sábado, 26 de agosto de 2017

Guatemala: Hospital Roosevelt: la guerra continúa

La violencia descontrolada continúa en el país, y eso, más allá de pomposas declaraciones, tiene una lógica. Tal violencia va de la mano de la corrupción y la impunidad reinante. La “ineficiencia” del Estado –que, sin dudas, la hay– es un corolario de esa corrupción e impunidad.

Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

En Guatemala, el principal hospital del seguro social se llama Hospital Roosevelt. Recientemente, hace poco más de una semana, sucedió ahí un trágico suceso: un grupo de pandilleros fuertemente armados (con fusiles de asalto y chalecos antibala) rescataron a un miembro de su pandilla, la Mara Salvatrucha, para lo que abrieron fuego indiscriminadamente matando a 7 personas (dos guardiacárceles, dos trabajadores del hospital y tres pacientes), e hiriendo a una docena más. Fue un hecho que conmocionó fuertemente a la ciudadanía.  Esto es resultado de un fenómeno complejo que debe abordarse desde una multitud de aristas. Lecturas simplistas y opiniones viscerales no permiten entender realidades tan complicadas.

La restauración neoliberal tropieza en América Latina

Los modelos de restauración neoliberal, puestos en práctica en Argentina y en Brasil, ni han retomado el crecimiento económico, ni tampoco han superado la crisis. La recesión se perpetúa y se profundiza en esos países, el desempleo llega a niveles records, la situación social se degrada, los apoyos de esos gobiernos caen.

Emir Sader / ALAI

Parecía todo redondo: los gobiernos “populistas” serian un breve paréntesis breve en el continente, a contramano de las corrientes globales. En la derecha y en la ultra izquierda, el análisis estaba listo: “fin de ciclo” de los gobiernos antineoliberales.

Problemas graves en Venezuela, derrota electoral en Argentina, revés en Bolivia, golpe en Brasil, entre otros, prenunciaban que la derecha volvería. La anunciada restauración neoliberal ganaba cuerpo en Argentina con el flamante gobierno de Mauricio Macri y en Brasil con el de Michel Temer. La derecha se preparaba para conmemorar victorias en Ecuador, en Chile, en México, en Colombia, a lo mejor incluso en Bolivia, entre otros países del continente. EEUU proclamaba que su período de más grande aislamiento en América Latina terminaba.

¿Cómo superar la restricción externa?

El éxito de las políticas productivas exige de grandes transformaciones en el resto de políticas económicas. Es todo como un acordeón que nos obliga a repensar a la economía como un todo y no como si fueran partes compartimentadas.

Alfredo Serrano Mancilla / ALAI

América Latina busca la manera de afrontar la restricción externa. La desaceleración de la economía mundial dura ya casi una década. El consumo sigue sin recuperarse. La productividad está estancada. La expansión monetaria de los países centrales no ha logrado reactivar la economía real. La deuda global triplica al PIB mundial. La financiarización se propaga en forma imparable. La economía ficticia es la que domina a la real. Una encrucijada que tiene en jaque incluso al orden dominante.

La Tierra en números rojos: el ser humano, Satán de la Tierra

La Sobrecarga de la Tierra es el resultado del tipo de economía dilapidadora de las “bondades de la naturaleza”, como dicen los andinos, deforestando, contaminando aguas y suelos, empobreciendo ecosistemas y erosionando la biodiversidad.

Leonardo Boff / El Telégrafo

El día 2 de agosto de 2017 sucedió un hecho preocupante para la humanidad y para cada ser humano individualmente. Fue el día anual de la ‘Sobrecarga de la Tierra’ (Overshoot Day). Es decir: fue el día en que gastamos todos los bienes y servicios naturales, básicos para sustentar la vida. Estábamos en verde y ahora entramos en números rojos, o sea, en un cheque sin fondos. Lo que gastemos de aquí en adelante será violentamente arrancado a la Tierra para atender las indispensables demandas humanas y, lo que es peor, para mantener el nivel de consumo perdulario de los países ricos.

domingo, 20 de agosto de 2017

¿Por quién hay que llorar en América Latina, señor Santos?

