Asistimos a un periodo acelerado de declive en la hegemonía de Occidente, donde el nuevo orden, ahora sí, surge para llevarse todo lo sólido que ya se “desvanece en el aire”.
Cristóbal León Campos / Para Con Nuestra América
Desde Mérida, Yucatán. México.
Al tiempo en que Estados Unidos se dedica a agredir y amenazar naciones y gobiernos que no se someten a sus mandatos, a asesinar inocentes a lo largo del mundo, a calumniar a mandatarios que se atreven a denunciar las acciones imperialistas, a perseguir, encarcelar y deportar inmigrantes y a bloquear países como Cuba y Venezuela, y de manera particular a Palestina impidiendo la llegada de alimentos, medicinas, agua y muchas otras mercancías a la Franja de Gaza como parte del genocidio cometido en conjunto con el sionismo israelí, una realidad emergente tiene lugar al otro lado del mundo, donde el reacomodo geopolítico ha dejado evidencia de que el tiempo de cambio en la hegemonía ha llegado a su maduración, y que el hoy considerado imperio más poderoso de la historia humana vive su periodo final ante su decadencia anunciada años atrás.


