sábado, 10 de diciembre de 2016

Planeta Tierra llamando a la izquierda chilena

Nuestro desafío consiste en retomar la iniciativa que la violencia reaccionaria aplastó hace 43 años. No se trata de repetir una historia cuyo término todos conocemos. Tenemos que escribir nuestra propia historia y en la práctica corregir los errores del pasado y los de ahora.

Manuel Cabieses Donoso / Revista Sur y Sur

La ocasión política la pintan calva para la Izquierda; la están dando, es el momento de iniciar el camino de retorno a posiciones de poder. Sin embargo corremos el riesgo de que la oportunidad y las condiciones favorables se nos escurra entre los dedos. ¿De qué se trata? ¡De volver a la acción, a la propuesta y al debate de masas!

De ponernos las pilas para levantar una alternativa política, económica, social y cultural. Sin vacilaciones ni más bla, bla, bla. El camino del infierno de los trabajadores está empedrado de palabrería y demagogia. ¡Basta ya!

La Izquierda debe estar presente en la acción política con su propia identidad, que la dan sus objetivos superiores y un programa permanentemente actualizado.

Venezuela: Sin reconocimiento de la otredad, no hay diálogo posible

De la mano de las narrativas mediáticas sobre la crisis, la convivencia y el diálogo, la ciudadanía se encuentra a merced de una construcción social de la realidad y del sentido de lo que acontece en Venezuela.

Aram Aharonian / Rebelion

El primer día de diciembre, la oposición amenazó nuevamente con abandonar la mesa de diálogo con el gobierno y puso plazos perentorios a la misma, en un documento dirigido a los facilitadores de Unasur y del Vaticano: “… el proceso de búsqueda de soluciones a través del diálogo se encuentra detenido por el incumplimiento del gobierno de los acuerdos logrados en las reuniones plenarias de la Mesa de Diálogo Nacional realizadas los días 30 de octubre, 11 y 12 de noviembre”, señaló en un comunicado.

En Venezuela cada vez más se consolida una intención fatalista destinada a construir un clima negativo de desaliento, desesperanza y desmoralización que pretende, por una parte, minar la confianza en mediadores y, por la otra, socavar la credibilidad en los actores políticos que se sientan en la mesa, señala la socióloga Maryclén Stelling.

Un verano interminable

Necesitamos romper ese modelo que nos ha traído al dilema de crecer o vivir. Ya no es posible continuar con el esquema económico tradicional. Es la hora de la economía ecológica renovada: con nuevo conocimiento científico, nuevo orden internacional, nuevo ser humano y una nueva forma de medir los problemas ambientales (nueva métrica).

Fander Falconí / El Telégrafo (Ecuador)

Terminó otra cumbre de cambio climático en Marruecos (la COP 22), sin resoluciones favorables para la humanidad. Desde hace un tiempo sabemos que algo anda mal con el planeta. No solo lo dicen los científicos, la gente común ya empieza a preocuparse y a organizarse. El 30 de octubre de 2016, National Geographic lanzó al aire un filme gratuito para todo el mundo. El documental ‘Before the Flood’ (Antes del diluvio, en inglés) se difunde en español como ‘Antes que sea tarde’ (¿antes DE que sea tarde?) y se puede descargar de YouTube o de Twitter. El presentador es Leonardo DiCaprio, uno de los actores más famosos de Hollywood. A pesar de eso, la cinta no oculta el papel de gran contaminador que tiene Estados Unidos ni la existencia en ese país de una fuerte corriente política y religiosa que niega el calentamiento global (con Trump a la cabeza), o al menos niega en forma enfática la responsabilidad humana del cambio climático.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Fidel y la Revolución Cubana: “Con conciencia de siglos…”

José Martí no solo fue el autor intelectual del asalto al Cuartel Moncada en 1953, como el propio Fidel lo reconociera en su alegato “La historia me absolverá”: también fue el inspirador de la política exterior cubana y de su praxis geopolítica en el Caribe, en la América Latina continental y más allá del ámbito regional.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

La muerte de Fidel Castro provocó una sobrecogedora reacción mundial de respeto, admiración y reconocimiento a la vida y trayectoria del líder revolucionario, una de las figuras más influyentes y destacadas del siglo XX y lo que va del XXI, en América Latina y el mundo. Que estos gestos provengan, especialmente, de pueblos como el palestino, que todavía sufre criminales formas de opresión; de países como Angola y Namibia, cuya independencia y soberanía se obtuvo gracias a las audaces acciones internacionalistas de la Revolución Cubana en el combate al racismo y el apartheid surafricano;  de partidos, movimientos y organizaciones populares que resisten al capitalismo neoliberal y al imperialismo en todos los continentes; y en general, que sea esa gran humanidad que ha dicho ¡basta! y ha echado a andar –como se la identifica en la Segunda Declaración de La Habana- la que hoy se conmueve con la desaparición física de Fidel, habla de la inmensa estatura política y moral alcanzada por este hombre “de tozuda voluntad y anticuado sentido del honor”, al decir de Eduardo Galeano, y “que siempre se batió por los perdedores”[1] como Quijote de nuestro tiempo.

