sábado, 18 de abril de 2020

La ética pública ante el coronavirus

Restablecer el debate sobre los bienes comunes, entiendo, sería una buena estrategia para abordar los dilemas trágicos de la acción ante el coronavirus y otras amenazas que nos sobrevendrán, conciliar deberes con virtudes, utilidad con bien, sin por ello anular la tensión creativa que entre los mismos permite el desarrollo de las sociedades humanas.

Jaime Rodríguez Alba / Para Con Nuestra América

Agradecemos a nuestro colaborador en Chile, el Dr. Juan Carlos Gómez Leyton, por el envío de este texto.

La sorpresiva llegada del Covid-19, pese a que diversos expertos en gestión de riesgos vienen advirtiendo de una posible pandemia, nos sitúa ante retos múltiples en el terreno de las políticas públicas y la construcción de ciudadanía. Pesa a la hegeliana recomendación de que la Filosofía se tome su tiempo para responder (en su aforismo: la lechuza de Minerva levanta su vuelo al atardecer), irrumpieron todo tipo de opiniones filosóficas y afines al respecto. Tal ha sido el caso del libro de difusión masiva por las redes, Sopa de Wuhan. En el mismo reputados intelectuales se apropian de su función -mirar la realidad desde la atalaya del supuesto saber, por señalar lacaniamente. Algunos como Zizek confían que este virus destape un virus ideológico que amenace las entrañas mismas del sistema capitalista, a quien tácitamente puede hacerse responsable de la, al menos, catastrófica gestión de la crisis. Otros filósofos como Byung Chul Han, más escépticos, consideran que el sistema capitalista puede virar al contrario hacia nuevas formas de autoritarismo y vigilancia. En un sentido parecido se expresa Paul Preciado quien, recuperando categorías de Foucault y Espósito, cree que estamos ante la mutación de los dispositivos biopolíticos y la emergencia, acaso cristalización, de un estado ciberautoritario.

Círculos concéntricos

Esta sensación de agotamiento, frustración y pena nos marcará durante largo tiempo.

Carolina Vásquez Araya / https://carolinavasquezaraya.com

El día que mi hermana me comunicó que su esposo, mi cuñado, había contraído el virus, pude darme cuenta de cómo la noticia de una víctima tan cercana puede alterar la percepción de lo que nos rodea. Sobre todo, si esa persona está dentro de nuestros círculos concéntricos, esos que giran en el entorno más íntimo hasta tocarnos; esas personas que amamos porque forman parte de toda una vida de experiencias compartidas y a las que creemos –y deseamos- inmunes a las desgracias. De pronto, se rompe la burbuja y nos encontramos cara a cara con una realidad que nos equipara con la masa anónima, distinta y lejana.

El voto de castidad

Es extraño que la Iglesia Católica acumule tantos problemas y conflictos derivados de los abusos a menores y que no considere una solución de fondo que está probada con éxito en varias otras confesiones, cristianas y no cristianas: eliminar el "Votum catistatis", el celibato.

Manuel Barrera Romero / Especial para Con Nuestra América
Desde Santiago de Chile

Detalle de "El jardín de las delicias", de El Bosco.
El celibato es una prescripción "Contra Naturam" por lo cual siempre los abusos estarán potencialmente presentes, como la muestra la historia secular de la Iglesia Católica. Es sabido que en una época hubo Papas que tuvieron hijos. Más aún, ello acontece en nuestros días frecuentemente con curas de sectores rurales. Otras confesiones religiosas no contemplan el voto de castidad. Así sucede por ejemplo con la Iglesia Ortodoxa rusa tan cercana en materias de fe a la católica. También judaísmo e islam consideran que los instintos sexuales deben educarse y no reprimirse al interior de sus comunidades. Además, acontece que Iglesias católicas orientales permiten a hombres casados que oficien misa como es el caso de los curas coptos y curas católicos griegos. En tanto, los sacerdotes anglicanos y protestantes pueden opcionalmente casarse o permanecer célibes.

sábado, 11 de abril de 2020

Costa Rica: la voz disonante

Como ya han mostrado científicos sociales desde hace varias décadas, Costa Rica es uno de los países de la región en el que el Estado ha logrado mayores niveles de legitimidad entre la población, lo que, en buena medida, se encuentra sustentado en una institucionalidad pública que otorga beneficios bastante generalizados.

