sábado, 8 de octubre de 2011

Un sabio consejo del Che

Medio siglo después, la relectura de ese apasionado discurso del Che en la Conferencia del Consejo Interamericano Económico y Social de la OEA, celebrada en Punta del Este, lo pinta como un personaje dotado de una clarividencia fuera de lo común.

Atilio Borón / Página12

En estos días se conmemora el 44º aniversario del cobarde asesinato del Che en Bolivia. Pero hay otra fecha que también merece ser recordada: en agosto se cumplieron cincuenta años del brillante discurso que el guerrillero heroico pronunciara el 8 de agosto de 1961 en la Conferencia del Consejo Interamericano Económico y Social de la OEA celebrada en Punta del Este. La reunión, impulsada por la Administración Kennedy, tenía dos objetivos: organizar el “cordón sanitario” para aislar a Cuba y lanzar con bombos y platillos la Alianza para el Progreso (Alpro), como alternativa a los ya inocultables éxitos de la Revolución Cubana. En el tramposo marco de esa conferencia el Che no sólo refutó las calumnias lanzadas por el representante de Washington, Douglas Dillon, y sus lenguaraces latinoamericanos, sino que también hizo gala de su notable ironía para dejar en ridículo a quienes proponían como panacea universal para América Latina a la Alpro, la “mal nacida”, como la fulminara en su obra el inolvidable Gregorio Selser.

Aventura de una vida

De tanto en tanto, en la historia aparece un partisano del humanismo socialista, que pone exigencias superiores para la militancia de índole sacrificial. Como Ernesto Guevara. Tuvo a su cargo reunir en una sola figura la legendaria disyuntiva del siglo XX: aventurero o militante. Las dos cosas, en gran estilo, él fue.

Horacio González* / Página12

Cierro los ojos y pienso. Alguna vez he estado en una reunión política, en aquellos años, y de repente entra alguien diciendo mataron al Che. No puedo imaginar hoy quiénes eran, quiénes éramos, cuánto demoró el silencio atónito, cuál fue el primer balbuceo que alguien pudo ensayar, el análisis político que algún otro intentó hacer. No se puede decir que sobre ese hombre, cuya cabeza sostenía alguien por la cabellera en la escuelita de La Higuera, se haya elegido mal un apodo, el certero sobrenombre sin el cual hoy no puede ser pensado. Era una partícula capital de nuestro lenguaje; interpelación básica pegada como molusco al cuerpo de un idioma. Era él y la diferencia idiomática, tal como ese che trabaja, se ausenta o se pone como remedo en las variadas formas del castellano suramericano. Su nombre sucinto con el que firmaba los billetes de banco era una invención perfecta, tres letras que seguimos diciendo todos los días para llamar, llamarnos, poner las estacas necesarias para decir quiénes somos cuando hablamos.

sábado, 1 de octubre de 2011

Evo: no seguir metiendo la pata

Hay que oír a la gente, consultarla, discutir con ella, consensuar, y no pasarle la aplanadora que, a la larga, termina siendo aplanada por la combatividad de los afectados, que reiteradamente mostraron en el pasado que con ellos no se juega.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

rafaelcuevasmolina@yahoo.es

En Bolivia, siguen los encontronazos entre las fuerzas represivas del Estado e indígenas que se oponen, protestan y marchan hacia la Paz por la construcción de una carretera que atraviesa terrenos que constituyen una reserva natural.

El problema ha ido creciendo y complicándose: ya renunciaron varios ministros del gabinete de Evo, hay protestas en La Paz y los indígenas no cejan en sus reivindicaciones.

Se argumenta que tras las protestas se encuentran organizaciones no gubernamentales financiadas desde los Estados Unidos que azuzan a la gente para crearle problemas al gobierno. Se trataría, por lo tanto, de un complot bien organizado que, a ojos visto, estaría rindiendo buenos dividendos a los opositores al gobierno y a los intereses norteamericanos que no ven con buenos ojos las transformaciones que lleva a delante el gobierno evista.

No cabe duda que la carretera de marras tiene un valor estratégico para Bolivia, en primer lugar, pero también para Brasil, que son los dos países involucrados en el proyecto.

