sábado, 15 de septiembre de 2012

Guatemala: Identidad nacional ¿para qué?

La importancia de crear una identidad nacional que reagrupe al conjunto de identidades étnicas, reside en el hecho de que sólo sintiéndose parte de un proyecto de nación común a todos, los guatemaltecos podrán unir esfuerzos, diseñar estrategias y relacionarse con los demás países del mundo con objetivos claros que favorezcan al conjunto de la nación.

Jorge Murga Armas [1] / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

Existen diferentes enfoques o maneras de plantear la identidad, y la importancia que en cada uno de ellos se otorgue al aspecto social o individual, condicionará el procedimiento y la definición del concepto. Para mí, en cualquier caso, la identidad es historia, representación y estrategia.

La identidad es historia, puesto que el conjunto de rasgos culturales propios de un grupo étnico (lengua, religión, modo de vida, organización social, costumbres, vestimenta, etc.), son el fruto de un contexto social y temporal específico, pero también porque esos rasgos culturales llevan la marca de la historia.

La identidad es representación, porque los individuos y grupos sociales, condicionados por el medio social y natural en que viven, construyen formas específicas de percepción de sí mismos (percepción de la persona), modalidades propias de concepción de la divinidad (percepción de la divinidad), formas específicas de relación de los hombres con la naturaleza (taxonomía, modos de apropiación) y formas propias de relación con los demás (relaciones sociales).

Venezuela, ¿realidad o ficción?

Venezuela necesita de instituciones sólidas que proyecten en el tiempo lo positivo de las transformaciones y que destierren para siempre los vicios del pasado, la corrupción, el clientelismo y el paternalismo que hicieron pobre a un país que no tiene porque serlo, habida la gran riqueza de su tierra, su subsuelo y su gente.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

Mucho se ha hablado de Hugo Chávez y su gobierno en los últimos años. Me impresiona  la superficialidad con la que se analiza la situación de Venezuela, pero lo que más me sorprende es el desconocimiento, la ignorancia y el análisis del país a partir de ideas pre concebidas que desde uno u otro lado del espectro político ya tienen un diagnóstico antes de comenzar a examinar  los hechos. Asumen posturas basadas en posiciones ideológicas que sólo admiten como ciertos los enfoques extremos, los cuales no dejan espacio a un estudio más o menos objetivo de las realidades que se pretenden investigar.

No es un secreto que ningún científico social es absolutamente imparcial. Todos asumimos posiciones frente a un objeto de estudio tan complejo como el que tenemos. El cuestionamiento de la sociedad con sus múltiples dimensiones obliga al analista a ser lo suficientemente profundo para no caer en apasionamientos extremos que confundan la toma de posición con la investigación seria.

La pendiente independencia de Centroamérica

En el siglo XXI, Centro América, por su ubicación geopolítica, se ha convertido en un terreno de fuego cruzado en el que la soberbia del Norte prepotente y la soberanía digna del Sur definirán el éxito o el fracaso de la vida en el planeta.

Ollantay Itzamná / ALAI

Marines estadounideses realizan ejercicios de
entrenamiento en la selva guatemalteca.
Hace 191 años, el 15 de septiembre del 1821, la Capitanía General de Guatemala, conformada por las provincias de Honduras, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Chiapas, proclamaba su “independencia” del dominio español sin rupturas revolucionarias, ni actos heroicos. Los invasores se “fueron” como vinieron, y quedaron élites criollas y ladinas rentabilizando el régimen de despojo establecido por la Colonia. Los primeros se aglutinaron en el partido conservador, y los segundos, en el partido liberal.

La motivación de aquella “independencia” sin cambios revolucionarios no fue ningún proyecto político, sino las ansias de legalizar el comercio de contrabando que ya practicaban durante la Colonia. Ante la incapacidad de gestar un proyecto político independiente, la élite “independentista” anexa el territorio centroamericano al dominio del Imperio mexicano de Iturbide hasta 1823, fecha en la que éste emperador disolvió su Imperio.

Panamá: Crece la deuda: más pobreza y mayor desigualdad

Los liberales de mediados del siglo XX endeudaron el país en varias decenas de millones de dólares que aún estamos pagando. Los militares de fines del siglo pasado nos endeudaron por varios centenares de millones de dólares. En la actualidad, los neoliberales nos han endeudado en varios miles de millones de dólares que tendrán que pagar nuestros hijos y nietos.

