sábado, 26 de mayo de 2012

De indignados e indignos

No queremos más una vida indigna para producir riquezas a los verdaderos hombres sin dignidad. Nosotros somos los indignados que llenan las calles, que ocupan plazas, tierras, territorios, casas, bancos. Vamos a hacerlos nuestros. Queremos ocupar los espacios que hacen el poder, para hacer nuestro propio poder. Socializar al poder, para hacer nuestra propia vida.

Venancio Guerrero* / Especial para Con Nuestra América
Desde Sao Paulo, Brasil

Las y los indignados del mundo ponen en
jaque a un Occidente que se pensaba civilizado.
¿Quiénes vienen de las calles? ¡Ellos y Ellas! Pero, ¿quiénes son Ellos y Ellas? Son los deformes, los sin personalidad, los que no son famosos. Aquellos a quien nadie quiere en los programas de televisión. Sí. No son personalidades de telenovela, de músicas, de aventuras de ficciones. Son personas normales. Vienen a los montones. En algunas calles son poquitos, pero siguen al sentimiento general, que quiere explotar: ¡Indignación! ¿Indignados? ¿Por qué, pues? Son aquellos que Ya No Aguantan comer un plato de hambre, mientras ven en la televisión números e imágenes de riqueza. No aguantan ver juicios de los economistas: “Es necesario ahorrar”, mientras los poderosos gastan en bonitos carros, despiden y ganan dinero del Estado.

Sí. Ellos vienen de muchas calles. Sean calles de concreto o tierra. Son las calles de vendedores de Túnez. Ellos miran a los números en los televisores: ¡Precio de los alimentos crece! ¡Desempleo crece! Los periodistas piden paciencia. Mientras, los vendedores comen hambre, los policias quieren que paren de trabajar. Pues, ellos impiden la ganancia integral y sobrehumana de los oligopolios, que monopolizan las ventas. Ellos son competencia para los “Wall Mart’s” o “Carrefour’s”. Sí. No pueden trabajar. Los vendedores no pueden trabajar.

El crimen se combate conociendo sus causas

La debacle o recesión económica del sistema capitalista a escala mundial ha creado un vacío que urge llenar con nuevas propuestas de organización social que le permita a los pueblos del mundo reconstruir sus sociedades libres del crimen.

Marco A. Gandásegui, hijo / ALAI

¿Cuáles son la opciones abiertas a los pueblos latinoamericanos frente a la creciente ola de criminalidad que azota la región? No descartamos al hacer esta pregunta la creciente penetración del crimen organizado en nuestras instituciones. ¿Quiénes son los actores sociales que pueden enfrentar este flagelo con valor y decisión? Los gobernantes no pueden esconderse detrás de cifras manipuladas o echarle la culpa a grupos sociales inventados por las agencias internacionales.

El incremento de la criminalidad y sus consecuencias son el resultado de un proceso de desindustrialización que afecta a Panamá y a toda la región latinoamericana. La desindustrializacion ha tenido un impacto que va mucho más allá de los números y de las cifras económicas. La masa de trabajadores disciplinada tiende a desaparecer y ser reemplazada por el trabajador informal o precario. El trabajador informal es el ideal en la concepción equivocada del empresario que busca un “colaborador” para cumplir con tareas en el marco del concepto de “just in time” o justo a tiempo.

Este trabajador no tiene empleo estable y, como consecuencia, tampoco tiene una disciplina que le permita organizarse como trabajador y tampoco puede organizarse como hombre o mujer de familia.

República Dominicana: La herencia de Juan Bosch

Probablemente las diferencias entre el PLD y el PRD sean un buen ejemplo de la dificultad fundamental de sostener una fuerza en el centro del espectro político latinoamericano sin decidir el compromiso con el gran capital o con los sectores populares.

Adriana Puiggrós * / Página12

Propaganda del candidato oficialista Danilo Medina
En medio de torrenciales lluvias climáticas y tormentas informativas artificiales, se realizaron en República Dominicana las elecciones presidenciales en las que más de 200 observadores internacionales fuimos invitados para participar de los comicios, el pasado domingo 20 de mayo. Elecciones que se realizaron con la más absoluta transparencia.

Cerca del 70 por ciento de los electores participaron en este acto, con ese fervor que transmiten los dominicanos en sus conversaciones a los gritos y su habla, probablemente la más acelerada de los países de habla hispana. En este domingo de tormentas típicas del clima caribeño, resultó electo por el 52 por ciento el ingeniero Danilo Medina, candidato del Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Durante el último mes, aquel país fue un enorme campo de disputa entre dos fuerzas políticas: el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), que llevó como candidato para estas elecciones a Hipólito Mejía, y su desprendimiento, el PLD.