Brasil tiene megaproyectos en la Amazonia cercana a Bolivia. La mayor, la represa de Belo Monte que, conteniendo las aguas del río Xingú, dejará bajo las aguas 200 millas cuadradas de selva tropical y se convertirá en la tercera más grande del mundo. Ella misma es, sin embargo, apenas una de más de una docena de represas que el gobierno brasileño planea construir en los afluentes del Amazonas, el río más caudaloso del mundo. Y las represas mismas constituyen solamente un eslabón en los enormes proyectos que aguardan a la Amazonía brasileña.

La carretera hacia Bolivia abre una vía hacia el Océano Pacífico, puerta hacia la lejana China y otras economías del sudeste asiático que necesitan las materias primas que serían explotadas en esos megaproyectos y transportadas por la carretera en cuestión.

Se trata, por lo tanto, de un importantísimo emprendimiento trasnacional.

Tanto en Brasil como en Bolivia, los proyectos que se llevan adelante han generado no solo trabajo y movilización de grandes contingentes de población sino, también, grandes tensiones sociales: protestas pacíficas y violentas, muertes y, como no podía faltar, mucha corrupción y bandidaje.

Los indígenas de ambos países no se han avenido de buena manera a esta situación. Como en todas partes, y a pesar que se encuentran en los límites de dos países que se precian de estar impulsando proyectos orientados hacia los sectores populares, son los que menos importan al fin de cuentas y no son escuchados. Algunos ven con malos ojos al presidente Evo Morales porque, siendo él también indígena, ¿cómo le hace esto a sus congéneres? Claro que son los que siguen aferrados a las concepciones sobre el indígena construidas en tiempos de la colonia, que elimina la variedad que entre sí tienen estos pueblos que, solo al ojo homogeneizador del conquistador, pasaron todos a ser “indios”.

Lo cierto es, sin embargo, que si hay organizaciones no gubernamentales que están llevando agua para su molino con este problema, lo hacen porque existe una situación de efervescencia en la que, eventualmente, su accionar cae sobre tierra fértil.

Ya en diciembre de 2010, el presidente Evo cometió un grave error al querer pasar, el día 31, cuando la ciudadanía se encuentra inmersa en las celebraciones de fin de año, un impuesto del 80% a los combustibles. El razonamiento del gobierno en relación con la situación que provocaba esa subida fue impecable, pero un pueblo empobrecido como el boliviano, al que aparentemente trata de manipulársele para que no se de cuenta de lo que está pasando, montó en cólera y puso en jaque al gobierno que no tuvo otro camino que volver sobre sus pasos.

La popularidad del presidente se vino a pique y dejó un aire de desconfianza que antes de esos acontecimientos no existía, por lo menos en las huestes de quienes lo apoyan.

Esto que hace ahora el gobierno es nuevamente un error que terminará, muy seguramente, de la misma forma: echándose para atrás, pero después de cientos de apaleados, heridos y hasta muertos.

Hay que oír a la gente, consultarla, discutir con ella, consensuar, y no pasarle la aplanadora que, a la larga, termina siendo aplanada por la combatividad de los afectados, que reiteradamente mostraron en el pasado que con ellos no se juega.

Con esta situación, Evo sigue malbaratando su capital político y el futuro político se le puede tornar incierto.

No hay necesidad, Evo, deja de meter la pata.

Creer en nuestra América, creer en sus jóvenes

Con su claridad conceptual, su lucidez política, su honestidad y valentía creativa, los jóvenes, hombres y mujeres, artistas y luchadores sociales nuestroamericanos, han tendido un puente de Puerto Rico a Chile, por el que transitan sueños y esperanzas de varias generaciones.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

(Fotografía: Camila Vallejo, presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile)

En una entrevista con el diario español Público.es, publicada el pasado 25 de setiembre, la dirigente estudiantil chilena Camila Vallejo, ante la consulta de si creía posible un socialismo democrático en Chile y América Latina, le dio al periodista una respuesta que dibuja, con precisión, la claridad intelectual de esta joven mujer.