Fidel, los hombres como tú no mueren

La derecha caracterizó a Fidel como un dictador, en realidad fue y será un héroe nacional. A pesar de su liderazgo de talla mundial, Fidel fue siempre un hombre cercano a la gente. Alguna vez le dijo a su  gran amigo Gabo, que su máxima aspiración era “pararse en una esquina”. Nunca lo hubiera podido hacer, la historia lo convirtió  en estadista, revolucionario, gigante.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

Comencé a saber de Fidel  en enero de 1959 cuando una mañana mi padre le dijo a mi madre: “Te lo dije Edna, triunfaron”. Pero realmente supe de Fidel, cuando lo vi junto a sus compañeros de clandestinidad, arrimados a un radio de bulbos escuchando a un hombre de acento extraño que con voz aguda hablaba por horas. Era la Guatemala de 1960 y la represión Ydígorista se incrementaba. El radio lo escuchaban mi padre y sus camaradas en un volumen  bajo, para que los vecinos no supieran que en nuestra casa se escuchaba Radio Habana Cuba. Era peligrosísimo escucharla. En cambio, era común escuchar la propaganda anticomunista acerca de Cuba. Mis abuelos en Chimaltenango escuchaban una radio novela sobre las atrocidades que Fidel cometía, cuya cortinilla inicial comenzaba  con un “Conozca usted lo que sucede en la Perla de Las Antillas, convertida ahora en el infierno de El Caribe”. Y circulaban ampliamente los comics que con dibujos relataban cómo en la isla una maestra comunista les decía a los niños “pídanle a Dios que les traiga un helado”. Al no ver los niños realizados sus deseos, les decía “Ahora pídanselo a Fidel”.  Acto seguido entraban un grupo de barbudos uniformados que repartían sendos helados en el aula…

Fidel Castro, eterno héroe de los desheredados

Fidel Castro es un símbolo de orgullo, de dignidad, de resistencia y de lealtad a los principios y su prestigio ha superado las fronteras de su tierra natal para irradiar el mundo.

Salim Lamrani / Especial para Con Nuestra América
Desde Francia

Personaje controvertido en Occidente, donde es fuertemente criticado, Fidel Castro es admirado en cambio por los pueblos de América Latina y del Tercer Mundo, que lo consideran un símbolo de la resistencia a la opresión y un defensor de la aspiración de los países del Sur a la independencia, a la soberanía y a la autodeterminación. Rebelde mítico que entró en vida en el Panteón de los grandes libertadores del continente americano, el antiguo guerrillero de la Sierra Maestra ha visto su prestigio superar fronteras continentales para convertirse en el arquetipo del antiimperialismo del siglo XX y el vector de un mensaje universal de emancipación.

Fidel también le escribió a Trump

Cuando el presidente de EEUU, Barack Obama, visitó La Habana hace apenas unos pocos meses, sentía que cada uno de sus movimientos era seguido por la mirada atenta del comandante en jefe de la Revolución cubana, Fidel Castro R. Al lado del líder cubano, todos los aguerridos guajiros de la isla mayor de las Antillas estaban vigilantes.

Marco A. Gandásegui, h. / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

Detrás de Obama hay una historia cincuentenaria de invasiones, asaltos, agresiones económicas y humanitarias que le han costado a los cubanos vidas, bienes y felicidad. Un total de 11 presidentes norteamericanos han hecho todo lo posible por acabar con la Revolución cubana. Incluso, antes del triunfo de la Revolución, durante 60 años, EEUU sometió a la isla a una especie de protectorado al servicio de las mafias que controlan el tráfico de ‘blancas’, de ‘drogas ilícitas’ y armas de guerra (aún activas en Norte, Centro y Sur América).

Fidel y la congruencia ética

Para quienes acompañamos a Fidel y a su pueblo por estos más de 50 años de revolución, en la solidaridad, la fraternidad, las luchas paralelas por transformar nuestras propias realidades; en las represiones y las victorias, las duras y las maduras, Cuba será por siempre un referente de digna resistencia y luchas con profundo significado histórico.

