domingo, 21 de diciembre de 2008

¿Correa en la senda de Alfaro?

“Sabemos bien contra quienes nos enfrentamos, verdaderos monstruos que no dubitarán para tratar de aplastar al país (...) aceptamos esa responsabilidad”. Presidente Rafael Correa, 12 de diciembre del 2008.
Alberto Acosta / ALAI
(Imagen: retrato del expresidente ecuatoriano Eloy Alfaro).
Desde los inicios de la República las renegociaciones de la deuda externa han constituido una repetición de desgracias, embustes y peculados, así como de esperanzas frustradas ante una actitud prepotente y agresiva de los acreedores. Actitud alentada por la complicidad, consciente o no, de los negociadores ecuatorianos. Sin embargo, también hubo épocas, muy pocas por cierto, en las que el Estado ecuatoriano priorizó los intereses nacionales. Eso parece suceder en la actualidad en el gobierno del presidente Rafael Correa en lo que a la deuda externa se refiere. Correa, asumiendo los resultados de la Comisión de Auditoría Integral del Crédito Público, ha declarado la suspensión de pagos de un tramo de la deuda externa comercial, por considerarla ilegítima e ilegal.
Esta acción nos remite a la Revolución Liberal, cuando Eloy Alfaro dio un corte a “deuda gordiana”; definida así por lo difícil de desatar. Sin tratar de hacer comparaciones mecanicistas, que luego nos conducen a conclusiones simplistas, es indudable la existencia de varios puntos de coincidencia y otros de divergencia.
A fines del siglo XIX, la oposición liberal, particularmente el ala radical encabezada por el propio Alfaro, incluyó entre sus principales puntos programáticos la resolución del lastre de la deuda externa, que pesaba a la República desde sus orígenes. Y ese objetivo, que consta también en el programa de gobierno de la Revolución Ciudadana que lidera Rafael Correa, se cristalizó poco después del triunfo de la Revolución Liberal, con la suspensión del pago de la deuda.
Entonces, como ahora, esta decisión se sustentó en una investigación sobre el proceso de endeudamiento. El estudio de todas las negociaciones anteriores, dispuesto por el presidente Alfaro, estuvo a cargo de Emilio María Terán, general y abogado liberal. Sus resultados fueron contundentes. La ilegalidad y la ilegitimidad acompañaban permanentemente a las sucesivas renegociaciones de la deuda. Además, de acuerdo con los cálculos realizados por Terán, la deuda -tomando en consideración las condiciones del último arreglo, que él analizó- no podía cancelarse sino luego de 102 años y 6 meses, o sea hasta 1993 se habría estado pagando la deuda externa. Esta constatación contrastaba con los 21 años que el presidente Antonio Flores Jijón, uno de los presidentes comprometidos con los acreedores, exhibió como un éxito. Como conclusión de su trabajo, Terán, al comparar el arreglo de Flores Jijón -convenio Flores-Chambers- con el logrado en la renegociación anterior -convenio Espinel-Mocatta-, señalaría que “ambos son peores”.
A similar conclusión se podría llegar en la actualidad si comparáramos las renegociaciones de los Bonos Brady en el gobierno de Sixto Durán Ballén, con la de los Bonos Global en el gobierno de Gustavo Noboa Bejarano. En ambos casos se hizo “todo en función de los acreedores”, tal como demostró el propio Rafael Correa, cuando estudio el arreglo de los Bonos Global, que partió el arreglo de los Bonos Brady. Leer más...

El Caribe, tras 50 años de Revolución Cubana

Discurso inaugural, leído el 3 de diciembre de 2008 en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, con motivo de la III Conferencia Internacional: “50 años de la Revolución Cubana y su impacto en el Caribe”.
Roberto Fernández Retamar / La Ventana
Hace casi tres décadas Gerard Pierre-Charles obtuvo el Premio de Ensayo Casa de las Américas con su notable libro El Caribe a la hora de Cuba. Se trata de un volumen de más de quinientas páginas en que el erudito intelectual haitiano realizó un «estudio socio-político (1929-1979) del Caribe», concretamente (me atengo al orden que el autor les dio) «Cuba, República Dominicana, Haití, Guyana, Jamaica, Trinidad y Tobago, Barbados, Granada, Puerto Rico, Martinica, Guadalupe, Curazao, Aruba, Surinam». Como se comprenderá, las escasas páginas que leeré a continuación no se proponen, en forma alguna, emular con aquel sabio y nutrido ensayo. Comenzaré por recordar someramente cuál era la relación de Cuba con el resto del Caribe antes de 1959.
En el siglo XIX, si no estoy equivocado, no se hablaba todavía, al menos entre nosotros, del Caribe, sino de las Antillas. Y en buena parte de ese siglo, nuestra historia estuvo marcada por un acontecimiento fundamental ocurrido en otra de las Antillas. Me refiero, como se supondrá, a la extraordinaria Revolución Haitiana. Ella tuvo en Cuba dos repercusiones harto diferentes. Por una parte, según me comunicó Fernando Martínez Heredia, llevó a dirigentes populares como José Antonio Aponte, a intentar imitar la hazaña haitiana, lo que le costó ser ejecutado en 1812. En 1877 escribió el historiador Juan Arnao que Aponte fue «el primer cubano que soñó la bella inspiración de rebelarse contra la dominación española de un modo práctico». Leer más...

Declaración de Bahía

Documento final de la Cumbre de los Pueblos del SurSalvador de Bahía, Brasil - 12 al 15 de diciembre de 2008
Representantes de organizaciones y movimientos sociales de América Latina y el Caribe, reunidos a raíz de la histórica realización de cinco cumbres simultáneas de presidentes de MERCOSUR, UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas), ALADI (Asociación Latinoamericana de Integración), del Grupo de Río y de América Latina y Caribe en Salvador, Bahía.
Asumiendo el rumbo que marcan los resultados de las Cumbres de los Pueblos realizadas en Posadas 2008, Lima 2008, Santiago de Chile 2007, Cochabamba 2006 y Mar del Plata 2005.
Reafirmando que los hombres y mujeres de América Latina y Caribe venimos construyendo la integración desde los pueblos, avanzando en la disputa por la profunda transformación del modelo productivo actual en una perspectiva soberana, sustentable y justa.
Teniendo en cuenta los cambios que se están realizando en el escenario mundial a raíz del desencadenamiento de la crisis económica del sistema capitalista que es producto de las políticas neoliberales de la globalización que han sumido a la humanidad en una profunda crisis energética, alimentaria, climática y social y que ahora se expresan en la crisis económica y financiera.
Observando que bajo la conducción del actual gobierno de Estados Unidos se busca dividir la región, reeditar la fracasada propuesta del ALCA y profundizar los esquemas de libre comercio, apertura a las inversiones, endeudamiento en varios países y militarización, y que la Unión Europea busca impulsar políticas similares en nuestra región.
Reconociendo no obstante, que algunos gobiernos de la región han iniciado caminos alternativos de desarrollo planteando nuevas formas de organización económica, constatamos el mantenimiento de las políticas neoliberales que han conducido a muchos pueblos a escala global a la profundización de la pobreza, la discriminación y el abandono de la capacidad de los estados de promover el desarrollo económico y social.
Declaramos:
Asumir el compromiso de profundizar la integración desde los pueblos, en este momento histórico de lucha y movilización de América Latina y el Caribe, construyendo la soberanía popular. Leer más...

viernes, 19 de diciembre de 2008

Panamá: La invasión del 20 de diciembre de 1989

Un próximo gobierno panameño tendría que presentarle a Obama un programa mediante el cual se salden las heridas abiertas por la irracional invasión militar del 20 de noviembre de 1989.
Marco A. Gandásegui, h. / CELA-Panamá
¿Cuál es la esperanza que despierta Barack Obama en EEUU y en el mundo entero? Todos compartimos el deseo que el presidente de EEUU, que asumirá el poder el 20 de enero de 2009, abandone la política irracional de su antecesor y guíe la política de su país de manera racional. ¿Qué quiere decir esto? Muy sencillo: Cuando se sienta en una mesa con los diferentes sectores sociales de su país o con los líderes de otros países, tenga la capacidad de establecer un diálogo entre dos partes.
El nuevo presidente debe tener la capacidad para poner sus planteamientos sobre la mesa. Al mismo tiempo, aceptar que la otra parte haga igual. Con los dos argumentos sobre la mesa se inicia la discusión, el intercambio de ideas y la búsqueda de acuerdos. Durante los ocho años de George W. Bush la política exterior de EEUU fue absolutamente unilateral. No había discusión y, menos, posibilidad de llegar a acuerdos. Declaraba la guerra con razón o sin razón. Montaba operativos desestabilizadores contra gobiernos en todos los continentes.
Su padre, George Bush, tenía una tendencia similar al hijo. Mientras que George W. invadió a Irak y a Afganistán, alegando que lo hacía en venganza por los ataques a las Torres Gemelas de Nueva York, George padre invadió a Panamá alegando que quería detener a Manuel A. Noriega.
George W. tuvo que lidiar con las Torres Gemelas en septiembre de su primer año en el gobierno. Bush padre invadió a Panamá recién inaugurado su período el 20 de diciembre de 1989. La ofensiva unilateral de Bush padre fue desproporcionada y contraria al Convenio de Ginebra, causando miles de muertes inocentes mediante un bombardeo indiscriminado de barrios populares de la ciudad de Panamá. La invasión militar de EEUU fue condenada en forma unánime por el mundo entero tanto en la OEA como en la ONU.
George W. emuló a su padre apenas ocho años más tarde invadiendo a Irak en una acción cuya racionalidad aún se desconoce. Las Naciones Unidas calcula que han muerto 800 mil iraquíes inocentes, producto de bombardeos indiscriminados y acciones comandos de tropas norteamericanas que se han instalado en forma permanente en el país árabe.
En el caso de Panamá, han pasado cuatro gobiernos desde la pesadilla negra del 20 de diciembre de 1989. Ninguno ha planteado en instancia internacional alguna una denuncia por las acciones criminales del gobierno norteamericano. Aún más extraño, los gobiernos panameños de turno (Panameñistas y del PRD) se han negado a reconocer el carácter nacional de la fecha. El presidente electo Obama promete poner fin, aunque en forma ambigua, a la irracionalidad militar norteamericana y reconocer la diversidad de intereses cuando envía sus negociadores a buscar acuerdos.
Un próximo gobierno panameño tendría que presentarle a Obama un programa mediante el cual se salden las heridas abiertas por la irracional invasión militar del 20 de noviembre de 1989. El primer punto del acuerdo sería reconocer que la invasión fue un error que debe ser enmendado. El segundo, es recibir de parte de EEUU un compromiso que jamás usará la fuerza militar contra Panamá bajo circunstancia alguna.

