sábado, 14 de agosto de 2010

Fernando Martínez Heredia: “No será suficiente pelear de riposta”

Desde el Foro Social Américas, el intelectual cubano Fernando Martínez Heredia afirma que "estamos obligados a ser muy creativos, a hacer cada vez más intencionada nuestra actuación, más meditada, debatida y consensuada".
Nirma Acosta, Ariana López, Tamara Roselló, I. Soca, M. González e I. Trujillo. / LA JIRIBILLA
(Fotografía: Fernando Martínez Heredia, investigador cubano)
El ensayista e investigador cubano, Fernando Martínez Heredia, a propósito del IV Foro Social Américas (FSA) que tiene lugar por estos días en Asunción, capital de Paraguay, señaló que “estamos obligados a ser muy creativos, a hacer cada vez más intencionada nuestra actuación, más meditada, debatida y consensuada, más hija de un pensamiento que tenga puntos de partida diferentes, no solo opuestos a las dominaciones del capitalismo y que sea capaz de pensar y actuar en otro terreno”.
Hablar con Fernando Martínez Heredia —investigador y ensayista, director de Pensamiento Crítico, reconocido con el Premio Nacional de Ciencias Sociales 2006 y a quien estará dedicada, muy merecidamente, la Feria Internacional del Libro de La Habana 2011—, es siempre un placer intelectual y un momento para aguzar la curiosidad profesional. Esta vez los temas de nuestra plática giran alrededor del IV Foro Social Américas, precisamente en una nación sudamericana de las más empobrecidas del Continente que sufrió una cruenta dictadura por más de 50 años; pero, como ha dicho su presidente Fernando Lugo, ha vuelto a renacer “de esa larga noche oscura”.
El megaevento, al que asisten cerca de diez mil participantes, se ha convertido en una plataforma abierta para discutir estrategias de resistencia y cambio, de movilización y discusión en oposición al modelo de globalización neoliberal.
Lo que ha hecho posible y viable estos foros regionales es la fuerza movilizativa de aquellas y aquellos que se forman como sujetos en luchas, movimientos, asociaciones y organizaciones, sin importar que sus acciones sean pequeñas o grandes, locales o nacionales, regionales o globales. Es la confluencia más global posible de la diversidad de las redes y movimientos lo que les da cuerpo a estos encuentros.
Hacer balance histórico de lo que ha dejado el proceso del Foro Social —bien sea en sus variantes regionales como temáticas—, surgido en un momento de incertidumbres, desilusiones y fracturas hasta hoy resulta arriesgado. Nada más alejado de lo que nos anima en esta charla, cuando hoy en día se habla, incluso, de nuevas propuestas de socialismo para Latinoamérica. De todos modos, intentemos tomar al toro por los cuernos:
¿Cómo ve, a la distancia de los años, estos encuentros a partir de dos palabras clave: resistencia y construcción de alternativas?
Me hacen muy feliz estos Foros regionales porque hoy el Continente es el escalón fundamental e imprescindible de debate, concientización, estrategias y organización, sin olvidar nunca la dimensión mundial. El primer Foro Social Mundial (FSM), hace diez años, fue una maravilla porque mostró las fuerzas populares latentes en un mundo de imperialismo y capitalismo triunfantes que trataba de que todos aceptaran como naturales sus iniquidades más sucias y sus crímenes, de hacer tabla rasa con todas las conquistas y avances humanos y sociales del siglo XX en cuanto pudieran servir para las liberaciones, y de valerse de todo para asegurar su poder y sus ganancias. Los latinoamericanos, que habíamos mantenido levantada la bandera del anticapitalismo, las resistencias populares y el pensamiento crítico durante la negra etapa precedente, sentimos la alegría del refuerzo mundializante frente a la ideología burguesa y colonialista de la globalización. Decenas de miles portaban sus identidades, sus demandas y sus banderas, y los movimientos populares combativos se conocían y confraternizaban. Las ideas revolucionarias y la autoconfianza habían sido muy quebrantadas por la gigantesca represión continental de las rebeldías y las protestas y por la conservatización política y social, proceso rematado por la caída del modo de dominación en nombre del socialismo predominante en las décadas precedentes, que llevó a un colosal desprestigio del socialismo. Ahora los nuevos resistentes y luchadores, asistidos por los que nunca abandonaron la causa popular, podían levantar la cabeza, sentir que estaban vivos y en movimiento, y lanzar nuevas propuestas.
Diez años después las cosas son muy diferentes, y no es necesario detallar los datos. Sin intentar pasar un balance meditado y fundamentado —que no cabría aquí— me atengo a tus dos palabras clave para hacer algunos comentarios, con una salvedad básica: hay extraordinarias diferencias entre los países de América Latina y el Caribe para el tema que tratamos; por ello, lo que apuntamos son tendencias, casos o ilustraciones. Es totalmente legítima la óptica continental, pero solo un océano de luchas y avances hará una a nuestra América.
Los movimientos populares han seguido creciendo sostenidamente, pero hay una novedad decisiva: poderes populares en Venezuela, Bolivia y Ecuador; lazos muy estrechos entre ellos y la Cuba revolucionaria; el polo atractivo del ALBA, que crece en miembros y en nexos de nuevo tipo. A mi juicio el enorme crecimiento de la cultura política de los pueblos de la región ha sido determinante para que las vías políticas del sistema —recambios electorales de la dominación— se hayan vuelto contra el propio sistema al desarrollarse movimientos y líderes revolucionarios que lo desafiaron en su propio terreno en diferentes países, y han vencido. Las Constituciones de Venezuela, Bolivia y Ecuador son pasos más avanzados de afirmación de cambios liberadores latinoamericanos. En el gigante Brasil, Lula y el Partido de los Trabajadores triunfaron y ejercen el gobierno desde 2003, con cambios muy notables en lo interno y en el papel continental del país. Otras naciones han ganado autonomía frente a los EE.UU. y en general son más sensibles a los reclamos de políticas sociales favorables a sus pueblos.
Los FSM, por consiguiente, cumplieron papeles sumamente importantes, y favorecieron el auge del movimiento popular en su conjunto. Han expresado muy bien las resistencias, el despliegue de las identidades y las propuestas sociales de los sectores y los pueblos, la cultura ligada a todo esto, el pensamiento crítico y los debates que tanto ayudan a conocerse, potenciar las capacidades y las fuerzas, y avanzar. Los tres Foros sociales celebrados en este hemisferio han permitido también mayores intercambios, iniciativas comunes, propuestas de alternativas más concretadas y factibles y, en general, fortalecer la dimensión continental.
El gran déficit en este balance es el relativo a la política. Al inicio, los FSM eran renuentes a darles entrada como tales a organizaciones y líderes políticos, incluidos los de izquierda, y esto era comprensible, dada la historia reciente. Pero según fue avanzando la década y haciéndose realidad o necesidad una nueva política en América Latina, esa prevención se convirtió en una limitación que terminó por lastrar a los Foros y reducir su papel. La cultura revolucionaria que se ha enfrentado al capitalismo, al colonialismo y a sus numerosos y terribles productos desde el siglo XIX —y sobre todo a lo largo del XX— ha sabido reconocer la centralidad de la política para tener posibilidades de resistir con éxito, combatir y vencer; los que no lo hicieron, pagaron muy caro su error. Una cosa es comprender que la política nuestra cometía muchos errores y quizá era demasiado parecida a la de ellos, y otra es creer que toda política es perversa, porque eso a quienes conviene es a los que son dueños de la política de la dominación. Es como la idea de que todo poder es malo: solo sirve a quienes tienen el poder, mientras los que nunca lo han tenido pierden hasta la posibilidad de equivocarse y aprender ejerciéndolo.
Desde hace años, voces muy respetables dentro de los Foros han señalado esta grave limitación, que resulta peor, precisamente, por el establecimiento de poderes populares y el auge de los movimientos combativos en la región. Estos últimos podrían hacer aportes fundamentales a la nueva política necesaria, con su potencial de liberación de las personas y los grupos humanos mucho mayor de lo que se había concebido antes, sus propuestas alternativas más capaces de expresar las complejidades, necesidades y sueños, y sus experiencias prácticas. Sin descuidar jamás lo que ha permitido reunirse y mantenerse durante una década, los Foros están obligados, en mi opinión, a discutir lo que es esencial para la liberación, y a ayudar a los pueblos y a los órganos que ellos vayan creando a ser capaces y eficaces frente a las tareas y desafíos inmensos que vendrán. LEER MÁS...

