sábado, 14 de diciembre de 2019

El dolor que no duele

Sin el conveniente refugio de la alienación quizá seríamos más humanos.

Carolina Vásquez Araya / www.carolinavasquezaraya.com


Acostumbrados como estamos a vivir la vida contemplándola a través de las pantallas, hemos logrado crear eficaces anticuerpos contra el dolor, pero sobre todo contra la necesidad de involucrarnos en aquello capaz de trastornar nuestro espacio personal. Ya somos maestros en el truco de abstraer cuanto pudiera destruir esa ilusión de seguridad que nos permite ir por senderos pavimentados, en donde tocamos la realidad tangencialmente gracias a que nos la presentan fraccionada en cápsulas fáciles de digerir. La tragedia ajena, entonces, puede ser observada sin ese molesto prurito de culpa que –de ser más potente- nos obligaría a actuar.

viernes, 6 de diciembre de 2019

Un mundo que muere y otro que surge

El mundo humano está en una encrucijada vital que no tiene solo que ver con la estructura social sino con la supervivencia de la especie misma. El viejo modelo no está en la capacidad de dar las respuestas adecuadas y solo otro alternativo, diferente, podría, eventualmente, ofrecer las necesarias.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

La reacción agresiva y belicosa que están teniendo las diferentes fuerzas reaccionarias de derecha en América Latina es impresionante. Más aún cuando muchos de los que reaccionan de esa forma no son, realmente, miembros de los reducidos y elitistas grupos que verdaderamente tienen el poder económico, grupos cada vez más ricos pero también más pequeños cuyos miembros más conspicuos seguramente nunca salen a ostentar su odio públicamente, y muy posiblemente ni se lleguen a enterar de los conflictos callejeros en los que se engarzan las clases medias de nuestro continente porque se encuentran en otra parte, literalmente, en una burbuja que los separa y aísla de ese mundo incierto, en el que hay que hacer prevalecer "la diferencia" que caracteriza a las clases medias de sus países de origen.

1989

La actual crisis social y política en América Latina representa un nuevo capítulo de esa historia que se empezó a escribir en 1989, esto es: la confrontación entre las fuerzas que intentan imponer un orden que prolongue en el tiempo la lógica de dominación y explotación que está en la raíz del proyecto moderno colonial de poder del Occidente capitalista, y las fuerzas diversas que quieren e impulsan –todavía a tientas- la construcción de algo distinto.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica
Desde Lima, Perú

Soldados estadounidenses en Panamá, durante la invasión de 1989.
Hace treinta años, en diciembre de 1989, los Estados Unidos perpetraron la invasión a Panamá, la última de esta naturaleza en el siglo XX, el siglo del imperialismo. La violenta intervención de la armada norteamericana, que desplegó 27.000 marines en tierras canaleras para apresar al mandatario Manuel Antonio Noriega –reconocido colaborador de la CIA-, dejó un saldo mortal estimado en más de 1000 civiles y militares; en palabras del historiador cubano Sergio Guerra, la invasión “puso fin a los últimos vestigios del nacionalismo torrijista con el pretexto de la democratización y la lucha contra el narcotráfico” e inauguró un nuevo período en la historia de América Latina, caracterizada por “la omnipresencia de mercado, el capitalismo salvaje, la desideologización y el pensamiento único neoliberal”[1], bajo la égida de la potencia del norte, devenida en hegemón del nuevo orden unipolar que emergió de la crisis del socialismo –con la emblemática caída del muro de Berlín- y la disolución de la Unión Soviética. Esta fecha, con su simbolismo y reverberaciones políticas, reapareció en algunas de las conferencias y debates a los que tuvimos oportunidad de asistir, en el marco del Congreso ALAS celebrado en Lima, Perú, del 1 al 6 de diciembre.

De la política martiana

Nunca como hoy, cuando el volcán que es nuestra América emerge de nuevo coronado de fuego, han sido tan valiosas estas experiencias y estas ideas. Una nueva generación de jóvenes radicales está en las calles y, aunque quizás no lo sepan, Martí está con ellos, luchando a su par.

