“Hacen ensayos a mucha profundidad, donde la gente no sabe exactamente lo que ocurre (…). Sientes un poco de vibración. Ellos hacen pruebas, y nosotros no. Tenemos que hacerlas”. Conjugando misterio y terror, las declaraciones de Donald Trump en una entrevista en el programa 60 Minutes, el pasado viernes 7 de noviembre, no podrían haber sido más elocuentes.
Daniel Kersffeld / Página12
Fue el corolario de similares afirmaciones temerarias e incontrastables del mandatario estadounidense sobre una supuesta amenaza nuclear china expresadas horas antes de la cumbre con el presidente Xi Jinping el 30 de octubre en Busan, Corea del Sur, y la respuesta de la Casa Blanca a las tentativas de Rusia de modernizar su arsenal mediante el Burevesnik (Skyfall), un misil de crucero intercontinental de propulsión y ojiva nuclear, y el Poseidón, un gran vehículo submarino no tripulado armado con una cabeza atómica. Según Trump, Si Rusia, China y Corea del Norte, entre otros, realizan ensayos no especificados con armamento nuclear, entonces Estados Unidos también está habilitado para efectuarlos, si es que pretende situarse “en igualdad de condiciones” frente a sus rivales.