Cómo sobrevivir a agresiones imperiales

Si a estas alturas usted no sabe cuál es el camino de la salvación y el de la perdición, está perdido.
Gángsteres e imperios tienen un solo argumento: la fuerza bruta. Hay métodos para vencerla o para ser destruido por ella.
Estados Unidos envía a México colonos protestantes que arrean a sus respectivos esclavos; y como el gobierno mexicano no permite la esclavitud, los estadounidenses le arrebatan más de la mitad de su territorio. Abrir puertas a caballos de Troya es perderse.
Estados Unidos invade Cuba con el pretexto de liberarla, establece un protectorado y deja una base militar que perdura hasta hoy. Dejar que el diablo se instale es perderse.
Colombia invade Venezuela en 1901 con 5.000 paramilitares disfrazados de venezolanos; sufre aplastante derrota, y mientras pierde el tiempo amenazando a nuestro país, Estados Unidos le arrebata Panamá. Reconocer el verdadero enemigo es salvarse.
Inglaterra, Alemania e Italia con sus acorazados bloquean, bombardean e invaden Venezuela, pero se retiran ante la actitud inflexible de Cipriano Castro y la invocación estadounidense de la doctrina Monroe. No ceder ni un ápice es salvarse.
Estados Unidos agrede militarmente repetidas veces a las pequeñas y fragmentadas Puerto Rico, Cuba, Haití, República Dominicana, Nicaragua, Guatemala, Colombia y Panamá, pero no pasa de influir por debajo de la mesa en la política del gigantesco Brasil. Mantenerse unido es salvarse.
Estados Unidos con todos sus marines fracasa contra el irreductible César Augusto Sandino, por lo cual lo manda a asesinar en un banquete para celebrar la paz. Saber que para el enemigo paz significa traición es salvarse.
Cuando Estados Unidos entra en un conflicto, silencia los medios favorables a su adversario y controla férreamente a la disidencia que lo apoya. Pelear contra el enemigo externo sin olvidar el interno es salvarse.
El embajador estadounidense Braden dirige la campaña electoral contra Juan Domingo Perón, y éste gana las elecciones. Cortar de plano la injerencia en asuntos internos es salvarse.
Guatemala inicia una reforma agraria en la cual expropia tierras de la United Fruit indemnizándola con el valor que la transnacional señaló en sus declaraciones de impuestos; Estados Unidos organiza una invasión mercenaria que derroca a balazos al gobierno democrático. Intentar reformas sin construir primero un poder popular invulnerable es perderse.
Estados Unidos invade Cuba con mercenarios por Playa Girón, Fidel los desbarata y declara la revolución comunista. Responder agresiones con medidas contundentes es salvarse.
Estados Unidos acusa a Cuba ante la OEA, y todos sus miembros menos México votan por expulsarla del sistema interamericano. Someterse a organizaciones fundadas y mantenidas por el Imperio es perderse.
Ante la colosal amenaza estadounidense, Cuba establece una red de alianzas con el mundo socialista y con los No Alineados que la equilibran y le permiten sobrevivir hasta el presente. Manejar una diplomacia multipolar es salvarse.
Tras servir incondicionalmente a Estados Unidos durante su interminable dictadura, Rafael Leonidas Trujillo es asesinado con conocimiento y consentimiento de la CIA, quien no hace nada para impedirlo. Servir al diablo es condenarse.
Confiado en su omnipotencia, Estados Unidos invade sucesivamente Corea del Norte, Vietnam, Afganistán, Irán, Irak y Somalía, y en todas partes sufre contundentes reveses. Mantener irreductibles la especificidad cultural y el sentimiento nacional es salvarse.
Juan Bosch es elegido presidente de República Dominicana, comienza una serie de reformas democráticas y como el golpe en su contra dado por el proyanqui Wessin Wessin fracasa, Estados Unidos invade Santo Domingo con el pretexto de defender sus intereses. Albergar intereses estadounidenses es perderse.
Salvador Allende inicia la vía pacífica y democrática hacia el socialismo, y Estados Unidos propicia un golpe fascista de la derecha que lo asesina. Ser pacífico ante el adversario armado es perderse.
El Departamento de Estado promueve cerca de un millar de atentados para asesinar a Fidel Castro, todos abortados por la inteligencia cubana. Conocer la malignidad del enemigo es salvarse.
Los gobiernos latinoamericanos aceptan ilusionados préstamos con tasas de interés del 3% sin reparar que los contratos permiten a los usureros subir unilateralmente las tasas de interés, las cuales quintuplican hasta el 15% encadenando a nuestros países a la Deuda Eterna. Firmar contratos sin leerlos es perderse.
El gobierno militar de Argentina invade las Malvinas confiando en que Estados Unidos lo apoyará obligado por el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, y la potencia norteña los deja en la estacada mientras los ingleses los exterminan. Esperar que el Imperio cumpla tratados es perderse.
El presidente Omar Torrijos exige la devolución del canal de Panamá, y muere en accidente de aviación misterioso. Volar sólo en caso de extrema necesidad y sobre seguro es salvarse.
Para pagar la Deuda, los gobiernos latinoamericanos imponen a sus pueblos paquetes del Fondo Monetario Internacional que les prohíben proteger sus economías, y los movimientos sociales impulsan rebeliones sociales que le prohíben a los gobiernos entregarse al Fondo Monetario. Obedecer a usureros es perderse.
Tras fracasar en sus intentos de derrocar al gobierno sandinista mediante la “contra”, Estados Unidos obliga a unirse y financia mediante la USAID y la NED a los opositores, lo cual les permite ganar las elecciones de 1990. Aceptar que Estados Unidos financie las oposiciones locales es perderse.
El presidente electo Hugo Chávez sanciona 49 leyes reformistas, y el gremio de patronos lanza un cierre patronal y un golpe de Estado, lo derroca, lo secuestra, monta un sabotaje petrolero y un bloqueo de la distribución de alimentos y un teletón en el cual todos los medios claman por el derrocamiento del gobierno legítimo, hasta que el pueblo lo restablece. Esperar el permiso de los patronos para hacer la revolución es perderse; dejar actuar al pueblo es salvarse.
Estados Unidos pretende imponer el Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA) para reservarse América Latina y el Caribe como inmenso mercado sin regulaciones, y fracasa estrepitosamente. Proteger las economías propias es salvarse.
Fracasada el ALCA, Estados Unidos la impone sigilosamente mediante tratados bilaterales de Libre Comercio, de Promoción y Protección de Inversiones y mediante Tratados contra la Doble Tributación que exoneran a sus transnacionales de pagar impuestos en los países donde obtienen sus beneficios. Dejar perder la batalla que se ha ganado es perderse.
La transnacional Exxon intenta embargar bienes y reservas internacionales de Venezuela esgrimiendo la inconstitucional doctrina de que los países latinoamericanos deben someter las controversias sobre contratos de interés público interno a tribunales o árbitros extranjeros.
Entregar la soberanía jurisdiccional a jurados que consistentemente fallan en contra de nuestros países es perderse.
El pequeño Ecuador se retira del CIADI y recupera el derecho a decidir las controversias sobre sus contratos de interés público con sus propias leyes y tribunales. Reconquistar la soberanía es salvarse.
Estados Unidos mantiene la base de Guantánamo en territorio cubano, pero jamás los marines se atreven a poner un pie fuera de ella. Armar y entrenar al pueblo es salvarse.
El pequeño Ecuador acepta que Estados Unidos le instale la base de Manta controlando la estratégica cuenca del Putumayo, y desde esa base dirigen y apoyan la agresión de Colombia contra Ecuador. Hospedar al enemigo es perderse.
El pequeño Ecuador ordena al gigantesco Estados Unidos desalojar la base de Manta, y el coloso abandona esa guarida. No permitir que la planta insolente del extranjero pisotee la soberanía es salvarse.
Con la excusa de que colombianos armados presuntamente habrían entrado en algún país limítrofe, el gobierno de Colombia deja que estadounidenses armados ocupen totalmente el propio. Mirar la paja en el ojo del vecino y no la viga en el propio es perderse.
Si a estas alturas usted no sabe cuál es el camino de la salvación y el de la perdición, está perdido.

"Fidel", un poema de Juan Gelman

En esta edición ofrecemos una mirada poética de Juan Gelman sobre el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, quien celebró el pasado 13 de agosto sus 84 años de vida. Dos figuras imprescindibles en la historia política y literaria de nuestra América.
Ilustración: "Fidel", de Oswaldo Guayasamín.

Fidel
Por Juan Gelman
Del poemario “Gotán” (1962).

dirán exactamente de fidel
gran conductor el que incendió la historia etcétera
pero el pueblo lo llama el caballo y es cierto
fidel montó sobre fidel un día
se lanzó de cabeza contra el dolor contra la muerte
pero más todavía contra el polvo del alma
la Historia parlará de sus hechos gloriosos
prefiero recordarlo en el rincón del día
en que miró su tierra y dijo soy la tierra
en que miró su pueblo y dijo soy el pueblo
y abolió sus dolores sus sombras sus olvidos
y solo contra el mundo levantó en una estaca
su propio corazón el único que tuvo
lo desplegó en el aire como una gran bandera
como un fuego encendido contra la noche oscura
como un golpe de amor en la cara del miedo
como un hombre que entra temblando en el amor
alzó su corazón lo agitaba en el aire
lo daba de comer de beber de encender
fidel es un país
yo lo vi con oleajes de rostros en su rostro
la Historia arreglará sus cuentas allá ella
pero lo vi cuando subía gente por sus hubiéramos
buenas noches Historia agranda tus portones
entramos con fidel con el caballo

Fuente:
Gelman, Juan (2003). Pesar todo (Antología). La Habana: Fondo Editorial de Casa de las Américas. Pág.51

