¿Servirá para cambiar este curso suicida la COP 26? Seguramente no. Más allá de buenas intenciones y de aparatosas declaraciones, la esencia misma del sistema no permite beneficiar a todo el mundo. Ese es el límite infranqueable del capitalismo.
Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala
“No hay que cambiar el clima, sino el sistema”.
Pancarta de un grupo ambientalista
El planeta está en peligro y, por tanto, todos los seres vivos (animales y vegetales) que allí vivimos. Desde el inicio de la revolución industrial hace dos siglos, hoy ya extendida por todo el mundo, el capitalismo ha cambiado la vida. Globalizado como está, su modelo de producción y consumo trajo grandes beneficios. Pero también, dada su insaciable voracidad de lucro, produjo problemas monumentales que hoy empiezan a verse como sumamente peligrosos.