Rafael Cuevas Molina/ Presidente AUNA-Costa Rica

Daniel Salas, Ministro de Salud de Costa Rica,
ha coordinado la respuesta de las instituciones
de salud del Estado frente a la pandemia.
En estos días, ha quedado en evidencia que esa institucionalidad pública se ha convertido en una red de seguridad que ha permitido que no se desborde la crisis provocada por la pandemia del coronavirus. El Ministerio de Salud, la Caja Costarricense del Seguro Social, las Universidades públicas y el entramado institucional del Estado social han contribuido eficientemente a mantener, dentro de lo posible, bajo control la dispersión del virus y la atención de quienes han sido infectados.

Lecturas

El impacto mayor de la pandemia se hace sentir en su relación con la degradación ambiental constante, la organización de nuevos territorios para el crecimiento económico, y la persistente inequidad social que el mundo ha venido conociendo desde fines del siglo XX.

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

“la religión es la infancia de la humanidad que se renueva en cada infancia no metafórica…”
Antonio Gramsci,[1]

La pandemia del COVID 19 ha puesto en evidencia el estado de descomposición del liderazgo neoliberal en el proceso de transición desde la fase internacional a la global en el mercado mundial. Del “no hay alternativa” de la señora Thatcher a fines del siglo XX, el neoliberalismo retorna al “¡Oh vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza!” de Dante Alighieri en su Divina Comedia, a comienzos del XIV, ante el cuestionamiento de los resultados prácticos de su hegemonía de cuarenta años, en lo que hace al desarrollo humano.

De la tierra a la Luna

En tiempos de cacería de votos y de cortinas de humo para esquivar el fracaso de la gestión del gobierno federal ante la pandemia provocada por el COVID-19, el circo de la democracia imperial soporta casi cualquier espectáculo. Pero la humanidad, que atraviesa horas oscuras, no está para soportar cuatro años más de gobierno demencial de ese engendro del racismo y el supremacismo que se ha enquistado en Washington.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

"Le voyage dans la lune" (1930), ilustración de Georges Meliès.
Desconocemos si el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, leyó alguna vez la novela de Julio Verne cuyo título hemos tomado prestado para este texto; más aún, dudamos, con toda franqueza, que siga practicando el sano ejercicio intelectual de la lectura, por mucho que con sus acciones y discursos el mandatario parezca transfigurarse en un personaje del Gun Club con el que Verne, allá en 1865, retrató críticamente la obsesión del naciente imperio norteamericano por el poder de las armas como instrumento civilizatorio. Pero, al igual que los miembros de aquella ficticia sociedad de artillería que creó el escritor francés, Trump también proyecta sus sueños de dominación y los apetitos imperiales más allá de las fronteras terrestres. Así consta en la Orden ejecutiva sobre el fomento del apoyo internacional para la recuperación y el uso de los recursos espaciales, una suerte de edicto imperial que firmó el presidente el pasado 6 de abril.

Humanidad o barbarie

Si bien la pandemia del covid-19 ha tomado por sorpresa al planeta hay gobiernos que lo han conllevado con más responsabilidad que otros. Lamentablemente la magnitud del impacto del virus no depende solamente de la madurez y la responsabilidad, en gran medida los recursos económicos e institucionales definen también la gravedad del impacto.

Marcelo Valverde Morales* / Especial para Con Nuestra América

"Ternura" (1989), de Oswaldo Guayasamín.
A esta coyuntura se suma un elemento más, la ética y la solidaridad en las relaciones internacionales para maniobrar, de la manera más humana, con la enfermedad y con el pánico que azotan de manera generalizada. 

En los últimos días el hilo de esta historia se ha visto ensuciado por la mezquindad de actores particulares, los cuales parecieran suponer que solo lo relativo al interior de sus fronteras es digno de una atención adecuada. Me refiero a los hechos relacionados con la carencia global de suministros médicos, y el “robo de contratos” que los Estados Unidos ha venido realizando a diferentes países, en lo que se ha denominado “la guerra de las mascarillas”.

