sábado, 12 de marzo de 2016

¡Hace calor!

Hace calor como nunca. Este año, el invierno en el hemisferio norte fue inusualmente caliente, y sobrepasó los dos grados que la Cumbre de París se puso como meta no sobrepasar para mantener el cambio climático a raya.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

Las fotos de satélite muestran un decrecimiento importante de la masa de hielo en el Polo Norte, y circulan por las redes sociales fotografías de glaciares que se derriten dejando al descubierto la senda árida sobre la que han estado miles de años.

El destino nos ha alcanzado, pero parece que lo que hacemos -y provoca esta situación en la que se nos va la vida como especie- lo seguiremos haciendo en el futuro, como si tal cosa, hasta hundirnos en el barranco que nos está esperando a la vuelta de la esquina.

Nota sobre el pensar de los latinoamericanos

El pensar de los latinoamericanos se forma y se transforma en un diálogo constante con todas las corrientes de pensamiento que expresan los avatares del desarrollo del capitalismo a escala mundial, pero concurre a ese diálogo con voces a la vez propias y diversas.

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

Para Armando Hart Dávalos, maestro de martianos

En lo más usual, la historia del pensamiento latinoamericano ha sido pensada y difundida entre nosotros de manera lineal, como el producto de una serie de influencias provenientes del exterior que han venido a animar nuestra vida interior, como si ella careciera de vigor y creatividad propias. Esas influencias van desde la del cristianismo medieval en lucha con el laicismo capitalista emergente entre los siglos XVI y XVIII, pasando por los conflictos entre el liberalismo y el pensamiento conservador en el XIX, y las afinidades y contradicciones de ese liberalismo con el marxismo soviético en el XX, hasta el triunfo del neoliberalismo como doctrina de Estado hacia la década de 1990 y su confrontación en el XXI con movimientos populares que se expresan a través de un amplio abanico de ismos.

Vigencia del marxismo

¿Por qué decir hoy, entrado el siglo XXI y con experiencias socialistas que se han revertido, que el marxismo sigue siendo vigente? Porque los motivos que lo generan siguen estando presentes.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

“No se trata de reformar la propiedad privada, sino de abolirla; no se trata de paliar los antagonismos de clase, sino de abolir las clases; no se trata de mejorar la sociedad existente, sino de establecer una nueva…. Nuestro grito de guerra ha de ser siempre: ¡La revolución permanente!
Carlos Marx, Mensaje a la Liga de los Comunistas, 1850.

I

“El Amo tiembla aterrorizado delante del Esclavo porque sabe que, inexorablemente, tiene sus días contados”. Esta frase, que no es exactamente de Hegel pero que lleva su cuño, es la fuente inspiradora del joven Marx. Las luchas de clases son el motor de la historia: la Dialéctica del Amo y del Esclavo que esbozara Hegel en su Fenomenología del Espíritu sigue siendo de una precisión meridiana. La simple constatación de nuestro mundo circundante nos pone en contacto con cotidianas luchas a muerte en torno al poder. La conclusión de Marx a partir de esa inspiración no podía ser otra: el mundo está injustamente estructurado, y el trabajo de las grandes mayorías sostiene los privilegios de unos pocos. Por tanto: es hora de transformar ese estado de cosas.

Obama buscando un espaldarazo en La Habana

A raíz del anuncio de Barack Obama de visitar Cuba en el mes de marzo, se ha desatado todo tipo de opiniones en los medios. Específicamente los “cubanólogos”, que amasan grandes sumas de dinero por calumniar a Cuba, son quienes más han rabiado, porque temen que la mafia de la extrema derecha de Miami que los amamanta, se extinga.

Ángel Bravo / Especial para Con Nuestra América

Las opiniones se reducen a tres elementos: 1) Obama debe pedirle a Raúl Castro una transición política, 2) debe exigirle respeto a los derechos humanos y 3) el gobierno cubano se está beneficiando políticamente con esa visita.