Marco A. Gandásegui, hijo / ALAI

Algo que los panameños tenemos que recordar –se nos olvida con muchas facilidad– es que nuestros problemas son el producto de las políticas que aplican los gobernantes para favorecer algunos pocos inversionistas o especuladores que forman parte de círculo del poder. El crimen organizado y la creciente violencia que sacude al país es consecuencia de las políticas gubernamentales. El caos urbano en el transporte y en las construcciones son el resultado de las resoluciones que aprueban nuestras autoridades. El alto costo de la vida y el incremento del precio de la canasta básica están directamente asociados a los tratados de “libre comercio”.

El círculo de poder que concentra la riqueza del país tiene a su servicio inmediato un ejército de servidores que se especializan en engañar, convencer, castigar y reprimir al resto de la población. Este sector – los pobres que conforman mas del 75 por ciento de los panameños - está dividido en dos grupos. Por un lado, los trabajadores que producen riquezas para la acumulación de los ricos. Por el otro, una creciente masa de panameños que se encuentra en el sector informal y sin trabajo decente, y que se encuentra en peligro constante de ser privada de su libertad por el delito de ser pobres.

Ecuador: Romper las ataduras

El “orden mundial” –es decir, el orden neoliberal– y sus testaferros criollos harán todo lo posible para que las cosas no varíen; es decir, para mantener la misma matriz productiva. Harán todo lo posible para que firmemos tratados de libre comercio, para que fracase la ALBA, la UNASUR y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

Fander Falconí / El Telégrafo

Hay varios logros concretos de política pública que permiten afirmar que las aspiraciones y realizaciones del Buen Vivir son positivas. Quizás lo primero que puede sustentar esta afirmación se refiere a la forma de gestionar el Estado.

Desde el año 2006 al presente, podemos reconocer que la atmósfera en el país cambió muchísimo. La renuncia y las actitudes entreguistas se esfumaron y quedaron solo sus malos recuerdos: el manejo de los fondos petroleros y de la deuda externa, la obsesión para negociar tratados de libre comercio por parte de los gobiernos de turno, la subordinación al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial, la presencia sospechosa de la base de Manta y la cesión de la política de seguridad interna. Fue un alivio que desde 2007 pudiéramos encontrar, como ciudadanos con voluntad política, el camino de nuestra autodeterminación.

México: La antigua paz

Siglo y medio es poco tiempo para que una tierra olvide sus heridas.

William Ospina / El Espectador

En esta calurosa frontera del norte de México, algunas de esas heridas duelen todavía, y la mayor sin duda es el propio río Bravo o río Grande. Dice una vieja canción que un vaquero que llegó del norte, perdido en la arena reseca, después de matar a miles de indios “hizo un tajo en el desierto” y que ese tajo se convirtió en el río.

Algo hay de verdad, porque este era un río interior que corría por el centro de México, y las guerras del siglo XIX lo convirtieron en la frontera norte del país. Frontera que nunca se ha resignado a serlo del todo. El tratado de Guadalupe Hidalgo en 1848 le cedió a los Estados Unidos los sedientos, indómitos territorios de Nuevo México, Utah, Texas, Nevada y California. El dinero y la guerra continuaban su alianza y ese fue uno de los capítulos más duros de la conquista de América.

Por entonces, decididos con tenacidad a ser el país más poderoso, los Estados Unidos se expandían en todas direcciones. Compraron Florida a los españoles, Luisiana a los franceses, arrebataron a México casi la mitad de su territorio, compraron Alaska a los rusos e intentaron hacerse a Puerto Rico y a Cuba. Una verdadera orgía de crecimiento.

Jugando al imperialismo

El Departamento de Estado de EE.UU. adjudicará 4.200.000 dólares a organizaciones que fomenten la “democracia” en Cuba. De ese monto, 700 mil dólares se destinarán a videojuegos que promuevan “el compromiso cívico”. ¿De qué se trata esta nueva (y no tanto) política de propaganda psicológica?

