El
que Nicaragua sea una plaza fuerte importantísima de la geoestrategia en el
hemisferio occidental está claro desde hace muchísimos años en América Latina.
Más claro y antes que nosotros lo han tenido no solo los Estados Unidos de
América sino también las potencias occidentales, que desde el siglo XIX la ven
como piedra de toque para toda política de dominación imperialista en el
hemisferio occidental.
Rafael Cuevas Molina/Presidente
AUNA-Costa Rica
A
diferencia de un país como Venezuela, en donde las apetencias se desatan sobre
todo por sus múltiples riquezas naturales, el principal interés por Nicaragua
esta dado por su ubicación geográfica y ciertas características de su
territorio, que son aptas para la construcción de un canal interoceánico
similar al construido en Panamá.
Ya en
el siglo XVI, Carlos V instruyó a los distintos gobernadores de sus bastos
dominios americanos para que buscaran lugares en donde se pudiera construir
pasos entre los dos grandes océanos, y se le envió información sobre el istmo
de Tehuantepec, en México; por lo menos dos lugares posibles para cavar un
canal en lo que hoy es Nicaragua; otro en Costa Rica y otros dos en Panamá,
además de otros pasos, que en nuestra terminología actual llamaríamos “canales
secos” en Guatemala, México y Panamá.








