de la derecha latinoamericana y el reordenamiento de los equilibrios de fuerzas políticas en la región, mediante el apuntalamiento de un sistema de alianzas que incluye a México, Honduras (bajo el nuevo gobierno), Costa Rica, Panamá, Colombia, Perú y Chile.
Desde esa perspectiva, el triunfo del PLN supone un paso más en el afianzamiento del control geopolítico de los Estados Unidos ahora sobre el territorio mesoamericano, mediante la articulación de los tratados de libre comercio, el Proyecto Mesoamérica (Puebla-Bogotá) o los planes policíaco-militares Mérida y Colombia. De hecho, la presidenta electa propuso, en su plan de gobierno, aumentar la participación de Costa Rica en el Plan Mérida.
Y en el contexto centroamericano, la continuidad en el poder de la derecha costarricense solo ratifica el proceso de “ajuste del orden dominante” y de la hegemonía norteamericana, que se ha profundizado desde la firma del Tratado de Libre Comercio de Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos. Basta recordar que, en el marco de la negociación de ese tratado con la administración Bush, Costa Rica, El Salvador, Honduras y Nicaragua se unieron a la coalición internacional que, en el año 2003, apoyó la invasión norteamericana a Irak. Las élites centroamericanas se rendían, así, a la servidumbre estratégica de los intereses estadounidenses.
Esta tendencia se vio interrumpida, temporalmente, por la incorporación de Nicaragua y Honduras al ALBA (2007 y 2008, respectivamente), por la participación de los países centroamericanos en Petrocaribe y por la victoria electoral del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional en El Salvador (2009). Así, nuevos factores aparecieron en la geopolítica de la región, relacionados ahora con el acercamiento a los gobiernos progresistas y nacional-populares de América del Sur. En particular, el de Venezuela.
No obstante, la reacción de las élites políticas y empresariales centroamericanas, y de los sectores más conservadores de los Estados Unidos, no se ha hecho esperar: ahí están, como prueba, la elección de Ricardo Martinelli en Panamá, el golpe de Estado contra Manuel Zelaya en Honduras y la posterior elección de Porfirio Lobo, y las presiones que recibe el Frente Farabundo Martí de parte de la Embajada de los Estados Unidos en San Salvador, para que su gobierno no se acerque al bloque del ALBA.
Un nuevo escenario de ajuste de la dominación está abierto en Centroamérica. Estados Unidos intenta consolidar su bloque de contención regional. En ese marco se inscribe el triunfo del PLN en Costa Rica. Y allí, también, deben leerse y seguirse con sentido crítico los comicios que tendrán lugar en Nicaragua y Guatemala en 2011.
Los próximos años serán decisivos: en juego estará la casi completa reconfiguración del mapa político regional, que por ahora favorece –desgraciadamente- la norteamericanización de la economía y la cultura, los espejismos del consumo que entrampan a la sociedad centroamericana, y la prolongación de la servidumbre estratégica: esa concepción política que pretende atar el destino de nuestros países al Norte y no al sur de nuestra América.