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América
Desde Alto Boquete, Panamá

“Contra la verdad, nada dura:
ni contra la Naturaleza.”
José Martí[1]

Los pueblos, dijo una vez José Martí, “son como los volcanes, se labran en la sombra, donde sólo ciertos ojos los ven;”

y un día brotan hechos, coronados de fuego y con los flancos jadeantes, y arrastran a la cumbre a los disertos y apacibles de este mundo, que niegan todo lo que no desean, y no saben del volcán hasta que no lo tienen encima. ¡Lo mejor es estar en las entrañas, y subir con él!”[2]

Tiempos de revuelta

El mundo cae a pedazos a nuestro derredor. Algunos huyen. Otros se enconchan, buscando que no los aplaste uno de los pedazos. Muchos cierran los ojos para no ver lo que pasa. Pero la mayoría está en revuelta, particularmente ellas.

Gustavo Esteva / LA JORNADA

A ras del suelo, en los abajos, tres palabras definen el estado de ánimo: asombro, indignación, esperanza.

Las revueltas son tan extendidas como confusas. No sale un mensaje claro de calles y plazas recuperadas, pero en todas se manifiesta el hartazgo generalizado con el estado de cosas. El protagonismo de las mujeres y la inspiración de los pueblos originarios renuevan una antigua tradición de América Latina, cuando mujeres indígenas encabezaron muchas rebeliones. Y están siempre los y las jóvenes, con los más diversos impulsos y reivindicaciones.

AMLO, su primer año de gobierno

Un gobierno posneoliberal puede con austeridad y honestidad financiar el bienestar social del pueblo,  avanzar en la economía y no incurrir en lo que el neoliberalismo le achaca a la izquierda: el gasto irresponsable del erario público.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

Mientras la derecha pinta a México como un país abatido por  la inseguridad y recesión, con multitudes manifestándose en contra de Andrés Manuel López Obrador, el Presidente mexicano rindió el informe de su primer año de gobierno ante un zócalo abarrotado y un 60% de popularidad. El inicio de su discurso reseñó la vertiginosa transformación que ha tenido el país en los primeros doce meses de su gobierno: se ha aprobado la ley de combate a la corrupción,  la de austeridad republicana, la de extinción de dominio para delincuentes y corruptos. También la reforma al Artículo 28 de la Constitución para prohibir la devolución de impuestos; la clasificación del huachicol, evasión fiscal y fraude electoral como delitos graves;  la eliminación del fuero al Presidente para que pueda ser juzgado en funciones; la revocación de mandato; la consulta popular. También la nueva ley laboral que garantiza el voto libre secreto y directo en los sindicatos; la ley de salud para proveer a todos los mexicanos atención médica y medicamentos. Una nueva ley que cancela la reforma educativa neoliberal y propone otra de carácter posneoliberal. La reforma constitucional que habilita a los elementos del ejército y marina  en el cuidado de la seguridad pública e instituye la Guardia Nacional. Finalmente el envío al Congreso de una reforma constitucional para garantizar las pensiones a adultos mayores, discapacitados y becas a todos los niveles de educación. Prácticamente una nueva Constitución.

Gestión democrática o autoritaria: dilema del gobierno de Giammattei en Guatemala

El gobierno de Giammattei deberá decidir el tipo de respuesta que dará a la protesta social sabiendo que tendrá dos opciones: instituir una política de diálogo, negociación y gestión de políticas públicas que resuelvan las demandas sociales o recurrir a medidas de control, criminalización, judicialización y represión.

Mario Sosa / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

Alejandro Giammattei asumirá la conducción del Gobierno nacional de un país cuyas condiciones de vida se deterioran producto de un modelo económico atrasado, deficiente, deficitario en lo productivo, excluyente, impuesto y expulsor en lo social, con una economía en crecimiento sostenido de alrededor del 3.4 %, cuyos beneficios se concentran en una clase dominante voraz mientras el 62.4 % de los guatemaltecos subsisten en pobreza multidimensional y las capas medias tienden a sentir cómo sus condiciones de vida se deterioran.