Santiago Mayor / Marcha

"Trópico": uno de los videojuegos de la guerra psicológica contra Cuba.
Es conocido y reconocido por el propio gobierno de los Estados Unidos que desde sus distintas instituciones y también mediante organizaciones no gubernamentales (ONGs) se financia a la oposición cubana. Organizaciones de Derechos Humanos, ONGs que fomentan la “democracia” y la “participación ciudadana”, medios de comunicación “libres” o directamente mercenarios que atacan a la población civil cubana son algunas de las herramientas utilizadas.

En este sentido, se dio a conocer hace pocos días que el Departamento de Estado dirigido por Hillary Clinton prepara una partida de 4.200.000 dólares para fomentar estos objetivos. Sobre ese monto, 700 mil dólares irán a parar a los bolsillos de creativos de videojuegos que logren diseñar un entretenimiento virtual para la juventud cubana que fomente “el compromiso cívico”. Pero la propaganda ideológica impulsada desde los juegos para niños (en este caso juegos de video) tampoco es novedosa. Desde que se desarrollaron los soportes para este tipo de actividades lúdicas se ha buscado utilizarlos con fines que van más allá de la recreación y el esparcimiento. En Marcha hacemos un breve repaso de algunos ejemplos que dan muestra de cuál es el “compromiso cívico” que se busca fomentar.

El diálogo de América: Salvador Allende y Fidel Castro en 1971 (Video)

Canal Encuentro / Argentina

A 39 años del golpe militar en Chile, la Televisión Pública de Argentina (Canal 7 Buenos Aires) presentó en estreno exclusivo el documental "El Diálogo de América" que registra el encuentro del Presidente Salvador Allende y Fidel Castro en la casa presidencial de Tomás Moro, en noviembre de 1971 en oportunidad de una extensa visita que Castro realizara a Chile. Vea el documental completo en el video adjunto.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Latinos, hispanos, hispánicos: nosotros en Estados Unidos

El voto hispano es muy importante en la actual coyuntura electoral estadounidense, y de ahí el coqueteo de los que, si no fuera por esa circunstancia, seguramente ni los volverían a ver. Como se sabe, un tema crucial es el de las posibilidades de permanencia en ese país de forma legal.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

Julián Castro, alcalde de San Antonio (Texas),
fue uno de los oradores principales
en la convención del Partido Demócrata.
Al acercarse las elecciones norteamericanas se acentúan los coqueteos de los dos grandes partidos de ese país con los latinos, hispanos o hispánicos, es decir, la parte de nosotros que se ha ido al Norte.

Hispano es un término que corresponde a una categoría pan-étnica creada por decreto hace tres décadas, en tiempos de Richard Nixon. En Estados Unidos, son una comunidad antigua y nueva al mismo tiempo, compuesta tanto por recién llegados, como por descendientes de familias con un arraigo más profundo que cualquier otro grupo, salvo los pueblos indígenas. Los hispanos, de esta manera, pueden reivindicar una presencia anterior, incluso al nacimiento de los Estados Unidos; pero su influencia de hoy en día se debe, sobre todo, a las inmigraciones más recientes. Actualmente son la primera minoría, y en el 2050 constituirán la cuarta parte de la población de ese país. Ante esto, no faltan quienes, como Samuel P. Huntington, consideran que esta inmigración amenaza la identidad nacional.

Cambio de época e integración regional (I)

En América Latina se levanta una nueva arquitectura de la integración que se distancia de los enfoques estrictamente económicos y pragmáticos ensayados desde la segunda mitad del siglo XX, primero bajo el influjo de las tesis de la CEPAL, y más tarde por las tesis del “libre comercio” de la tecnocracia neoliberal, para incluir ahora otras dimensiones tradicionalmente relegadas por los acuerdos entre elites y oligarquías.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

 Lula da Silva, Néstor Kirchner y Hugo Chávez:
 protagonistas de la Cumbre de Mar del Plata 2005.
Uno de los rasgos  característicos del llamado “cambio de época” en América Latina en el siglo XXI, ese giro político y cultural que desplazó por la vía de la insurreción popular y en las urnas electorales a buena parte de los gobiernos neoliberales instalados en nuestros países desde la década de 1990, es el nuevo impulso de la integración latinoamericana y caribeña, tanto a nivel de instituciones y acuerdos, como de los contenidos políticos e ideológicos que sustentan esos entendimientos.