Quienes opinan así, ignoran la realidad y la historia; no han entendido lo que Cuba ha hecho en estos casi sesenta años de revolución. Para ellos, cambio político, no es sino la adopción de la democracia liberal. Fue en 1994, en pleno periodo especial, mientras todos los gobiernos abrazaban el neoliberalismo como su tabla de salvación, cuando Fidel respondió a la insistencia por cambios políticos: “¿Habrá país que haya hecho más cambios políticos que nosotros? ¿Qué es una revolución, sino el más profundo y extraordinario cambio político?” Eso no es un credo, esa es la naturaleza de la revolución y cada cubano lo lleva en su corazón. Obama sabe que no puede seguir irrespetando la soberanía de Cuba y es consciente de que va a sentarse a tratar con Raúl, un hombre revolucionario y de principios.

La visita a Cuba del presidente Barack Obama

Cuba ratifica su voluntad de avanzar en las relaciones con los Estados Unidos, sobre la base de la observancia de los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas y de los principios de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz.

Editorial de Granma / 8 de marzo de 2016

El presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama, realizará una visita oficial a Cuba entre el 20 y el 22 de marzo próximos.

Será la segunda ocasión que un mandatario estadounidense llega a nuestro archipiélago. Antes solo lo hizo Calvin Coolidge, quien desembarcó en La Ha­bana en enero de 1928. Arribó a bordo de un buque de guerra para asistir a la VI Conferencia Panamericana, que se efectuaba por aquellos días bajo los auspicios de un personaje local de infausta memoria, Gerardo Machado. Esta será la primera vez que un Presidente de los Estados Unidos viene a una Cuba dueña de su soberanía y con una Revolución en el poder, encabezada por su liderazgo histórico.

Berta Cáceres, el terror de nuevo signo

El asesinado de Margarita, Berta y Tomás no es el mero resultado de una campaña de terror en el marco de una contrainsurgencia anticomunista. Se trata de la violencia necesaria para llevar adelante una despiadada acumulación capitalista en el marco de la segunda fase del neoliberalismo, la de la acumulación por desposesión.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

El jueves 3 de marzo al amparo de las sombras de la noche un grupo de sicarios penetró en la casa de la dirigente indígena Lenca Berta Cáceres y cobardemente la asesinó. Milagrosamente escapó con vida aunque herido, Gustavo Castro un activista mexicano contra de las presas, la minería a cielo abierto, el extractivismo y la defensa de los ríos. Gustavo es también Director de la organización Otros Mundos Chiapas/Amigos de la Tierra México. Berta fue una dirigente social ampliamente conocida en Honduras y en el mundo entero. Las veces que he estado en Honduras supe de ella porque era una referencia y además tuve la oportunidad de escucharla en septiembre de 2009 en La Habana en ocasión del VIII Taller Internacional Sobre Paradigmas Emancipatorios.

¿Hegemonía ideológica o “cambio" conservador?

Esos aparatos hegemónicos de “consentimiento y control ideológico” que no pudieron ser removidos por los gobiernos democráticos que se instalaron en América Latina  en los últimos 15 años, hoy vuelven por sus fueros.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

Comienzo a escribir este artículo pocas horas después de la detención del ex presidente brasileño Luis Ignacio Lula Da Silva cuando no hay ninguna prueba de que él, o la presidenta Dilma Rouseff estén relacionados con delito alguno. Pero, eso no importa para los poderes fácticos de Brasil que después de haber perdido por cuarta vez las elecciones, recurren –tal como están haciendo los sectores más conservadores de la sociedad en otros países de América Latina- a la mentira, la calumnia, los falsos testimonios sin importar cual vía utilizar para regresar al gobierno.

Lula y el futuro de Brasil

El destino de Brasil se juega en este momento. O logran, por la vía judicial y policial excluir a Lula de la vida política, y así harían lo que les da la gana del país. O Lula logra superar también este momento y vuelve con más fuerza como el candidato favorito para a ser presidente de Brasil en 2018.

Emir Sader / Cubadebate

El expresidente Lula da Silva.
La derecha brasileña siempre creyó que en algún momento el Partido de los Trabajadores (PT) iba a ganar, pero fracasaría y a partir de ese momento podría dirigir el país con tranquilidad. Luiz Inácio Lula da Silva ganó y resultó ser el mejor gobierno que jamás tuvo el país. Desde ese momento empezó la caza de Lula.