Marco A. Gandásegui, hijoProfesor de la Universidad de Panamá e investigador asociado del CELA

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Cuba se incorporó al Grupo de Río

Entre aplausos de presidentes de 23 países, el Grupo de Río incorporó a Cuba, 50 años después de que la isla fuera excluida del concierto regional por el gobierno norteamericano. La Cumbre también pidió el levantamiento del bloqueo.
Nora Veiras/Página12 (Desde Costa do Sauipe)
“Es histórico.” No importaba quién hablara, la frase iniciaba o cerraba todas las interpretaciones sobre la incorporación de Cuba al Grupo de Río. “Es un acto de justicia”, completó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, sumándose a las palabras de su par de Venezuela, Hugo Chávez. De inmediato, anunció su visita oficial a la isla entre el 12 y el 14 de enero. “Vamos a profundizar la relación en el marco del afecto y el cariño proverbial entre ambos pueblos”, abundó. La solidaridad con Raúl Castro signó cada intervención y fue Lula quien aprovechó la ocasión para advertir que el triunfo de Barack Obama será realmente trascendente si entre otras cosas “efectivamente da fin al bloqueo a Cuba, que no tiene más explicación económica ni política”. Un aplauso unánime coronó el plenario.
En 1962, Cuba, por impulso de los Estados Unidos, fue expulsada de la Organización de Estados Americanos (OEA). La denominada crisis de los misiles –la “crisis de los cohetes” en palabras de Castro– marcó el comienzo de la política de aislamiento en la que los sucesivos gobiernos estadounidenses coincidieron casi sin matices. “Esta unanimidad ejemplar es para nosotros un momento trascendental en nuestra historia”, dijo Castro antes de recordar a Fidel y comentar que “seguro nos está mirando por televisión”. Raúl había recordado cómo juntos lucharon en Sierra Maestra para liberar a Cuba hace ya cincuenta años.
Como siempre, fue el venezolano quien combinó la emotividad con la épica.
“Manifiesto la complacencia infinita de Venezuela por este acto de justicia. Ya era hora. Hace cincuenta años exactos por estos días que andaban Fidel, el Che y Raúl por la Sierra Maestra liberando Cuba. Ya Simón Bolívar hablaba de la liberación política y de la unidad para alcanzar la independencia plena. Por primera vez ahora nos hemos unido.”
Poco antes del plenario del Grupo de Río, un encuentro trilateral entre Chávez, CFK y Castro había sido el escenario en el que se terminó de delinear la visita argentina a la isla. El ex presidente Néstor Kirchner había estado varias veces a punto de ir a La Habana pero el conflicto en torno de la negativa de Cuba a autorizar la salida del país de la médica Hilda Molina hizo naufragar el encuentro. CFK será la segunda mandataria democrática que recalará en Cuba: Raúl Alfonsín inauguró esa fallida saga en los ’80.
Pero la incorporación al Grupo de Río no fue el único éxito que cosechó Castro, ya que poco antes la Cumbre de América Latina, en la que participaron representantes de alto nivel de 33 países, pidieron el levantamiento del bloqueo norteamericano a la isla, la principal reivindicación de la diplomacia cubana. El Grupo de Río es un organismo de consulta política regional del que participará Cuba a partir de este momento.
Esta incorporación y la participación de su presidente Raúl Castro en las cumbres regionales previas significan un cambio en las reglas de juego de la diplomacia latinoamericana, que había excluido a la isla a principios de la década de los ’60, cuando fue expulsada de la OEA. Al inaugurar la cumbre del Mercosur en la mañana de ayer, donde Castro fue recibido como invitado, el presidente Lula de Brasil –que fue el principal impulsor de la reincorporación de Cuba a las relaciones regionales– destacó “la importancia que tiene su presencia para todos nosotros; ésta es la primera de las muchas reuniones en las que vamos a contar con usted”, insistió. Lula subrayó en su discurso en que ésta es la primera ocasión en la que todos los países al sur del río Bravo van a reunirse “sin exclusiones y sin presencias ajenas a la región”.
Estas características de la reunión también fueron destacadas por el presidente venezolano Hugo Chávez, quien se retrasó y no pudo asistir a la reunión del Mercosur que comenzó la saga de cuatro cumbres. “Lo que dará relevancia histórica a esta cumbre será la participación de Cuba, qué bueno que Cuba esté aquí”, afirmó Chávez, quien, cuando el presidente pro tempore del Grupo de Río, el mandatario mexicano Felipe Calderón, anunció la incorporación de la isla, prorrumpió en gritos de “¡Viva Cuba!, ¡Viva Fidel!”.
Esta maratón de cuatro cumbres de alto nivel regional constituye el debut del presidente cubano que ya lleva dos años y medio en el gobierno de su país. Pero prácticamente desde hace ocho años, desde la enfermedad de Fidel Castro, que Cuba no participaba en este tipo de actividades, salvo en el ALBA, impulsado por Venezuela y en el que participan en un plano de acuerdos ideológicos más estrechos Bolivia, Ecuador y Honduras.
La diplomacia internacional evaluó la incorporación de Cuba al Grupo de Río como un éxito de Raúl Castro frente a los esfuerzos del gobierno norteamericano por mantener bloqueada la isla. No por casualidad, ayer Carlos Gutiérrez, el secretario de Comercio de la administración de George W. Bush, aclaró que Estados Unidos debe mantener el bloqueo a Cuba. “Nuestra actitud ante Cuba debe ser la misma mientras Fidel y Raúl sigan allí –afirmó Gutiérrez–. Hasta que ese día no llegue, no debemos ser simplistas ni ingenuos con lo que ocurre frente a nuestras orillas.” El funcionario de Bush habló en la Fundación Heritage, un centro académico conservador de Washington. Gutiérrez, de origen cubano, ha sido el principal portavoz del gobierno de Bush en temas cubanos y en 2003 fue nombrado copresidente de una Comisión de Ayuda para una Cuba Libre. Las declaraciones de Gutiérrez fueron tomadas como una advertencia para los latinoamericanos reunidos en Brasil, pero también como un tiro por elevación al presidente electo Barack Obama.
Los periodistas le preguntaron a Raúl Castro si Lula se había ofrecido como mediador con Obama. “Hay muchas proposiciones en ese sentido –respondió–. Si Obama quiere dialogar, hablaremos. Si no, no. Eso es todo.” Castro además mantuvo reuniones bilaterales con el presidente conservador de México, Felipe Calderón, quien heredó de su antecesor Vicente Fox una áspera disputa con el gobierno cubano y un proceso de alejamiento en sus relaciones con el resto de América latina. Al salir de la reunión, Castro declaró que “no queda ninguna aspereza con México” y el mismo Calderón, que poco después era el encargado de anunciar el ingreso de Cuba al Grupo de Río, expresó su alegría por esta incorporación y su “seguridad” de que los aportes cubanos “fortalecerán” al Grupo.
“En nombre de una Cuba que ha sufrido 50 años de bloqueo –agradeció Castro en la Cumbre– agradezco a los países de Latinoamérica y el Caribe por su firme apoyo a la declaración contra la ilegal e injusta política que viola los derechos humanos de nuestro pueblo...” “A pesar del vengativo bloqueo –agregó–, Cuba está dispuesta a compartir modestas experiencias para colaborar con la región, ya que la colaboración, junto con la solidaridad y el internacionalismo, constituyen las bases de nuestras relaciones con el mundo.” El presidente cubano expresó también la necesidad de superar “un modelo de integración basado en la globocolonización para alcanzar un modelo basado en la solidaridad”.
Aunque parezca increíble, la sola incorporación de Cuba al marco regional del que estuvo aislada durante tantos años se constituyó en la primera señal de que se abre una nueva etapa en ese aspecto, según coincidían ayer los principales analistas internacionales. La normalización de las relaciones con México y el consenso absoluto que obtuvo el rechazo al bloqueo se convierten en otras piezas flojas del dispositivo que el Departamento de Estado norteamericano generó con relación a Cuba. En un momento de crisis económica, se podría decir también que hace crisis la estrategia histórica de los Estados Unidos para la región.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Urgencias y demandas de la integración regional