Esta renovada opción por los procesos de integración ocurre en un contexto global marcado por  dos grandes momentos: primero, el ascenso y consolidación de los bloques económicos –como la UE, los países de sureste asiático y los Estados Unidos- en el período que va de la recomposición del sistema internacional tras el colapso de la Unión Soviética (el nuevo reparto del mundo) hasta principios del siglo XXI, cuando China –y después los países del grupo BRIC- despunta en el horizonte económico como una potencia capaz de disputar la hegemonía del Occidente Noratlántico; y un segundo momento, todavía en curso, que corresponde a la crisis capitalista, largamente incubada, que explota en 2007 con la crisis inmobiliaria y financiera en los Estados Unidos y, más tarde, en Europa.

Derecha: Soberbia sin fundamento

Estimables señores de la derecha, cada vez que les entren accesos triunfalistas, recuerden el volcán de miseria y violencia que han construido. Y sobre el cual están sentados.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

En artículos que he leído en la prensa y en los comentarios a mi columna  que mandan algunos de los lectores, puedo percibir que existe en la derecha una soberbia sin fundamento. Un ánimo triunfalista recorre los argumentos más recurrentes en estas cuentas alegres del gran capitán: el comunismo ha muerto, ya no existen la derecha y la izquierda más que en la mente de trasnochados, la izquierda ha sido derrotada electoralmente, es evidente la superioridad de la economía de mercado sustentada en el pensamiento libertario (eufemismo vergonzante del neoliberalismo) etc., etc., vivimos el mejor de los mundos posibles nos recitan los derechistas ensoberbecidos. El argumento electoral  es blasonado sobre todo en Guatemala en donde la izquierda en efecto no pasa del 2 o 3% de las preferencias electorales. Pero la soberbia obnubila, y se olvida que han sido planteamientos de izquierda o centro izquierda los que han triunfado en México, El Salvador,  Nicaragua, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Perú, Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil. Se olvida que la derecha irritada por sus fracasos electorales  y su pérdida de control ha propiciado golpes de estado (Venezuela 2002, Honduras 2009 y Paraguay 2012), fraudes electorales (México 1988, 2006 y 2012), tentativas de golpe de estado (Bolivia 2008, Guatemala 2009 y Ecuador 2010).

Las dinamitas de Nobel, Vargas Llosa y Assange

Por lo visto, el único galardón que merece Assange – según Inglaterra, Suecia y EEUU - es la extradición, el juicio y la condena. ¿Quién decreta quien debe o no recibir galardones en el mundo? ¿De donde provienen esas verdades infalibles? ¿Quién tiene la autoridad moral para decidir quién es defensor o defensora de la paz y quién no?

José Toledo Alcalde / Especial para Con Nuestra América

Julian Assange: en la mira de los poderes fácticos globales
Desde una primera aproximación al sonado caso de WikiLeaks nos es difícil no citar el texto de San Juan: “Y conocerán la verdad y la verdad los hará libres” y como no recordar lo acentuado por Karl Marx:Es en la práctica donde el ser humano tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento”. Indudablemente los documentos develados por WikiLeaks sacaron a luz verdades intencionalmente ocultadas a la opinión pública. La ironía que iremos desmadejando radica en que Julian Assange es rechazado y enjuiciado por el país que alberga la Real Academia de las Ciencias de Suecia-Instituto Karolinska, sede del  premio Nobel, que para muchos podría ser entregado a Assange.

Assange, uno de los 9 miembros asesores de WikiLeaks, en las últimas semanas ha ocupado los principales titulares al haber sido acogido - el pasado 16 de agosto - en calidad de asilado político en la Embajada del Ecuador con sede en  Londres.[1] La gota que desbordó el excedido vaso de improperios mediáticos vertidos en contra de Assange fue el artículo del literato Mario Vargas Llosa (Julián Assange en el balcón, La República/26/08/12) en donde vulgar e ideológicamente se une al concierto mediático en contra de la organización informática que develó un sinnúmero de redes de corrupción a escala mundial.