sábado, 7 de agosto de 2010

Centroamérica: maquila y cambios socio-culturales

Las maquilas textiles y tecnológicas (call center), que capturan a la población laboral femenina y joven, introducen importantes transformaciones socioculturales en Centroamérica, lo que agudiza la inserción subordinada de la región al llamado mercado global.
Rafael Cuevas Molina, Presidente AUNA/Costa Rica
rafaelcuevasmolina@hotmail.com
Una de las formas características como se ha dado en Centroamérica la “incorporación al mercado global” perseguido por las reformas neoliberales, ha sido a través de la implantación de la llamada industria maquiladora[1]. Ésta crea trabajo precario[2] (“desregularizado” y “flexibilizado”, lo que significa que no acata, o acata a medias, las regulaciones que sobre el trabajo existe en los estados nacionales de la región), con largas jornadas laborales y bajos salarios. La maquila centroamericana es fundamentalmente textil, pero también de servicios[3], los llamados call center, en donde se ubica una población de jóvenes a los que se les solicita, como habilidades básicas, hablar inglés y tener capacidades en computación:
“Para nadie es un hecho extraño que los “call centers” han emergido como una forma de negocio a escala mundial basada en la capacidad de atención de altos volúmenes de llamadas para la adquisición de clientes, conservación de los mismos, atención al cliente así como temas de cobranza./ Aunque inicialmente inversionistas vieron a India y China como lugares con alto potencial para su establecimiento, en poco tiempo la región centroamericana se ha convertido en un área con gran potencial incluso con mejores condiciones económicas, laborales y legales que los tradicionales destinos; esto, en gran medida, se debe entre otras cosas a la flexibilidad de las normas laborales a escala centroamericana. Otros factores que han convertido a Centroamérica en una excelente oportunidad para el establecimiento de “call centers” lo constituye su inmejorable posición geográfica cercana, por un lado a Norteamérica (México, Estados Unidos y Canadá) y por el otro a Suramérica, así como su capital humano. Ello sin olvidar que Centroamérica presenta como atractivo a inversionistas de Norteamérica, su horario el cual se asemeja en mucho al de esa región.”[4]
La adquisición de las habilidades básicas antes mencionadas son ansiosamente buscadas por los jóvenes centroamericanos que quieren encontrar ubicación laboral, generalmente su primer empleo (mientras se estudia una carrera universitaria o se encuentra ocupación en la profesión que se ha elegido, o en la que se han formado y aún no encuentran ubicación). El salario obtenido en estas corporaciones muchas veces es utilizado para satisfacer necesidades creadas por la sociedad de consumo: acceder a bienes materiales como teléfonos celulares, reproductores de sonido, computadoras personales, automóviles de segunda mano traídos desde los Estados Unidos Abandonan tardíamente el hogar (generalmente alrededor de los 30 años), retrasan cada vez más el matrimonio o la conformación de parejas estables que les implican asumir responsabilidades y restringir su consumo. A pesar de ello, la iniciación en la vida sexual se hace cada vez más temprano: “Nicaragua encabeza la lista de los países de Centroamérica en donde los jóvenes inician a temprana edad su vida sexual./Según el estudio Expectativas y Realidades, la vida sexual en el país inicia los 14 años”[5].
Otra situación se presenta con la mujer y la maquila. Dice Eduardo Tamayo que:
“La palabra maquila está asociada a frases como “precariedad”, abusos, acoso y violencia sexual contra las mujeres, "falta de libertad sindical y de negociación”, salarios de hambre” y “largas y agotadoras jornadas de trabajo”.[6]
La industria maquiladora textil es la que ha tenido mayor cobertura en el caso centroamericano, y en ella la fuerza de trabajo es mayoritariamente femenina. La industria maquiladora ha provocado importantes transformaciones socio-culturales en la población femenina de las clases medias bajas y bajas centroamericanas. Las ha introducido en un agudo régimen de explotación laboral, que se transforma en la única forma de tener un ingreso que le permita cierta independencia económica en el seno del hogar, y una participación más activa en la vida socio-laboral. Asimismo:
“Se produce un cambio importante en el deseo de espaciamiento de los hijos: disminuye el porcentaje de mujeres que indican desear períodos superiores a los 24 meses y aumenta sustancialmente el porcentaje de las que indican períodos inferiores a los 24 meses (de 33.9% a 59.7%”)/El porcentaje de mujeres que no desean un nuevo hijo aumenta levemente (de 49.8% a 51.6%) y el número deseado de hijos mantiene la tendencia que ha mostrado desde 1964, al disminuir de 3.4 a 2.7”. [7].
Certifíquese, entonces, su incorporación al mundo del trabajo remunerado a través de estas industrias maquiladoras asentadas en la Centroamérica contemporánea: en un contexto de precariedad laboral que la inserta en una doble jornada en condición subordinada.
NOTAS
[1] . La maquiladoras son las empresas que importan materiales sin pagar aranceles, siendo su producto uno que no se va a comercializar en el país.
[2] . Dice el Proyecto Estado de la Región en su Segundo Informe Sobre Desarrollo Humano en Cemtroamérica y Panamá (San José; 2003) : “Durante el período de instauración del nuevo estilo de desarrollo, las oportunidades de empleo de la población no han mejorado significativamente. En el mercado laboral la economía informal sigue siendo el sector más dinámico, con una fuerte incidencia de pobreza”.
[3] . “Maquila avanzada” llama a este tipo de industria Sebastián Urbina, director del Centro de Comercio, Innovación Productividad del Georgia Institute of Techlogy, misma que él ve como una posible ruta para que las compañías transnacionales no busquen solamente fuerza de trabajo barata sino productividad. Sebastián Urbina; “De ´hecho´a ´diseñado´ en Costa Rica”; en diario La Nación; 10 de abril del 2010.
[4] . Marco Fabio Montoya; “El boom de los call center en Centroamérica”; Blog Leyes; 14 de julio de 2008; en http://eleconomista.net/blogs/leyes/?p=9.
[5]. Navégalo.com; 18 de septiembre de 2009; en: http://www.navegalo.com/en/cat-nacionales-nicaragua/47811-vida-sexual-comienza-desde-la-infancia-en-nicaragua.html.
[6] . Eduardo Tamayo G. “¿La precariedad es la única opción?. Globalización y maquilas”; en ALAI, América Latina en Movimiento; 14 de noviembre del 2000; http://alainet.org/active/1075&lang=es .
[7] . Mario Chen Mok, Luis Robero Bixby, Gilbert Brenes Camacho, Miriam León Solís, María Isabel González Lutz, Juan Carlos Vanegas Pissa; Salud reproductiva y migración nicaragüense en Costa Rica. Resultados de una Encuesta de Salud Reproductiva; Programa Centroamericano de Población de la Escuela de Estadística e Instituto de Investigaciones en Salud de la Universidad de Costa Rica; San José; febrero 2001.

La OEA y la soledad de los pueblos de nuestra América

No será en la OEA, ni en ninguna otra instancia sometida al control del Departamento de Estado norteamericano, donde los pueblos de nuestra América encontrarán los caminos de su liberación, sino en la unidad latinoamericana forjada en las luchas populares, y en la lucidez y consecuencia de aquellos líderes políticos capaces de interpretar estos designios.
Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica
La decisión adoptada por los gobiernos de México y Chile de apoyar la reincorporación de Honduras a la Organización de Estados Americanos (OEA), haciendo eco de una resolución firmada por varios presidentes centroamericanos semanas atrás, y del temprano reconocimiento que del gobierno postgolpista de Porfirio Lobo hicieron Costa Rica, Colombia y Perú, profundiza la brecha que separa a los países del bloque del Pacífico latinoamericano, devotos del neoliberalismo y de la hegemonía estadounidense, del bloque del Atlántico: este último, conformado por gobiernos más críticos de las directrices que emanan del Departamento de Estado de los Estados Unidos, y en el que están en curso procesos de cambio social, político y cultural de signo posneoliberal.
En Chile, el presidente derechista Sebastián Piñera no solo rompe con la línea de política exterior definida por la Concertación -bajo el mandato de Michelle Bachelet- con respecto del caso hondureño, sino que además fractura el consenso alcanzado en el MERCOSUR, en el sentido de no reconocer a gobierno alguno surgido de procesos espurios, marcados por la violación de los Derechos Humanos y el ataque contra la institucionalidad democrática legítima.
En el caso de México, la deriva política del presidente Felipe Calderón encuentra su correlato en una diplomacia de bajo perfil, resignada a cumplir en Centroamérica el rol que le asignan las condiciones geopolíticas impuestas tras la desintegración del país en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte: la de un inmenso corredor dedicado a la explotación de recursos naturales, las industrias de maquila, los negocios financieros de poderosos grupos económicos –que gobiernan realmente- y la contención de los migrantes centroamericanos. Es decir, la frontera sur del imperio. Esta imagen resulta más triste y dramática porque no fue siempre así: en los años 1970 y 1980, México supo cultivar relaciones de solidaridad y cercanía con los movimientos progresistas de Nicaragua y El Salvador, con el independentismo de Belice, y más tarde, apoyó intensamente las negociaciones y la construcción de los acuerdos de paz en Centroamérica[1].
El paulatino respaldo que gana la iniciativa de reincorporación de la Honduras de los golpistas a la OEA, promovida intensamente por los Estados Unidos, no debería sorprender a nadie. A fin de cuentas, solo confirma la tradicional subordinación a los intereses norteamericanos, que caracteriza a los grupos dominantes en la mayoría de nuestros países.
Sin embargo, como lo señala muy bien la periodista María Laura Carpineta, el gran peligro radica en que cuando el gobierno de Porfirio Lobo reúna los votos suficientes y “Honduras consiga sentarse otra vez en la Asamblea General de la OEA, los vientos de cambio de la centroizquierda latinoamericana soplarán todavía con menos fuerza”[2].
Así, lo que hoy se escribe desde las altas esferas del poder formal es un nuevo episodio de esa historia de soledad y aislamiento a la que el orden panamericano (del que forma parte la OEA) ha condenado a los pueblos combativos de nuestra América. Ahora, le tocó el turno al Frente de Resistencia Popular de Honduras y al expresidente Manuel Zelaya, como antes lo vivieron otros.
Quien repare con atención en los escritos de Augusto César Sandino, durante su guerra antiimperialista y de liberación nacional en Nicaragua (1927-1934), no podrá sino asombrarse por la vergonzosa indiferencia que mantuvieron los gobiernos latinoamericanos frente a los reiterados llamados del General de hombres libres: así lo evidencian sus cartas a los presidentes de México, El Salvador, Argentina y a los mandatarios reunidos en el Congreso Panamericano de 1928 en La Habana[3].
Y lo mismo ocurrió con la Revolución Cubana: asediada y agredida permanentemente por los gobiernos de Estados Unidos, y abandonada por casi todos los países del continente. El intelectual y latinoamericanista panameño Jorge Turner recuerda: "Yo estuve presente en San José de Costa Rica, en agosto de 1960, en la séptima reunión de Consulta de la Organización de Estados Americanos (OEA), cuando Estados Unidos preparó su bloqueo a Cuba y el canciller Raúl Roa dijo al final del acto: ‘Los gobiernos latinoamericanos han dejado sola a Cuba… Me voy con mi pueblo y con mi pueblo se van también de aquí los pueblos de nuestra América’ ”[4].
Cuba tuvo que esperar más de 40 años para recibir el justo desagravio de la comunidad interamericana, en una memorable cumbre de la OEA en San Pedro Sula, en junio de 2009, y bajo la brillante conducción del presidente Manuel Zelaya: precisamente, a pocos días de ser derrocado por su intención de profundizar la democracia y la consulta popular, en un país acostumbrado a ser el portaviones de los Estados Unidos en Centroamérica.
Está claro, pues, que no será en la OEA, ni en ninguna otra instancia sometida al control del Departamento de Estado norteamericano, donde los pueblos de nuestra América encontrarán los caminos de su liberación, sino en la unidad latinoamericana forjada en las luchas populares, y en la lucidez y consecuencia de aquellos líderes políticos capaces de interpretar estos designios, y de responder a los desafíos históricos de nuestro tiempo.
Solo entonces, como dijo el poeta Roque Dalton, será para los pueblos el turno del ofendido. El turno de la justicia.