La próxima cumbre en Bahía alienta un cambio positivo y es el regreso a escena de la idea de “América Latina y el Caribe” como espacio de integración. No es un hecho menor ya que parecería que en los últimos años esa idea cayó a un segundo plano. Incluso la apuesta a UNASUR, y sus antecesoras (la Comunidad Sudamericana de Naciones, y el Area de Libre Comercio de América del Sur), expresan en todos los casos una voluntad restringida a Sudamérica.
Eduardo Gudynas / ALAI
Los jefes de estado de América Latina y el Caribe se reunirán en la ciudad brasileña de Salvador de Bahía. Es una sucesión de encuentros, que comienza con la cumbre presidencial del MERCOSUR, seguida por una de la UNASUR, para terminar con un encuentro latinoamericano el 16 y 17 de diciembre. Frente a este cónclave es más que oportuno preguntarse cuáles podrían ser las prioridades y urgencias de la integración regional bajo una mirada independiente que parte desde la sociedad civil.
Sin duda que es un hecho positivo que los presidentes se vuelvan a encontrar e intenten analizar y tal vez coordinar respuestas frente a la crisis global. Pero también hay que reconocer que la situación actual muestra muchas tensiones y problemas pendientes.
Los dos grandes bloques sudamericanos ejemplifican estas complicaciones. La Comunidad Andina aparece fracturada por aquellos que apuestan a los tratados de libre comercio (Colombia y Perú) y los que buscan un camino alternativo (Ecuador y Bolivia). El comercio dentro de la CAN se ha mantenido en la modesta franja del 10% del total de las exportaciones (el más bajo en toda América Latina); no logra conformarse una zona de libre comercio efectiva, y hay muchas dudas sobre su capacidad para negociar como un bloque frente a la Unión Europea.
En el MERCOSUR también existen tensiones (la más conocida entre Argentina y Uruguay, y la más reciente entre Brasil y Paraguay), el comercio entre los socios se ha mantenido alrededor del 15% de las exportaciones totales. Parece ser que una vez más no se aprobará el Código Aduanero, mientras que las últimas propuestas argentinas de protección comercial fueron rechazadas por los demás socios. Si bien hay avances importantes (como la puesta en marcha de un fondo de asistencia o los intentos de fortalecer la presencia parlamentaria), también es cierto que Buenos Aires y Brasilia mantienen posturas enfrentadas en seno de la OMC, y por lo tanto no se consolida una postura unificada del bloque.
El Mercado Común Centroamericano tiene algunos problemas similares, y por ejemplo está tensionado por el tratado de libre comercio con los Estados Unidos.
Como por un lado los cuatros socios de la CAN, y por el otro los cuatro miembros plenos del MERCOSUR, navegan entre las más diversas tensiones y conflictos, inevitablemente esta problemática se repite dentro de la Unión de Naciones de Suramérica (UNASUR). En su seno hay expresiones positivas, destacándose su efectiva intervención en la crisis boliviana, pero persisten las incertidumbres de su propuesta integracionista.
Recordemos que la UNASUR es la continuación de la Comunidad Sudamericana de Naciones, y supuestamente sería la profundización de aquel proyecto como una “unión”. Pero un examen desapasionado deja en evidencia los contrastes, ya que su tratado constitutivo renuncia a varios de los propósitos originales de la Comunidad Sudamericana. En efecto, una meta clave como la reducción de las asimetrías entre las naciones, que estaba claramente expresada en los acuerdos de la Comunidad Sudamericana, desapareció en el tratado de la UNASUR. Lo mismo ocurrió con otros aspectos, especialmente comerciales y productivos. De esta manera, un examen riguroso indica que los acuerdos de Cuzco y Cochabamba eran más ambiciosos, y si bien los gobiernos aceptaron usar el título de “Unión de Naciones”, postulado por Hugo Chávez, el resultado final es más modesto. Esto refleja la exitosa intervención de Brasil en dejar de lado posibles obligaciones comerciales y productivas, y en especial el abordaje de las asimetrías, para desembocar en lo que esencialmente es un foro político sudamericano. Y es tiempo de recordar que un consejo de defensa sudamericana (algo así como una OTAN regional), dista mucho de las demandas de la sociedad civil por “otra integración”.
Sin duda que es bienvenida la permanencia de los esfuerzos integracionistas, y acciones como la presencia de UNASUR en apoyo de Evo Morales, son pasos muy importantes. Pero es necesario reconocer los estancamientos y disputas en otros terrenos, y examinar los factores que los explican.
Hoy por hoy, la mayoría de estos gobiernos son progresistas y defienden fuertes discursos integracionistas, pero a la vez mantienen viejas formas de nacionalismo, apelando a modelos de desarrollo convencionales de base extractivista, cayendo en competir en los mercados globales y en disputas fronterizas por el manejo de recursos naturales. Está claro que el manejo de los excedentes y beneficios económicos de esa estrategia exportadora se manejan ahora de otra manera (especialmente bajo un mayo compromiso social), pero de todos modos se repite la vieja estrategia productiva. Esto se está convirtiendo en un obstáculo muy importante para la integración, y frente a ello debe reconocerse que ya no es posible avanzar hacia vínculos alternativos sin una reforma sustancial en los estilos de desarrollo. No se puede plantear una “unión” entre países, si todos ellos exportan materias primas hacia los mercados globales y en la práctica no tienen políticas productivas comunes.
En cambio, la próxima cumbre en Bahía alienta un cambio positivo y es el regreso a escena de la idea de “América Latina y el Caribe” como espacio de integración. No es un hecho menor ya que parecería que en los últimos años esa idea cayó a un segundo plano. Incluso la apuesta a UNASUR, y sus antecesoras (la Comunidad Sudamericana de Naciones, y el Area de Libre Comercio de América del Sur), expresan en todos los casos una voluntad restringida a Sudamérica.
Esto se debe en buena medida a un camino iniciado por Brasil, bajo el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, y profundizado por la administración Lula, donde se consideraba que era inviable una integración de “todo” el continente, mientras que las posibilidades reales de liderazgo regional brasileño estaban enfocados en América del Sur. Existen muchas declaraciones donde se señalaba que México se encontraba irremediablemente bajo la influencia de Estados Unidos, y se aceptaba que América Central y el Caribe estaban englobados bajo ese mismo paraguas. La UNASUR, como el más ambicioso programa de integración en la región, carga con la limitación de contribuir al desvanecimiento de la aspiración de una integración que cubra toda América Latina y el Caribe. Lastimosamente en los últimos años poco a poco se ha extendido y aceptado la idea de una integración “sudamericana” en lugar una “latinoamericana”.
La paradoja es todavía mayor ya que el proyecto venezolano de integración, expresado en el ALBA, mantiene aquel horizonte a escala continental. Más allá de las opiniones que se tengan sobre esa iniciativa, e incluso reconociendo que por ahora es sobre todo un esquema de cooperación y asistencia, lo cierto es que el ALBA tiene dos aspectos clave que falta en los demás esquemas: recupera la escala geográfica continental, y acepta compartir los recursos naturales y la articulación productiva. Por lo tanto, es esperable que en la próxima cumbre en Brasil sirva para recuperar una verdadera visión latinoamericanista.
Los presidentes también deberían enfrentar decididamente las complicaciones debidas a incumplimientos comerciales, a la inexistencia de expresivas cadenas productivas compartidas entre los países, o por las descoordinaciones en las estrategias en comercio exterior. Las repetidas cancelaciones del Código Aduanero del MERCOSUR o las suspensiones en el Arancel Externo Común de la Comunidad Andina son ejemplos muy claros. La inexistencia de una política agropecuaria común dentro del MERCOSUR, después de 15 años, ya es injustificable.
La institucionalidad de cada bloque sigue sufriendo de varias debilidades, y por ello una y otra vez se debe terminar en las cumbres presidenciales para resolver las diferencias. La integración necesita de fuertes compromisos presidenciales, pero no puede estar restringida a ellos. Consecuentemente, los presidentes deberían fortalecer la institucionalidad y las normativas comunes.
También se debe abordar el manejo y gestión de los recursos naturales compartidos o en zonas de frontera. Esos recursos siguen explicando la mayor parte de las exportaciones regionales, y se suman las disputas sobre su gestión compartida (la más reciente es la preocupación boliviana por los impactos de represas que Brasil construirá en el Río Madeira, compartido entre las dos naciones). Por lo tanto es necesario generar acuerdos sobre estos aspectos que sin dudas necesitan tanto de posturas innovadoras como de generosidad entre países vecinos.
No puede dejar de mencionarse que se deben articular las cadenas productivas, donde distintos países pueden participar en sus eslabones. La integración no puede reducirse a que los países pequeños le vendan gas o manteca a Brasil o México, quedando obligados a comprar sus autos o camiones, sin poder participar en esos procesos industriales. Los países pequeños deben tener espacio para desarrollar sus industrias, y elaborar manufacturas que se puedan insertar en cadenas productivas de las naciones más grandes. Por lo tanto, se deben generar políticas productivas a escala regional.
Es necesaria otra actitud para encarar la gestión de los organismos financieros latinoamericanos, en tanto están en manos de los propios gobiernos. Es preocupante que la Corporación Andina de Fomento (CAF), el FonPlata o incluso los bancos nacionales de acción internacional, como el BNDES de Brasil o BANDES de Venezuela, tengan una performance social o ambiental todavía más opaca que las del Banco Mundial o e BID.
Los grandes programas de coordinación en obras y financiamiento deben revisarse para volcarlos para profundizar los vínculos dentro de continente, antes que servir a insertarse en la globalización. Todavía aguarda una respuesta una postura que en este sentido elevó Bolivia en el seno de la Comunidad Sudamericana de Naciones, y que podría servir de punto de partida para un cambio indispensable en el IIRSA.
Finalmente, uno de los aspectos centrales de la integración es reducir la asimetría entre los países, permitiendo y empujando a aquellas naciones que vienen rezagadas. La reducción de las asimetrías y el fortalecimiento del comercio intraregional son aspectos clave, y deben volver a la agenda de discusión política de los presidentes, para desembocar en compromisos concretos.
La crisis global actual, que será analizada por los presidentes en la cumbre de Brasil, debe ser tomada como una oportunidad para estos y otros cambios. Todo parece indicar que los años dorados de los altos precios en las materias primas y el boom exportador global se desvanecen. Por lo tanto es hora de volver a enfocar a la integración en su verdadero cometido: no es un medio para profundizar la inserción en la globalización, sino que es un proceso para estrechar las relaciones productivas y políticas dentro del continente.