“En nuestro país, -dijo Camila- donde ha primado un sentido común básicamente neoliberal desde la imposición de la dictadura, los valores de la izquierda (solidaridad, fraternidad y justicia social) representan lo que sobrevivió a aquellos 17 años de oscurantismo”. Y continuaba su reflexión así: “Creo que un proyecto político de izquierda no sólo tiene vigencia, sino que es necesario para superar la profunda desigualdad que nos aqueja como país y es consecuencia de nuestro fracasado sistema económico. Por eso admiro a los países que se han atrevido a dar pasos en esa dirección”.

Dos días después de que este diálogo viera la luz, el martes 27 de setiembre, el grupo puertorriqueño Calle 13 presentó el video de su canción “Latinoamérica” en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de México. El vocalista del grupo, René Pérez –Residente-, declaró en una conferencia del festival Diálogo por Latinoamérica que esta obra audiovisual marcaba un punto de inflexión en su carrera artística: “cuando comencé a viajar por el continente me di cuenta de que no sabía nada, la historia que me enseñaron en la escuela fue la de Estados Unidos y un poco la de Puerto Rico. En cuanto empiezo a viajar desde Tijuana a Calafate comienzo a enamorarme; me surgió ese sentimiento, al igual que Mercedes Sosa, cuando lo compuse con ella…”. Y agregó: “He descubierto el valor que tienen todas las naciones latinoamericanas y todos sus pueblos”.

Aislados como podrían parecer para algunos, y acaso poco importantes para otros, estos dos hechos que aquí reseñamos, perteneciendo a esferas de la vida social en apariencia disímiles, tienen, sin embargo, importantes elementos en común: cada uno muestra y expresa, a su manera, lo que hoy representan para un sector de la juventud latinoamericana la memoria de las luchas sociales y revolucionarias del siglo XX, y los cambios ocurridos en la región en los últimos 10 a 15 años. Precisamente, los tiempos de la rebelión contra el neoliberalismo, de las resistencias indígenas y la defensa del medio ambiente, de las movilizaciones sociales por la dignidad, la justicia, la democracia profunda y la autodeterminación de los pueblos.

Ambos casos, el de Calle 13 como expresión de la cultura popular/urbana y juvenil del caribe latinoamericano, que sobrevive y forja su identidad en un contexto de intenso colonialismo en todos los órdenes (político, jurídico, económico, militar); y el del liderazgo de Camila Vallejo y sus compañeros y compañeras en Chile; trascienden fronteras y permiten a muchos grupos sociales reconocer en ellos una parte de sus propias vivencias.

El video de la canción del grupo puertorriqueño, por ejemplo, ya superó el millón de visitas en el sitio web youtube. ¿Una mercancía simbólico-comercial del capitalismo informacional? Para algunos, quizás lo sea; pero para nosotros, también representa todo un fenómeno de las redes sociales y las nuevas tecnologías de la información, en cuyos canales y comunidades virtuales se va comunicando, de modo un insospechado, y especialmente entre los jóvenes, la conciencia de latinoamericanidad y el vibrante acento telúrico de esta producción musical.

Y lo mismo se puede decir de las muestras de solidaridad internacional con el movimiento estudiantil chileno, provenientes de toda América, así como de varios países de Europa y Oceanía: una prueba de la fortaleza emancipadora de la lucha de los jóvenes chilenos por el derecho a la educación pública, gratuita y de calidad, y en contra del modelo de sociedad impuesto por el neoliberalismo. Tal y como lo hicieron los estudiantes de la Universidad de Puerto Rico hace apenas unos meses.

Vale citar aquí las palabras de Camilla Vallejo en otro pasaje de la conversación con el diario español, cuando recordaba el discurso de Salvador Allende en la Universidad de Guadalajara, México, en 1972: “en ese discurso hay ideas muy relevantes, que nos tocan como estudiantes universitarios y como futuros profesionales, y además recalca algo que a veces se nos olvida: la revolución no pasa únicamente por la universidad. Esa frase se refiere a que los cambios profundos sólo son posibles si todo el país, sus trabajadores, amas de casa, jubilados, todos junto a los estudiantes, se convierten en actores sociales. En eso están trabajando ahora muchas organizaciones sociales, en busca de la reconstrucción del tejido social perdido en la dictadura”.