Las raíces de ambos están en el partido que fundó en 1939 un grupo de exiliados encabezados por Juan Bosch en La Habana. Con ideario democrático y antimperialista, se proponían construir una fuerza capaz de destronar al dictador Rafael Trujillo, que ocupó el poder desde 1930 hasta 1961, y todo resquicio de sometimiento que quedara en la sociedad dominicana.

América Latina: ¿Cómo se hacen los cambios en los países de cambio?

En estas tierras, ahora se debaten patrones energéticos y modelos alternativos, se habla de transición hacia el biopluralismo; se postulan el Sumak Kawsay – Suma Qamaña como horizontes civilizatorios de largo y amplio alcance; se construye el Socialismo del Siglo XXI, en una disputa real y contundente con los poderes imperialistas, que merodean armados, desplazan bases, fortifican territorios, infiltran, conspiran y mucho más.

Irene León / ALAI

Distintos debates, posturas y hasta conjeturas, envuelven las dinámicas reales que configuran los procesos de cambio latinoamericanos. Estos engloban una amplia gama de enfoques, análisis y visiones que, no obstante, al recogerse tienden a ser desdibujados por alguna brocha gorda que eclipsa los matices, que retiene o acomoda sólo lo que abone a la bien posicionada versión de la ‘polarización’. Así caricaturizadas las cosas, a más de simples parecen absurdas.

Una de las vertientes de esta tendencia es aquella que considera los hechos desde un ‘deber ser’ que, independientemente de la estructura política desde la que se exprese, esconde las policromías de ’lo que es’. A través de ese procedimiento simplificador, se posicionan esos ‘deber ser’ como verdades, que en la mayoría de los casos hasta llegan a suplantar hechos y realidades. El recurso a los adjetivos funge, en este caso como en otros similares, de argumento, referencia y demostración.

sábado, 19 de mayo de 2012

Guatemala: Ellas, un símbolo

Santa Cruz Barillas, el ejército y una transnacional; el poder represivo y el capital extranjero. Una fotografía como discurso, como una denuncia: las mujeres jóvenes, indígenas, que ven a través de las rendijas del portón de madera son más que ellas: son un símbolo.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

Fotografía de Simone Dalmasso, Plaza Pública (Guatemala)

Hay una foto de Simone Dalmasso  publicada en la página de Internet  de Plaza Pública (www.plazapublica.com.gt): tres mujeres atisban por las rendijas de una puerta en el pueblo de Santa Cruz Barillas, en el altiplano guatemalteco. Afuera están los soldados y los policías que han ocupado el pueblo desde hace ya más de dos semanas.

Miran con cuidado, en silencio, no sea que las descubran  y tengan que enfrentarse al enojo de los que ahora vigilan y castigan en las calles en las que jugaron de niñas y que ahora recorren diariamente.

Son tres mujeres  jóvenes que tal vez no alcanzaron a vivir, afortunadamente, lo que sus padres y sus abuelos, en los años 80, cuando las hordas desatadas de ese  mismo ejército que hoy deambula  por su pueblo arrasó prepotente con lo que consideraba era el agua en el que vivía el pez llamado guerrilla: el pueblo.

Naturaleza, capitalismo y desarrollo depredador

En el desafío de pensar y proponer un desarrollo alternativo, o mejor aún, “alternativas al desarrollo”, necesariamente debemos apuntar a la construcción de una sociedad y una cultura nuevas, sobre la base de principios y acuerdos sociales que superen el carácter depredador intrínseco al capitalismo y las utopías modernas: esas que vieron en el dominio y sometimiento de la naturaleza a la voluntad del hombre occidental, el trofeo de caza de la superioridad humana en el planeta.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

Según el informe Planeta Vivo 2012, la biodiversidad
mundial se ha reducido un 30% desde 1970 a 2008.
Daniel Janzen, científico estadounidense afincado en nuestro país desde hace casi medio siglo, lanzó una severa advertencia sobre el rumbo equivocado de las políticas públicas y las estrategias de conservación del medio ambiente. En una entrevista publicada por el diario La Nación, el ecólogo afirmó que “en la última década, Costa Rica ha perdido mucho de su iniciativa y energía para la conservación, que era muy evidente entre 1970-2000”. Según Janzen, la descomposición de la voluntad costarricense es una tragedia casi invisible a su sociedad, en gran parte ciega a lo que es la naturaleza, ciega a lo que tenía y tiene todavía el país (…). La naturaleza de Costa Rica está como decimos en Gringolandia, muriendo de miles de pequeñas heridas en vez de una sola bomba”. En su opinión, una de las causas que explican el deterioro de las áreas silvestres de conservación es que no reciben, para su mantenimiento y resguardo, “la proporción justa de las ganancias que generan al país en bienes y servicios” (La Nación, 15-05-2012).