Venezuela: Regalar…regalar su alma al diablo

Si la cooperación venezolana ayuda a que se obtengan logros en un país hermano haciendo negocios mutuamente ventajosos para ambos pueblos y sin que haya transnacional alguna que se apropie de la ganancia, nos deberíamos sentir orgullosos de que nuestro gobierno incentive y realice ese tipo de vínculos. Pero la mentalidad subordinada y colonial de la derecha venezolana lo concibe como un “regalo”.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

En su desesperada intención de regresar al control del Estado, la derecha neoliberal y antidemocrática de Venezuela -por instrucciones de la Embajada de Estados Unidos-  ha intentado  las más diversas acciones para tratar de cambiar el curso que el pueblo venezolano comenzó a trazar en 1989 y que concretó con la llegada del Presidente Chávez al gobierno en  1999.

En el contexto internacional actual, el tema energético está indisolublemente ligado a la crisis financiera y económica del capitalismo que azota con fuerza de huracán las economías de Estados Unidos y Europa.  Sin embargo, la manifestación de la crisis en otros ámbitos -además del financiero y el económico- tales como el alimentario, el ecológico, el de la salud, el político y el ético entre otros hace que esta crisis sea novedosa en los anales de la historia. En el fondo, lo que ha comenzado a manifestar putrefacción es un modelo de consumo que se sustenta en la solución individual de las necesidades de una minoría que ostenta la mayor riqueza del planeta. El sostén de ese modelo es el consumo indiscriminado de una energía que no tienen y que deben salir a buscar a aquellas regiones del planeta donde existe en abundancia.

México: El fin de la república

El poder legislativo es un espacio de componendas y negociaciones turbias. Las directrices principales para la vida de la república no se definen en su seno. El poder judicial es un ecosistema plagado de corrupción. El Estado mexicano ha dejado de ofrecer un espacio para dirimir controversias sociales.

Alejandro Nadal / LA JORNADA

México: la democracia republicana en crisis.
México vive uno de los momentos más peligrosos de su historia. La destrucción de la república avanza y todo parece anunciar que en poco tiempo el deterioro será irreversible. Las causas profundas de esta devastación son múltiples. Pero quizás pueden agruparse en tres grandes categorías, íntimamente entrelazadas.

En la primera encontramos los factores que moldearon la economía mexicana en los últimos cuatro decenios. Si bien es cierto que el modelo de industrialización por sustitución de importaciones (ISI) enfrentaba problemas desde los años 70, la crisis mundial que estalla en los años 80 fue la fuerza principal que destruyó esa estrategia de desarrollo. La experiencia de otros países demuestra que una política industrial y de ciencia y tecnología adecuada hubiera sido capaz de solucionar las “contradicciones internas”. En lugar de ello, el gobierno (sexenio de López Portillo) escogió ampliar la plataforma de exportación de petróleo sin aprovechar la oportunidad que esto representaba para desarrollar la industria de bienes de capital nacional. Se perdió la gran oportunidad para profundizar el proceso de industrialización.

Colombia: Paz con imaginación

Las guerras sucesivas han sido en Colombia el obstáculo para acceder a la modernidad. Nuestro desafío actual es ser capaces de inventar el futuro.

William Ospina / El Espectador

A lo largo del siglo veinte padecimos las consecuencias de esa guerra de tres años que se llamó “la guerra de los Mil Días”. A otra guerra de mediados de siglo, que duró quince años, para no llamarla “la guerra de los Cinco mil días”, le dimos el nombre genérico de La Violencia. ¿Qué nombre le daremos a la guerra actual entre el Estado y las guerrillas, que ha enlutado los hogares colombianos durante cincuenta años y que nos dolería llamar “la guerra de los 18 mil días”?

Ya se oye decir que las negociaciones de paz deben ser rápidas, que hay mucho peligro en un diálogo que se prolongue demasiado, y es verdad que todos necesitamos que los acuerdos lleguen pronto: a nadie le agradan largos períodos de incertidumbre. Pero conviene estar vacunados contra la impaciencia. Una guerra de 18 mil días, que ha cobrado jornada tras jornada su cuota de muertos, zozobra y angustia, y su tajada del presupuesto de todos, no sólo debe ser acabada, sino que su final debe conjurar el peligro del rebrote de guerras semejantes. Tan fundamental como la entrega de las armas es desarmar los espíritus, y para ello los combatientes tienen que encontrar un destino digno y útil en la sociedad.