NOTAS
[1] Rocha, Alberto (2006). “La geopolítica de México en Centro América. ¿una hegemonía regional?”, en revista Sociologias, Porto Alegre, ano 8, nº 16, jul/dic. Pp. 331-332.
[2] “Apuran la vuelta de Honduras a la OEA”, en Página/12, Buenos Aires. 1 de agosto de 2010. Disponible en: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-150507-2010-08-01.html
[3] Sandino, Augusto C. (1979). El pensamiento vivo de Sandino (Selección de Sergio Ramírez). San José, CR: Editorial Universitaria Centroaméricana. Pp. 118, 141-144, 161, 164-168, 169-172, 187-190.
[4] Turner, Jorge. “Cuba, la OEA y América Latina”, en La Jornada, México DF. 21 de junio de 2009. Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2009/06/21/index.php?section=mundo&article=022a1mun

Costa Rica: ¿No debería el gobierno ser más prudente?

La simpatía política con Colombia no justifica que se traiga a Costa Rica a poderosos empresarios colombianos vinculados al narcotráfico y a la parapolítica , ni que se comprometa la seguridad del país con acuerdos con el DAS, como el firmado durante el gobierno de Oscar Arias.
Gilberto Lopes / Página Abierta (Costa Rica)
(Fotografía: Laura Chinchilla y Juan Manuel Santos, presidentes de Costa Rica y Colombia, respectivamente, en su reunión en San José el pasado mes de julio)
Las historias hielan la sangre. Los testimonios hablan de hornos crematorios para deshacerse de los cadáveres y de fosas comunes esparcidas por todo el país. La última, aledaña al cuartel, en La Macarena, en los llanos al sur de Bogotá, con más de 2.000 cadáveres.
“Iván Laverde Zapata, paramilitar colombiano, confesó ante los fiscales de la Unidad Nacional de Justicia y Paz que además de la instalación de hornos crematorios las víctimas fueron arrojadas al río Cauca, en el sur del Departamento de Antioquia, en la época en que el presidente saliente de Colombia, Álvaro Uribe, era el Gobernador de la entidad”.
Otra de las técnicas para acabar con el llamado enemigo, agrega, era “desmembrar a las víctimas, tirarlos en fosas comunes, lanzarlos en ríos” (http://www.telesurtv.net/noticias/secciones/nota/75552-NN/certifican-existencia-de-fosa--con-dos-mil-cadaveres-cerca-de-batallon-del-ejercito-colombiano/).
Es imposible ocultar la magnitud del genocidio. ACNUR, la agencia de Naciones Unidas para los Refugiados, dice en un informe que “La llamada ‘Situación Colombia’ alberga a cientos de miles de refugiados, solicitantes de asilo y personas desplazadas internamente. Un agravamiento de la situación humanitaria en Colombia, especialmente en zonas rurales remotas, ha dejado a más de tres millones de personas oficialmente desplazadas dentro del país –la segunda población de desplazados internos más grande del mundo, después de Sudán– mientras que otros han buscado refugio en los países vecinos”.
Estructura paramilitar y narcotraficante. Los millones de campesinos desplazados pierden sus tierras en manos de los paramilitares, y se transforman en el alimento de una guerrilla interminable que Uribe pretendió exterminar a sangre y fuego.
¿De qué otro modo se explica esa guerra que tiene ya más de 60 años? Sobre esa estructura paramilitar y narcotraficante construyó Uribe su base política. Su hermano; su primo, el exsenador Mario Uribe; unos 60 diputados y senadores, ministros, embajadores, generales, están presos o acusados penalmente por crímenes cometidos. En el nuevo parlamento, que recién asumió, la prensa colombiana señala alrededor de 40 nombres de paramilitares y narcotraficantes que, además de las tierras, se han adueñado de la política colombiana.
Tránsfugas del paramilitarismo y del narcotráfico han explicado detalladamente cómo se fueron adueñando del país expulsando a los campesinos y apropiándose de la tierra y de las instituciones vinculadas a la administración del territorio. Para combatirlos, no se necesita barcos, ni aviones, ni ejército.
Presencia en Costa Rica. Pese a esto, el nuevo presidente electo de Colombia, Juan Manuel Santos, fue recibido aquí por la presidenta de la República, Laura Chinchilla, el pasado viernes 23 de julio, para reiterarle las muestras de apoyo político y renovar los pedidos de asesoría en materia de seguridad.
En el gobierno anterior fue recibido en casa presidencial, en agosto del 2006, “Macaco”, Carlos Mario Jiménez, uno de los jefes paramilitares aliados de Uribe, luego extraditado a Estados Unidos junto con un grupo de dirigentes principales de estos grupos criminales, para evitar que hablaran en Colombia.
Arias hizo un acuerdo con el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), organismo contra el cual hay todo tipo de denuncias en Colombia, renovadas la semana pasada, con lujo de detalles, sobre hostigamientos a la Corte Suprema, a parlamentarios y a periodistas.
Hay nombres de poderosos empresarios colombianos vinculados al narcotráfico y a la parapolítica interesados en el puerto de Moín.
Las evidencias sobre lo que está ocurriendo son abrumadoras. La simpatía política no justifica que se traiga a Costa Rica a esa gente, ni que se comprometa la seguridad del país con acuerdos como los vigentes.
Ante los hechos, ¿no sería mejor tomar distancia? ¿Es necesario pedir prudencia al gobierno en esta materia? ¿No es evidente que se la necesita?¿No debería la Asamblea Legislativa pedir explicaciones, conocer qué hace la DAS aquí, quién viene y a qué viene?¿Deberíamos los ciudadanos quedarnos callados? Yo creo que no.

México y la militarización fronteriza: riesgos múltiples

No puede omitirse que el despliegue fronterizo de elementos de la Guardia Nacional se inscribe en un proceso de militarización de mayor alcance que Estados Unidos lleva a cabo en distintos puntos de Latinoamérica.
Editorial de LA JORNADA (México, 2 de agosto de 2010)
Como se anunció en junio pasado, la Guardia Nacional de Estados Unidos inició ayer el despliegue de mil 200 elementos en la frontera con México como parte de un operativo para frenar el paso a integrantes de la delincuencia organizada. Aunque se ha insistido en que la presencia de soldados estadunidenses en la zona limítrofe se centrará en el apoyo a tareas de logística, mantenimiento e inteligencia, la medida ha sido recibida con temor y rechazo por organizaciones sociales y habitantes de las comunidades aledañas, en cuya percepción este despliegue podría conllevar más riesgos que soluciones.
En efecto, la militarización de distintos puntos de la frontera por el gobierno de Estados Unidos no necesariamente constituye un paso correcto en la lucha contra el narco, por el contrario, tal decisión apunta a una estrategia de seguridad equívoca, si se toma en cuenta que la franja fronteriza común es sólo uno de los espacios en los que se desarrolla la acción de las organizaciones delictivas, si bien es ahí donde éstas se concentran y se expresan de manera más violenta y desembozada.
Con el reforzamiento de la presencia militar en la zona fronteriza pareciera omitirse que el paso de drogas, armas y delincuentes por la frontera común es, en todo caso, síntoma de un proceso de descomposición social e institucional que abarca muchas más zonas geográficas que la línea divisoria, y cuya atención requiere de ámbitos de acción más amplios y diversos que el policial y el militar.
Con estas consideraciones en mente, es posible afirmar que el despliegue de un mayor número de efectivos en la región no implica, por sí mismo, un golpe al poder de los cárteles de la droga ni mucho menos a sus estructuras operativa y financiera, y sí, en cambio, un factor de riesgo en terrenos diversos, como los derechos humanos y la soberanía nacional.
Respecto de lo anterior, no puede omitirse que el despliegue fronterizo de elementos de la Guardia Nacional se inscribe en un proceso de militarización de mayor alcance que Estados Unidos lleva a cabo en distintos puntos de Latinoamérica, y que va de la ocupación humanitaria en Haití –luego del terremoto de enero pasado–, hasta la instauración de bases militares en Colombia y Panamá, pasando por el envío reciente de marines y naves militares a Costa Rica. La creciente presencia castrense de Washington en el subcontinente es un indicador de cesiones inaceptables en términos de soberanía y autodeterminación por parte de algunos gobiernos de la región, y constituye, además, un foco de tensiones diplomáticas, como las que se han expresado recientemente entre Caracas y Bogotá. Cabe recordar que un punto crucial del presente conflicto entre esos gobiernos ha sido la entrega de bases militares al Pentágono por el Palacio de Nariño.
En el caso de la frontera entre Estados Unidos y México, si bien el despliegue se realiza en territorio estadunidense, los gobiernos de ambos países no parecen ser conscientes de que la circunstancia conlleva riesgos indeseables para las poblaciones aledañas: la experiencia histórica sugiere que ese tipo de medidas presentan un contexto propicio para las vulneraciones a la integridad territorial de los países y los atropellos a las garantías individuales.
En la circunstancia actual, para combatir el narcotráfico, la violencia y la descomposición que ese fenómeno conlleva, el gobierno de Washington pudiera echar mano de acciones mucho más eficaces que la militarización fronteriza: desmantelar las redes de lavado de dinero que operan en el sistema financiero estadunidense, frenar el flujo de armas hacia nuestro país y combatir la corrupción en su territorio, sin la cual sería impensable la operación de organizaciones criminales en ambos lados del río Bravo. La militarización de la frontera con México se presenta, en ese sentido, como una medida innecesaria, poco pertinente y riesgosa.