Con su claridad conceptual, su lucidez política, su honestidad y valentía creativa, los jóvenes, hombres y mujeres, artistas y luchadores sociales nuestroamericanos, han tendido un puente de Puerto Rico a Chile, por el que transitan sueños y esperanzas de varias generaciones, en la aspiración compartida de construir un mundo mejor justamente ahora: cuando la civilización occidental, capitalista, abocada al culto del dios mercado y la destrucción de la naturaleza, se va acercando al abismo de su propia sepultura.

En esos jóvenes, que creen en nuestra América y siguen luchando, debemos creer.

A río revuelto… ¿paramilitarismo en México?

El combate al narcotráfico con la fuerza de las armas genera una elevada demanda de armamento de los Estados Unidos, que abastece tanto a fuerzas institucionales de México, como a los cárteles de la droga. En este río revuelto, las ganancias alcanzaron para la conformación de grupos organizados particulares, quienes con el mismo artificio del miedo, entraron a la guerra.

Abraham Trillo / Especial para Con Nuestra América

Desde Morelia, Michoacán. México

(Fotografía: "Los Mata Zetas", grupo paramilitar mexicano)

La pasividad con que el gobierno mexicano venía manejando la lucha contra el crimen organizado en sexenios pasados, facilitó no solo el crecimiento de nuevos cárteles, sino que también infectó las ya corrompidas cúpulas del poder. Los pactos entre las esferas políticas gobernantes y los grupos narcotraficantes eran innegables, tal como lo confirmó el expresidente Vicente Fox al recomendar a la actual administración, en agosto de este año, que buscara una “tregua” con la delincuencia organizada.

La nueva estrategia, la llamada “guerra contra el narcotráfico”, germinó inmersa en la plataforma de la seguridad; con el argumento de la crisis de inseguridad en el país, el presupuesto del gasto de las Fuerzas Armadas se incrementó a cifras históricas, sumado a los apoyos recibidos por la Iniciativa Mérida: acciones que dieron como resultado un México inundado, de la noche a la mañana, de soldados, marinos y de una policía federal armada hasta los dientes.

Así, la seguridad del ciudadano, garantizada por el Estado por la vía armada, se convirtió en el estandarte de las tácticas de combate al crimen organizado. En este juego, la justicia se vio condenada al olvido. Reformas a los ordenamientos jurídicos penales en el país, garantizaron la violación a los derechos humanos en nombre de esa seguridad: cateos, detenciones a personas y bienes sin autorización judicial, representan el principio del fin del desmoronamiento del estado de derecho y lo peor, avalado por una ciudadanía temerosa de la oleada de violencia que aprueba el sacrificio de la justicia en aras de la seguridad. En México todos somos culpables hasta que se demuestre lo contrario.

Sin embargo, en esta guerra la brújula se averió. El combate al narcotráfico con la fuerza de las armas genera una elevada demanda de armamento de los Estados Unidos, que abastece tanto a fuerzas institucionales de México, como a los cárteles de la droga. En este río revuelto, las ganancias alcanzaron para la conformación de grupos organizados particulares, quienes con el mismo artificio del miedo, entraron a la guerra.

Los casos en que la población se coordina en los barrios con patrullas ciudadanas para detener y, en algunos casos, linchar delincuentes; o los grupos de empresarios y familias pudientes del país, organizados para contratar los servicios de grupos armados al margen de la ley, son la vox populi que corre en la sociedad mexicana. Un claro ejemplo de ello, fue el anuncio del polémico Alcalde de San Pedro Garza y García (Monterrey), Mauricio Fernández, sobre la creación de un “grupo rudo” para garantizar la seguridad, mismo que fue desarticulado por órdenes del gobierno federal. Esto demuestra el riesgo de que el Estado pueda actuar, en sus tres órdenes de gobierno, en un tenor paramilitar.

