La única manera de mantener viva la esperanza de cambio, para que los beneficios del desarrollo científico-técnico que ha logrado la humanidad lleguen por igual a todo el mundo, es pensar -con fuerza creciente incluso, provocativamente- que la transformación radical sí es posible.
Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala
“Podrán cortar todas las flores, pero no detendrán la primavera”
Pablo Neruda
“Quienes seguimos teniendo esperanzas, no somos estúpidos”.
Xabier Gorostiaga
1. Desde que la humanidad salió de su estadio primigenio de cazadora y recolectora, al haber un excedente social en la producción, se generaron las tensiones que llamamos luchas de clases: unos pocos son propietarios y las grandes mayorías trabajan para beneficio de esos pequeños grupos. Así, desde la aparición de la agricultura, y posteriormente la ganadería, cuando los pueblos se volvieron sedentarios -no más allá de 8,000 años atrás-, la historia de los seres humanos está marcada por esas luchas sangrientas en torno a la apropiación de ese plus-producto.














