El sistema basado en el “triunfo”, en el lucro como ideal supremo, lleva implícita la transgresión (¿acaso el capitalismo, aunque se rasgue las vestiduras, tiene ética?). Las normas sociales ordenan la vida, impiden la transgresión como práctica normal, pero el “éxito” -bien superior por excelencia de ese sistema- no se detiene ante nada.
Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala
El estadounidense Lance Armstrong, ciclista ganador consecutivo de siete Tours de Francia entre 1999 y 2005, confesó públicamente años después haber utilizado sustancias prohibidas en su carrera deportiva.
No fue sorpresa que saliera a luz el dopaje en una práctica deportiva; lo sorprendente fue la declaración de Armstrong tras años de haber negado el uso de drogas. ¿Por qué lo hizo? No es eso lo que llama a la reflexión crítica -insoportable sentimiento de culpa quizá, explicable en términos de su propia subjetividad- sino el significado social del asunto.