Política y COVID-19 en nuestra América

Lo que pasa en la región latinoamericana, particularmente en los países donde se ha privilegiado el modelo neoliberal de atención a la salud (privatización de los servicios médicos) muestra el horror al que se enfrentan los amplios sectores populares y clases medias.

Adalberto Santana / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de México

Las cuentas del nuevo coronavirus reflejan una compleja realidad presente en los países latinoamericanos. A la par de las decisiones políticas que insuflan la crisis, hay otras que amortiguan los problemas que habrá de enfrentarse en el corto y mediano plazo.  En nuestros tiempos del COVID-19 la situación de los distintos países latinoamericanos avizora nuevos retos que en una región deprimida por factores endógenos y exógenos, ahora se complica mucho más con la pandemia global.

Ecuador: Una crisis histórica sin precedentes

La crisis del coronavirus ha alterado el mundo y su historia inmediata. Las respuestas tradicionales de la economía se han visto desbordadas, incluso porque los centros de trabajo han tenido que cerrar o suspender sus actividades, lo cual afecta, inexorablemente, tanto la oferta como la demanda.

Juan J. Paz y Miño Cepeda / www.historiaypresente.com

Durante el siglo XIX, el cacao fue el principal producto de exportación del Ecuador y su ciclo de gran auge ocurrió entre 1880 y 1920. A ese compás económico acompañó la afirmación del régimen oligárquico, en el cual una elite vinculada a las haciendas, la agroexportación, el comercio y la banca, hegemonizó la vida política. En historia se reconoce como “época plutocrática” la que se extendió entre 1912 y 1925, cuando los bancos privados literalmente imponían sus intereses al país, de acuerdo con el testimonio dejado por Luis N. Dillon en su obra La crisis económico-financiera del Ecuador (1927).

Venezuela: transición y golpe militar

Aunque la circunstancia de la epidemia del Covid-19 no es apropiada para deponer a un gobierno, sí se presta para ser utilizada con fines políticos, por los problemas sociales que genera.

Leopoldo Puchi / El Universal

Mike Pompeo presentó un documento denominado “Marco para transición democrática”, dirigido a la sustitución del actual gobierno y la salida de Nicolás Maduro de la presidencia. El planteamiento se concretaría por medio de un acuerdo entre Estados Unidos, el Gobierno y la oposición.

Ahora bien, el Gobierno ya informó que estaba en desacuerdo con la propuesta del secretario de Estado. De manera que el plan debe considerarse como la posición de una de las partes, que difiere de la posición de la otra parte, el Gobierno. El espacio para abordar este pulso es el de una mesa de diálogo.

Colombia y Estados Unidos, las dos puntas del laberinto: drogas, corrupción y política

Valdría la pena preguntarse por qué si la DEA afirma que el 90% de la cocaína que ingresa a Estados Unidos proviene de Colombia, Brownfield asegura que la producción ha aumentado 200% y el consumo solo 20 o 30%, ¿quién está mintiendo o al menos falseando las cifras? ¿Brownfield y el Departamento de Estado o la DEA?

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

Tal vez no haya una “actividad comercial” donde la ley madre del capitalismo, la de la oferta y la demanda se manifieste con tanta precisión como en el narcotráfico. La demanda y la oferta de drogas se han relacionado de manera óptima para dar la eficiencia infinita que a través del tiempo ha mostrado esta actividad, creciendo permanentemente desde los años 80 del siglo pasado, haciéndose tan lucrativa que no habido manera de interrumpirla.

Como apunta Alain Labrousse en su interesante libro Geopolítica de las drogas el final de la guerra fría trajo la “democratización” de los estupefacientes que comenzaron a ser utilizadas como instrumento en la mayoría de los conflictos.

Argentina: Estado de situación

Como corresponsal de guerra –guerra contra un enemigo invisible, pero guerra al fin– reporto la situación al momento. Al momento que puedo volver a retomar contacto y escribir, obligado como estoy a permanecer aislado. 