Las izquierdas y López Obrador

La única posibilidad de que el movimiento de AMLO logre sus objetivos programáticos es que se mantenga alejado de ese falso centro (neoliberal, insensible a las necesidades de las mayorías y servidor de los grandes potentados).
Héctor Díaz-Polanco / LA JORNADA
En innumerables ocasiones me he visto en el trance de atender a la curiosidad de colegas y amigos latinoamericanos que me inquieren sobre la terrible debilidad de la izquierda mexicana, su desorganización y carencia de proyecto. Por supuesto, su visión de la izquierda se centra en la trayectoria que ha seguido el PRD en los últimos años y la situación a que ha sido conducido.
Trato de explicarles lo mejor que puedo que, en la coyuntura de los últimos años, la izquierda mexicana no puede identificarse con el PRD ni mucho menos reducirse a esta agrupación partidaria; que más bien, a últimas fechas, la energía transformadora de la izquierda se expresa principalmente en un vigoroso movimiento popular que lucha contra el régimen neoliberal, al margen de la estructura partidista tradicional, y que es liderada por Andrés Manuel López Obrador.
Insisto en suma en despejar lo que en mi opinión es una falacia promovida por los medios y sus comentaristas: que la izquierda atraviesa por su peor momento y ha dejado de ser una opción. Tal conclusión resulta de la costumbre de identificar fuerza política con estructura partidaria, sobre todo si posee aparato y registro. Este no es un buen método para abordar el asunto. En una perspectiva gramsciana, el verdadero partido no es sólo una institución, la organización técnica y sus aparatos, sino la fuerza social o el movimiento en el que encarna un proyecto: todo el bloque social activo. Es por esto, observa Gramsci, que un partido orgánico y fundamental puede aparecer como varias fracciones, cada una de las cuales adopta el nombre de partido e incluso de partido independiente (es el caso del PRI y el PAN), mientras el estado mayor intelectual y político del verdadero partido puede permanecer en la oscuridad. El que esos diversos partidos constituyen en realidad una unidad orgánica lo demuestra el hecho de que se acoplan inmediatamente en cuanto perciben un real antagonista al proyecto del que son expresiones.
Vistas así las cosas, el partido más poderoso de la izquierda hoy día es el movimiento que inspira y encabeza López Obrador. Pero no es el único; se deben considerar otras fuerzas (el zapatismo, etcétera) que alimentan el gran caudal de las izquierdas mexicanas. Es por no tener esto en cuenta, y estar con la vista fija en el PRD y en el juego de la fracciones partidarias, que el despliegue de fuerza y organización mostrado en la concentración del Zócalo, el pasado 25 de julio, produjo tanto desconcierto e incluso desazón en algunos sectores. Obstinadamente se negaron a reconocer el movimiento que crecía desde abajo, al margen de los partidos convencionales, y que, como dijo el poeta, brota/ y se derrama y cruje como una vena rota.
Mientras se repetían que AMLO y su movimiento se habían desgastado y que ya no eran una opción a tomar en cuenta, cerraron los ojos a los millones de credencializados, a los miles de comités creados en todo el país, a los millones de ejemplares del periódico Regeneración que circulan de familia en familia, a los círculos de reflexión; y sobre todo, minimizaron el crecimiento de un liderazgo con sólido perfil de honestidad, congruencia e identificación con los sectores populares (fruto de su conocimiento de primera mano de la realidad sociocultural del país). Considerando el nivel de organización logrado hasta ahora, su empuje y alcance nacional, se puede derivar una conclusión completamente distinta a la sombría apreciación inicial: comparativamente, la izquierda mexicana está hoy en uno de sus mejores momentos.
Sin duda, el desarrollo del movimiento ha sido estimulado por las políticas del actual gobierno, ajenas al interés general. Pero también, hay que decirlo, por la estrategia y las prácticas impulsadas por la llamada izquierda moderna que hoy controla el PRD. Aferrada a los tópicos de la socialdemocracia en su versión neoliberal, sin clara orientación social, apostando a las alianzas con fuerzas conservadoras que destruyen la diferencia, la importante distinción política por lo que hace al proyecto de país, esta izquierda ha caído en el descrédito (y no hablo aquí de la base del PRD). En la actual coyuntura, el movimiento social que se expresó en el Zócalo ha cumplido ya un vital papel: evitar la completa demolición del proyecto de la izquierda.
Alarmados por esta tendencia, algunos aseguran que AMLO cometió el error de abandonar el centro en 2006, y yerra al no buscarlo ahora (Denise Dresser dixit). Por centro entienden las posiciones y prácticas socialdemócratas que se estilan en Europa y en algunos países de América Latina (por ejemplo, Inglaterra, Alemania, Francia, Italia, Chile). Es ocultar que en esos países tales fuerzas, una por una, han perdido el poder precisamente por querer situarse en el peldaño que les marcó la derecha (que es siempre quien finalmente define el centro políticamente correcto).
La única posibilidad de que el movimiento de AMLO logre sus objetivos programáticos es que se mantenga alejado de ese falso centro (neoliberal, insensible a las necesidades de las mayorías y servidor de los grandes potentados). Y esto, no sólo por razones electoreras, sino por preceptos ético-políticos de los que no hay que desviarse ni un milímetro. Los comentaristas que se dedican a dar consejos a AMLO para que sea moderado, en realidad buscan que entre en la pendiente enjabonada de los acuerdos con los poderosos. Eso anularía cualquier cualidad innovadora en su proyecto. ¿De qué serviría que llegara así a la Presidencia, atado a grupos de intereses facciosos y por ello invalidado como gobernante para las mayorías? Eso, además, sería su muerte política ante los ojos de la mayoría de los mexicanos, como lo ha sido de la izquierda moderna.

En homenaje a Lolita Lebrón

Ofrecemos a l@s lectores de CON NUESTRA AMÉRICA dos artículos de homenaje a Lolita Lebrón, revolucionaria y nacionalista puertorriqueña, fallecida el pasado 1 de agosto.
(Ilustración de Oscar López Rivera)
La ética revolucionaria de Lolita Lebrón
Carlos Rivera Lugo / Semanario Claridad (Puerto Rico) y Rebelion
Nuestra América se consternó desde México a Argentina al saber del fallecimiento, el pasado domingo en la mañana, de la insigne patriota puertorriqueña Lolita Lebrón Sotomayor, víctima a los noventa años de edad de una condición cardiopulmonar. Murió así “un símbolo de la América todavía irredenta pero indómita”, como ya en otra ocasión había descrito el Che Guevara al maestro de Lolita, Pedro Albizu Campos. Ya luego de su liberación de las cárceles estadounidenses, donde cumplió 25 años de su condena por encabezar el comando nacionalista que atacó el 1 de marzo de 1954 al Congreso de los Estados Unidos, la Revolución cubana le reconoció su gesta histórica, otorgándole la Orden José Martí.
El acto épico protagonizado por ella y sus compañeros Rafael Cancel Miranda, Irving Flores y Andrés Figueroa Cordero se vino a sumar a ese otro intrépido atentado realizado por Oscar Collazo y Griselio Torresola en la capital estadounidense, casi cuatro años antes, contra el entonces presidente Harry Truman. “Soy una revolucionaria”, afirmó a preguntas de los periodistas que la interrogaron a pocas horas del ataque. Según el Washington Post, Lolita se consagró para la historia latinoamericana como una de sus más grandes símbolos revolucionarios. LEER MÁS…

Lolita Lebrón: “no vine a matar, vine a morir”.
Salvador E. Morales Pérez, Inst. Inv. Históricas, Universidad Michoacana San Nicolás de Hidalgo.
No recuerdo ni el día, ni el mes, ni el año. Tendría que buscarlo en mis viejas agendas o en las páginas de los periódicos. Lo que sí recuerdo fue, la emoción de estrechar la mano de aquellos valientes patriotas puertorriqueños que habían sufrido 25 años de prisión – de dura prisión – por haber intentado llamar la atención internacional hacia el destino de su tierra natal. Como miembro del Comité de Solidaridad con los Presos Políticos de Puerto Rico tuve el honor de ser invitado a la cálida recepción brindada por Cuba.
La acción armada fue realizada el 1º de marzo de 1954 cuando Dolores Lebrón junto a Rafael Cancel, Irvin Flores, Andrés Figueroa Cordero, irrumpieron en el Congreso de Estados Unidos, desplegando la bandera de los patriotas borinqueños, y con el puño izquierdo en alto dando gritos: ¡Viva Puerto Rico libre! Con los disparos realizados en el Capitolio, de los cuales resultaron heridos cinco congresistas, intentaban sacar a la opinión pública mundial la triste condición en que había quedado la isla de Puerto Rico mediante la ley congresional 600 que argüía que Puerto Rico no era colonia. Vanos fueron los intentos para una solución por intermedio del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas. LEER MÁS…