Otro caso fue el publicado por el periódico Excelsior en agosto de este año: la firma de seguridad privada estadounidense Blackwater (hoy Xe Services), que recluta excombatientes de guerra, era requerida por particulares para enfrentar al crimen organizado en el país. Excelsior divulgó la declaración de un ex integrante de Blackwater que participó en Irak y Afganistán, quien afirmó que sus servicios fueron solicitados para actuar en el Estado de Sinaloa: “Blackwater me trató de reclutar para ir a pelear a México, en la frontera, en la Ciudad de México. Luego un señor mexicano me pidió que me ocupara de la seguridad en Sinaloa…”[1].

El reciente caso del autoproclamado “brazo armado del pueblo”, organización que se dice aliada de la sociedad y que pide su confianza para erradicar el cártel de “Los Zetas”, y que se adjudicó la matanza de 35 sicarios del peligroso cártel en el Estado de Veracruz apenas en septiembre, ha levantado el debate sobre la existencia de grupos paramilitares.

El Congreso de la Unión, los legisladores de las distintas bancadas solicitaron investigar e informar al Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) sobre la presunta existencia de dichos grupos mercenarios. En este contexto, se han hecho escuchar fuertes declaraciones, como la pronunciada por el Senador del Partido del Trabajo Ricardo Monreal: “Cada día que pasa hay nuevas evidencias de que surgen escuadrones de la muerte en el país, mercenarios contratados por poderes económicos, gobiernos municipales o estatales que actúan como grupos de limpieza"[2].

No obstante, el Gobierno Federal ha descartado la presencia de grupos paramilitares, asegurando que sólo se trata de organizaciones criminales que se disputan el territorio nacional. La vocera de la Presidencia manifestó que “los indicios que tiene el gobierno federal (apuntan a que) no existen elementos para suponer que éste u otro grupo con esa naturaleza paramilitar exista en México…. se trata de grupos criminales y por lo tanto deben ser combatidos por el Estado como cualquier grupo criminal; el fenómeno que se vive en Veracruz… es un fenómeno de rivalidad entre grupos delincuenciales y por lo tanto, como tales, deben de ser combatidos”[3].

Sin embargo, ejemplos como los mencionados, encienden focos rojos sobre la presencia del paramilitarismo en México: una sociedad degastada, violentada, temerosa e incrédula de sus instituciones; un crimen organizado que pierde adeptos de las fuerzas institucionales mexicanas, y finalmente, un Estado tentado a actuar en un tenor paramilitar, configuran el escenario perfecto en la lógica del surgimiento de estos grupos mercenarios.

Existe un alto riesgo en que el paramilitarismo política y socialmente generado por la sociedad o por el mismo Estado, se consolide como modo hegemónico de confrontación con la lucha contra el narcotráfico que azota al país.

Carta al Presidente Barack Obama por la liberación de los Cinco

Señor Obama: usted tiene la facultad constitucional de poner fin a esta prolongada injusticia, con emitir una orden presidencial pondría fin a este negro capítulo del derecho internacional y de los derechos humanos.

Cristóbal León Campos / Comité Yucateco de Solidaridad con los Cinco Presos Cubanos en Estados Unidos

Sr. Barack Obama

Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica

Presente:

Por este medio los integrantes del Comité Yucateco de Solidaridad con los Cinco Presos Cubanos en Estados Unidos, nos dirigimos a usted para dejar manifiesta nuestra solidaridad con René González Sehwerert, Gerardo Hernández Nordelo, Antonio Guerrero Rodríguez, Ramón Labañino Salazar y Fernando González Llort encarcelados en el Estado de Florida, E.U. en 1998.

Los Cinco Patriotas Cubanos se encuentran detenidos en su país, acusados de cometer espionaje, a pesar de que su trabajo al ingresar a los Estados Unidos era descubrir los planes terroristas de grupos contrarios al gobierno cubano radicados en Miami y que, en múltiples ocasiones, han realizado atentados de diversa índole contra el gobierno y la población de la Isla. La actividad de los Cinco, no estaba encaminada a realizar acciones de espionaje contra su país, sino a difundir información que en forma preventiva permitiera al gobierno cubano resistir las amenazas que, desde territorio de los Estados Unidos, se han gestado por parte de cubanos exiliados desde que triunfó la Revolución en 1959. Información que incluso el gobierno cubano proporcionó al de su país para luchar juntos contra el Terrorismo.