La alarmante “colombianización” de la política en América Latina

Los acontecimientos políticos de los últimos años han develado una novedosa característica de la democracia representativa la cual siendo intrínseca a ella, se ha hecho pública y patente en tiempos recientes: se trata de la alianza entre delincuencia y clase política como necesidad para el sostén del modelo y el sistema. En América Latina ese proceso podría denominarse “colombianización de la política”.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

Esta estrategia se puso en efecto al finalizar la guerra fría. El enemigo comunista había desaparecido, el imperio necesitaba fabricar uno nuevo que permitiera justificar su permanente presencia militar en la región. Definió que los nuevos enemigos serían el narcotráfico y la inmigración ilegal.

A partir de ellos, involucró a las instituciones armadas y policiales de los países latinoamericanos y caribeños en un supuesto enfrentamiento con dichas fuerzas hostiles, así argumentaba a favor de la preparación y formación de dichas instituciones bajo su égida. Mientras tanto, seguía instalando bases militares, aunque en muchos casos puso el énfasis en las alianzas con órganos de seguridad para burlar las legislaciones locales.

Bolivia: “Ser ciudadano de pleno derecho significa ser blanco”

Hace 10 años en el número celebrando el 50º aniversario de la revista TAREAS, Adolfo Gilly hizo un examen de la realidad boliviana que sigue siendo vigente en la actualidad. Aprovechamos este espacio para reproducir algunos extractos con motivo de la guerra racial que está viviendo ese hermano país.

Marco A. Gandásegui, h. / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

Según el vicepresidente Álvaro García Linera (en 2006), lo que está en curso es “una ampliación de élites, una ampliación de derechos y una redistribución de la riqueza. Esto, en Bolivia, es una revolución”.

Según Gilly, “lo que está ocurriendo es algo mucho más profundo y va más allá de las élites, la política y la economía. Es un cuestionamiento de los sustentos mismos de la dominación histórica de esas élites, viejas y nuevas. Viene de muy abajo, lo mueve una furia antigua y no lo van a detener las masacres de las bandas fascistas”.

Economía de Ecuador: entre la espada y la pared

Las elites que integran esta cúspide de la pirámide social ecuatoriana no están dispuestas a ceder en la imposición de sus intereses, de modo que la lucha de clases que han lanzado contra el resto del país indudablemente despierta reacciones sociales y movilizaciones populares.

Juan J. Paz y Miño Cepeda / www.historiaypresente.com

A estas alturas, y tal como ha ocurrido en otros países de América Latina, en materia económica se han impuesto en Ecuador las consignas de las cámaras de la producción, la visión ideológica de influyentes analistas económicos ortodoxos y las condicionalidades del Fondo Monetario Internacional (FMI). Bajo esas orientaciones, las únicas políticas económicas admisibles se traducen en un esquema muy simple: achicar el tamaño del Estado y su déficit, reducir los impuestos, flexibilizar el sistema laboral regulado y confiar en los capitales nacionales y extranjeros, como supuestos forjadores del progreso, la modernización y el bienestar colectivo.

Argentina: La hoja en la tormenta

Como hoja en la tormenta, mecida por rachas de viento –fenómenos climáticos que adornaron metafóricamente al gobierno de Cambiemos para comunicar los diversos tramos de la debacle económica– el líder, la cabeza visible y principal responsable deambulará sin protagonismo o eludiéndolo como en estos cuatro años…

Roberto Utrero Guerra / Especial para Con Nuestra América
Desde Mendoza, Argentina

Como en el celebrado film Quo vadis? de 1951, en que Peter Ustinov encarna a Nerón y sus recordados diálogos con Polonio y, en un momento, pide el “vaso de las lágrimas” para verter las suyas por el incendio de Roma por decisión propia; con el mismo cinismo y sensibilidad Macri se despide en las redes con su esposa Juliana a modo de Popea, ambos distendidos, sentados despreocupadamente, diciendo que prefiere los helados de pistacho y banana Split.

Uruguay, el paisito que había olvidado a la derecha, la que hoy se vuelve pesadilla

Seguramente, el resultado tan ajustado del balotaje, con una remontada final de visos épicos (si no los tuviera no sería uruguayo), no permitirá al Frente Amplio, al menos en lo inmediato, hacer un buen balance y una buena autocrítica de la dolorosa derrota.