Fidel en su segundo aire

Fidel aborda en las "Reflexiones" los verdaderos problemas trascendentales para la supervivencia y el bienestar de la humanidad, que hoy lamentablemente no figuran en la agenda ni las preocupaciones de la mayor parte de los jefes de Estado y líderes mundiales.
Ángel Guerra Cabrera / LA JORNADA
(Fotografía: Discurso de Fidel Castro ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, el sábado 7 de agosto de 2010)
La noticia corrió como un reguero de pólvora cuando por fotos de celulares circuladas en Internet se supo que Fidel Castro había hecho el pasado 7 de julio su primera aparición pública en cuatro años en el Centro Nacional de Investigaciones Científicas. Existía expectativa, algunos rumores de que lo habían visto aquí o allá en distintos lugares de La Habana, pero el líder de la revolución cubana había sido cuidadoso en no alentar esperanzas en una recuperación no exenta de riesgos cuando una intervención quirúrgica de urgencia lo obligó a dejar las responsabilidades de gobierno, de modo que la sorpresa fue mayor cuando el 12 de julio pudo ser visto en el programa Mesa Redonda de la Televisión Cubana visiblemente recuperada su salud, con evidente lucidez y vitalidad intelectual.
Pocos sentimientos de alegría colectiva y a la vez alojados en la intimidad del corazón pueden compararse con el que ha invadido a los cubanos al verlo varias veces en la tele. La nueva ha llenado de regocijo también a muchas personas en América Latina y en todos los confines del planeta. Fidel, como todo ser humano, es mortal y un día no lejano le tocará finalizar su ciclo biológico, pero muchos no queremos ver ese momento porque ¡qué falta nos hace y cuánto puede aportar!
Cuando el 31 de julio de 2006 la enfermedad lo forzó a delegar sus cargos estatales en Raúl Castro, como prevé la Constitución, tan pronto estuvo en condiciones físicas de trasmitir sus ideas comenzó a publicar las Reflexiones. Deseo sólo combatir como un soldado de las ideas… Será un arma más del arsenal con que se podrá contar, afirmó poco después.
La primera Reflexión, publicada el 28 de marzo de 2007, abordó la amenaza de hambre para los países pobres y el daño al medioambiente que implicaría el cultivo masivo de alimentos para producir etanol, cuyos argumentos han sido confirmados dolorosamente por la realidad, pero ya desde la segunda, publicada el 3 de abril de ese año, alertaba sobre el peligro de nuevas guerras imperialistas para apropiarse de los recursos energéticos y señalaba el peligro de agresión a Irán y del desencadenamiento de una guerra nuclear como consecuencia del conflicto, tema en que ha venido insistiendo de nuevo y con amplia y sólida documentación en la publicada el pasado primero de junio, recientemente en dos comparecencias televisivas y en la del 3 de agosto en la que emplaza a Obama, enérgicamente, a impedir esta tragedia.
Fidel aborda en las Reflexiones los verdaderos problemas trascendentales para la supervivencia y el bienestar de la humanidad que hoy lamentablemente no figuran en la agenda ni las preocupaciones de la mayor parte de los jefes de Estado y líderes mundiales. A diferencia de su intelecto creativo y universal, el de estos otros está dominado por la mediocridad y pobreza del pensamiento único, que consiste en servir únicamente los intereses de una pequeña elite de banqueros, especuladores y fabricantes de armas, como estamos observando en la mayoría de los países, donde se está despojando a los pueblos de casi todas las principales conquistas sociales logradas en más de un siglo de lucha y haciendo recaer sobre sus hombros el peso de la brutal crisis capitalista.
Con la reaparición pública de Fidel lo hemos visto subrayar su condición de soldado de la cultura, de las ideas y de la reflexión histórica, la fuerza que les otorga en la estrategia revolucionaria. Así, al llevar flores a Martí el 26 de julio en el mausoleo que lo recuerda en la Plaza de la Revolución antes de reunirse con un grupo de artistas y periodistas cubanos, nos reunimos con nuestro querido amigo Fidel Castro, anotaría en su blog Silvio Rodríguez. Fue muy simbólico otro encuentro con un grupo de jóvenes artistas, intelectuales, militares y líderes juveniles y estudiantiles, nuevamente alertando sobre el peligro de guerra que se gesta en el golfo Pérsico. Allí planteó dos ideas cruciales ante las amenazas que enfrenta nuestra especie y el conocimiento que ha acumulado: 1) No podemos enfocar el futuro con los conceptos e imágenes del pasado. Todo es nuevo. Hay que poner a volar la imaginación; 2) El hombre no puede perder la oportunidad de sobrevivir con todo lo que sabe hoy.
Rescato otra idea en la presentación de su libro sobre la derrota por el ejército revolucionario de la ofensiva de la tiranía de Batista, primer tomo de dos sobre la guerra revolucionaria: La vida al fin desbordaba nuestras predicciones y sueños.

Cuba: La unidad es el arma estratégica de los revolucionarios

La unidad entre los revolucionarios y entre la dirección de la Revolución y la mayoría del pueblo es nuestra más importante arma estratégica, la que nos ha permitido llegar hasta aquí y continuar en el futuro perfeccionando el socialismo.
Raúl Castro / Juventud Rebelde
Discurso pronunciado ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Palacio de Convenciones, el 1º de agosto de 2010, “Año 52 de la Revolución”.
Queridas compañeras y compañeros:
Esta sesión de la Asamblea Nacional ha aprobado dos importantes instrumentos jurídicos, la Ley modificativa de la actual División Político Administrativa y el Código de Seguridad Vial.
Las modificaciones a la División Político Administrativa han sido ampliamente difundidas en nuestra prensa y discutidas a lo largo de los meses pasados en los territorios involucrados, así como en las instancias correspondientes del Partido, el Gobierno y el Estado, lo cual me permite no entrar en detalles, sólo subrayar que su propósito principal es elevar la atención a la población mediante una organización más funcional y racional de la administración y del Gobierno. Con ello además estamos dando cumplimiento a los acuerdos adoptados por sucesivos congresos del Partido acerca de la necesidad de, transcurrido un tiempo prudencial, someter la División Político Administrativa a análisis para ajustarla a las condiciones existentes.
Las nuevas provincias Artemisa y Mayabeque nacerán el 1º de enero de 2011 sin repetir los errores que han acompañado el trabajo de los órganos locales del Poder Popular, bajo una concepción de ahorro y uso racional de todos los recursos, en particular con plantillas ajustadas a sus funciones y una clara delimitación de facultades en las interrelaciones con los organismos de la administración central del Estado, las empresas nacionales y las organizaciones políticas y de masas.
Por su parte, el Código de Seguridad Vial, cuya aprobación aplazamos en la sesión anterior para profundizar en su contenido, conciliar las discrepancias entonces existentes y avanzar en la elaboración de las disposiciones complementarias, constituye una contribución a la elevación de la disciplina social y la preservación de la vida humana, así como la disminución de cuantiosas pérdidas económicas.
Pasando a otros asuntos, no me son ajenas las expectativas que lógicamente generan los discursos en ocasión del 26 de julio y en el Parlamento. A algunos les sorprendió que las palabras centrales en Santa Clara fueran pronunciadas por el compañero Machado Ventura, un magnífico discurso por cierto.
Es verdad que desde el triunfo de la Revolución esa tarea siempre le correspondió al compañero Fidel y en contadas ocasiones a mí, pero lo importante no es el orador, sino el contenido de esa intervención, que expresa la opinión colegiada de la dirección del Partido y del Estado sobre las cuestiones más relevantes del quehacer nacional.
Varias agencias de prensa y autotitulados “analistas” del tema Cuba, dedicaron durante los días previos y posteriores al acto por el 26 de julio innumerables noticias y artículos en los que, tergiversando nuestra realidad, anticipaban con estridencia el anuncio de supuestas reformas en nuestro sistema económico y social y la aplicación de recetas capitalistas para encauzar la economía; algunos incluso se atrevieron a describir la existencia de una lucha entre tendencias en la Dirección de la Revolución y todos coinciden en reclamarnos cambios más rápidos y más profundos en la línea de desmontar el socialismo.
Al observar fríamente estas campañas de prensa queda evidenciado que casi todas las agencias se guían por un mismo hilo conductor. No me refiero a los periodistas, obligados a someterse a la línea editorial que les trazan y exigen los consorcios mediáticos sobre Cuba, aunque a veces utilizan las mismas frases y calificativos prefabricados. No pocas veces párrafos completos idénticos, independientemente de si son de una región del mundo o de otra.
Con la experiencia acumulada en los más de 55 años de lucha revolucionaria, parece que no vamos tan mal, ni que el desespero y la frustración sean nuestros compañeros de viaje. Si nos elogiaran, entonces sí tendríamos motivos para preocuparnos. LEER MÁS...

Los logros del pueblo venezolano, según CEPAL

Los logros de la revolución bolivariana de Venezuela pueden ser sustentados con indicadores objetivos y subjetivos, que entregan bases sólidas para defender su avance democratizador en lo político y, nada más y nada menos, que en lo económico - social.
Pablo Monje Reyes* / El Clarín de Chile
Hace un par de semanas, en un foro de “intelectuales”, se debatió el avance de los países latinoamericanos en desarrollo humano. Para esta temática abundan las cifras, generadas periódicamente por organismos internacionales, con fines de seguimiento de los procesos de desarrollo y comparación entre países. Sin embargo, lejos de utilizar o referirse a estas cifras, los panelistas debatieron desde una perspectiva poco rigurosa y sobre ideologizada, más bien claramente desde una perspectiva representativa de los intereses de la derecha político – económica de América Latina. Ninguno de ellos sustentó con indicadores comparables los supuestos retrocesos, ni tampoco reconoció los avances demostrables del Gobierno Bolivariano de Venezuela. En particular, el mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes, a través de una efectiva redistribución de la riqueza, cuestión tan esquiva para muchos países de la región y el mundo.
Frente a la sobre-ideologización derechista, que enturbia cualquier posibilidad de un análisis crítico, el objetivo de este artículo es simple: entregar argumentos para sustentar que el desarrollo de Venezuela, logrado en estos últimos diez años, es demostrable y categórico. Para ello utilizaré el Panorama Social de América Latina 2009 elaborado por la CEPAL, en particular el Capítulo 1,titulado “Pobreza y Desigualdad en el contexto de la Crisis Económica”. Este Informe, que la CEPAL publica todos los años, es una fuente de información confiable y válida que permita conocer y comparar distintas dimensiones del desarrollo de los países latinoamericanos. En este informe, el acento estuvo puesto en la vinculación de las dinámicas de pobreza y distribución del ingreso, con los sistemas de protección social, poniendo atención en cómo los sistemas responden a la actual crisis y sus proyecciones en el mediano y largo plazo.
En cuanto a los avances en la redistribución de los ingresos y su contribución a la reducción de la pobreza, Bolivia, Honduras, Panamá, Venezuela y Uruguay son los 5 países latinoamericanos donde la redistribución de ingresos jugó un papel importante, contribuyendo por lo menos a un 30% de la reducción de la pobreza (Página 61).
En cuanto al empleo, factor directamente relacionado con la redistribución de los ingresos en contexto de crisis, el informe de la CEPAL señala que “la tasa de ocupación a nivel regional cayó del 55,1% en el primer semestre de 2008 al 54,4% en el mismo período de 2009, y prácticamente todos los países registraron un aumento de la tasa de desempleo en comparación con el año 2008. Sin embargo, no en todos los casos se presenta una variación negativa en la tasa de ocupación. Mientras Chile, el Ecuador y México registraron caídas importantes, se produjo un incremento de este indicador en Colombia, la República Bolivariana de Venezuela y el Uruguay” (Página 73). Esto significa que, a diferencia de la gran mayoría de los países latinoamericanos, Venezuela aumentó su tasa de ocupación.
Un elemento importante para analizar la redistribución del ingreso es la percepción que sobre esto tiene la población. Más allá de las cifras, conocidos también como “indicadores objetivos”, son las personas quienes sienten directamente el impacto de las variaciones del ingreso en su vida cotidiana, lo que se como “indicadores subjetivos”. El informe de la CEPAL señala que la República Bolivariana de Venezuela fue el país latinoamericano donde más aumentó la percepción de justicia en la distribución del ingreso. En efecto, el informe afirma que en Venezuela, “entre 1997 y 2007, el porcentaje de población que creía que la distribución era justa/muy justa se elevó 42 puntos, mientras que la proporción de personas que opinaba que la distribución era muy injusta se redujo 26 puntos. Con menor intensidad, se observa un comportamiento similar en el Estado Plurinacional de Bolivia entre las mediciones de 2002 y 2007 (y con bastante probabilidad en el periodo inicial del gobierno de Evo Morales), así como en el Brasil y el Ecuador” (Página 78).
Frente a lo anterior, los investigadores del informe de la CEPAL se preguntan: "¿Qué elementos comunes tienen Brasil, Ecuador, el Estado Plurinacional de Bolivia y la República Bolivariana de Venezuela? En primer lugar, en tres de estos cuatro países, la concentración del ingreso disminuyó entre 1997 y 2007 y también mejoraron los indicadores de pobreza, lo que indica la existencia de redistribución material. Un segundo elemento es que en estos países hubo (y hay) movimientos sociales que provocaron cambios de gobierno, dando lugar a arreglos institucionales que canalizaron demandas sociales y redistribuyeron bienes simbólicos a la población" (Página 78).
Según el informe de la CEPAL, la evolución favorable de las percepciones distributivas se relacionaría entonces no sólo con cuestiones vinculadas al funcionamiento de la economía, sino también con arreglos político- institucionales que permitieron canalizar las demandas ciudadanas. En el caso de la República Bolivariana de Venezuela, prosigue el informe, estos arreglos corresponderían a “las misiones sociales implementadas en dicho país. Las misiones surgieron en 2003 a fin de atender a los sectores populares del país en áreas donde existieran altos déficits de atención de las políticas sociales. Estos programas aparecieron en un contexto de intensa polarización política cuyos momentos más duros fueron el golpe de Estado de abril de 2002, el paro en el sector petrolero de diciembre de 2002, y el referendo de agosto de 2004. Las misiones de mayor envergadura son: Barrio Adentro (atención primaria en materia de salud), misiones Robinson I y II (alfabetización y estudios primarios), Ribas (educación media), Sucre (educación superior), Mercados de Alimentos Mercal (programa de abastecimiento alimentario que en septiembre de 2008 distribuyó alimentos al 48% de la población del país), Vuelvan Caras (capacitación en producción y cooperativismo) y Hábitat (tierra, vivienda y proyectos urbanos)” (Página 80). De esta forma, las misiones habrían logrado impactar favorablemente la vida cotidiana de los venezolanos, lo que se traduciría en un aumento en su percepción de la justicia distributiva.
En síntesis, los logros de la revolución bolivariana de Venezuela pueden ser sustentados con indicadores objetivos y subjetivos, que entregan bases sólidas para defender su avance democratizador en lo político y, nada más y nada menos, que en lo económico - social.
Cullipeumo, invierno 2010.
*El autor es Administrador Público, Magíster en Gestión y Políticas Públicas, Profesor de la Escuela Latinoamericana de Estudios de Postgrado y Políticas Públicas de la Universidad de Arte y Ciencias Sociales de Chile.

