Desde que la ventaja
holgada del candidato del PRI fue disminuyendo y el apoyo a López Obrador fue
aumentando, se desató con fuerza la campaña contra el candidato de la izquierda
mexicana. A partir de ahora, es una carrera contra el tiempo y contra la posibilidad de fraude.
Emir Sader / Carta Maior (Traducción de ALAI)
A un mes de las
elecciones presidenciales mexicanas, el resultado está abierto, después que se
acentuó la caída del hasta hace poco favorito, Peña Nieto, del PRI, así como la
subida del candidato de la izquierda, López Obrador, del PRD, mientras la
candidata del PAN, Josefina Vázquez, quedó definitivamente relegada al tercer
lugar.
Hasta hace poco, Peña
Nieto tenía una gran ventaja en los sondeos, con algo más de 20 puntos, apoyado
por casi toda la gran media monopólica mexicana. Con el fracaso del
gobierno Calderón –comenzando por la “guerra al narcotráfico”, pero también
por la totalidad de su gobierno ortodoxamente neoliberal-, las élites
dominantes se inclinaron por el candidato del PRI para dar continuidad a la
misma política neoliberal y de subordinación externa a los Estados Unidos.














