sábado, 29 de marzo de 2025

Limpieza étnica en Gaza a toda marcha

 Con apoyo de Trump, Netanyahu decide romper la tregua establecida en Gaza e intensifica el genocidio y la política de limpieza étnica.

Consuelo Ahumada / Para Con Nuestra América
Desde Colombia

El pasado 18 de marzo, cuando apenas transcurrían menos de dos meses del inicio de la tregua, Israel anunció su ruptura y reanudó la ofensiva a gran escala, por tierra, mar y aire contra Gaza. Al mismo tiempo multiplicó sus ataques en Cisjordania.
 
Esta decisión era absolutamente previsible. Cuando Trump anunció en Washington su plan para desalojar y anexar la franja y construir allí la Gran Riviera de Oriente Medio para su país, Netanyahu expresó toda su euforia.
 
Aclaró entonces que no cumpliría con dos puntos centrales de la primera fase del acuerdo: sacar a su ejército de Gaza y permitir la ayuda humanitaria para su martirizada población. Por ello, Israel decidió romper la tregua. 
 
¿Cuál es el panorama de la franja hoy? Edificios y carreteras destrozadas, pueblos enteros reducidos a escombros, tal como lo muestran las imágenes satelitales.
 
El genocidio ha sido el arma utilizada por Israel para impulsar la limpieza étnica en Palestina. Este concepto fue introducido en el Consejo de Seguridad de la ONU en 1992 como una práctica considerada crimen de guerra por el DIH, y encaminada a expulsar a toda una población, por motivos étnicos o de otro tipo y/o a acabar con todos sus miembros.
 
Para lograrlo, se contemplan prácticas como detenciones arbitrarias, ejecuciones, deportaciones masivas, traslado sistemático y encarcelamiento de civiles, entre muchas otras.
 
De más de 50.000 personas asesinadas en Gaza, al menos 15.000 son niños y niñas, confirma UNICEF. Año y medio después de iniciada la feroz arremetida de Israel, cientos de miles de ellos están muy afectados por desnutrición e infecciones, resultantes de la carencia de mínimas condiciones de higiene, agua potable y de ayuda humanitaria. Para no hablar de los graves impactos psicológicos.   
 
El Estado fascista y racista de Israel defiende la ejecución de niños, niñas y adolescentes palestinos y varios de sus funcionarios se han pronunciado abiertamente en ese sentido. Estos crímenes han sido la constante, tanto en Cisjordania como en Gaza.  
 
Para Israel, asesinar masivamente a la niñez, la juventud y a las mujeres jóvenes es también un mecanismo clave de limpieza étnica, aparte de la expulsión de la población de su territorio ancestral. Con ello busca la extinción del pueblo palestino.
 
Y las cosas empeoran cada vez más. El director de UNICEF para Oriente Medio y Norte de África declaró que durante su última visita a Gaza pudo comprobar cómo un millón de niños sobreviven sin las mínimas condiciones, tras la decisión israelí de principios de marzo de bloquear toda ayuda: alimentos, agua, medicamentos y otros suministros críticos.
 
Sin duda, asistimos a la intensificación del plan de limpieza étnica, en el cual está empeñado Israel desde hace 75 años, cuando se produjo la expulsión de los palestinos de su tierra, la Nakba o tragedia palestina.  
 
La gran mayoría de los 2.3 millones de habitantes de Gaza han sido convertidos en desplazados varias veces durante el último año. Incluso desde antes. Lo cierto es que, con motivo de la tregua, cientos de miles están regresando todavía a lo que queda de sus hogares.
 
Según Al Mayadeen, noticiero de El Líbano con presencia en todo el mundo árabe, familias enteras han sido exterminadas y sus hogares convertidos en tumbas colectivas.
 
Con los bombardeos recientes, Israel estableció un macabro récord de 183 niños asesinados en un día, además de 94 mujeres y 34 personas mayores, para un total de más de 400 muertos y 678 heridos. Hoy, diez días después, la cifra superó las 855 víctimas mortales, 1.663 heridos y 142.000 nuevos desplazados. Pero el conteo no se detiene. https://espanol.almayadeen.net/events/1977963/gaza-vence-al-genocidio
 
 La brutalidad de Israel y la escalada de sus bombardeos en Gaza no tiene precedentes en la historia bélica del mundo. Su aviación informó hace poco más de un año que hasta ese momento había bombardeado 22.000 objetivos, lo que corresponde a 846 ataques diarios.
 
Ataques que, ya sabemos, van dirigidos a instalaciones civiles, campos de refugiados, caminos, escuelas, hospitales, ambulancias, camiones de ayuda, iglesias, parques. La excusa: Hamás está en todos lados y el pueblo palestino, incluida la niñez, es cómplice.
 
La sintonía entre Netanyahu y Trump es total. La dirección de migración, en manos del ministro de Defensa israelí, se encargará de "preparar y facilitar el tránsito seguro y controlado de los residentes de Gaza para su ‘salida voluntaria’ a terceros países", con el fin de ejecutar el plan del presidente Trump para Gaza. 
 
 Para terminar, el pasado 24 de agosto el Ejército de Israel detuvo en Cisjordania al palestino Hamdan Ballal, codirector del documental No other land, (Ninguna otra tierra) ganador reciente de un Oscar. Fue arrestado en la ambulancia en la que era atendido después de recibir una paliza brutal por cuenta de un grupo de quince colonos judíos.
 
El otro codirector del documental, el israelí Yuval Avraham, denunció los hechos y señaló que no había rastro de su compañero. Pero al otro día fue dejado en libertad. Informó que había recibido maltratos y ninguna atención médica. Sin duda, el Oscar y la presión internacional le salvaron la vida.   

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