Elecciones en Guatemala: un laboratorio para pensar la situación de Latinoamérica

¿Qué está pasando con las ideas de cambio? Ese debería ser el horizonte autocrítico de toda la izquierda. ¿Por qué lo más a que se puede aspirar hoy, pensándolo desde el campo de la izquierda, es a participar en elecciones? ¿No caben ya las ideas de transformación revolucionaria?

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América

mmcolussi@gmail.com

Desde Ciudad de Guatemala

Un análisis de las recientes elecciones en Guatemala publicado en esta página generó algunos comentarios de los que querría retomar uno en particular. Se trata de algunas preguntas que nos hace llegar nuestro amigo Juan Gaudenzi, desde México. Comenzamos por citarlo literalmente:

“Brillante análisis de coyuntura y del contexto económico-social y político nacional. El gran interrogante para el que me hubiese gustado encontrar una respuesta más desarrollada es ¿por qué en un país con una población de aproximadamente un 60 por ciento indígena, el electorado (mayoritariamente indígena) concurre masivamente a las urnas para elegir entre una gama de blancos de derecha (racistas, discriminadores, excluyentes, etc.)?

Esta aberración supera con creces al proletariado eligiendo periódicamente al explotador capitalista que le romperá el c. en los siguientes años (la democracia liberal).

¿Por qué la única candidata indígena (de izquierda) consigue apenas el 3 por ciento de los votos? ¿Por qué los indígenas guatemaltecos no consideran que uno de ellos, de su propia sangre y cultura, puede gobernar el país, como en Bolivia? ¡A qué punto ha llegado la alienación de los pueblos nativos que han perdido toda confianza en sí mismos!

Creo que la gran tarea de la izquierda de aquí en más es contribuir a que recuperen esa confianza. Si para las grandes masas la lucha de clases ha perdido todo atractivo, Guatemala es el país ideal (ausencia de mestizaje) para plantearla en términos de etnicidad y cultura.

Con lo único que no estoy muy de acuerdo con tu texto es que consideras positivo el fin de la guerra. Para mí, pese a todas las atrocidades, mientras había tiros había una cuota de esperanza”.

El planteamiento que nos deja Gaudenzi va mucho más allá de la situación puntual de la nación centroamericana, abriendo un debate que toca a todos los países de Latinoamérica. Y más aún: deja preguntas válidas para la izquierda en su conjunto.

No vamos a responder una a una las preguntas como si se tratara de un interrogatorio periodístico (que, por cierto, no lo es), sino que inspirándonos en estos comentarios, intentaremos profundizar algunas líneas de análisis, permitiéndonos incluso alguna digresión.

Margarita Carrera y la dictadura mediática en Guatemala

Pese a la existencia de medios y voces críticas en los medios de comunicación, la tendencia fundamental es hacia la dictadura mediática. Esa dictadura que se solaza en la propagación del pensamiento único y el aplastamiento del pensamiento crítico.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América

Desde Puebla, México

El día 22 de septiembre del presente año se empezó a difundir por medios electrónicos un comunicado del Centro PEN de Guatemala, organización filial del Centro PEN Internacional que funciona en Londres. Dicho comunicado suscrito entre otros por su presidente y vicepresidente, Eduardo Blandón y Guillermo Paz Cárcamo, respectivamente, se denuncia el despido como columnista del diario Prensa Libre de la muy estimable escritora y periodista Margarita Carrera. Los motivos aducidos por el comunicado del Centro PEN de Guatemala son alarmantes: a Margarita Carrera se le despidió probablemente por las opiniones vertidas en su última columna en el referido diario y que lleva por título “¿Nuevamente un militar?”.

Estas opiniones tienen que ver con su apreciación del general Pérez Molina, de quien la distinguida escritora opina que su elección sería una vuelta al ubiquismo y recomienda la lectura del libro de Francisco Goldman, donde se menciona la posible participación del general en el asesinato de Monseñor Juan Gerardi. Por fortuna, la intolerante tontería cometida por el nuevo Director Editorial de Prensa Libre, Miguel Ángel Méndez Zetina, fue reparada por el Vicepresidente de dicho medio, Mario Antonio Sandoval.