Algo hay que reconocerle a Santos: forma parte de una tradición latinoamericana, la de los vendepatria que han prevalecido durante tantos años al frente de nuestros gobiernos oligárquicos. Es gente que, por unos años, vio opacada su sonrisa y su tradición por la prevalencia de posturas latinoamericanistas que no soportaban el tipo de desplantes como los que vino a escenificar el señor Mike Pence.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA- Costa Rica

Juan Manuel Santos y Mike Pence.
El siempre sonriente presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, dice en un artículo recientemente escrito y distribuido por las perfectamente engrasadas transnacionales de la información, que él llora por Venezuela. Escribió y mandó a publicar su artículo coincidentemente con la visita a su país del vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, que en esos días se dedicaba a hacer una gira por varios países de América Latina preparando a sus aliados para apretar el nudo del cerco que tiene sobre ese país por el cual dice Santos que llora a moco tendido.

Trump lo dice abiertamente, los hipócritas de América tiemblan

La irracionalidad de Trump ha tenido que ser repelida hipócritamente por estos mandatarios que hoy se ubican incluso, a la derecha de la derecha venezolana, cuando una buena parte de estos han decidido participar en las elecciones locales que por decisión de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), se han adelantado para octubre, en la búsqueda de la paz necesaria y el diálogo ineludible.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

Que un presidente de Estados Unidos amenace a otros con una intervención militar si no cumple lo que su administración ordena, es una redundancia desde finales del siglo XIX, cuando las iniciales 13 colonias que le dieron vida a ese país, comenzaron su expansión hacia el oeste avasallando a los pueblos originarios de esas regiones,  destruyendo sus civilizaciones y culturas. Ya en el gobierno de John Adams (segundo presidente de Estados Unidos) que comenzó en 1797, se aprobaron las “Leyes de Extranjería y Sedición” que significaron, de alguna forma, la legalización de la amenaza contra los ciudadanos de un país considerado hostil.

La amenaza imperial

Cada vez que el señor Trump abre la boca, alguien es amenazado. La amenaza se ha convertido en el recurso predilecto de este personaje, que si no fuera el Presidente de Estados Unidos sería visto simplemente como un demente o un bravucón. Pero es el gobernante de la mayor potencia del planeta y eso da a sus amenazas un tono verdaderamente siniestro.

Jorge Núñez Sánchez / El Telégrafo

Ahora sus amenazas se han enfilado contra Venezuela, país en el que existe una revolución que no es del agrado de Estados Unidos y de algunos gobiernos de América Latina, y donde una oposición política feroz ha desatado una suerte de conflicto callejero permanente, que geográficamente se limita a unos muy pocos municipios del país (aquellos donde vive la alta clase), pero que la campaña mediática internacional muestra como si envolviera a toda esa nación. Siguiendo una pauta trazada por sus amos imperiales, sectores de oposición ultraderechista han impuesto una política de terror en los barrios elegantes que están bajo su influencia y han llegado a cometer crímenes verdaderamente abominables, como el atacar hospitales de niños o quemar vivo a cualquier militante chavista que caiga en sus manos.

¿Cómo sería una intervención militar norteamericana en Venezuela?

Los Estados Unidos tienen diferentes cartas en simultáneo sobre la mesa. Apuestan a una o a la otra según cómo evolucione el escenario, en función del resultado de las que están en juego. No descartan ninguna, aun la que podría parecer más lejana: la intervención militar. El mismo Donald Trump se encargó de anunciarlo, de cargar el arma en vivo y en directo para el mundo. La pregunta sería, ¿por qué en este momento del conflicto?

Marco Teruggi / www.latabla.com

Las elecciones del 30 de julio fueron un golpe directo hacia el proceso de acumulación insurreccional que sostenía la derecha. Se trató de un reempate del chavismo, un retorno a la iniciativa, como un boxeador que salió de las cuerdas con un cross y volvió a estabilizar la pelea. Con una ventaja evidente a estas horas: la subjetividad. El que sentía que iba a ganar quedó descolocado, desmoralizado. Pensaban -al menos su base social- que estaban por tomar el poder, en un despliegue que no parecía tener límite, y en menos de dos semanas perdieron calle, iniciativa, discurso, épica, y los dirigentes de la Mesa de la Unidad Democrática pasaron a ser acusados de traidores y cobardes.

