sábado, 13 de abril de 2024

Gaza: del genocidio a la hambruna

 Todavía no se vislumbran medidas contundentes para frenar tanta ignominia y cinismo.

Consuelo Ahumada / Para Con Nuestra América
Desde Colombia

Esta semana se cumplieron seis meses del inicio de una de las masacres más horrendas de la historia reciente del mundo, transmitida en vivo y en directo por las redes sociales. Los sufrimientos de la población de Gaza han sido indescriptibles. A pesar de la persistencia de las movilizaciones en todas partes, el genocidio continúa. Finalmente, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó un alto al fuego. Pero todo sigue igual.
 
El bombardeo aleve de tres vehículos de una misión humanitaria y el asesinato de sus 7 integrantes despertó las críticas de las potencias, incluidos Biden y los demócratas. Pero, pese a las tensiones y declaraciones, la ayuda militar a Israel y el genocidio siguen.  
 
Sin duda, para el pueblo palestino ha sido el período más crítico desde la Nakba, o expulsión masiva de su territorio en 1948, el remate feroz de décadas de ocupación. Los crímenes perpetrados por Israel en estos últimos meses rompen con todos los principios del DIH y con cualquier estándar mínimo de humanidad y convivencia.
 
Las cifras se registran día tras día. Más de 13.000 niños y niñas asesinados. Bombardeo y destrucción masiva de hospitales, escuelas, viviendas, campos de refugio, iglesias. Además de 34.000 civiles, han caído cientos de integrantes del personal médico, organizaciones humanitarias, periodistas. Netanyahu tiene justificación para hacerlo: su supuesta complicidad con Hamás.  
 
Por ello, la consigna del gobierno de extrema derecha, expresada en afirmaciones de sus altos voceros, es el exterminio del pueblo palestino o su erradicación definitiva del territorio.
 
En este marco, la ONU y sus instituciones han llamado la atención sobre la catástrofe humanitaria y sobre la hambruna en ciernes.
 
La mitad de la población es menor de edad y su situación es alarmante. Hay 335.000 de cinco años o menos. Dos tercios de los niños de 0-2 años tienen desnutrición aguda, lo que lleva a trastornos y secuelas permanentes en su desarrollo cognitivo y físico y a riesgos de muerte prematura.
 
El sábado pasado la Cruz Roja y la Media Luna Roja destacaron la “inhumanidad” del conflicto y el espectro de la hambruna en la Franja. Al igual que UNRWA y numerosas ONG, dichas instituciones han estado bajo el ataque permanente de Netanyahu, lo que ha limitado de manera definitiva su labor humanitaria.  
 
Unicef alertó sobre la terrible situación de más de 600.000 infantes en Rafah, en el sur, que sobreviven entre el hambre y el terror. Sus imágenes llorando, temblando, o raquíticos, sin fuerza siquiera para llorar, son escalofriantes.
 
No son solo los pequeños. Un funcionario relató desde el terreno el desespero de un grupo de adolescentes porque esta pesadilla termine y su deseo de que los maten. Hace unos meses los niños y niñas soñaban con morir unidos en familia.
 
“La velocidad de la tragedia en Gaza no tiene precedentes”, afirmó el responsable de comunicaciones de esta entidad, “algo que nunca habíamos visto (…) Es el principio del desastre de la desnutrición en Gaza. No hay tiempo”.
 
De acuerdo con información reciente de la FAO, 2.2 millones, prácticamente todos, están en la fase más alta del hambre (3 o superior); 50% está en situación de emergencia (fase 4) y, al menos uno de cada cuatro hogares, en condiciones catastróficas o hambruna. Un registro jamás registrado.
 
Por su parte, el director ejecutivo del PMA advierte que la hambruna puede llegar en mayo próximo. Pero Máximo Torero, economista jefe de la FAO, cree que por la velocidad y expansión del conflicto esto puede suceder antes, debido al rápido deterioro de la seguridad alimentaria y nutrición de las últimas semanas.
 
Agrega que esta situación no se registra en otros lugares en situación de hambre extrema. En Gaza se suman “los graves daños en las infraestructuras y la imposibilidad de ingreso de ayuda humanitaria, además del desplazamiento sin precedentes de la población y la destrucción de los servicios de agua y saneamiento” (…). Se le está quitando a la población cualquier posibilidad de sobrevivir porque no tiene acceso a la comida y al agua”.
 
Debido a su escasez y a las pésimas condiciones generales de higiene, los niños se ven afectados por enfermedades infecciosas, sobre todo, diarreas potencialmente mortales.
 
Señalemos que el artículo 54 del protocolo adicional a los Convenios de Ginebra de 1949 establece la prohibición de “atacar, destruir, sustraer o inutilizar los bienes indispensables para la supervivencia de la población civil, tales como los artículos alimenticios.
 
Por su parte, la Resolución 2417 del Consejo de Seguridad de la ONU, de 2018, condena el uso del hambre y la inanición de la población civil como arma de guerra.
 
Y, como siempre, las mujeres son las más afectadas. En medio de los ataques israelíes, soportan los partos y cesáreas sin anestesia. Cuando apenas hay agua para beber, lavarse es secundario, pero ello ha disparado las enfermedades y abortos. Muchas gazatíes toman pastillas para retrasar la menstruación y tener un problema menos, a pesar de los graves riesgos para su salud.
 
Según el Grupo de la ONU sobre discriminación de mujeres y niñas, la limitación de los refugios, escasez de retretes, instalaciones para lavarse y de condiciones mínimas de privacidad afecta profundamente al equilibrio mental de las mujeres.
 
Señalan que el colapso casi total del sistema educativo aumenta para las niñas los riesgos como el matrimonio infantil, separación familiar o trata de personas. Hay incrementos de violencia de género y de violación a mujeres detenidas por las fuerzas israelíes en Gaza y Cisjordania.
 
Por último, a finales de marzo pasado se conoció "Anatomía de un genocidio" un informe contundente de la relatora de la ONU para los Territorios Palestinos, Francesca Albanese. Señala que "El genocidio en Gaza es la fase más extrema de un largo proceso de colonización y asentamiento para intentar eliminar a los palestinos". Durante más de 76 años ese pueblo "ha sido oprimido de todas las maneras imaginables, destruyendo su derecho inalienable a la autodeterminación".
 
Pero todavía no se vislumbran medidas contundentes para frenar tanta ignominia y cinismo.

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