No pudieron impedir su reelección en 2006, ni que él eligiera y reeligiera a su sucesora, en 2010 y 2014. Ahora Lula aparece como favorito para ganar las elecciones de 2018 y volver a ser presidente de Brasil.

Argentina: Los furcios y el doble mensaje de Macri

Hay otro hecho que empieza a preocupar a la sociedad argentina que aun no cicatriza sus heridas: frente al eufemismo de “cerrar la grieta”, como denomina el oficialismo al enfrentamiento mediático con la oposición, ha comenzado una agresión armada a los militantes K en donde la policía mira hacia los costados.

Roberto Utrero Guerra / Especial para Con Nuestra América
Desde Mendoza, Argentina

En los noventa cometimos el tremendo error de prendernos a los furcios del entonces Menem y quedarnos en la mofa caricaturesca mientras el neoliberalismo desguazaba el Estado y millones de argentinos se sumían en la pobreza. Eran  tiempos de Color de Melo en Brasil, de Fujimori en Perú, de las relaciones carnales con los EEUU. Fue un error garrafal quedarse en la crítica epidérmica y no advertir los alcances de aquellas políticas surgidas del Consenso de Washington que arrastrarían lentamente a la Argentina a la crisis desintegradora de diciembre del 2001. Esos años fatídicos serían recordados por el periodismo crítico como los de “la pizza con champán” en alusión a las preferencias cortesanas.

Recetas para el retorno neoliberal

En Argentina se advierte un posible y nada deseable futuro para otros países de la región, que podría instalarse en el Brasil, Venezuela y -con menos probabilidad- en Ecuador y Bolivia. En Argentina se está aplicando la receta post-gobiernos populares para ejercer en el subcontinente, y hay que aprender de ella.

Roberto Follari / El Telégrafo (Ecuador)

Un punto central del decálogo es acusar al gobierno popular de haber dividido la sociedad, de ser demagógico a la vez que beligerante. Llegaría ahora el reino de la paz y la armonía. Ello se acompaña de despidos a granel por color ideológico, aumento de la represión y apresamiento de figuras destacadas de la oposición (Milagro Sala, luchadora social en el norte argentino). La flagrante contradicción puede sostenerse en que se sataniza tanto al gobierno anterior -con todo el aparato mediático público y privado a favor-, que odiar al kirchnerismo es presentado como una forma sublime del amor. De tal modo, se anticipa la ofensiva del sector judicial de derechas contra la expresidenta, cumpliendo un libreto que ya se aplica contra un líder popular como Lula buscando desprestigiarlo, cuando no dejarlo encerrado el mayor tiempo posible como condenado no por algún juicio justo, sino por sus ideas y su proyecto político.

El caudillismo es cultura de derecha

El problema con el caudillismo es que se trata de una cultura de derecha, funcional a quienes promueven la sustitución del protagonismo de los de abajo por el de los de arriba. También es cierto, todo hay que decirlo, que la cultura de los sectores populares está impregnada por valores de las élites y en casi todos los casos conocidos tienden a revestir a los dirigentes de características sobrehumanas.

Raúl Zibechi / LA JORNADA

En los últimos años se ha impuesto, por una amplia camada de profesionales del pensamiento, la idea de que la historia la hacen los líderes, cuya capacidad de dirigir resulta determinante. Un segundo lugar lo ocuparían los medios de comunicación, con su notable capacidad de ocultar o de sobrexponer hechos, según convenga. El protagonismo popular, sin embargo, es sistemáticamente ocultado, como si no jugara el menor papel en la historia reciente.

El imperialismo sí existe

Con otra cara y nuevas estrategias, no olvidemos que el imperialismo no es un tigre de papel sino una realidad actuante, llámese así o globalización. La gran variante, que poco se menciona, es que el “nuevo” imperialismo va acompañado (en el discurso y más allá de éste) de la llamada “promoción de la democracia”.