Argentina: la simple lectura de los resultados de las PASO, no basta

La oposición justicialista, peronista o kirchnerista, lejos de unirse inteligentemente y trazar una estrategia comunicacional exitosa frente a este adversario complejo y peso pesado, se atomizó, cayó en la trampa narcisista y todo se fue al bombo.

Roberto Utrero Guerra / Especial para Con Nuestra América
Desde Mendoza, Argentina

Volviendo al General Perón, tres veces presidente de Argentina, él decía “que la única verdad es la realidad”, frase que quedó instalada en el inconsciente colectivo argentino y ha servido para desbaratar cualquier dislate discursivo, de esos que surgen cuando la situación nos es adversa, no toleramos aceptarla o nos cubrimos los ojos para no verla. Cambiemos hizo una excelente elección en el país, de eso no cabe duda. Incluso ganó en provincias emblemáticas por ser históricamente justicialistas: San Luís, La Pampa, Santa Cruz y desde luego, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en provincia de Buenos Aires, aunque la diferencia sea de unos escasos casi 7 mil votos a favor de Esteban Bullrich, el opaco candidato de Cambiemos, ganaron. Es en este distrito, el más importante y expectante del país donde se concentraron todas las miradas porque, justamente, es el termómetro político, lo que allí sucede marca el rumbo de Argentina, dado que concentra casi el 39% de la población total y en ese espacio competía con su contrincante más significativo: Cristina Fernández de Kirchner.

El caso Maldonado y los muchos argentinos “derechos y humanos”

En pleno 2017 sobrecoge la sola idea de una desaparición forzosa, es cierto, pero que nadie se engañe: la ministra Patricia Bullrich viene tratando de tirar la pelota afuera del área y echando culpas a la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM). Los multimedios hablan ahora del tema porque no pueden hacer otra cosa y recién comenzaron a ponerlo  en primera plana, a días de desconocerse el paradero de  Santiago Maldonado.

Carlos María Romero Sosa / Especial Para Con Nuestra América
Desde Buenos Aires, Argentina

Agosto, 11 de 2017: 17 y 30 horas. Plaza de Mayo. CABA.  Mientras por altavoz se leen las numerosas adhesiones a la marcha convocada por la aparición con vida de Santiago Maldonado -entre ellas la de Milagro Sala-, frente al edificio del Cabildo un grupo juvenil de estudiantes de la licenciatura de música autóctona, clásica y popular de América, de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, ejecuta sus instrumentos nativos en oportuno acompañamiento. Próximo a esos jóvenes,  un cartel sostenido en alto por una pareja de cierta edad  reza en letras manuscritas: “Han vuelto.”

La guerra de Macri contra el pueblo mapuche

En los últimos 15 años, luego de agotar la instancia administrativa y judicial, el pueblo mapuche recuperó 250 mil hectáreas que estaban en manos de grandes terratenientes. O sea, pese a la represión, la criminalización y la difamación, los mapuche están ganando.

Raúl Zibechi / LA JORNADA

“Esta es la nueva Campaña del Desierto, pero no con la espada sino con la educación”, dijo Esteban Bullrich, entonces ministro de Educación y Deportes al inaugurar un hospital-escuela en septiembre del año pasado (goo.gl/JxD7Wl). Más allá de la brutalidad de las palabras del actual candidato a senador que compitió con Cristina Fernández en la provincia de Buenos Aires, la frase desnuda lo que piensan los de arriba de los pueblos originarios.

Brasil: Negocio da China

La vieja receta neoliberal –privatizar, privatizar y después, privatizar– que el gobierno de Temer intenta aplicar en Brasil podrá ser la alegría de las estatales chinas.

Eric Nepomuceno / Página12

En Brasil, cuando alguien quiere referirse a un negocio muy ventajoso para una de las partes, dice que fulano hizo “um negocio da China”. Comprar un piso de 200 metros cuadrados en la Recoleta por cien mil dólares, por ejemplo. O un BMW nuevo por ochenta mil. En general, el ‘negocio da China’ implica un perdedor –el que vende– y un ganador, el que compra.