Aunque no lo dice abiertamente, ni la periodista lo preguntó en su entrevista, de las palabras del científico se deduce una doble crítica: una, la que se dirige contra un modelo de (mal)desarrollo que impacta al medio ambiente, usufructúa de los recursos naturales y que, por su propia lógica de acumulación, distribuye de forma desigual la riqueza generada –por la vía del turismo, fundamentalmente-, concentrándola en los sectores y grupos más poderosos de la economía nacional. La otra crítica es la que apunta a la dimensión cultural de ese modelo de (mal)desarrollo, es decir, cómo los valores que lo sustentan y se reproducen desde el sistema educativo, los medios de comunicación y el mundo del trabajo, por citar tres espacios decisivos del campo cultural, transforman la mentalidad colectiva, las aspiraciones individuales y modifican la dinámica de las relaciones entre naturaleza y sociedad, al punto de provocar la descomposición de la voluntad de una nación.

Retos y oportunidades de las izquierdas latinoamericanas

Texto de la intervención de Nils Castro en el acto de lanzamiento de su libro "Las izquierdas latinoamericanas en tiempos de crear", el pasado 10 de mayo en Buenos Aires, Argentina, en la Casa de la Patria Grande Presidente Néstor Kirchner, edificio que antes fue la sede de la Secretaría General de la UNASUR y ahora fue asignado a promover el desarrollo de la cultura política y la solidaridad latinoamericana.

Nils Castro  Herrera / Especial para Con Nuestra América

En la actualidad hay gobiernos progresistas o de izquierda democrática en la mayoría de los países sudamericanos y en dos países centroamericanos. Ellos son expresiones de una diversidad que resulta de distintas realidades y procesos nacionales pero, aunque representan diferentes modelos político‑ideológicos y programáticos, coinciden en algunos rasgos muy importantes.

Estos gobiernos son producto de los rechazos sociales y electorales a las calamidades socioeconómicas y morales provocadas por la  imposición del neoliberalismo. En unos países, esos repudios llegaron a ser tan masivos que hicieron colapsar al sistema político tradicional y posibilitaron reformas constitucionales que buscaron “refundar” el Estado[1]. Allí esos gobiernos ahora tienen mayor poder institucional y pueden tomar decisiones más radicales. En otros lugares, esos gobiernos llegaron adonde están a través de elecciones realizadas dentro del viejo sistema político. Por lo tanto controlan menos poder institucional y siguen políticas más moderadas[2].

Lo que todos tienen en común es su origen antineoliberal y, por consiguiente, su aspiración a recuperar mayor soberanía y autodeterminación, así como reconocer las responsabilidades sociales del Estado. Es decir, mejorar la distribución de la riqueza, la justicia y la equidad sociales, fortalecer la salud y la educación públicas, combatir la discriminación y la corrupción, ampliar los derechos ciudadanos, etc. Eso ahora facilita el diálogo y la concertación entre dichos gobiernos, como lo refleja el fortalecimiento del Mercosur, la formación de la UNASUR, la constitución del ALBA y, más recientemente, la creación de la CELAC. Estas iniciativas han podido avanzar porque en cada uno de esos grupos regionales los gobiernos progresistas ejercen una influencia preponderante.

Del alma de la revolución, y del deber de América en Cuba

América, la nuestra, cumple hoy por su parte con su deber hacia Cuba. Se niega a la complicidad con los que quisieran ver a Cuba excluida de las Américas y, en el momento en que se renueva de la Patagonia al río Bravo la lucha de nuestros pueblos por el derecho al ejercicio fecundo de su identidad, se renueva también el reconocimiento a Cuba por el cumplimiento de los deberes hacia América que emanan del alma de su revolución.

Guillermo Castro Herrera / Especial para Con Nuestra América
Conferencia en la Facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá. 18 de mayo de 2012.