Gilberto López y Rivas / LA JORNADA

El estudio comparado de las revoluciones contemporáneas en América Latina muestra que a mayor apego de sus militantes a los principios que dan origen al movimiento y mayor congruencia ética de sus dirigentes, mayor también el desarrollo y la consolidación de esos procesos. En el caso de la revolución cubana, el factor ético esta presente desde la lucha contra la dictadura de Batista y ha sido recurrente a lo largo de los más de 50 años de su triunfo. Para la generación de aspirantes a revolucionarios que nacimos en los años 40 del siglo pasado, Fidel Castro se constituyó en un guía, pero no a la manera del “Gran Timonel”, o de los dirigentes religiosamente venerados de Corea del Norte, sino como un pedagogo de la revolución triunfante, del antimperialismo, de la soberanía recobrada frente a Estados Unidos, del rescate de una nación desde lo popular, del internacionalismo practicante y, sobre todo, de la coherencia ética.

Fidel: líder en la historia de América Latina

El viernes 25 de noviembre de 2016 falleció Fidel Castro Ruz. El mismo día, pero en 1956, Fidel y un grupo de revolucionarios partió desde México, en el yate Granma, con destino a Cuba, donde se inició el proceso de la Revolución, que triunfó el 1 de enero de 1959.

Juan J. Paz y Miño Cepeda / El Telégrafo (Ecuador)

Fidel pasó a ser el líder indiscutible del acontecimiento histórico más importante en América Latina después de la independencia de la región. Por intermedio de la lucha guerrillera y el respaldo generalizado de la población, fue posible derrotar al imperialismo, a la oligarquía interna y a la dictadura de Fulgencio Batista; pero, sobre todo, Cuba demostró que era posible construir una sociedad diferente con soberanía y dignidad nacionales. Avanzó en su segunda independencia. Ese ejemplo es el que encendió los ideales de transformación revolucionaria en toda América Latina.

Paradójicamente, la Revolución cubana pasó a ser vista como un ‘peligro’ para la región, en las mentes de sus élites dominantes, de modo que los EE.UU., al mismo tiempo que implantaron la guerra fría en América Latina, establecieron sobre Cuba un bloqueo inédito en la historia contemporánea.

EE.UU: La rebelión de las masas no siempre lleva a la revolución

Aunque ha sido en nuestros países ubicados en la periferia capitalista en donde hemos resentido más crudamente los efectos de esta globalización neoliberal, las clases trabajadoras y los sectores populares de los países centrales no han estado al margen de esta situación.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

Dos procesos concomitantes del capitalismo se dieron la mano en los últimos cuarenta años y contribuyeron, potenciándose, a perfilar la situación actual: la globalización y el neoliberalismo. La primera, producto de la expansión sin límites del capital que, buscando su realización, promueve la avorazada y eterna transformación de todo lo que toca en mercancía expandiéndose por todo el orbe; la segunda, de la búsqueda constante de mayores cotas de productividad y rentabilidad basándose en la explotación creciente del trabajo y la concentración del capital.

En esta situación, el engranaje productivo del capitalismo, aceitado al máximo, se ha convertido en una fabulosa máquina productora de riqueza material generadora de  ganancias exorbitantes que, sin embargo, se quedan cada vez más en menos manos.

Trump, perdedores, medios, crisis globalizadora: aprendiendo a leer a Donald

Buena parte de la prensa hegemónica muestra hoy su pesadumbre por creer que son ellos mismos los que han alimentado a la figura de Donald Trump, regalándole una cobertura mediática por valor de casi 2.000 millones de dólares a Trump (contra 746 millones para Clinton, 321 millones para Sanders o 313 para Cruz).

Aram Aharonian / ALAI

Loser, perdedor, es una de las palabras preferidas de Donald Trump. La enciclopedia estadounidense Merriam Webster, señala que loser es una persona que no es exitosa o atractiva. Trump llegó a decir que Jesús era “un socialista loser” porque alimentaba a los pobres y sanaba a los enfermos: “No tengo respeto por él, no creo que sea muy bueno como deidad. Nunca fue dueño de casinos, nunca se casó con una modelo, como yo. Creo que está sumamente sobrevalorado”. Amén.

 Loser es una palabra que aparece permanentemente en los medios de comunicación, en las tiras cómicas, naturalizando maneras despectivas y discrimanadoras para dominar a los otros. No se trata de ser el mejor para eventualmente ganar, sino de ganar para ser considerado el mejor, la falacia vigente del mercado, la ideología mercantil-empresaria trasladada al amor, al poder político, las artes, la fama y, sobre todo, la popularidad.