Nuestro trato con la realidad virtual

La virtualidad es justamente un tema cultural, intelectual, psicológico muy importante en nuestra relación con las TICs. Estamos inmersos en el mundo virtual, pero el mundo real sigue estando ahí. ¿Cómo compatibilizarlos? ¿Cómo evitar las confusiones en la mente de niños, jóvenes, adultos, adultos mayores?

Manuel Barrera / Especial para Con Nuestra América

Desde Santiago de Chile

En una entrevista periodística el arquitecto chileno Enrique Browne afirmó: “Para Le Corbusier, el ícono cultural de su época fue la máquina…”

El entrevistador le preguntó enseguida:

-"¿Cuál sería el ícono ahora?"

Browne respondió:

“La virtualidad. Cómo hacer calzar el mundo virtual con el mundo real, porque este sigue existiendo”[1].

Ese es justamente un tema cultural, intelectual, psicológico muy importante en nuestra relación con las TICs. Estamos inmersos en el mundo virtual, pero el mundo real sigue estando ahí. ¿Cómo compatibilizarlos? ¿Cómo evitar las confusiones en la mente de niños, jóvenes, adultos, adultos mayores?

En 1994 Paul Milgram y Fumio Kishino definieron el concepto de realidad mixta como cualquier espacio entre los extremos del continuo de la virtualidad. Este continuo se extiende desde el mundo completamente real hasta el entorno completamente virtual, encontrándose entre medio de éstos la realidad aumentada y la realidad virtual.

Bolivia: La obstinada potencia de la descolonización

No fue la “lucidez” de los cuadros, siempre blancos y tecnócratas, ilustrados y bien hablados, lo que cambió América Latina en la década oscura del neoliberalismo sino la acción cotidiana de las gentes del color de la tierra.

Raúl Zibechi / ALAI

No es fácil encontrar un presidente que pida disculpas en público ante su pueblo, por las razones que sean, y menos aún cuando a los que solicita el perdón se oponen a un proyecto defendido con vehemencia por la máxima autoridad. Evo Morales es el único presidente que lo ha hecho en los últimos años, que yo sepa.

No es fácil encontrar un movimiento popular capaz de movilizarse con energía en defensa de un modo de vida que se está extinguiendo en el mundo, y de hacerlo incluso contra un gobierno presidido por alguien de su propia sangre, al que consideran hermano.

Es evidente, el propio gobierno lo reconoció, que la represión contra quienes defienden el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) fue una decisión equivocada y una acción criminal. La población boliviana no está dispuesta a tolerar represión y muerte. Fue la masacre del Porvenir, en Pando en 2008, la causa de la derrota de la oligarquía cruceña. La población no tolera la violencia del Estado. Fueron demasiadas represiones en muchos años, desde la última de 2003 que se cobró 75 vidas en dos días, hasta las no tan lejanas de los 70 en las que los muertos se contaban por centenares.

Ecuador y el 30-S: ¿Simple insubordinación?

Si solo fue una “insubordinación”, como se asegura repetidamente, ¿por qué los anticorreístas no la condenan como inconstitucional e ilegal?

Juan J. Paz y Miño Cepeda / El Telégrafo

A un año de los acontecimientos, todavía hay opositores políticos, partidos, líderes sociales y editorialistas que persisten en sostener que el 30-S no hubo un intento de golpe de Estado. La trampa radica en convertir lo sucedido en un problema entre Presidente y policías, cuando la situación de ese día rebasó este hecho.

El 30-S no solo se produjo la paralización de actividades en el Regimiento Quito Nº 1, sino en todo el país, al menos varias horas. De manera que la “protesta” se transformó en una insubordinación policial nacional. En el aeropuerto de Quito y en el local del Ministerio de Defensa también se insubordinaron elementos de las Fuerzas Armadas.

Colombia: La hora de la justicia

Desde hace cierto tiempo, cada día que pasa sume a los colombianos en la perplejidad de todo lo que alcanzó a hacer un régimen que ya no tenemos adjetivos para calificar.

William Ospina / El Espectador

Qué agradable es visitar Ecuador y sentir que en los últimos meses se están borrando las heridas y se están reconstruyendo los lazos que un gobierno colombiano irresponsable y pendenciero había roto, llevando a las dos naciones al peor momento de sus relaciones en doscientos años.