Cuba forma a cerca de 15.000 profesionales de la salud por año

Gracias a la excelencia de su sistema de educación y formación, Cuba formó a cerca de 15.000 profesionales de la salud durante el año universitario 2016-2017, entre ellos 920 procedentes de 79 países incluso de Estados Unidos.

Salim Lamrani / Para Con Nuestra América
Desde La Réunion

Otra vez Cuba ha demostrado que se encuentra en la cima de la medicina mundial. Conocida por sus grandes logros en los campos de la educación y de la salud, la isla del Caribe formó en un año a más profesionales de la salud que el número total de médicos que tenía cuando llegó la Revolución Cubana en 1959. En efecto, 14.685 médicos y técnicos de la salud consiguieron su diploma en Cuba en 2017.[1]

A guisa de comparación, en 1959 Cuba sólo contaba con 6.000 médicos para una población de 6 millones de habitantes, o sea, un médico por cada 1.000 habitantes. Además en los primeros meses del año 1959, cerca de 3.000 de ellos, o sea la mitad, decidieron abandonar el país para Estados Unidos, atraídos por las propuestas económicas que ofrecía Washington, resuelto a despojar a Cuba de su capital humano en nombre de la lucha contra el gobierno de Fidel Castro. Las nuevas autoridades de la isla se enfrentaron a una grave crisis sanitaria en una nación que ya carecía gravemente de personal médico e infraestructuras de salud.

Costa Rica: (Re)fundando la república

A las actuales generaciones  de costarricenses nos incumbe el deber de  refundar la República. Para lograrlo se requiere conformar un frente patriótico que sirva de trinchera a  nuestro pueblo para  consolidar y profundizar  la mayor conquista democrática de su historia, como es el Estado Social de Derecho.

Arnoldo Mora Rodríguez / Especial para Con Nuestra América

Como toda obra humana, la democracia real es siempre imperfecta. Prueba de ello es que, al final de un período histórico, los sectores hasta entonces marginados, especialmente las nuevas generaciones, se muestran insatisfechos; por lo que exigen que se dé un salto hacia adelante; lo cual provoca una  reacción de los sectores conservadores que fueron los grandes beneficiados durante  ese período, pero que ahora dan signos inequívocos de decadencia. Por lo que surgen otros sectores hasta entonces marginados, especialmente de las nuevas generaciones,  que pujan por impulsar  reformas que abran nuevos horizontes ensanchando y  consolidando la democracia. Para lograr lo cual se requiere  que surja un nuevo sujeto histórico que se convierte en portaestandarte de un nuevo proyecto político que represente un salto un cualitativo en todos los aspectos de  nuestra vida como nación. A la luz de estas ideas, echaré un esquemático vistazo a nuestro pasado para luego lanzar  una mirada hacia lo que considero deberíamos hacer en el presente para construir nuestro futuro.

La derecha crece. ¿El esclavo piensa con la cabeza del amo?

En esto de la lucha ideológica, hay que reconocerlo -reconocerlo para, laboriosamente, estudiar el fenómeno y buscar las alternativas del caso- la derecha ha tomado la delantera. La hegemonía ideológico-cultural, en este momento, está de su lado, completamente.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

Si a alguien que no conoce los intrincados vericuetos de lo humano (pongamos, como ejemplo, un ser extraterrestre), se le intentaran explicar muchas de las conductas que tenemos quienes hollamos este planeta, nos veríamos en serias dificultades.

Entre otras, solo para graficarlo: ¿cómo es posible que una pequeña minoría en el poder pueda manejar a una tan amplia masa de congéneres? Porque la historia nos muestra que ésta es una estructura dominante desde hace unos cuantos milenios, al menos desde que aparece la idea de propiedad privada. Un muy reducido grupo, a veces una sola persona, dirige el destino de mayorías infinitamente más numerosas: el monarca (emperador, faraón, rey, zar, sultán, Inca, sacerdote supremo o como quiera llamársele), el mandarín, el señor feudal, el patrón de finca, el estanciero, el empresario capitalista, el banquero -¿podría agregarse el burócrata de la Nomenklatura?- toman las decisiones y se aprovechan del trabajo de grandes mayorías… ¡y nadie de esas mayorías levanta la cabeza!