Roberto Utrero Guerra / Especial para Con Nuestra América
Desde Mendoza, Argentina

Y… como el parate me sorprendió con lo puesto y sin conexión, pues quedé en la finquita de mis abuelos, en la zona rural de la provincia, cercana al espinazo andino, con durazneros, ciruelos, membrillos y hortalizas. Un pequeño paraíso, privilegiado e incontaminado que muchos desearían para pasar la obligada reclusión. Sobre todo, para un descartado en edad de riesgo, acumulador de fracasos como única muestra de éxito.

Me despejo del impacto de la primera orden hasta continuar con la segunda etapa de la cuarentena volviendo a manejar los implementos cotidianos e intentar comentar desde mi modesto y remoto punto de vista, las impresiones de la compleja realidad local que estamos viviendo.

Neofascismo y coronavirus en nuestra América

Es de notarse que en los países cuyos gobiernos se han mostrado tendientes al neofascismo, la pandemia de COVI-19 causa mayor daño a la población y sus regímenes son repudiados por la sociedad; ese es el caso de Brasil, Ecuador, Bolivia, Chile y Colombia, tendiendo estos gobiernos a la militarización, la represión, el endeudamiento y el apoyo a las agresiones imperialistas sobre países como Cuba y Venezuela.

Cristóbal León Campos / Especial para Con Nuestra América
Desde Mérida, Yucatán, México.

La avanzada de la pandemia del COVID-19 ocultó hasta cierto punto y retrasó una serie de procesos sociales que venían pujando con fuerza por transformaciones sociales urgentes, pero también, dejó a la vista de todos, la razón de muchas de las demandas exigidas en el contexto justo de esos procesos sociales referidos. Para el caso de Chile, la violencia del régimen neofascista de Sebastián Piñera y el proceso constituyente abierto por la fuerza popular prosigue, aunque como es natural, las condiciones del cuidado de la salud han modificado formas de protesta o la magnitud de ellas, pero el pueblo chileno no ha renunciado a la lucha, sigue la demanda por la instauración de una constituyente real que garantice las reformas sociales del pliego petitorio popular. Piñera a su vez, a quedado en evidencia por su incapacidad y desinterés por ejercer medidas reales para combatir la pandemia, siendo precisamente Chile, el país experimental de origen de las políticas neoliberales que desmantelaron en América Latina y el mundo los sistemas de salud pública y los derechos laborales hoy tan abatidos en el marco la de crisis sanitaria que vivimos.

El Covid-19 como problema multidimensional

El covid-19, como enfermedad infecciosa producida por un tipo de coronavirus, ha desnudado los sistemas sanitarios que lenta o rápidamente fueron desmontados o disminuidos por políticas neoliberales.

Mario Sosa / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

Con excepción de China y Corea del Sur, donde se han registrado mayores éxitos en su contención, el resto de los países están enfrentando la pandemia con sistemas de salud privatizados o con cobertura, recursos e insumos insuficientes, además de con gestores gubernamentales que han sido incapaces de instituir políticas oportunas y necesarias para enfrentar un problema que, por sus características, debe ser enfrentado y resuelto de manera multidimensional.

En Guatemala, aun cuando el avance de la pandemia parece lento, muy probablemente se incrementará en las próximas semanas y no hay indicios sólidos que permitan pensar que el Estado tendrá la capacidad de controlarla y llevarla a su mínima expresión.

Entreser: en tiempos del covid19

La pandemia actual nos ha puesto de nuevo a mirarnos en el rostro del otro como si fuese un espejo. Ninguna persona, comunidad, pueblo o nación puede hoy no sentirse implicado en lo que pueda sucederle a otra persona, comunidad, pueblo o nación.  

Álvaro Vega Sánchez / Especial para Con Nuestra América

Necesitamos la visión del entreser, de que nos pertenecemos los unos a los otros, que no podemos dividir la realidad en pedazos.
Thich Nhat Hanh.

Lo que no se nombra, aunque exista, tiende a invisibilizarse, señala la filósofa española Adela Cortina, quien introdujo, con gran acierto, la palabra aporofobia (miedo o rechazo al pobre), incluida desde el año 2017 en el Diccionario de la Real Academia Española. Por esa misma razón, la palabra entreser, utilizada por el monje zen Tich Nhat Hanh, para designar a su propia Orden, debería también ser incorporada a nuestra lengua española.