Octavio Rodríguez Araujo / LA JORNADA

Se ha puesto de moda dejar de hablar del imperialismo, como si fuera una categoría del pasado. Mucha gente parece creer que la globalización de la economía ha sustituido al imperialismo y no que se trata de una nueva cara de éste. Para algunos líderes de opinión la globalización que vivimos en la actualidad es una expresión nueva del capitalismo, pero otros autores muy serios afirman lo contrario: que se trata de un fenómeno ya viejo y que de hecho la internacionalización económica del presente es, en ciertos aspectos, menos abierta e integrada que durante 1870 a 1914 (Paul Hirst y Grahame Thompson, Globalization in question). Estos autores añadieron que la economía mundial está lejos de ser genuinamente “global”, ya que el comercio, las inversiones y los flujos financieros están concentrados en la triada Europa, Japón y Estados Unidos, permitiendo que estos países tengan la capacidad, especialmente si ellos coordinan sus políticas, de ejercer fuertes presiones de gobierno sobre los mercados financieros y otras tendencias económicas. La cuestión más novedosa del imperialismo en su cara actual es que las empresas multinacionales tienen una nueva autonomía en relación con los estados; es decir, que el dominio de intervención y los intereses económicos de los grandes grupos empresariales no coinciden más, necesariamente, con los de su Estado de origen, salvo en Japón, Europa (sobre todo Alemania) y Estados Unidos. Sin embargo, las más grandes firmas mundiales continúan apoyándose sobre una base nacional de origen, razón por la cual varios países europeos encuentran problemas de competencia y de acumulación interna en la dificultad de hacer surgir grandes grupos de capital.

El rostro poliédrico del desplome petrolero

La caída de los precios del petróleo puede leerse también como un síntoma de agonía en una economía que se sustentó en la sobreproducción como la han tenido los países emergentes, donde el exceso de suministro no afectaba, mientras podían digerir aún las altas dosis.

José Fortique / @jfortique

Corren los primeros meses del 2016 y el temor de los países dependientes de la renta petrolera se confirma: no repunta el precio del barril. Los marcadores petroleros se encuentran en caída libre con una economía mundial en medio de la tibieza. La cesta OPEP ha bajado de forma exponencial desde Julio de 2015 (60 US$) hasta enero de 2016 (27 US$). Las causas no reposan exclusivamente en el sector petrolero. La caída de otros sectores energéticos como el carbón ratifica una tendencia a la baja. Sin embargo, la situación no es nueva, el gas natural, juntos a otros commodities se hundieron incluso en los años del boom petrolero.

Las guerras globales y las potencias emergentes (IV y final)

La emergencia de las nuevas potencias y los conflictos globales que se anuncian para un futuro no muy lejano, pueden provocar desajustes inimaginables. Nuestra América tiene que estar preparada para enfrentar esos escenarios con planes de contingencia y mucha inteligencia.

Marco A. Gandásegui, hijo / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

Esta es la cuarta y última entrega de esta serie que analiza los conflictos globales que marcan el inicio del siglo XXI. 

Las posibilidades en este momento de un triunfo electoral de Donald Trump en las elecciones de noviembre de 2016 en EEUU son cada vez menos remotas. Muchos de sus seguidores son elementos frustrados de la derecha norteamericana que hace poco simpatizaban con el Tea Party, grupo político que se inspiraba en los héroes de la guerra de independencia de EEUU (1776). Pero Trump también tiene un lazo muy interesante que lo une a los grandes capitalistas de su país así como del extranjero. Su visión del mundo no es liberal (ni neoliberal), más bien es conservadora. No apuesta a la inclusión. Más bien rechaza la visión “humanitaria” del capitalismo salvaje que promueven los Clinton, Bush y Obama (y sus antecesores).

sábado, 5 de marzo de 2016

Comunicado por el asesinato de Berta Cáceres

La Asociación por la Unidad de Nuestra América (AUNA-COSTA RICA), condena el cobarde asesinato de la dirigente popular hondureña Berta Cáceres, perpetrado la madrugada del pasado jueves 3 de marzo, y exige de las autoridades hondureñas el pronto y completo esclarecimiento, en todos sus extremos, de las causas y los hechos que llevaron a la ejecución de tan atroz crimen.

Asimismo, recuerda a la comunidad internacional que la dirigente asesinada ya había sido objeto de amenazas de muerte que habían sido puestas en conocimiento de las autoridades de Honduras, y que por lo menos tres dirigentes indígenas, campesinos y ambientalistas de su entorno inmendiato habían sido asesinados recientemente en el marco de su oposición a la construcción de complejos hidroeléctricos financiados por organismos internacionales.