En Alemania surge, desgajado de Die Linke (La Izquierda), un nuevo partido que se reivindica también de izquierda, pero contradictoriamente a lo que siempre entendimos, se auto caracteriza como una izquierda “conservadora”, es decir, combinando dos términos que hasta ahora hemos conocido como contradictorios y opuestos entre sí.
Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica
En el laberinto ideológico en el que quedó la izquierda después del cataclismo de la URSS a inicios de los noventa, es decir, hace ya más de treinta años, han empezado a aparecer en el horizonte variantes político ideológicas que, reivindicándose no solo de izquierda en general sino, más específicamente, vinculadas al comunismo, expresan no solo el afán por encontrar una voz coherente con el anhelo de justicia e igualdad -que son su marca de origen- sino también una identidad propia en el contexto del complejo y difícil panorama que enfrentan en una época en la que hay grupos sociales cuyos proyectos han adquirido un protagonismo antes desconocido, y cuyas expresiones ideológico políticas -caracterizadas como “culturales”- han venido a copar la agenda “del cambio”. Esta, es expresión de grupos sociales que la vieja izquierda no consideraba “fundamentales” y que, a diferencia de ella, han abandonado la idea de impulsar cambios estructurales que revolucionen a la sociedad, contentándose con promover reformas orientadas a que ciertos grupos sociales marginados y/o discriminados sean incluidos en el sistema.