- Eduardo Gudynas es investigador en D3E (Desarrollo, Economía, Ecología, Equidad – América Latina), en Montevideo (Uruguay) (http://www.integracionsur.com/).

¿Está construyendo Brasil su propio "patio trasero"?

La cuestión rebasa al gobierno de Lula. Se trata de la afirmación de una potencia emergente como Brasil, de que sus fronteras se trasladan allí donde están sus intereses nacionales. Parece evidente que todas las grandes potencias se construyeron de ese modo, en una actitud que siempre se ha denominado "imperialismo". Tal vez por eso muchos sudamericanos sienten que está construyendo su propio "patio trasero".
Raúl Zibechi / Ircaméricas

En los últimos meses se registran conflictos entre la potencia global emergente (Brasil) y varios pequeños países vecinos (sobretodo Ecuador y Paraguay), que llevaron al gobierno Lula de defender a las multinacionales de su país y a movilizar tropas para proteger sus intereses de nación.
Los vacíos que va dejando la decadencia estadounidense en la región sudamericana están siendo ocupados por nuevas potencias globales y una potencia regional con ambiciones de global player. Ya en la década de 1990 fue el capital europeo- español y francés- el que mayor dinamismo mostró en Sudamérica, adquiriendo empresas estatales privatizadas. Más recientemente, China aspira a ocupar un lugar como importador de hidrocarburos e inversor en minería.