Aram Aharonian / ALAI

No. No ganó la coalición multicolor, el combo derechista-fascista en Uruguay. Perdió el Frente Amplio, su anquilosada burocracia, los viejos dinosaurios que no dejan lugar a las nuevas generaciones. El Frente Amplio no pudo retener el gobierno, fue desalojado del mismo y pasó de tener un parlamento con más del 50% de los votos, a uno con poquito más del 40%.

Fue la militancia frenteamplista la que puso toda la carne en el asador, pese a que la dirigencia optó por deshabilitar los comités de base, desechar la participación popular desde el primer gobierno de Tabaré Vázquez. Porque la historia del Frente no empezó con un triunfo electoral, sino con un largo camino que se inició el 26 de marzo de 1971, con la unidad de las izquierdas y de los grupos progresistas.

El tsunami fundamentalista en América Latina

En tiempos de convulsión e incertidumbre el mensaje fundamentalista se convierte en un masaje terapéutico que le viene bien a un capitalismo estresado, pero muy mal a un continente latinoamericano que casi siempre cumple el papel del diván que soporta el peso del paciente y las consecuencias de sus arrebatos y “locuras”. 

Álvaro Vega Sánchez * / Para Con Nuestra América

En las décadas de 1970-1980 la primera ola del fundamentalismo religioso fue intempestiva y azotó en medio de los jalones bélicos de la guerra fría y el ensañamiento del poder militar contrainsurgente, atendiendo a  la política de Seguridad Nacional impulsada por los Estados Unidos para proteger sus intereses geopolíticos en la región.

Predomina, en este primer oleaje, el poder duro (hard power) del brazo militar represivo. Sin embargo, el aparato político-militar fue oxigenado religiosamente por el magisterio disciplinario de Juan Pablo II con el cardenal Ratzinger como su mano derecha, así como por el fundamentalismo evangélico liberal, el incipiente neopentecostalismo y algunas réplicas latinoamericanas del culto mediático -“Iglesia Electrónica”- y de los extravagantes tele-evangelistas norteamericanos.

Después de las naciones, construir la Tierra

¿Tendremos tiempo y sabiduría suficientes para cambiar la lógica del sistema implantado hace siglos que ama más la acumulación de bienes materiales que la vida? Eso dependerá de nosotros.

Leonardo Boff / Servicios Koinonia

Un anuncio-propaganda de un canal de televisión muestra a un grupo interétnico cantando: “Mi patria es la Tierra”. Aquí se revela un estado de conciencia que deja atrás la idea convencional de patria y de nación. En efecto, vivimos todavía bajo el signo de las naciones, cada cual autoafirmándose, cerrando o abriendo sus fronteras y luchando por su identidad. Esa fase, todavía vigente, pertenece a otra época de la historia y de la conciencia. La globalización no es sólo un fenómeno económico. Representa un dato político, cultural, ético y espiritual: un nuevo paso en la historia del planeta Tierra y de la Humanidad.

Las fake news, la sociedad y la educación superior

En el mundo actual, aunque muchos crean que resulta sencillo identificar y separar las noticias falsas de las noticias verdaderas, esa misión es harto difícil. En general se carece del tiempo, de la educación, de las herramientas, de la información y de la consciencia crítica necesaria para ello.

Pedro Rivera Ramos / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

No hay duda alguna que vivimos en un mundo donde la digitalización creciente de las actividades y procesos, viene influyendo y transformando de manera significativa casi todos los ámbitos de la vida humana. En ese contexto ha surgido lo que se ha denominado “Fake News” o noticias falsas, un fenómeno que no es totalmente novedoso entre los seres humanos, ya que la construcción de noticias sobre hechos falsos, formuladas de manera intencional como si fueran verdaderas, son tan viejas como las mentiras mismas; solo que ahora las “Fake News”, apoyándose principalmente para su difusión en las redes sociales, viajan a una velocidad impresionante y pueden en un tiempo sumamente reducido, llegar a cientos de millones de personas.