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sábado, 28 de octubre de 2017

Venezuela y Catalunya. Doble estándar

Independientemente de la indignación que ocasiona la represión franquista al pueblo catalán, también indigna la diferenciación con el que el establishment neoliberal mira a Venezuela  y a Catalunya.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

El 16 de julio de 2017, la oposición derechista venezolana hizo una consulta electoral para que los venezolanos determinaran si querían una asamblea constituyente. Al final del día, esa derecha aseguró de manera discutible que había obtenido entre 7 y 8 millones de votantes, la mayoría de los cuales habría rechazado la posibilidad de esa constituyente. El proceso era ilegal y sin embargo el gobierno encabezado por Nicolás Maduro no interfirió en el mismo, ni efectuó acciones represivas. Hubiera sido una inmoralidad y una tontería el hacerlo.  Como dijo alguna vez el genio tenebroso Fouché, habría sido “peor que un crimen, un error político”.  Una de las batallas  de la revolución bolivariana es la de la legitimidad y en particular la de la legitimidad internacional. La dictadura mediática internacional ha calificado al régimen chavista como una  “sangrienta dictadura totalitaria y populista”. Hoy la derecha venezolana ha perdido varias batallas políticas y se encuentra a la defensiva, cuatro de sus gobernadores electos accedieron de marea realista juramentarse ante la Asamblea Nacional Constituyente. Pero el asedio mediático y los grandes poderes mundiales no ceden: el actual gobierno venezolano es una dictadura.

sábado, 3 de octubre de 2015

Guerra de banderas mientras la izquierda observa colonizada (Sobre los resultados en Catalunya)

No existe nada que se llame Catalunya o España, no son personas ni seres vivos, como mucho espectros. No sufren los recortes hospitalarios ni la subida de las matrículas universitarias. Hay catalanes que sí y catalanes que no, españoles que sí y españoles que no, obreros que sí y burgueses que nunca. No existen las naciones como sujetos políticos, existen las personas y las clases.

Jon E. Illescas (Jon Juanma) / Especial para Con Nuestra América
Desde la Comunidad Valenciana, España

Ayer [domingo 27 de setiembre] en Catalunya, pese a la guerra de banderas catalanas y españolas, en realidad perdió el único grupo que no ondeaba ninguna tela ni que se atreve siquiera a sacarla. Ganó una clase, la burguesa, y perdió otra, la trabajadora. Ganaron los recortadores y perdieron los recortados. Ganó la hegemonía capitalista pese a los diversos disfraces nacionales que adopta (¡le encanta travestirse!). Curiosamente, poco después que Junqueras, Mas y Romeva acabaran su previsible discurso y se oyera una canción en català, sonó el mismo flujo de pop americano sintetizado que bailan los jóvenes catalanes o murcianos, gallegos o castellanos, en las discotecas financiadas por capitales de todo el mundo. Todos, independentistas catalanes y nacionalistas españoles, bailaron al mismo ritmo de la hegemonía burguesa.