Para Fernando Martínez Heredia, parlamentario en una trinchera

Hace 51 años ya, el 9 de abril de 1961, se planteaba Ernesto Guevara la pregunta de si Cuba debía ser considerada una excepción o la vanguardia de la lucha revolucionaria en América Latina. Era una pregunta justa entonces, y lo sigue siendo hoy, aun cuando haya cambiado mucho el mundo desde entonces y, con el mundo, hayan cambiado los términos en que sea posible plantear hoy el problema.

Cabría decir hoy, por ejemplo, que Cuba ha ocupado una posición de vanguardia en el proceso de formación de la América Latina contemporánea debido a las características excepcionales de su propio proceso de formación histórica. De este modo, si en la coyuntura de los años 60 Cuba resultó finalmente excepcional, esa misma excepcionalidad desempeñó un papel de primer orden en su capacidad para enfrentar con éxito las terribles presiones de la Guerra Fría, y las del ajuste neoliberal que resultó del fin de aquel período histórico, y desempeñar un papel de excepcional trascendencia histórica en la preservación de las capacidades de lucha y solidaridad de nuestra América.

Ese papel de Cuba en América subyace en una circunstancia en que la América nuestra se ha constituido en un centro de referencia planetario para la formación de una cultura y una política nuevas. Ya no sorprende, en verdad, que Jean Luc Melenchon, el candidato de la izquierda en las recientes elecciones en Francia, reconozca el aporte a la construcción de la propuesta política de su movimiento de la experiencia de los pueblos de Uruguay, Argentina, Ecuador y Bolivia en el enfrentamiento a las peores consecuencias del neoliberalismo. Y este aporte, a su vez, llega a Europa a través de los espacios de participación y dialogo de movimientos como el Foro Social Mundial, nacido y forjado desde la América nuestra también.

Cuba: revolución económica, creación histórica

La visión socialista de la Grande de las Antillas es ante  todo cubana. Como otrora la aplicación de elementos del socialismo soviético a su idiosincrasia político-económica permitieron el desarrollo del proceso revolucionario, en la actualidad el revolucionario desarrollo del nuevo modelo cubano es la fusión de experiencias económicas desarrolladas a nivel planetario.

José Toledo Alcalde /  Especial para Con Nuestra América

Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo.
Fidel Castro Ruz
1ro. de mayo de 2000

Estas líneas van dirigidas a las generaciones de los ’90. Las generaciones anteriores a ella hartos están de información. Siento la necesidad de remover mi memoria y ampliar lo que me queda de conciencia histórica en medio de la esperanza del inmensamente soberano pueblo cubano, altivo, solidario y magnánimo, hasta yo diría en vocablo quechua: Misqui (dulce). Como lo aprendimos en medio del acto de gratitud del amoroso pueblo quechua del Perú, en compañía de compañeros del alma como Efraín y Abner Barrera, Alejo y Tata, mis compañeros de siempre, a ellos las líneas de esta divagación en medio del éxodo.

En un contexto económico planetario, en donde las políticas fiscales, financieras y económicas son dictadas por el conglomerado financiero internacional, en la Grande de las Antillas, Cuba, el modelo socialista actualiza su capítulo económico orientado hacia su adaptación a los retos que la historia le demanda. El pasado 4 de Mayo de 2012, el Vicepresidente del Consejo de Ministros, Jorge Marino Murillo, ofreció una conferencia de prensa en el Hotel Nacional con motivo de la implementación de los lineamientos aprobados en el Congreso del Partido Comunista cubano sobre la actualización del capítulo económico. Estas líneas pretenden ser un diálogo originado por la provocación del llamado nuevo modelo económico cubano.

Malvinas: una causa de nuestra América

El reclamo de la soberanía y recuperación de las Malvinas es objetivo permanente e irrenunciable del Pueblo Argentino. Valoramos la decisión de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner al presentar ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas una protesta a raíz de la militarización del Atlántico Sur por parte de Gran Bretaña, tras la decisión de Londres de enviar un moderno destructor a las Islas, lo que implica un grave riesgo para la seguridad internacional.

AUNA – Argentina

Malvinas, una causa de nuestra América
Los documentos políticos gubernamentales del siglo XIX evidencian con insoslayable claridad que Gran Bretaña y los EEUU, al cabo de sólo siete años de proclamada la Doctrina Monroe  en 1823 , y antes incluso de la ocupación de Malvinas por el Reino Unido en 1833, actuaron en complicidad para impedir el ejercicio de la soberanía argentina sobre las nuestras islas. 