Hace tiempo que Brasil busca expandirse, tomando la región como punto de apoyo, cuestión que ha merecido varios análisis y estudios. Lo novedoso es que esa expansión genera ahora conflictos graves como el que está sucediendo entre los gobiernos de Rafael Correa y Luiz Inácio Lula da Silva y, sobre todo, que en algunos de esos conflictos la potencia regional moviliza tropas para defender sus intereses, como viene sucediendo en la frontera con Paraguay.
El creciente rechazo a las empresas brasileñas es tal vez el precio a pagar por ese país por su expansión comercial y económica. Comienzan a escucharse denuncias sobre el papel "imperialista" de Brasil. A partir de 2004 Brasil dio un salto espectacular en sus inversiones directas en el exterior: ese año las empresas brasileñas invirtieron 10 mil millones de dólares en el exterior, frente a sólo 250 millones el año anterior.
Para 2005, el total de la inversión directa brasileña en el exterior llegó a 71 mil millones de dólares, frente a sólo 28 mil millones de México, el segundo país inversor de la región. Una porción sustancial de esa expansión empresarial, se registra en los países limítrofes con Brasil.
Uruguay colonizado
El pequeño país agrícola ganadero tiene una superficie 45 veces menor que la de su enorme vecino y un PIB 50 veces más pequeño. En los últimos diez años la expansión de grandes empresas brasileñas ha modificado el mapa económico de Uruguay, de modo muy particular desde la última crisis de 2002. Se calcula que más del 20% de la tierra ha sido vendida a brasileños y argentinos desde ese año, aunque no hay datos exactos que permitan saber quiénes son los nuevos propietarios.
De las diez primeras empresas exportadoras, cinco son brasileñas. De los 1.511 millones de dólares que exportaron esa decena de empresas entre julio de 2007 y junio de 2008, el 43% pertenece a una arrocera y cuatro frigoríficos comprados por capitales de Brasil. En segundo lugar, aparecen dos empresas uruguayas, una de ellas la petrolera estatal, que suman el 29% de las exportaciones de las diez mayores. Estados Unidos apenas figura con una empresa, subsidiaria de Cargill, con el 10%.
Ernesto Correa, empresario de la carne de Sao Paulo, compró 100 mil hectáreas en Uruguay con el objetivo de abastecer de ganado al frigorífico PUL, del que es propietario del 75% de las acciones. Los frigoríficos brasileños concentran casi la mitad de las exportaciones de carne, el principal producto que vende el país.
Según el informe del periodista Samuel Blixen "el interés brasileño por los frigoríficos uruguayos radica en las posibilidades de acceso a determinados mercados", aprovechando la calificación sanitaria de las carnes uruguayas, que pueden ingresar a mercados vedados para Brasil.
El arroz es la segunda gran inversión de capitales brasileños. El 90% de las exportaciones de arroz van a Brasil. La empresa Saman, que exporta el 45% del arroz uruguayo, fue comprada este año por la brasileña Camil. Finalmente, la producción de cerveza también ha sido monopolizada por empresarios brasileños, a través de la multinacional Inveb, donde la brasileña Ambev juega un papel determinante. Inbev, propietaria entre otras de la estadounidense Budweiser, tiene el monopolio de la cadena de la cerveza en Uruguay a través de Fábricas Nacionales de Cerveza y de las principales malterías (procesadoras de cebada)
Este proceso de extranjerización y concentración de la tierra, de las industrias frigorífica, arrocera y cervecera, y de las exportaciones, coloca al Uruguay en una posición muy vulnerable frente a Brasil. Aunque no se han registrado conflictos con empresas brasileñas, las autoridades uruguayas manifiestan su preocupación por el control monopólico que les puede permitir fijar precios que perjudiquen a los productores uruguayos.
Bolivia, gas y represas
Por diferentes vías, Brasil controla alrededor del 20% del PIB de Bolivia (a través del gas y la soja), que en los próximos años se deberá incrementar con inversiones estratégicas en infraestructura, energía y minería. Pero estas inversiones generan conflictos. Uno de ellos gira en torno a la construcción de las represas hidroeléctricas Santo Antonio y Jirau, sobre el transfronterizo río Madera, que afecta a Bolivia pero que Brasil considera de suma importancia para su desarrollo nacional.
Las represas, cuya construcción está a cargo del consorcio brasileño Furnas-Odebrecht, inundarán territorio boliviano, afectarán la pesca, harán proliferar la malaria y pondrán en riesgo a las comunidades campesinas extractivistas e indígenas de los pueblos Chacobo, Tacana, Cavineño, Esse Ejja y Yaminahuas en los departamentos de Beni y Pando.
Organizaciones campesinas e indígenas de Bolivia, con el apoyo del Movimiento de Afectados por Represas de Brasil (MAB), interpusieron el 7 de diciembre de 2007 una solicitud de medidas cautelares ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), debido al "atentado inminente" del gobierno de Lula contra los derechos humanos y las libertades de los pueblos.
Por otro lado, en la reciente crisis política que sufrió Bolivia a raíz de las acciones subversivas de las oligarquías de la llamada Media Luna, el gobierno de Lula sugirió sin matices a Evo Morales que negociara con la oposición. Los intereses de Brasil en Bolivia no se encuentran desperdigados en todo el país sino concentrados en esos departamentos autonomistas que rechazan al gobierno indígena. Tanto los hidrocarburos como los monocultivos de soja (los primeros abastecen de gas a la industria de Sao Paulo y los segundos son propiedad de hacendados brasileños) están en departamentos como Tarija y Santa Cruz, cuna de la rebelión contra Morales.
Ecuador contra las empresas brasileñas
Los problemas entre empresas brasileñas y el gobierno de Ecuador no son nuevas y se iniciaron con la petrolera Petrobras, que explota un parque nacional en litigio con pueblos indígenas y debió abandonar, a mediados de septiembre de 2008, el bloque petrolero 21 que pasó a manos de Petroecuador. La participación de grandes empresas brasileñas en megaproyectos vinculados a la IIRSA (Iniciativa para la Infraestructura Sudamericana), generó conflictos de diversos calibres.
El más reciente se registró el 23 de septiembre con la expulsión de la constructora brasileña Odebrecht y el embargo de sus bienes en Ecuador, responsable por los desperfectos en la hidroeléctrica San Francisco, en la Amazonia, inaugurada en junio de 2007 pero que debió suspender su actividad un año después por fallas graves en la construcción de una obra considerada estratégica para el país. Desde el primer momento el gobierno Lula defendió a la empresa que construye buena parte de las obras del pasillo Manaos-Manta, que forma parte de la IIRSA, y conecta el Amazonas con el Pacífico, por donde salen las commodities brasileñas rumbo a Asia.
No terminaron ahí los problemas. La represa se construyó con un préstamo del BNDES (Banco Estatal de Desarrollo Brasileño) por 243 millones de dólares, que Ecuador ahora no quiere pagar porque asegura que el contrato se firmó "al margen de las leyes nacionales". El hecho pone al descubierto que el BNDES financia obras a varios países para que contraten empresas brasileñas, una forma de operar que utilizaron siempre las grandes potencias.
En noviembre el presidente Correa anunció que su país recurrirá a la Corte Internacional de Arbitrajes de la Cámara Internacional de Comercio en París, para suspender el pago de su deuda al BNDES. El 21 de noviembre, "por primera vez desde la guerra de Triple Alianza (que destruyó a Paraguay entre 1865-1870) el gobierno de Brasil 'llamó a consultas' a un embajador". La medida es el paso previo al congelamiento de las relaciones y el canciller Amorim fue claro al decir que "no hay plazo para el regreso del embajador a Quito".
Aunque Odebrecht aceptó la existencia de fallas graves en la construcción, al gobierno de Brasil le molestó la forma como se hizo público el reclamo ante el tribunal internacional, ya que no hubo una comunicación previa y se comunicó en un acto público. Según la revista Defesanet, "al llamar al embajador en Quito a Brasilia para consultas, Lula está avisando que está pronto también para radicalizar, contrariando el estilo 'paz y amor' que adoptó para ganar las elecciones de 2002 y que trasladó a las relaciones internacionales".
Odebrecht es la principal constructora de América Latina, está entre las 25 más importantes del mundo y es la tercera empresa de Brasil. Fundada por Norberto Odebrecht en 1944, opera en 20 países, entre ellos todos los sudamericanos. En 2007 facturó 17 mil millones de dólares, más que el PIB de Bolivia y Paraguay. En Brasil, facturó 11.500 millones, en América del Sur 3.100 millones y en Estados Unidos apenas 1.600 millones, lo que revela la importancia del subcontinente en la expansión de la empresa. Tiene 59 mil empleados. Norberto Odebrecht es uno de los principales donantes a las campañas electorales del PT de Lula.
Paraguay, el vecino más frágil
Apenas dos meses después de que el ex obispo Fernando Lugo se instalara en la casa de gobierno, el 15 de agosto de 2008, miles de campesinos comenzaron a ocupar tierras de sojeros brasileños, sobre todo en los departamentos fronterizos de Itapúa, Alto Paraná, San Pedro, Concepción, Amambay y Canindeyú. Esas ricas praderas tapizadas de soja fueron reductos de la agricultura familiar y de la potente tradición campesina paraguaya, de la que se nutrió la exitosa candidatura de Lugo. Pero esas tierras son hoy propiedad de brasileños.
Por otro lado, está pendiente la re-negociación del Tratado de Itaipú, firmado en 1973 por las dictaduras de Brasil y Paraguay, que puede ayudar a consolidar al gobierno de Lugo. La represa binacional de Itaipú (la segunda del mundo) tiene una potencia instalada de 8.250 MW, de los cuales Paraguay consume apenas el 5% y debe exportar el 95% a su vecino a precio de costo. Itaipú abastace el 20% de la energía que consume Brasil, por la que Paraguay recibe apenas 300 millones de dólares al año, muy por debajo del precio internacional y del costo de reposición de la energía vendida.
Ricardo Canese, ingeniero especializado en energía, estima que los 53.000 GW que se venden anualmente a Brasil tienen un precio de mercado no inferior a los 4.000 millones de dólares, algo así como la mitad del PIB de Paraguay. Lugo no pretende llegar tan lejos, pero sostiene que su país debe recibir entre 1,5 y 2 mil millones de dólares, o sea entre cinco y siete veces el valor actual.
Las negociaciones no van bien. Luego de dos encuentros, Brasil no afloja ni en el precio ni en la "libre disponiblidad", o sea que Paraguay pueda venderle su excedente a cualquier país. En el gobierno Lugo, estiman que si lograran ingresar mil o dos mil millones de dólares podrían invertirlo en escuelas, hospitales, carreteras y las mil y una necesidades de un país pobre y esquilmado por 61 años de corrupción colorada.
Los paraguayos se sienten "explotados" por sus vecinos. Meses atrás, un grupo de campesinos quemó la bandera de Brasil, una escena que los medios no se cansan de reproducir. Pero la crisis estalló cuando los campesinos comenzaron a ocupar haciendas de brasiguayos, sobre todo en el departamento de San Pedro, la región más pobre del país donde Lugo fue ordenado obispo en 1994. El gobierno reaccionó con cautela y se mostró dispuesto a dialogar, mientras el Instituto de Desarrollo Rural y de la Tierra (INDERT) viene anunciando la compra de tierras para la reforma agraria, para lo cual necesita imperiosamente fondos de Itaipú.
Donde faltó cautela, y hasta el buen humor norteño, fue en el gobierno de Lula. El 17 de octubre diez mil soldados comenzaron la megaoperación Frontera Sur II, utilizando aviones, tanques, barcos y munición real. La prensa de Asunción informó que la operación incluye ejercicios como la ocupación de la represa de Itaipú y el rescate de ciudadanos brasileños. El gobierno Lugo puso el grito en el cielo y aseguró que Brasil quiere negociar paz para los sojeros por algún beneficio por Itaipú.
Las declaraciones del general José Elito Carvalho Siqueira, jefe del Comando Militar del Sur, empeoraron las cosas. "Ya pasó la fase en que teníamos que esconder las cosas. Hoy nosotros tenemos que demostrar que somos una potencia, y es importante que nuestros vecinos lo sepan. No podemos dejar de ejercitar y mostrar que somos fuertes, que estamos presentes y tenemos capacidad de enfrentar cualquier amenaza", dijo al diario Ultima Hora el 18 de octubre. Sobre la seguridad de Itaipú, dijo que se trata de una cuestión militar, incluso en el caso de que sea ocupada por movimientos sociales.
El canciller Amorim le pidió al gobierno paraguayo, sin rodeos, que controlara los "excesos" contra los brasiguayos. Lugo llevó el tema a la Asamblea Permanente de la OEA, donde dijo que las actitudes de Brasil alejan el diálogo fraterno entre vecinos. Insinuó que el operativo militar fue un "mensaje sobre Itaipú". "Ningún tratado es sostenible cuando consagra la inequidad ni es éticamente valorable cuando genera asimetrías resultantes de un esfuerzo compartido", dijo en Washington.
En el mes de octubre, unos cuatro mil campesinos se movilizaron frente a una de las fincas de Tranquilo Favero, quizá el brasiguayo más emblemático, derribaron las cercas y amenazaron con quemar uno de sus 30 silos. Sólo en los departamentos de Canindeyú y Alto Paraná, fronterizos con Paraná y Mato Groso, los brasiguayos poseen 1,2 millones de hectáreas, el 40% de la superficie de ambos departamentos, y el 80% de los cultivos de soja.
Aunque no hay datos oficiales, se estima que son medio millón los brasileños que se instalaron en las zonas fronterizas desde los años 60, un 10% de la población del país. Suelen ser medianos productores, con unas 500 hectáreas en promedio, y trabajan con peones traidos de Brasil. En algunas zonas se escucha hablar portugués y la moneda más habitual es el real.
Tranquilo Favero fue bautizado como el "rey de la soja", ya que cultiva 55 mil hectáreas de las cuales 35 mil son de su propiedad. Se instaló en Paraguay hace 40 años y luce documento de identidad del país. En un larga entrevista concedida al diario Ultima Hora el domingo 2 de noviembre, enseña una curiosa conciencia social: "No hay duda de que los campesinos protegen las plantaciones de marihuana", dijo. Agregó que los asentamientos de campesinos sin tierra "son un nido de delincuentes".
Palabras más o menos, se suma al concepto de "narcoguerrilla" creado por los estrategas militares estadounidenses, aunque aclimatado en versión brasiguaya. Por su parte, Kaiser Konrad, director de Defesanet, escribió luego de entrevistar al general Carvalho: "La Operación Frontera Sur II quiere pasar un mensaje al gobierno de Lugo, de que los militares brasileños están atentos a la situación enfrentada por los brasiguayos, que están sufriendo con las invasiones de tierras y las amenazas de perder sus propiedades legalmente adquiridas".
Brasil y la "agresión extranjera"
El 2 de octubre, Lula promulgó el decreto 6.952 que reglamenta el Sistema Nacional de Movilización, destinado a enfrentar una "agresión extranjera". El decreto señala que la expresión incluye "amenazas o actos lesivos a la soberanía nacional, la integridad territorial, al pueblo brasileño o a las instituciones nacionales, aunque no signifiquen invasión del territorio nacional".
Un editorial de Defesanet asegura que la aprobación del decreto supone un claro mensaje a los países vecinos: "Una agresión o persecución a los ciudadanos brasileños residentes en Paraguay (brasiguayos), así como en la región de Pando, en Bolivia, y una nueva amenaza de corte del suministro de gas y la toma de instalaciones y empresas brasileñas operando en otros países, caracterizarán a partir de ahora agresiones externas, y una respuesta militar de Brasil pasa a tener amparo legal".
La cuestión rebasa al gobierno de Lula. Se trata de la afirmación de una potencia emergente como Brasil, de que sus fronteras se trasladan allí donde están sus intereses nacionales. Parece evidente que todas las grandes potencias se construyeron de ese modo, en una actitud que siempre se ha denominado "imperialismo". Tal vez por eso muchos sudamericanos sienten que está construyendo su propio "patio trasero".