Qué alarmante, al mismo tiempo, comprobar que la amistad entre los países, la armonía de sus pobladores, la suerte de millones de destinos humildes que dependen de esa amistad y de ese equilibrio, pueden ser puestos en peligro por el poder acumulado en manos indignas.

Desde hace cierto tiempo, cada día que pasa sume a los colombianos en la perplejidad de todo lo que alcanzó a hacer un régimen que ya no tenemos adjetivos para calificar. Hablaban de la patria todo el día, se ponían la mano en el pecho con gesto operático para cantar el himno, se ofrecían como la encarnación de las más altas virtudes, y autorizaban día a día con su negligencia, a no ser que fuera con su voluntad, atropellos y profanaciones.

Haití, país ocupado

Haití sí necesita solidaridad, médicos, escuelas, hospitales y una colaboración verdadera que haga posible el renacimiento de su soberanía alimentaria, asesinada por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otras sociedades filantrópicas. Para nosotros, latinoamericanos, esa solidaridad es un deber de gratitud.

Eduardo Galeano / Página12

Consulte usted cualquier enciclopedia. Pregunte cuál fue el primer país libre en América. Recibirá siempre la misma respuesta: los Estados Unidos. Pero los Estados Unidos declararon su independencia cuando eran una nación con seiscientos cincuenta mil esclavos, que siguieron siendo esclavos durante un siglo, y en su primera Constitución establecieron que un negro equivalía a las tres quintas partes de una persona.

Y si a cualquier enciclopedia pregunta usted cuál fue el primer país que abolió la esclavitud, recibirá siempre la misma respuesta: Inglaterra. Pero el primer país que abolió la esclavitud no fue Inglaterra sino Haití, que todavía sigue expiando el pecado de su dignidad.

Los negros esclavos de Haití habían derrotado al glorioso ejército de Napoleón Bonaparte y Europa nunca perdonó esa humillación. Haití pagó a Francia, durante un siglo y medio, una indemnización gigantesca, por ser culpable de su libertad, pero ni eso alcanzó. Aquella insolencia negra sigue doliendo a los blancos amos del mundo.

¿Qué hacen los puertorriqueños que no se indignan y se rebelan?

Lo revolucionario está hoy en la construcción de ese poder alternativo del pueblo desde las calles, las plazas, los centros laborales y de estudio, en las comunidades y los hogares. Es la constitución de esa nueva democracia de lo común desde el pueblo mismo, por el pueblo mismo y para el pueblo mismo.


Carlos Rivera Lugo / Semanario Claridad (Puerto Rico)

Con motivo de haberse conmemorado otro aniversario más del Grito de Lares, esa emblemática rebelión política que el 23 de septiembre de 1868 pretendió despertar la voluntad soberana de los puertorriqueños contra el régimen colonial español, no pude dejar de reflexionar sobre aquello que le escribía Ramón Emeterio Betances a Eugenio María de Hostos en abril de 1871. Fracasado el levantamiento lareño, Puerto Rico parecía haberse resignado nuevamente a la normalización de su condición colonial. Betances, como todo padre de una patria, le recrimina a su pueblo: “Puerto Rico está en una borrachera completa. Allí están borrachos con las reformas que no les han dado. Se han embriagado con el olfato. Es el espectáculo más raro y triste de un pueblo –chicos y grandes- celebrando las libertades que creen tener y que no tienen… Parece aquello una reunión de dementes, bailando sin música. Tal vez el baile no dure mucho tiempo. Es lo único que puede consolar. Desde que vuelvan la vista hacia la orquesta, todos ellos tienen que ver que no hay violines”.



Luego, cuando sumido en la total frustración, en su exilio forzado, ante la intrascendente respuesta de su pueblo a la invasión estadounidense del 25 de julio de 1898, Betances afirma que Puerto Rico no debe conformarse más con su condición colonial, sea con España o Estados Unidos. “¿Y qué les pasa a los puertorriqueños que no se rebelan?”, es la gran pregunta que le hace a su pueblo.


"Latinoamérica", de Calle 13 (Video)