sábado, 23 de julio de 2022

Combate al narcotráfico

 En México ha sido apresado, en estos días del mes de julio de 2022, uno de los principales jefes del narcotráfico como es Rafael Caro Quintero. Pero también en este año, a un ex presidente como el de Honduras (Juan Orlando Hernández) se le ha llevado a juicio en Nueva York por sus vínculos con esa lucrativa actividad. 
 
Adalberto Santana / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de México

De igual manera se encuentran presos en EU, el “Chapo Guzmán” y Genaro García Luna, ex jefe de la seguridad mexicana en el gobierno del presidente Felipe Calderón Hinojosa. Así la lista de los llamados grandes capos de la droga podría alargarse. Son noticias que ocupan las planas de los diarios del mundo y de las informaciones de los noticieros de la radio y la televisón. Sin embargo, el tema del narcotráfico y la ola de violencia que, en México, Colombia, Honduras y diversos países de América Latina ha ejercido en las últimas cuatro décadas, es uno de los asuntos prioritarios de la agenda informativa. Sin duda el tema del tráfico ilícito de drogas ha sido condenado por una diversidad de voces provenientes de innumerables sectores políticos y sociales. Sin embargo, pocas veces esas mismas expresiones logran brindar una explicación objetiva y racional del creciente fenómeno y la violencia que hoy con gran saña le acompaña.

 

Particularmente lo que más se escucha en las posturas oficiales y en los medios de información, es encontrar expresiones de condena y de brindarle al problema del poder del narcotráfico un “combate frontal”. Afirmación que lleva el reconocimiento explícito de que en México desde la administración de Calderon se vive una situación de guerra. Es decir, un conflicto armado donde figuran dos actores centrales. 

 

El Estado mexicano y sus correspondientes instituciones armadas y de seguridad. Por la otra parte, figura en esa lectura, un enemigo, que no es una potencia externa, si no por el contrario, son ciudadanos que han optado por ejercer organizadamente a través de sus propias estructuras (cárteles y el sicarito) la violencia armada para ejercer sus lucrativas empresas tanto de los activos policiales y militares del Estado como de sus rivales en el lucrativo negocio.

 

Un primer elemento a considerar, en un sentido más crítico, es considerar que al narcotráfico se le puede considerar como un fenómeno social y económico de nuestro tiempo que tiene las características de ser altamente dinámico, cambiante, denso y controversial y que no puede reducírsele a un esquema rígido y dogmático. Conceptualmente no se puede identificar al narcotráfico con el planteamiento de que es una “mafia”, ya que este último concepto reviste otras características, si bien se le ha utilizado de una manera indiscriminada relacionándolo con el desarrollo de la producción y el comercio de las drogas ilegales. 

 

Especialistas sobre el tema como la socióloga venezolana Rosa del Olmo, ha afirmado que el narcotráfico adquiere otras características distintas. Dicha analista sostiene que es más adecuado "dadas sus características, hablar de empresas o industrias ilegales". Incluso, es frecuente que en ciertas visiones que abordan determinadas especificidades del comercio de drogas se hable de cártel, lavado de dinero, etcétera. 

 

Para el politólogo cubano Luis Suárez, nos señala que el negocio del narcotráfico no es sólo un comercio de "mafias", sino que es algo más. Se le puede reconocer como una actividad "agro-industrial-comercial y financiera que, por su integración vertical y alcance planetario, se asemeja cada vez más a una empresa transnacional que a una simple familia del crimen organizado".

 

Algo semejante nos apunta Ciro Krauthausen cuando establece que a las organizaciones de la mafia las denomina la "lógica del poder", en tanto que el narcotráfico aparece inmerso por una "lógica del mercado". En esa distinción se da una clara diferenciación al apuntar que más que "gemelos, mafia y narcotráfico son primos lejanos". También puede consultarse mi libro “El narcotráfico en América Latina” publicado por la editorial Siglo XXI (https://books.google.com.mx/books?id=uLTSuGlEcpgC&printsec=frontcover&hl=es&source=gbs_ge_summary_r&cad=0#v=onepage&q&f=false). Texto sobre el que se ha comentado: 

 

“La presencia tan arraigada de organizaciones criminales con un poder tan marcado tanto en lo económico, como en lo político y en lo social, tiene implicaciones graves para el desarrollo de una sociedad democrática. Pero sin entender a cabalidad el fenómeno del consumo, y el dominante factor económico que controla al narcotráfico, será muy difícil poder erradicar el problema. Es ésta la principal aportación del Dr. Santana, un análisis que intenta dejar de lado –con éxito– prejuicios y tendencias ideológicas, permitiendo entender los alcances de un fenómeno cada vez más arraigado en nuestras sociedades, pero cubierto por una serie de tabúes y discursos ideológicos que dificultan su entendimiento. Los casos colombiano y mexicano son paradigmáticos en este sentido, la aparición de narco-estados nos deja muy en claro que el narcotráfico va más allá de un fenómeno criminal, y entendiendo sus raíces –económicas principalmente, según nos comenta Adalberto Santana– tal vez podamos encontrar alternativas reales que nos permitan erradicar un fenómeno producto de una sociedad ultraconsumista que ha costado miles de vidas entre la violencia y la adicción” (https://www.irenees.net/bdf_fiche-documentation-575_es.html).

 

Así, un hecho que si podemos identificar claramente es que la producción y el comercio de las llamadas sustancias ilícitas han estado reguladas y controladas por grupos monopólicos que abastecen al mercado. Lo que representa un punto central en que se sustenta el consumo mundial de drogas. Esto es, "el mercado ilegal está constituido por una gran variedad de empresas de diversos tipos que se van articulando para permitir irrigar un servicio o una mercancía ilegal a las plazas de consumo".

 

Finalmente, en este breve esquema, podemos afirmar que el narcotráfico es un fenómeno económico, social y político que tiene una realidad y lógica propias. Conceptualmente podemos comprender al narcotráfico como expresión y sinónimo de un fenómeno que ha irrumpido en el escenario latinoamericano, como aquello que hace referencia a una actividad esencialmente económica. Fenómeno también social que presenta otras implicaciones, pero lo económico es lo que lo nutre para desarrollarse. Por ello se puede encontrar que en el momento actual se ubica como una de las actividades más rentables en el escenario mundial. Pero también es un fenómeno que irrumpe y se desarrolla usando la violencia organizada, dado que una de las características principales de los empresarios de las drogas es "usar la violencia como forma de lucro". Problema medular en México, donde el narcotráfico y la delincuencia organizada ha generado más de 300 mil homicidios. 

 

Sin duda, esta llamada narcoviolencia, es una nueva expresión del libre mercado que más que condenar, urge estudiarlo y comprenderlo para poder así tratar de enfrentarlo correcta y eficazmente. De lo contrario, con declaraciones de autoridades incapaces o en contubernio con los activos del narcotráfico, seguirá desarrollándose una de las más violentas formas del crimen organizado que ha venido creciendo en México y América Latina como una de la más ricas y productivas empresas de la economía sumergida. Sin embargo, poco se conoce y difunde de los grandes capitales del narcotráfico en los EU donde se ubican las enormes ganancias que se resguardan en el sistema financiero estadounidense.

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