Referencias
Defesanet: revista electrónica sobre Defensa,
http://www.defesanet.com.br/
Foro Boliviano sobre Medio Ambiente y Desarrollo,http://www.fobomade.org.bo/
Javier Santiso, "La emergencia de las multilatinas", Revista de la CEPAL, No. 95, agosto de 2008.
Samuel Blixen, "La creciente extranjerización de la economía uruguaya", Brecha, 28 de noviembre de 2008.
Raúl Zibechi, "Brasil y el difícil camino hacia el multilateralismo", IRC-Programa de las Américas, 21 de febrero de 2006.
Ricardo Canese, "La recuperación de la soberanía hidroeléctrica del Paraguay", Ombligo del Mundo, Asunción, 2007.
Prensa Paraguay: ABC (http://www.abc.com.py/) y Ultima Hora (http://www.ultimahora.com/).

Recursos
Colombia: El conflicto social desplaza la guerra
http://www.ircamericas.org/esp/5675
Buenos Aires: los más pobres resisten la "limpieza social"http://www.ircamericas.org/esp/5597
Cientos reunidos para confrontar la militarización de Latinoaméricahttp://www.ircamericas.org/esp/5625 Coalición No Bases logra la salida de Base Militar de EEUU de Ecuadorhttp://www.ircamericas.org/esp/5606

La Caricom, Cuba y la integración latinocaribeña

Cuba y la Caricom han forjado un esquema de relaciones económicas y políticas sustentado en la solidaridad, la cooperación y la complementación, que, al igual que el Alba y Petrocaribe, sienta una forma de convivencia internacional que es un referente para empeños integracionistas mayores de América Latina y el Caribe.
Ángel Guerra Cabrera / LA JORNADA
La tercera cumbre de la Comunidad de Estados del Caribe (Caricom) y Cuba, celebrada en Santiago de Cuba [7 y 8 de diciembre], adoptó importantes acuerdos y principios relacionados en la Declaración de Santiago de Cuba. Antes de comentarla referiré brevemente sus antecedentes, que pueden ser útiles al lector dada su omisión en los espacios mediáticos e historiográficos dominantes.
A los estados de la Caricom, situados en la cuenca del mar Caribe, los identifica un pasado de plantación colonial con mano de obra esclava y el subsiguiente saqueo e injerencia imperialista. Hoy sufren los primeros síntomas de la inédita crisis económica que achacan a las potencias desarrolladas, de las que demandan abordarla con la participación en las decisiones de todos los países, de forma transparente y bajo la égida de la ONU. En su mayoría pequeñas islas, algunos se encuentran en la parte continental de América central y del sur. Colonizados principalmente por Inglaterra, Francia y Holanda, su población es predominantemente afrodescendiente, pero también de origen amerindio o de procedencia asiática, principalmente de India. Salvo Haití, primer Estado latinoamericano en romper el yugo colonial con su gran revolución antiesclavista, el resto obtuvo la independencia a partir de los años 60 del siglo XX, prologada por importantes rebeliones populares; poseen pensadores y artistas apenas conocidos, pero muy creativos.
Los primeros en independizarse –Barbados, Guyana, Jamaica y Trinidad y Tobago–, cuyos líderes del momento dejaron profunda huella en la historia caribeña, establecieron simultáneamente relaciones diplomáticas con Cuba revolucionaria en 1972 en plena guerra fría, cuando aquella aún no era reconocida por muchos países de América Latina. Desde entonces se han soldado vínculos de amistad y cooperación cada vez más estrechos entre los 15 países miembros de la agrupación y la mayor de las Antillas, que llevó a que en 2002 se instrumentara el mecanismo de las cumbres Caricom-Cuba.
Pese a su escasa población de unos 15 millones de habitantes, no escapa a ningún observador informado su enorme importancia geopolítica y su influencia en los foros internacionales por la forma colectiva en que sus miembros diseñan y defienden su política exterior y de cooperación regional, un ejemplo para América Latina, balcanizada desde los albores de la independencia por el imperialismo y las oligarquías.
Cuba y la Caricom han forjado un esquema de relaciones económicas y políticas sustentado en la solidaridad, la cooperación y la complementación, que, al igual que el Alba y Petrocaribe, sienta una forma de convivencia internacional que es un referente para empeños integracionistas mayores de América Latina y el Caribe. El que es fuerte en algún campo, como Cuba en educación y salud, aporta a los demás su acervo y capital humano sin que medie el interés del lucro. Sólo desde la anterior cumbre Caricom-Cuba (2005) en los centros educativos de este país se han graduado mil 305 jóvenes caribeños de nivel superior y técnico, y estudian actualmente 2 mil 972, mil 478 de ellos medicina, mientras mil 115 médicos y trabajadores de la salud cubanos laboran en naciones de la comunidad y mediante la Operación Milagro más de 56 mil de sus habitantes han recibido cirugía y recuperado la visión.
Ese otro mundo y esa otra América Latina posible reclamados por millones comenzarían a hacerse realidad si se observaran los conceptos sobre medio ambiente, relaciones, comercio y finanzas internacionales y cooperación plasmados por la reunión caribeña en la Declaración de Santiago de Cuba. Ésta expresó la esperanza de que la Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo, a efectuarse la semana próxima en Brasil, contribuya a la integración regional “sobre la base… de la solidaridad y la cooperación y el trato especial y diferenciado para las economías más vulnerables”. Como para subrayarlo, los jefes de gobierno se pronunciaron por el levantamiento inmediato del bloqueo a Cuba y otorgaron a Fidel Castro, primera personalidad no perteneciente a la agrupación en recibirla, la Orden Honoraria de la Comunidad del Caribe, “homenaje al fervor y sacrificio que han acompañado a Fidel durante toda la vida de servicio dedicada a su país, a su región y al resto del mundo en desarrollo”.

Sindicalistas en peligro mortal

El estudio "Estado Actual de la Libertad Sindical y la Negociación Colectiva en Centroamérica y República Dominicana", realizado por la OIT, establece que las quejas sobre violaciones a este principio presentadas ante el Comité de Libertad Sindical "muestran un aumento en lo que va de esta década", en comparación con el período 1990-1999. Al menos ocho dirigentes fueron asesinados entre 2000 y 2008 en distintos países de la región.
Raúl Gutiérrez / TERRAVIVA América Latina
SAN SALVADOR (IPS). América Central se ha convertido en la región del mundo más peligrosa para el sindicalismo, por el aumento de las amenazas, la tortura, las desapariciones y los asesinatos, revela un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Estas prácticas, que por un tiempo estuvieron ausentes en la región, han vuelto a ser cometidas, atentando contra los derechos de los trabajadores organizados, señala el informe.
La libertad sindical y la negociación colectiva han sufrido "un deterioro desde 2002; Centroamérica encabeza las regiones del mundo más peligrosa para ejercer la actividad sindical", aseguró Juan Manuel Sepúlveda, especialista en relaciones con los trabajadores de la OIT, en conversación telefónica con IPS desde San José, Costa Rica, donde se publicó el estudio el 8 de diciembre.
La discriminación antisindical (despidos, limitaciones para organizar un sindicato y para ejercer la negociación colectiva) y los atentados contra la vida se encuentran entre las más graves violaciones observadas en la región y en República Dominicana, indica la OIT. Leer más...