Encuestadoras y medios de comunicación: perversos constructores de quimeras

En los últimos años, los medios de comunicación y cierto tipo de empresas, algunas de muy dudosa reputación, han descubierto el valor de este tipo de estadística como instrumento de manipulación a través de la construcción y venta de “verdades” que atraen la atención del público a partir del morbo que produce en los seres humanos el supuesto conocimiento de los hechos futuros.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

El fenómeno de las encuestas en tiempos electorales y el surgimiento de empresas que las realizan han comenzado a copar el ambiente político en la mayor parte del mundo. Ello se inscribe en una lógica de racionalidad que se sustenta en argumentos científicos que permiten entregar información a los actores políticos y a los propios electores respecto de la aceptación o no de un candidato. Nadie puede dudar que la estadística es una ciencia (algunos la definen como metodología) que trata de la recolección, presentación, análisis e interpretación de los datos, así como de la proyección e inferencia de ellos. Existe desde tiempos inmemoriales, se sabe que ya en la antigüedad era utilizada para realizar censos y llevar controles sobre el pago de tributos.

Dos Franciscos, y nosotros

Todo sugiere que el Papa intenta mover a la Iglesia desde una previa postura de contención del cambio en el mundo – que fue característica del papado de Karol Woytila -, a otra nueva, de colaboración con los principales protagonistas políticos y sociales de la transición hacia un orden mundial que sea nuevo por su capacidad para crear las condiciones necesarias para el desarrollo sostenible de nuestra especie.

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

Para John Bellamy Foster, allá en su Norte, y tan cercano.

Un debate recorre las academias del Norte, entre partidarios y adversarios de la dialéctica marxista en el abordaje de los problemas que plantea la crisis ambiental.[1] En el nudo de ese debate está el problema de la relación entre la sociedad humana y la naturaleza que, en una dimensión más amplia, abarca también el lugar del ambiente en que esa relación se expresa. Y a eso subyace lo que a fin de cuentas es realmente fundamental, que es el juicio sobre el papel que la sociedad contemporánea desempeña en la crisis ambiental, y sus posibilidades para encarar las consecuencias que se derivan de ese papel. Los adversarios de la dialéctica marxista plantean que el capitalismo ha subsumido a la naturaleza, la ha hecho parte de sí y está en capacidad de producirla de maneras que superen los problemas presentes de la relación entre ambos. Los otros señalan que el capitalismo ha producido y reproduce constantemente la crisis ambiental a escalas de complejidad cada vez mayor, y que si deseamos una relación más sostenible entre ambas partes, necesitamos una sociedad capaz de producir esa relación de un modo que nos lleve a crear un ambiente distinto al que tenemos hoy.

¿Por dónde pasa el futuro del cristianismo?

El Papa Francisco tiene un mérito innegable: sacó a la Iglesia Católica de una profunda desmoralización debida a los delitos de pedofilia que afectaron a cientos de eclesiásticos. Después desenmascaró los crímenes financieros del Banco del Vaticano, que involucraban a monseñores y a gente de las finanzas italianas.

Leonardo Boff / Servicios Koinonia

Pero principalmente dio otro sentido a la Iglesia, no como una fortaleza cerrada contra los "peligros" de la modernidad, sino como un hospital de campaña que atiende a todos los necesitados o en busca de un sentido de vida. Este Papa acuñó la frase “una Iglesia en salida” en dirección a los demás y no a sí misma, autofinalizándose.

Los datos revelan que el cristianismo es hoy una religión del Tercero y Cuarto Mundo. El 25% de los católicos viven en Europa, el 52% en América y los demás en el resto del mundo. Esto significa que, terminado el ciclo occidental, el cristianismo vivirá en su etapa planetaria una presencia más densa en algunas partes del mundo hoy consideradas periféricas.

Guatemala: Regalos navideños y cambio social

Ya ha pasado cerca de un año desde la asunción del nuevo gobierno, y las promesas de cambio han sido solo eso: promesas. ¿Habrá que esperar que Santa Klaus traiga esos cambios como regalo navideño?


Marcelo Colussi / Para para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

Si así fuera, vamos mal. Los cambios sociales no dependen nunca, no pueden depender, de una persona. Los cambios sociales son producto de las sociedades, de las grandes masas que hacen la historia, nunca jamás de individuos. El año pasado se nos “vendió” la idea -en el peor sentido de la palabra- que con la llegada de Jimmy Morales a la presidencia cambiaban las cosas. Casi un año después de ese montaje vemos que no cambió absolutamente nada.

De todo esto podemos sacar varias conclusiones. Al menos las cuatro siguientes.