Oposiciones políticas y desafíos de Evo Morales

Los cambios y reformas en las estructuras sociales, jurídicas y culturales son evidentes y de alta importancia, sin embargo, los relacionados a la economía y a la subordinada inserción internacional están ausentes y se convierten, paulatinamente, en el talón de Aquiles de Evo Morales.
Eduardo Paz Rada / ALAI
Luego de las transformaciones políticas y sociales realizadas por el gobierno de Evo Morales Ayma con el apoyo masivo, mayoritario y activo de los sectores populares de Bolivia que se movilizaron por sus reivindicaciones desde el 2000, el mapa político ha cambiado radicalmente en los últimos cinco años, generando una nueva composición de las fuerzas políticas que pugnan por controlar las instancias de decisión nacional y regional y los aparatos del Estado.
La nueva gestión del Presidente y su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), iniciada en enero último (2010-2015), partió con la gran ventaja de su triunfo electoral del 54 por ciento de votación que le asigna el control mayoritario de la Asamblea Legislativa y sobretodo con la definitiva derrota de los partidos y organizaciones conservadores y neoliberales. Esta situación, sin embargo, ha provocado la emergencia de nuevas fuerzas y formas de acción política dentro y fuera del esquema oficial.
La presión a través de nuevas formas de acción política y social, la falta de una estrategia nacional y los desaciertos y pérdida de control del gobierno, junto a las demandas que proliferan de diversas regiones y sectores, destacan como nuevos elementos en un panorama que comienza a vislumbrar problemas de mayor intensidad provocados inclusive por sectores cercanos al gobierno.
Las nuevas oposiciones
La oposición se manifiesta en dos grandes bloques:
- El de los Gobernadores de Santa Cruz, Tarija y Beni, los Alcaldes de seis de las nueve capitales y los diputados y senadores conservadores, que representan a los sectores oligárquicos y tradicionales, con una propuesta de enfrentamiento radical al gobierno y sus decisiones, al que califica de totalitario, y la reivindicación de la democracia representativa y la libertad económica, por una parte.
- El de algunos movimientos sociales e indígenas, organizaciones comunitarias, sindicatos, Federaciones vecinales, gremios diversos, ex aliados como el Movimiento Sin Miedo (MSM) y disidentes del MAS y grupos que demandan atención a sus reivindicaciones particulares y consideran que el gobierno ya no los representa, por otra parte.
En esta perspectiva emergió, con Filemón Escobar (Ex dirigente minero y ex Senador del MAS), Román Loayza (Ex Senador, Ex Ejecutivo de la Confederación de Campesinos de Bolivia y Ex Jefe de Asambleístas del MAS), Lino Villca (Ex Senador del MAS) y Felipe Quispe Huanca (Ex Ejecutivo de la Confederación de Campesinos de Bolivia y Ex Diputado del Movimiento Indio Pachacuti) a la cabeza, una nueva fuerza política de oposición a Evo Morales “rescatando el proceso de transformación y a sus lideres originales”.
Escobar, quien fue considerado mentor de Evo Morales, manifestó que la nueva elite que rodea al Presidente está formada por ministros kharas (blancos) encabezados por el Vicepresidente Alvaro Garcia Linera, los que, según él, han distorsionado el proyecto de los movimientos sociales.
El proceso inconcluso
Desde el año 2000, las fuerzas populares de Bolivia se movilizaron en contra de las políticas neoliberales y los partidos tradicionales y el 2003 se produjo el mayor levantamiento popular (la denominada “Guerra del Gas”) que destruyó el sistema de partidos políticos, expulsó violentamente al ex Presidente Gonzalo Sanchez de Lozada y permitió proyectar el liderazgo de Evo Morales con un programa de nacionalización de los hidrocarburos, Asamblea Constituyente y lucha contra la corrupción.
La nacionalización de los hidrocarburos, del 1 de mayo de 2006, se convirtió en la readecuación de contratos con las transnacionales petroleras, las que, encabezadas por PETROBRAS, orientan la política petrolera del gobierno desde 2007. La renta del gas exportado ha permitido al gobierno la aplicación de bonos y acciones de respaldo a sectores vulnerables de la sociedad boliviana, quedando rezagados los proyectos de industrialización y consumo masivo de energía barata.
A su vez, la Asamblea Constituyente permitió avanzar en la elaboración de una Nueva Constitución Política del Estado Plurinacional, incluyendo las Autonomías Departamentales, Regionales, Indígenas y Municipales, las que han generado una expectativa desmedida en todo el territorio nacional desbordando al propio gobierno. El reconocimiento a 36 ficticias naciones indígena originario campesinas, impulsado por Organizaciones No Gubernamentales y Fundaciones europeas que asesoraron a la Constituyente, no solamente ha ampliado estas expectativas, sino ha generado el peligro de la desintegración nacional.
Antiimperialismo y capital transnacional
Esta tendencia produce un cortocircuito con los proyectos integracionistas bolivarianos de la unidad de la Patria Grande, puesto que en lugar de impulsar acercamiento y fortalecimiento común entre los pueblos, tiende a potenciar las fuerzas disgregadoras que fragmenten el territorio bajo la consigna de administrar “territorios libres”.
Evo Morales ha participado activamente en la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA) y la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) con fuertes discursos antiimperialistas, junto a Hugo Chavez, Rafael Correa y Raúl Castro.
Las alianzas regionales latinoamericanas y sudamericanas y la defensa de la hoja de coca, importante sector agrícola de Bolivia, frente a la política intervencionista de Estados Unidos, han radicalizado las posiciones del gobierno que, en la crisis separatista de 2008, determinó una fuerte crisis diplomática y la expulsión del Embajador de Washington, Philip Golberg, hasta ahora no aplacada. En los últimos meses, frente a la Marcha de Indígenas de la Confederación Indígena del Oriente Boliviano (CIDOB), las autoridades nacionales amenazaron a USAID de Estados Unidos de expulsarla por apoyar ONGs que respaldan la marcha.
Sin embargo, los capitales financieros, bancarios y agroindustriales y las transnacionales petroleras y mineras se han mantenido en Bolivia y consiguen importantes ganancias explotando los recursos naturales, exportándolos como materias primas, monopolizando la tierra y controlando los ahorros y recursos económicos del país.
Los perfiles del gobierno
Varios interrogantes se han abierto sobre el contenido y la estrategia del gobierno, sobre la caracterización del proceso y sobre las prioridades y objetivos económicos, sociales y políticos, abriendo algunos espacios de controversia, a pesar del silencio que muestra el jefe de estado al respecto.
Las tendencias dentro y fuera del gobierno han generado un debate ideológico en torno a las características del proceso, desde aquellas que consideran que se mantiene el proyecto económico y político liberal, hasta aquellas que fundamentan que se trata de uno de carácter comunitario. Algunos proponen un ideal socialista del siglo XXI y otros plantean el capitalismo del estado como fase previa de consolidación de la unidad nacional.
Por otra parte, el nacionalismo, el populismo, el latinoamericanismo y el indigenismo son los calificativos que se plantean para definir el régimen de Evo Morales, quien combina su fuerte liderazgo con el apoyo de determinados sectores sociales como los cocaleros, colonizadores, campesinos, mujeres y juntas vecinales, aunque las decisiones mas importantes son adoptadas en su gabinete y equipo mas estrecho de colaboradores.
Otro debate se ha abierto entre los denominados industrialistas que consideran imprescindible avanzar en la transformación productiva del país, en base a la industrialización de los recursos naturales, especialmente petroleros, mineros y forestales, y la integración carretera de todas las regiones, y los conservacionistas, quienes sostienen que se debe mantener una posición de defensa de las reservas ecológicas bajo la administración de las autonomías indígenas. Esto ha provocado una confrontación de ONGs y grupos internacionales que cuestionan al gobierno, como ocurrió en Cochabamba en oportunidad de la realización de la Cumbre Mundial de los Pueblos en Defensa de la Madre Tierra.
Los desafios emergentes
En este panorama el gobierno tiene retos de alta importancia, en una coyuntura en que se ha reducido el apoyo popular y las debilidades se manifiestan con las concesiones al capital foráneo, el retraso de proyectos de cohesión nacional y la ausencia de un proyecto histórico integral.
A pesar de tener una base social de apoyo en los sectores indígenas y campesinos, las políticas de desarrollo agrícola y de autosuficiencia y soberanía alimentarias están ausentes, en medio de un freno a una reforma agraria que afecte a los grandes terratenientes y redistribuya la tierra. Por otra parte, los proyectos de industrialización de las importantes reservas de gas, litio, hierro y otros minerales han quedado retrasados, en tanto que transnacionales de esos rubros continúan operando y negocian otros contratos, en el marco del tradicional modelo de exportación de materias primas.
Los cambios y reformas en las estructuras sociales, jurídicas y culturales son evidentes y de alta importancia, sin embargo, los relacionados a la economía y a la subordinada inserción internacional están ausentes y se convierten, paulatinamente, en el talón de Aquiles de Evo Morales.
Anecdóticamente se sostiene que el modernísimo avión comprado por el Presidente no cuenta con un piloto experto, lo mismo que ocurre con la estrategia económica que no cuenta con un conductor eficiente.