Gran Bretaña aseguró un imperio comercial en América del Sur que perduró varias décadas, hasta perderlo en las primeras décadas del siglo XX en manos de su viejo y sempiterno aliado, los EEUU. Ambos países siguieron colaborando entre sí para asegurar objetivos estratégicos, que incluyen un enclave colonial en territorio argentino, dentro de la plataforma continental argentina, y de gran importancia económica y geopolítica, ya que se sitúa muy cerca de donde confluyen el Océano Pacífico y el Océano Atlántico. 

Hoy la causa de Malvinas ha sido asumida como una causa de la región al Sur del Río Bravo, y se inscribe en el proyecto de la Segunda Emancipación de nuestro continente, que aspira a consolidarse como territorio de paz.

El movimiento indígena, neodesarrollismo y luchas en América Latina

Debemos aprender con los indígenas para crear nuevas formas de distribución, producción y consumo dentro de una lógica que retome, desde un punto de vista superior, el Naturalismo Humano y el Humanismo Natural.  Una visión no-lineal de la historia percibe que el capitalismo no únicamente generó progreso, sino también retroceso. 

Venancio Guerrero / Especial para Con Nuestra América
Desde Sao Paulo, Brasil
Traducción: Pam Guerrero.

La protesta indígena en Santa Cruz Barillas, Guatemala
(foto de: www.otramerica.org)
Un indígena siendo coaccionado por policías en el Supremo Tribunal Federal de Brasilia-Brasil; el genocidio de los Guaranis Kaiowá en Mato Grosso del Sur, Brasil; Xingu, territorio indígena en el Norte de Brasil, amenazado por el megaproyecto hidroeléctrica de  Belo Monte.  Quéchuas e Guaranis, entre otras étnicas bolivianas, luchan contra la construcción de la  carretera que atravesaría la Amazonia boliviana, proyecto financiado por el Banco Nacional do Desenvolvimento Econômico e Social (BNDES) (1).  Los Mapuches en Chile en oposición a los proyectos hidroeléctricos.  La Resistencia de la Etnia Nasi, en el Cauca en Colombia.  La invasión militar del general Otto Perez Molina en Santa Cruz de Barillas, en Huehuetenango Guatemala, declarando a los indígenas en lucha contra las represas como enemigos internos.  Las imágenes son muchas y a cada paso bestial del capital en América Latina, reconocemos una lucha anticapitalista de los pueblos indígenas.

Venezuela: Batalla de Carabobo / Misión 7 de Octubre

Esta contienda electoral es la más importante y decisiva de los últimos tiempos, así como lo fue en aquellos momentos la Batalla de Carabobo, para en los dos casos, ganarle una Batalla al imperio existente en América Latina, y fortalecer e instaurar definitivamente el Socialismo en Venezuela. 

José A. Amesty* / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela               

Logo del Comando de Campaña Carabobo
A propósito de las elecciones en este año 2012, donde se elegirá un nuevo Presidente/a de la Republica Bolivariana de Venezuela, cuyo Comando de Campaña se llama: Batalla de Carabobo y en el marco de la Misión 7 de Octubre fecha de las elecciones, nos preguntamos el por qué de este nombre, a esta Campaña en particular.

Según los análisis hechos a  esta Batalla, existen tres elementos que se conjugaron, para que aquella fuera un éxito, a saber: Unidad, Estrategia y Organización. Elementos que se deben retomar en nuestra actual contienda político-electoral. Si trasladamos estos elementos a nuestra situación actual, encontramos lo siguiente: la Unidad  se ve reflejada en la consolidación de un Partido el PSUV, que aglutina las fuerzas de la Revolución; se agrega a esto últimamente, la creación del Gran Polo Patriótico, una instancia de mayor Unidad. A nivel de Gobierno Bolivariano se observa una fuerte cohesión entre Gobernaciones, Alcaldías, Ministerios y otros sectores del gobierno. Actualmente, se está avanzando en otros mecanismos de Unidad, para fortalecer la misma.

Venezuela: Política y deporte. Diversión o zozobra

No sé si habrá relación entre política y deportes, pero mientras el gobierno venezolano patrocina deportistas, el de España prefiere salvar bancos y eso… es política, sólo que la nuestra genera disfrute y diversión y la de “allá” verdadera zozobra.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela.

