Se acercan las
elecciones presidenciales 2016 en Estados Unidos, empieza el espectáculo. No
faltará quien diga ¿y qué?
Fander Falconí / El Telégrafo (Ecuador)
La presencia de un
presidente demócrata en la Casa Blanca no siempre ha significado un gran
beneficio para Latinoamérica, pero hay cambios que serían inconcebibles en un
régimen republicano. Algunos ejemplos: la normalización de relaciones
diplomáticas con Cuba y las negociaciones nucleares con Irán. Por eso, aunque
veamos de lejos esos comicios, esperamos que no se radicalice más la
superpotencia estadounidense.
Hoy la abanderada
demócrata es Hillary Clinton, exprimera dama, legisladora y ministra de Estado;
es la favorita en las primarias demócratas y puede ganar luego a los
republicanos. Algunos políticos progresistas hacen una mueca al oírlo, dada la
amistad de los Clinton con elementos de Wall Street; otros dicen con cinismo que
sin dinero no hay campaña. Las celebridades de Hollywood, como Robert De Niro y
Jennifer López, también abren sus
jugosas billeteras y lujosas carteras a favor de la candidata.