Los Mapuches no son cubanos

La “prensa seria” de las Américas guarda un escandaloso silencio ante la huelga de hambre que, desde hace más de 15 días, mantienen 31 Mapuches en diversas cárceles de Chile. Allí se encuentran detenidos como consecuencia de la aplicación de la Ley Antiterrorista aprobada por Pinochet .
Atilio Borón / Rebelion y Página12
Quienes criticamos el sesgo ideológico conservador de la autodenominada “prensa libre”, o “independiente”, debemos luchar contra la convicción profundamente arraigada en la población de que los medios informan y se limitan a “dar” la noticia, haciendo a un lado cualquier afán político. La visión que cultivan los poderes mediáticos es que ellos se limitan a “reflejar” la realidad, y que cuando elaboran alguna interpretación de la misma –que inevitablemente es política en la medida en que atañe a una problemática pública- tal cosa queda circunscrita a lo escrito, o dicho, en las columnas editoriales o de opinión, claramente diferenciada de la parte propiamente informativa que supuestamente es “apolítica” y objetiva. En realidad, salvo contadas excepciones, lo que ocurre es exactamente lo contrario: se informa o se desinforma en función de la perspectiva política por la que cada medio ha tomado partido, y ella tiene sólo dos posibles registros: o se está por la conservación o se propone la superación del orden social existente. En asuntos como éste la “imparcialidad” es imposible.
Un ejemplo luminoso de lo que decimos lo proporciona el escandaloso silencio de la “prensa seria” de las Américas ante la huelga de hambre que, desde hace más de 15 días, mantienen 31 Mapuches en diversas cárceles de Chile. Allí se encuentran detenidos como consecuencia de la aplicación de la Ley Antiterrorista aprobada por Pinochet . Producto de esa monstruosa legislación, todavía en vigor luego de 20 años de vida supuestamente democrática, 57 Mapuches han dado con sus huesos en las cárceles de la ejemplar democracia chilena, y alrededor de un centenar ha sido procesado por la justicia de ese país por luchar para recuperar la tierra de sus ancestros.
No sólo eso: el “Estado de derecho” en Chile, tan alabado por analistas y opinólogos al servicio del imperio, hace posible una aberración jurídica que sin embargo no provoca ningún comentario: que los detenidos puedan ser juzgados por la Justicia Civil y también por la Militar, por lo que corren el riesgo de ser condenados en dos diferentes fueros por los mismos delitos que supuestamente habrían cometido. Dos de los detenidos que recientemente se unieron a la huelga de hambre, Carlos Muñoz Huenuman y Eduardo Painemil Peña, hicieron saber mediante el sitio web País Mapuche (http://paismapuche.org/?p=554) que, “con esta medida extrema y justa, extendemos la resistencia llevada a cabo por los presos políticos Mapuche en los distintos penales chilenos, que busca denunciar las injusticias cometidas en contra de nuestro pueblo, las que se ven reflejadas en violentos allanamientos, donde sus víctimas son principalmente ancianos y niños; la utilización indiscriminada y arreglada de testigos protegidos incluyendo menores de edad; el excesivo tiempo de las investigaciones encabezadas por el Ministerio Público que sólo perpetúan la prisión preventiva y en definitiva, rechazar los montajes político-judiciales, sustentados por la aplicación de la Ley antiterrorista, que buscan encarcelar a luchadores sociales Mapuche que hacen frente a la guerra de exterminio que nos declaró el Estado chileno.”
Lo que reclaman los Mapuche, y que es el fundamento último de todas sus movilizaciones, es la devolución de sus tierras ancestrales expropiadas violentamente por los abanderados de la “civilización”. Sus homólogos del otro lado de la Cordillera, en la Argentina, decían que los pueblos originarios de la Patagonia eran salvajes porque desconocían las sacrosantas virtudes de la propiedad privada, y con ese pretexto practicaron su genocidio, dulcificado en la historiografía oficial con el nombre de “Conquista del Desierto”. En Chile esta misma política de exterminio recibió un nombre no menos cínico: la “Pacificación de la Araucanía.” En la Argentina esta tragedia fue documentada y denunciada en la extensa obra del historiador Osvaldo Bayer, y hoy existe una conciencia cada vez más nítida de los alcances e implicaciones de este infame y sangriento despojo. Para recuperar eso que les fue arrebatado luchan hoy los Mapuches chilenos; y también para poner fin a la aplicación de la Ley Antiterrorista a las luchas “del Pueblo Nación Mapuche”, como se consigna en uno de sus documentos; acabar con la militarización de sus comunidades, el doble procesamiento a manos de la Justicia Civil y Militar, la libertad de todos los prisioneros políticos Mapuche, amén de otras demandas más puntuales.
Como puede observarse, la agenda de sus reivindicaciones es frondosa y de carácter estructural, y conspira contra el aceitado rodaje de la acumulación y explotación capitalistas en boga en el Chile actual. Por eso la huelga de los Mapuches no es noticia y debe ser silenciada; ocurre, pero no llega al espacio público y poquísimas personas pueden enterarse de lo acontecido. El principal diario chileno, el archi-golpista y contumaz pinochetista El Mercurio -inmortalizado en la denuncia de los estudiantes en 1967 que se sintetizaba en la frase “Chileno: El Mercurio miente”- miente otra vez y nada dice al respecto.
Al buscar en su archivo “huelga de hambre”, los resultados que arroja se refieren, previsiblemente, a los “disidentes cubanos”, o a un ayuno de algunos dirigentes de clubes de fútbol bolivianos, o a un par de episodios similares en su intrascendencia. Si uno persiste en la búsqueda surge una avalancha de informaciones sobre la huelga de hambre de Zapata y Fariña en Cuba, acompañada de estremecedoras fotografías cuyo impacto no puede ser otro que el de suscitar la incondicional solidaridad del lector o televidente con la víctima. Si se continúa la búsqueda bajo el nombre de “Mapuches” lo que aparece es una referencia a una ocupación de tierras realizada el jueves pasado; la presencia de un sol Mapuche en el nuevo billete de $ 20.000 emitido por el Banco Central de Chile y la detención de un miembro de esa etnia que habría participado en un ataque incendiario en La Araucanía. Los huelguistas y los prisioneros políticos no son noticias, no son reportados; son “desaparecidos mediáticos”, y la opinión pública nada sabe de ellos. Un espeso manto de silencio (cómplice) es arrojado por el más importante diario de Chile, y por las agencias noticiosas que deberían haber comunicado la novedad. Fue gracias a TeleSur que nos enteramos de esta situación, algo que los “medios de confusión de masas” se encargaron de silenciar.
Una búsqueda en La Nación de Buenos Aires sólo sirve para ratificar la misma evidencia y su “desinteresada” solidaridad con Fariña y los disidentes cubanos, sobresaliendo en su empeño el inefable Marito Vargas Llosa quien dando nuevas muestras de su ignominiosa capitulación ideológica exalta a aquéllos como verdaderos “héroes de nuestro tiempo.” Claro, de la huelga de hambre de los 31 Mapuches no dice ni una palabra. Esos no son héroes sino indios cimarrones, que merecen pudrirse en la cárcel y enfrentar un doble juicio civil y militar ¡Imagínense lo que Marito diría si algo semejante ocurriera en Cuba, Venezuela, Bolivia o Ecuador! Se rasgaría las vestiduras, pondría el grito en el cielo, deploraría este ataque al “Estado de derecho”, llamaría a la prensa internacional y a todos los intelectuales financiados por el imperio a informar sobre el asunto, y a los líderes del “mundo libre” a sancionar a los países cuyos infames gobernantes cometen tamaño atropello. Pero para ganar la primera plana de los grandes oligopolios mediáticos que controlan de manera casi absoluta la información a nivel mundial no basta con una huelga de hambre. Hay que hacerla en el sitio apropiado: Cuba, en primer lugar, o en Venezuela, Bolivia o Ecuador. En otro lugar no es noticia. “Libertad de prensa”, que le dicen.