La nueva arma mortal no tiene pólvora,
ni esparce isótopos radioactivos. La nueva arma mortal se llama medios de
comunicación de masas en manos de unas cuantas corporaciones que manipulan a su
antojo en función de sus intereses corporativos, en alianza con las más
reaccionarias fuerzas políticas.
Rafael
Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica
Desde los ahora lejanos años 70, hay una
discusión en América Latina sobre el papel que juegan los medios de
comunicación como agentes
ideológicos. En el contexto de las implicaciones políticas que había provocado
la Revolución Cubana, y del proceso abierto en Chile con el triunfo de la
Unidad Popular en 1970, Armand Mattelart y Ariel Dorfman escribieron varios
libros sobre la “dominación ideológica” que se ejercía a través de los medios y
las industrias culturales, el más conocido de los cuales fue Para leer al Pato Donald.
Esta preocupación sobre el papel de los
medios en la lucha ideológica de la época nacía por el creciente papel que
tenían, a raíz de la revolución tecnológica de la posguerra, uno de cuyos
principales componentes es, precisamente, el de los sistemas de la comunicación
y la información. Los Estados Unidos de América comprendieron tempranamente el
papel fundamental que tenía la “conquista de mentes y corazones” que se podía
lograr a través de los periódicos, la televisión y la radio, y también el
entretenimiento. De ahí que la industria editorial y cultural pasara a ocupar
un rango importantísimo en la estrategia de difusión de una determinada visión
acorde con sus intereses, no solo del mundo sino de la coyuntura política.