Pastor Maldonado, piloto venezolano de
fórmula 1, patrocinado por PDVSA, dedicó
su triunfo en España al pueblo venezolano.
Hay quién dice que la política y el deporte no tienen nada que ver. Se ha querido separar el deporte de la política sin entender que todo el impacto social que la actividad física -no sólo realizada como competencia- u otras actividades de recreación y disfrute tienen, cuando su aplicación masiva genera resultados individuales para quién la práctica y colectivos para el ente, llámese equipo o país que la promueve. Ni siquiera la práctica privada del deporte, con todas las repercusiones que genera, ha impedido que éste pueda ser apartado del fervor de un atleta que se pone una camiseta para defender a su equipo, mucho más cuando le toca  representar a su nación

Lo cierto es que el decursar de las últimas semanas nos ha señalado una relación  interesante entre política y deporte que tiene que ver con nuestra propia historia y la identidad que marca nuestra condición de latinoamericanos y caribeños.

Nicaragua: Tomás, el paciente impaciente

Todos los seres humanos tenemos miserias y grandezas.  En Tomás Borge predominarán por siempre las grandezas sobre las miserias. Ahora que ha entrado a la historia, comienza el transcurrir de los tiempos que lo colocarán al lado de los grandes próceres de la patria de Rubén Darío y Augusto César Sandino.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

Ha muerto Tomás Borge, uno de los históricos comandantes del FSLN, revolucionario contumaz, compañero de sueños de Carlos Fonseca Amador y cofundador con él del Frente de Liberación Nacional en 1961, después renombrado Frente Sandinista de Liberación Nacional. Se une así a la memoria colectiva de buena parte del pueblo nicaragüense con Carlos Fonseca Amador, Santos López, Germán Pomares Ordóñez y Silvio Mayorga, los otros fundadores del Frente. Junto con Santos López tuvo el privilegio de morir de muerte natural y no caído en combate como el resto de los fundadores del FSLN. Más aún, Tomás fue el único de los fundadores del FSLN  a quien la vida le concedió  la fortuna de presenciar  el triunfo de la revolución  sandinista el 19 de julio de 1979. Germán Pomarez casi pudo acompañarlo en dicha fortuna. Desafortunadamente  murió en un combate en Jinotega a pocas semanas del triunfo revolucionario. Como bien lo escribió alguna vez Mario Payeras: “No todos los frutos del árbol de la revolución están llamados a prevalecer”.

Al levantarme el martes 1 de mayo de este 2012, las noticias  de la muerte de Tomás Borge  me sacudieron. Inevitablemente recordé aquellos días de diciembre de 1979, cuando la revolución  estaba apenas iniciándose y  pude ver cómo las calles de Managua, León y Masaya todavía mostraban los estragos de las balas y de las bombas. Los nicaragüenses y el país  entero vivían lo que Francesco Alberoni ha llamado “el estado naciente” que es lo mismo en el enamoramiento y la revolución.  Es el momento en donde la vida sonríe y el futuro parece luminoso. Las manos están llenas de sueños y esperanzas y es imposible ver defectos en el ser amado.

Movimientos armados en Latinoamérica: ¿volverán?

Este escrito no pretende para nada ser un llamado a la lucha armada. Solamente intenta fomentar un debate por mucho tiempo silenciado: ¿cuáles son los caminos para conseguir un poco más de justicia?: ¿el juego de las instituciones democráticas dentro de la legalidad capitalista?, ¿la organización popular de base?, ¿las vanguardias armadas?, ¿una combinación de todo ello?, ¿rezar o prender velas para que las cosas cambien?

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

¿Qué pasó con las guerrillas?

Desde hace algún tiempo suele decirse que los movimientos armados en Latinoamérica, las legendarias guerrillas de corte socialista, han desaparecido, y además que ya no son una opción política válida. De ambas aseveraciones puede decirse que son relativas. Es decir: hay que ver quién dice eso, y en qué contexto.

Sin ningún lugar a dudas vemos que muchos, o quizá la mayoría de movimientos político-militares nacidos hacia los años 60 y 70 del pasado siglo desaparecieron, fueron derrotados en el plano bélico. Esa es una verdad inobjetable. La política contrainsurgente impulsada por Washington en el marco de la Guerra Fría, que dio como resultado la Doctrina de Seguridad Nacional en que se formaron las fuerzas armadas de la región, fue el factor clave para contener el ascenso de las luchas populares y los movimientos armados que se expandían por aquel entonces. Sería miope no ver que de casi todas esas guerrillas -muy bien organizadas en su momento, con fuerte impacto popular en muchos casos- hoy día no queda nada, o queda muy poco. O peor aún: lo que queda es un espíritu de derrota y un profundo miedo incorporado en el imaginario colectivo. ¿Cuántas de ellas hoy ejercen el poder político en sus países? ¿Cuántas quedaron totalmente desintegradas?