Un 76,5% de los costarricenses avala renegociación de TLC

Un 76,5% de los costarricenses considera que el tratado de libre comercio (TLC) debería ser renegociado con el gobierno del presidente electo Barack Obama, según un sondeo de opinión realizado por la Universidad de Costa Rica (UCR).
Arturo Gudiño / www.informa-tico.com
El sondeo, con un margen de error del 2,93% y un nivel de confianza del 95%, fue realizado a 1.118 ciudadanos por el Centro de Investigación y Estudios Políticos José María Castro Madriz, a cargo de los investigadores Marco Fournier Facio y Alberto Cortés Ramos.
El tema de la renegociación fue puesto sobre el tapete hace tres semanas por el senador del Partido Demócrata, Michael Michaud, durante un foro político realizado en Washington, en el que además participó el líder del Partido Acción Ciudadana (PAC), Ottón Solís, quien también ha levantado la bandera de la revisión del tratado.
Michaud presentó en junio un proyecto de ley ante el Congreso, con el apoyo de 74 congresistas norteamericanos para revisar los TLCs, pues consideran que no benefician a los ciudadanos y consumidores de ambas regiones, sino solo a las transnacionales y a sus socios locales.
Cifra crecienteAnte la pregunta de si una renegociación del tratado de libre comercio le convendría a Costa Rica un 76,5% de los consultados respondió positivamente, mientras que un 23,5% estimó que no sería conveniente.
Cortés dijo a Informa-tico.com que el gran porcentaje que favorece la renegociación del tratado podría estar siendo alentado por la percepción que tienen los costarricenses de que el gobierno de Obama, que asume en enero próximo, mejorará la relación entre Washington y Costa Rica.
"Una amplia mayoría (62,5%) considera que la llegada de Obama a la presidencia es mejor que la situación actual con el gobierno del presidente (George) Bush, mientras que un 32,3% considera que seguirá igual, y un 5,1% estima que el nuevo gobierno será peor para Costa Rica", señaló el estudio de la UCR.
Cortés dijo que durante la campaña del referéndum que se realizó el 7 de octubre del 2007, los que favorecían la renegociación eran aproximamente un 40%, de los ciudadanos, mientras que alrededor de un 30% rechazaba el TLC de plano y el otro 30% lo apoyaba.
"El tema de la renegociación se está posicionado en la opinión pública. Fue parte del TLC y ha vuelto a ser tema entre los ciudadanos a partir del triunfo de Obama", dijo Cortés.
Rumbo del país va de "regular a malo"
La encuesta también midió la percepción de la ciudadanía sobre el rumbo que lleva el país y el impacto de la crisis económica mundial, y la mayoría estimó que la situación va de "regular a mala".
"La gran mayoría de las personas considera que el rumbo del país es regular (52,9%). Además un 31,5% estima que el rumbo del país es malo (18,2%) o muy malo (13,3%)", frente a un 13% que estima que el rumbo es "bueno" o "muy bueno" (2,6%). "En este caso, la personas entrevistadas con visión negativa prácticamente duplican a las que tiene una visión positiva", advirtió el estudio.
En relación a la gestión del gobierno de Oscar Arias, el sondeo señala que un 53% la considera como regular, en tanto que un 13, 8% dijo que es mala y un 9% que muy mala, frente a un 21% que aseguró que es buena y un 3,2% muy buena.
"Vale la pena resaltar que en Costa Rica el término regular tiene una visión negativa", dijo la catedrática Juani Guzmán, también integrante del Centro de Investigación y Estudios Políticos de la UCR.
No a la minería
La encuesta, que fue corrida entre el 2 y el 7 de diciembre, también reveló que la mayoría de los costarricenses se opone a la minería a cielo a abierto y concretamente al proyecto Crucitas, en Cutris de San Carlos, que devastaría cientos de hectáreas de bosques, arrasando con su biodiversidad.
Un 58% de los ciudadanos estimaron que la mina sería "mala" o "muy mala", un 16,4% dijo que su impacto sería "más o menos" y un 24% avaló el proyecto de la transnacional canadiense Industrias Infinito S.A.
La empresa comenzó a arrasar decenas de hectáreas de bosque en octubre pasado, gracias a un decreto emitido por el gobierno de Oscar Arias, pero tres días después la Sala Constitucional ordenó detener el talado, ante un recurso interpuesto por grupos ecologistas.

Condaleeza en Panamá

Los acontecimientos que se están dando en el ordenamiento militar de EEUU, así como las nuevas leyes que regulan la conducta de los estamentos militares en Panamá, apuntan hacia una creciente militarización de la política exterior de Washington así como de la Policía en el Istmo.
Marco A. Gandásegui, h.
Un total de ocho países latinoamericanos respondieron a la convocatoria de EEUU para reunirse en Panamá con la secretaria de Estado, Condaleeza Rice. “Camino hacia la prosperidad en las Américas”, fue el título curioso que le dieron a lo que resultó ser una mini reunión de la OEA. Se juntó en un hotel de playa sobre el Pacífico al núcleo duro de países de la región que apoyan incondicionalmente la política exterior de Washington. También llegaron como mosquitos, vestidos de negro impecable, decenas de representantes de las conocidas agencias financieras. Desde los extra-muros, se preguntaban ¿dónde están los demás países?
Llegaron los cancilleres y ministros de Comercio de los países que han aprobado tratados de Libre Comercio con EEUU – mas los que están en fila, Panamá y Colombia – preguntándose que busca Condoleeza a pocos días de su despedida. Lo que más interés despertó durante su visita relámpago fue la agenda militarista que trajo en su cartera.
En un mes, el 20 de enero, Condaleeza será reemplazada en la Secretaria de Estado por Hillary Clinton, poderosa figura que presidirá la política exterior de Obama. Todo indica que habrá continuidad en el cargo. En medio de la recesión económica, Obama no abandonará la línea militarista de su predecesor.
A mediados de 2008 el antiguo ministro de Gobierno y Justicia panameño, Daniel Delgado D., bajo la guía del Departamento de Estado, visitó las dependencias de la Secretaría de Defensa en Washington, hizo escala en la base de Benning (donde opera lo que antes se llamaba la Escuela de las Américas) y finalmente se reunió con los militares norteamericanos que dirigen el Comando Sur en los suburbios de Miami. Fue un periplo extraño en la medida en que el gobierno panameño no tiene relaciones formales con las fuerzas armadas de EEUU y todos las comunicaciones se efectúan a través del Departamento de Estado.
Sin embargo, los acontecimientos que se están dando en el ordenamiento militar de EEUU, así como las nuevas leyes que regulan la conducta de los estamentos militares en Panamá, apuntan hacia una creciente militarización de la política exterior de Washington así como de la Policía en el Istmo.
En el caso de EEUU, se aprobó la nueva “Estrategia de Comando 2016” como parte de un nuevo Plan de Comando Unificado. Los comandos (en alerta de combate) se convierten en Comandos Conjuntos de Seguridad con capacidad para coordinar las actividades de las agencias federales civiles en sus áreas de responsabilidad.
Tradicionalmente, el embajador de EEUU es el director del “equipo” en el país donde está estacionado. La “Estrategia 2016” ahora subordina al “jefe de misión” a las directrices del Comando Sur.
El Departamento de Estado eliminó su programa de formación policíaca en el exterior en la década de 1970 por los abusos cometidos contra los derechos humanos. La nueva “Ley de Asistencia al Exterior” fue reformada y ahora es el Departamento de Defensa quien decide a qué policías de la región entrenará en materia de “seguridad interna”. Condaleeza anunció el cambio de mando. Por una lado, se despidió de sus “homólogos” y, por el otro, le pasó la antorcha a los militares.
- Marco A. Gandásegui, hijo, es docente de la Universidad de Panamá e investigador asociado del Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA) Justo Arosemena.

Los senderos inestables de la democracia argentina

La democracia en estos 25 años ha sido permanentemente puesta a prueba, ha sido debilitada por los poderes económicos concentrados y por la mayoría de la clase política que no supo estar a las alturas de las circunstancias favoreciendo, durante gran parte de su desarrollo, la ampliación de las injusticias y de la desigualdad asociadas a prácticas cuya sede última acabó siendo los tribunales y los lenguajes jurídicos.
Por Ricardo Forster / Página12
¿Desde dónde intentar pensar estos 25 años de democracia? ¿Cómo interrogar por una época argentina que viniendo de la noche más oscura de nuestra historia no dejó de entrar en un nuevo laberinto? ¿Qué decir de estas décadas tan cambiantes en las que nada ha quedado intocado por las inclemencias de un tiempo cultural, tecnológico y económico que vino a modificar de cuajo lo establecido y lo conocido?
Preguntas que surgen al tratar de indagar más allá de la lógica simplista y autoindulgente de las efemérides; interrogaciones que intentan desocultar la trama misma de la experiencia democrática, de sus giros sorprendentes y de sus imposibilidades, pero cuestionamientos que no pueden dejar de formularse desde un determinado presente que, suerte de improvisada atalaya, nos hace ver lo acontecido a nuestras espaldas a partir de ciertas experiencias que marcan a fuego nuestra interpretación.
Quiero decir que no es lo mismo mirar retrospectivamente los años de la democracia posdictatorial desde las vicisitudes inauguradas por el gobierno de Néstor Kirchner en el 2003 que, por ejemplo, tratar de hacer el esfuerzo de valorar esos años instalados en la década menemista. Tal vez la diferencia sea precisamente la que está señalando que en los últimos años –y eso más allá de aciertos y errores– la política ha regresado a tallar en el interior de la vida cotidiana reintegrándola al espacio público en donde efectivamente se dirime lo democrático; mientras que el tiempo menemista se caracterizó no sólo por una brutal caída en las virtudes gubernamentales sino, fundamentalmente, por un vaciamiento generalizado de la política en nombre del discurso hegemónico de la época articulado alrededor de la lógica neoliberal. Una profunda grieta se abrió entre la democracia y la demanda social, entre la acción legítima y la justicia social. Leer más...

Venezuela y sus contradicciones

O la dirigencia política venezolana hace un profundo examen de conciencia y rectifica o los nubarrones se consolidarán en el horizonte social venezolano. Lo grave, una vez más, es la frustración de la ilusión de un pueblo que apostó fuerte por el cambio.
Roberto Viciano Pastor* / Diagonal
Venezuela se aboca a un nuevo período conflictivo y de crisis del proceso de cambio social. La ciudadanía venezolana ha demostrado ya en dos ocasiones que no entrega un cheque en blanco a la dirigencia de la revolución. En el referéndum para la aprobación de la reforma constitucional de 2007, propuesta por el presidente Chávez y la Asamblea Nacional, el 51% de los votantes rechazaron la misma. Y el 23 de noviembre, el PSUV acaba de perder las gobernaciones más importantes del país por número de habitantes y peso económico, además del gobierno del Distrito Capital.
Los motivos de este rechazo popular deben buscarse básicamente en la incapacidad de la revolución para resolver los pequeños problemas de la gente. El proceso venezolano ha generado grandes y muy interesantes programas sociales para resolver cuestiones acuciantes de salud, educación, alimentación y vivienda. Y la dirigencia del mismo ha mostrado su clara voluntad de llevarlos adelante con éxito, que ya es mucho en un contexto de tradicional fraude consciente a la población por parte de las élites dirigentes.
Pero el concreto funcionamiento de cada programa se enfrenta a serios problemas de capacidad para la organización del trabajo sistemático. ¿De que sirve que haya un estupendo programa de atención primaria si luego, cuando llegas al médico, éste no puede darte el medicamento que necesitas? ¿Para qué tener un estupendo programa de mejora de la enseñanza básica si luego faltan elementos esenciales para la docencia o hay un elevado índice de absentismo de los profesores? La necesidad de una profunda reforma administrativa es palmaria, pero una reforma a fondo, preocupada por cambiar los procedimientos de gestión y no por cambiar los organigramas o los nombres a las cosas.
Junto a ello, mucha gente comienza a apreciar que se multiplican los casos de corrupción. Y si bien es cierto que, en un país acostumbrado a esa práctica durante decenios, eso no desgasta de manera grave al gobernante de turno que lo permite, lo que sí se resiente es la cantidad de recursos económicos que se emplean en atención directa a la población o en infraestructuras. Y eso sí que lo percibe mal el ciudadano medio. Y sobre todo destruye la legitimidad de un proceso que se presentó como enemigo de esa desgraciada práctica social. Si a ello añadimos un fuerte aumento de la delincuencia común, que asola precisamente los barrios populares donde se concentra el apoyo al proceso político-social venezolano, tendremos un cuadro poco prometedor en el corto plazo.
Pero si algo resulta especialmente llamativo, por ser la clave de bóveda de todo el sistema, es la incapacidad del Gobierno para sustituir la dependencia de la renta del petróleo. Diez años después de la llegada de Chávez al poder, el peso de la producción petrolera y sus derivados sigue siendo abrumadora en el PIB. Las apuestas por una economía alternativa a través del apoyo a la mediana industria nacional y el intento de generar un amplio tejido de cooperativas de producción y servicios ha fracasado estrepitosamente, malgastando cientos de millones de dólares por no haber vinculado la recepción de fondos por las nuevas cooperativas a un plan de viabilidad de cada una de las entidades financiadas. El resultado es que la inmensa mayoría de las cooperativas, pasado un tiempo de su constitución, se disuelven o no funcionan.
La amenaza de la desilusión
Y frente a este panorama poco alentador, se percibe una oposición que sí que ha aprendido de sus errores y que, progresivamente, va asumiendo un discurso menos confrontador y más centrado en ofrecer a la ciudadanía eficacia en la gestión de las mismas políticas sociales que ha creado su adversario. Aunque, obviamente, se trate de una promesa imposible de cumplir por los intereses e ideología de quienes la hacen. Por tanto, aunque la honestidad personal del presidente Chávez está aún fuera de duda, cada vez más compatriotas comienzan a responsabilizarle personalmente de la mala elección de sus colaboradores y gestores. O la dirigencia política venezolana hace un profundo examen de conciencia y rectifica o los nubarrones se consolidarán en el horizonte social venezolano. Lo grave, una vez más, es la frustración de la ilusión de un pueblo que apostó fuerte por el cambio. Y esas frustraciones conllevan la desautorización social de las ideas de cambio por, al menos, una generación. Y no sólo en el país afectado directamente. La globalización de la esperanza que para muchos supuso la revolución venezolana se puede convertir en la globalización de la desilusión.
El autor es profesor titular de Derecho Constitucional de la Universitat de València y experto en temas venezolanos.

La línea del Ecuador

Todo apoyo a la auditoria de la deuda externa de Ecuador. Pero es preciso diferenciar los tipos de deuda y los acreedores. Todo apoyo al gobierno de Ecuador contra una contratista que construyó una obra con inmensos problemas. Pero es necesario actuar de forma a punir la contratista, no el BNDES. Y todo apoyo al dialogo entre los gobiernos de izquierdas y progresistas, para que ninguna de las partes sea sorprendida por medidas unilaterales divulgadas por la prensa.
Valter Pomar / Secretario de Relaciones Internacionales del PT-Brasil
La polémica entre Odebrecht, los préstamos hechos por el BNDES [Banco Nacional de Desarrollo, banco de inversiones brasileño], la actitud del gobierno ecuatoriano y la respuesta del gobierno brasileño permite diferentes ángulos de abordaje.
Por ejemplo: ¿Cuál debe ser la actitud del Estado ante las empresas privadas que prestan servicios al poder público? ¿Cómo tratar préstamos públicos internacionales, vinculados a emprendimientos privados? ¿Qué actitud tomar ante la necesidad de auditar la deuda interna y externa en los países de la región? ¿Qué tipo de relaciones deben prevalecer entre los gobiernos progresistas y de izquierdas en Sudamérica?
La derecha brasileña y sus medios participan en la polémica con el objetivo de meter arena en las relaciones de los gobiernos de Lula y Rafael Correa. Sectores de la izquierda y de la ultraizquierda a su vez declaran apoyo total a Ecuador, criticando la postura supuestamente "subimperialista" del gobierno brasileño y su "sumisión" a los intereses de una contratista.
De la derecha nada se espera. De la otra orilla del río, se espera solidaridad en la lucha contra una contratista y contra la deuda externa. Pero se espera, también, una mirada un poco más ancha, que busque tratar y superar los inevitables conflictos que existen y continuarán existiendo, entre los movimientos, partidos y gobiernos progresistas y de izquierdas, en los marcos de un plan estratégico que impida el fortalecimiento de nuestros enemigos. Leer más...

"La deuda del Caribe, y la humanidad toda, al pueblo cubano es impagable"

Palabras del Dr. Norman Girvan en el acto de imposición del Doctorado Honoris Causa en Ciencias Económicas de la Universidad de La Habana.
Norman Girvan
Distinguidas damas y caballeros, hermanas y hermanos del Caribe.
No puedo siquiera describir el inmenso honor que para mí representa el otorgamiento del título de Doctor Honoris Causa de la Universidad de La Habana.
Su significación es para mí aun mayor porque ello coincide con el 50 aniversario del triunfo de la Revolución Cubana.
Yo era un niño de 12 años cuando Fidel y sus compañeros asaltaron el cuartel Moncada. Éramos adolescentes que solían sintonizar las estaciones radiales de Miami para escuchar los últimos hits musicales del rock and roll. A veces captábamos Radio Rebelde, transmitiendo desde la Sierra Maestra. Radio Rebelde fue quien me presentó a la Revolución Cubana.
Al triunfo de la Revolución había acabado de salir de la escuela secundaria y comenzaba en mi primer trabajo. Los acontecimientos de 1959 –los juicios a los criminales de la dictadura de Batista, la Reforma Urbana , la Reforma Agraria- fueron seguidos por mí con gran interés y provocaron gran expectativa entre los jóvenes de mi generación en Jamaica.
Nuestra imaginación fue totalmente cautivada por la Campaña de Alfabetización, programa a través del cual muchachas y muchachos cubanos dejaban las ciudades para ir a enseñar a leer a los campesinos pobres en el interior del país. Fue especialmente el hecho de que ellos convivieran con familias campesinas lo que les permitió recibir lecciones iguales o mayores que las clases que enseñaban.
Escuché la Primera Declaración de La Habana durante mi primer año en la Universidad en Jamaica, la grabación del discurso me la facilitó un estudiante compañero mío. Las denuncias apasionadas contra el imperialismo yanqui hechas por Fidel –quien señalaba cómo las ganancias de las corporaciones eran obtenidas a costa de la desnutrición y de la mortalidad infantil en América Latina– todavía resuenan en mis oídos.
La imagen de millones de cubanos quienes, reunidos en una plaza y convocados como la Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba, expresaban su aprobación a las medidas económicas y sociales adoptadas por la Revolución y declaraban su independencia de la dominación extranjera, fue una experiencia profunda para el joven de 18 años que entonces era. Me ayudó a conformar mi visión del mundo. Leer más...